Las Cinco Canciones de Laacantha (IV): “Lágrima” (Amália Rodrigues)

Al igual que su amiga Evavill, Laacantha también ha querido incluir un fado entre las Cinco Canciones de su Vida. Mientras que Evavill optó por Mariza, una de las principales figuras en activo de este género, Laacantha se ha inclinado por Amália Rodrigues, la gran dama del fado, probablemente la mejor voz que ha dado este género. En la presentación que hice a la entrada de Evavill ya os hablé de la buena sintonía que tengo con Lisboa y de lo que supone escuchar fados allí si consigues sortear a los turistas. Os voy a contar una anécdota reciente, que me sucedió en mi último viaje a Lisboa, hace dos o tres semanas. Precisamente en un intento por buscar algo fuera de los circuitos habituales, nos apuntamos a un evento que llevaba por título “Fado no Mercado”, que se celebró el pasado 11 de marzo en el mercado de Ajuda, un barrio Lisboeta muy próximo a Belém; tuvimos que pagar 10 euros, aunque en realidad era un pago a cuenta de la comida y la bebida a consumir en el evento y también servía para reservar mesa. Pensamos que podría estar bien: seguro que sólo irían los del barrio y podría ser algo muy auténtico. Cuando llegamos al mercado de Ajuda nos encontramos con un espacio grande lleno de mesas estrechas, unas junto a otras, sin apenas separación y prácticamente llenas de gente, y un inconfundible olor a chorizo, morcilla y todo tipo de carnes, como si estuviéramos en una feria o unas fiestas españolas pero en espacio cerrado. Después de mucho pelear, conseguimos sentarnos y empezamos a escuchar las actuaciones que iban apareciendo por el escenario; es evidente que aquello no era fado, más bien canciones populares, pachanga portuguesa y, lo que es peor, yo creo que interpretada por los propios vecinos y vecinas de Ajuda, algo así como si mi madre se pusiera a cantar en unas fiestas de pueblo o de barrio. Sin duda era muy divertido y pintoresco pero el espectáculo musical era lamentable, por lo que intentamos centrarnos en la parte culinaria; eso fue aún peor, en seguida nos enteramos de lo que  teníamos que esperar: unas dos horas horas sin poder beber ni comer, sólo “disfrutar” del espectáculo. No sabemos cómo pero conseguimos hablar con un responsable y, nos os lo vais a creer, conseguimos que nos devolvieran los 10 euros. A ver si el próximo día se nos da mejor el fado, mientras tanto os dejo con este fenomenal tema de Amália Rodrigues, “Lágrima”, y con los recuerdos de Laacanta de su paso por Lisboa.

“Portugal, hace siete años. Estaba de pie en una especie de carro de pueblo para que fuera más visible. Al lado tenía una botella de vino. Estaba un poco borracho, de muy buen humor y vestido con un traje tradicional portugués, pero llevaba un turbante verde, lo que me despistó un poco. Era un personaje bastante pintoresco, a pesar de estar un poco sucio y ebrio.

El hombre cantaba en la Rua de Augusta de Lisboa. Decir que “cantaba” es quizás demasiado para lo que realmente hacía, en realidad estaba trabajando. Cantaba una sola frase musical, repitiéndola y repitiéndola, burlándose un poco, supongo, de la multitud turística que le echaba monedas.

Al oír su voz , bastante potente, me paré sorprendida. Nunca había escuchado cantar así, con aquel fraseo musical, tan triste y fatal.  La melodía era nostálgica y añorante, con esa vibración de la voz tan peculiar y cautivadora … era fado.

Desde luego, no era el mejor fadista de Lisboa; era un golfo borracho, pero me impresionó mucho mi primer encuentro con el fado. Cuando le eché las monedas, él -riendo a carcajadas- se inclinó y me dijo al oído: – ¿ Mejor que el Flamenco, verdad? – … Y encima hablaba español.

Me encanta el fado, por cualquier intérprete, y no tengo ninguna canción preferida. De los clásicos, por supuesto, Amália Rodrigues es la mejor, y de los contemporáneos me gusta Carminho.  Creo que “Lágrima”, de Amália Rodrigues, es muy representativa del fado, … en mi humilde opinión”.

Las Cinco Canciones de Evavill (V): “Chuva” (Mariza)

No os podéis imaginar la alegría que me llevé cuando me enteré que la última canción de Evavill era un fado, y más aún cantado por Mariza, una de las artistas más reconocidas de Portugal y también fuera del país luso; probablemente, junto con Dulce Pontes, la sucesora de la gran Amália Rodrigues, la reina del fado. La adversa situación económica de estos últimos años ha hecho que muchos de nuestros jóvenes tengan que buscarse la vida fuera, un escandaloso flujo migratorio que algunos miembros de nuestro gobierno han calificado, de manera eufemística, como “movilidad exterior”. Una persona muy allegada a mí realiza su tesis doctoral en Lisboa, por lo que un par de veces al año suelo visitar la capital portuguesa; es una ciudad maravillosa, de esas que se disfrutan cuando ya no tienes prisa por ver lo imprescindible para cualquier turista, cuando te pierdes por sus calles y conoces rincones a los que siempre quieres volver. Escuchar fados en el barrio de Alfama es uno de esos placeres que recomiendo a cualquiera, os emocionará, y más aún si conseguís entrar en un local exclusivamente musical, sin cenas de por medio. Muchas gracias, Evavill, por haber compartido con nosotros tus recuerdos y tus canciones, espero que te hayas sentido a gusto y que hayas disfrutado de la semana como lo hemos hecho nosotros contigo; recordad que el blog de Evavill es “El Blog de una Empleada Doméstica“. Ha sido un honor contar contigo.

Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).

“Es un fado y como tal pura melancolía. No es que me recuerde a nada en especial pero me encanta, sobre todo para escucharlo mientras miras por la ventana cuando llueve. Corres cierto riesgo de acabar llorando porque es una historia de desamor pero merece la pena porque la voz de Mariza es espectacular. Después hay que ponerse algo marchoso para compensar tanta saudade.

Me gusta especialmente la primera frase en la que dice que lo vulgar de la vida no deja melancolía, solo los recuerdos que duelen o que hacen sonreír. Creo que es muy cierto”.

 

Carlos Cano / Las Migas / Maria do Ceo. “María la Portuguesa”

El 5 de enero de 1985 un guardinha mató de dos disparos a Juan Flores, pescador de Ayamonte (Huelva), cuando trataba de pasar cinco kilos de langostinos de contrabando desde Villarreal de Santo Antonio (Portugal). La guardia portuguesa declaró haber disparado al aire, sin embargo la autopsia reveló que Juan Flores había recibido dos impactos prácticamente a bocajarro. Durante el velatorio, celebrado en Portugal y al que no pudo acudir su familia (estaba casado y tenía dos hijas), una mujer vestida de negro apenas se despegó del féretro, incluso se las arregló para acompañar al cadáver cuando éste fue repatriado en el transbordador; ya en Ayamonte, fue fotografiada con una corona de flores encabezando el cortejo fúnebre. El suceso, y la actitud de esta misteriosa mujer, llamó la atención de Carlos Cano, que quiso elucubrar sobre lo que pudo haber ocurrido: “Dicen que fue el ‘te quiero’ de un marinero razón de tu padecer, que una noche en los barcos de contrabando p’al langostino se fue. Y en las sombras del río un disparo sonó y de aquel sufrimiento nació el lamento de esta canción”. Sin embargo, según investigaciones recientes realizadas por el diario El Español, con motivo del 30 aniversario de esta popular melodía, la protagonista de esta historia no era portuguesa, no se llamaba María y no está claro que Juan y ella tuvieran un romance. Aurora Murta Gonzaga nació en Ayamonte y se dedicó al contrabando y la prostitución en Villarreal de Santo Antonio; fue batizada con el nombre de María de los Ángeles, hasta que se hicieron cargo de ella sus padres adoptivos, quienes le acabarían dando una nueva identidad. Si queréis conocer todos los detalles de esta historia, os recomiendo el citado artículo publicado en El Español.

“María la Portuguesa” es una de las coplas más conocidas y valoradas de cuantas se han escrito en los últimos cincuenta años; de hecho, no es una copla al uso, en ella también hay algo de habanera, de ritmos latinoamericanos y de fado, en homenaje a la historia fronteriza que relata. Carlos Cano (1946-2000) ha sido uno de los grandes reformadores e impulsores de la copla, quien más he hecho por despojar a este género de la tradición franquista que siempre la ha atenazado. Su compromiso por la libertad le llevaría a participar en el acto que, en 1972, la UNESCO celebró en homenaje al poeta Federico García Lorca; no le salió barato, el entonces alcalde de Madrid, Carlos Arias Navarro, le declaró “persona non grata”. “María la Portuguesa” suele ser uno de los temas habituales en el repertorio de nuestros cantantes melódicos de copla (Pasión Vega, Miguel Soler, Martirio, María Dolores Pradera, etc.), de quienes cultivan el flamenco o la copla flamenca (Argentina o María Toledo, respectivamente), la balada pop (Enrique Urquijo o El Canto del Loco) y entre quienes participan en concursos televisivos como el veterano “Se Llama Copla”, de Canal Sur (os dejo una interpretación a cargo de la ceutí Nazaret Compaz). Superar la capacidad de transmitir de Carlos Cano es bien difícil, pero existe una versión -la segunda destacada de hoy- excepcional; fue grabada en el año 2010, en el disco “Reinas del Matute”, por el grupo femenino Las Migas, una formación acústica que apuesta por la fusión del flamenco, la copla y la rumba con el jazz y la world music; en 2010 la vocalista era Silvia Pérez Cruz, una cantante maravillosa, de esas que hacen que te emociones cuando escuchas una canción oída una y mil veces, sin duda de lo mejorcito que tenemos en España aunque sea poco conocida; algunos de los más grandes, como Serrat, han compartido escenario con ella (por ejemplo, esta versión a dúo de “Paraules d’amor” es preciosa). Finalizamos con una versión en portugués, a cargo de Maria do Ceo, para algunos la sucesora de Amália Rodrigues, la gran dama del fado y a quien Carlos Cano quiso dedicar esta canción.

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