Renaissance probablemente sea la banda más elegante y delicada del rock progresivo clásico. De ella ya nos ocupamos en un par de entradas anteriores, dedicadas a los temas “Ashes are Burning” y “Prologue”. Ésta última pieza se incluyó en el álbum titulado “Prologue” (1972), el tercero de los británicos, aunque para muchos aficionados al género se considere el primero, porque con él se dio inicio a la mejor época de Renaissance, ya con la excepcional vocalista Annie Haslam. “Prologue” comienza con el tema homónimo ya mencionado, en el que se incluye ese magistral tarareo, que nos traslada a una época en la que el rock sinfónico nos apasionaba y emocionaba a partes iguales. El segundo corte es el titulado “Kiev”, compuesto por Jim McCarty, antiguo batería de The Yardbirds y de Renaissance -recordemos que Renaissance se creó en 1969, tras la disolución de The Yardbirds-, y por la letrista Betty Thatcher, responsable de buena parte de las mejores canciones de Renaissance.
La letra de «Kiev» nos traslada a un cementerio nevado, según algunas interpretaciones (reseña de Joolz) “la letra de ‘Kiev’ evoca la imagen de un triste mundo al estilo del Dr. Zhivago, con un anciano arrodillado en la nieve junto a la solitaria tumba de su hijo Davorian”; un lugar que se han atrevido a aventurar como el Askold’s Grave, un parque de Kiev creado por los rusos en 1930, aunque esta suposición no deja de ser una elucubración más en torno al posible significado de esta canción, en la que un hombre anciano, “entumecido por el dolor del amor que no pudo compartir”, se sitúa al pie de la nevada tumba de Davorian, probablemente su hijo; éste último, “un hombre sencillo” que compartía el pan con su padre en una existencia austera, sin apenas placeres … ni siquiera pensamientos; “murió donde nació”, en “un lugar silencioso de la tierra”.
En lo musical, como es habitual en la obra de Renaissance, los teclados mandan. El tema comienza con unos acordes de piano clásico que, en seguida, son apoyados por la sección rítmica y, poco a poco, por otros instrumentos, siempre con el piano como hilo conductor de la melodía. De manera excepcional, esta canción no tiene a Annie Haslam como voz principal, sino al bajista Jon Camp. Los segmentos cantados -incluso tarareados, como en “Prologue”- son muy melódicos, casi pegadizos, incluso cercanos al pop; para los más “progadictos” -entre los que no me encuentro-, una parte demasiado edulcorada, incluso he llegado a leer que la califican como de “eurovisiva” (reseña de Certif1ed en Progarchives). Hacia el minuto 3:40, el tema se acelera, empieza a adquirir tintes épicos y entra en su fase más cambiante y progresiva. Si prestáis un poco de atención, hacia el minuto 5, podréis detectar algunos acordes de la obra “Bells of Moscow”, de Sergei Raschmaninoff, y la voz de Annie Haslam en los coros. Un poco después, volvemos a recuperar la melodía inicial, ya hasta el final. Una experiencia sensorial resumida en menos de ocho minutos que, espero, no os deje indiferentes. Finalizo con un vídeo, creo que de 1976, para que escuchéis como sonaban en directo.

Primera vez que oigo hablar de este grupo. Son muy buenos. Los primeros acordes, con el piano solamente, evocan totalmente a la música clásica, cualquier concierto para piano o sonata de grandes compositores. Hasta que entra la parte rítmica. Más adelante, cuando el piano tiene partes mucho más movidas que se intercalan (sensacional) me ha evocado también nombres de compositores clásicos más contemporáneos (como podrían ser Prokófiev o Shostakóvich).
En cuanto a las partes vocales, me han recordado, a bote pronto, a Crosby, Stills, Nash & Young (si quitamos los teclados, obvio) y curiosamente también, por el tipo de melodías, a una banda llamada Midlake que hace folk rock e indie rock. Mucho a Midlake, estoy escuchando el tema de nuevo. Pero por el tipo de sonido, sinfónico, elegante, accesible a la vez y con detalles complejos, diría que está en la onda de Alan Parsons Project o aquella banda sonora magistral de La guerra de los mundos. Salvando diferencias, claro. Igual discrepas.
Esta tarde escuché en el móvil Prologue… es sensacional, una pasada. Gran tema. Efectivamente ese tarareo es muy bueno, y las partes movidas también me han recordado a los Supertramp más complejos.
Namaste.
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No es de las bandas de rock sinfónico superconocidas, esas que conoce todo el mundo, aunque no seas aficionado al progresivo. Pero es muy valorada entre los aficionados al género, sobre todo entre los que valoramos la melodía y los planteamientos musicales más sosegados. Es verdad que la vertiente sinfónica está muy presente en la obra de Renaissance. A Midlake no los conozco, pero me los apunto para escucharlos. En cuanto a los parecidos, y sobre todo en esta canción, quizás le veo más similitudes con Supertramp (efectivamente, los temas más progresivos, como School o Fool’s Overture), sobre todo por esa mezcla entre rock progresivo accesible y pop. El tarareo de Prologue es sensacional, un ejemplo de cómo este recurso puede ser empleado desde principio hasta el final de un tema. Saludos, What.
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La verdad es que sí, la parte final de Prologue donde el piano se desmelena, me recuerda bastante a los devaneos o excentricidades a los teclados de Rick Davies de Supertramp (temas como Rudy o Bloody Well Right).
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Sí, efectivamente, yo también lo veo así. Antes te he mencionado un par de temas, pero es verdad que estos que tú mencionas, más de piano, se parecen más a Renaissance
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Muy bonito el tema, con varias partes diferenciadas que, como las has explicado muy bien en la entrada, he podido seguir perfectamente. Creo que ese contraste, entre progresivo y pop (lo de eurovisivo me parece un poco exagerado) le da un aire diferente, incluso un poco folk cuando entra la voz de Annie Haslam, tan etérea. “Elegante y delicada” es una buena forma de definir a esta banda, de la que recuerdo algún otro tema en tu blog. Lo que no he visto mucho, a pesar del título, es lo de Kiev, ni cementerio nevado, ni escenas del Doctor Zhivago, como no sea en el toque de piano a lo Raschmaninoff, tendría que haber sido una melodía más oscura y tenebrosa… nada que ver con este Kiev mucho más melódico y leve. Gracias por traernos estas joyas que no conoceríamos si no fuera aquí. Un fuerte abrazo, Raúl.
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A mí también me parece exagerado, cuando lo leí me quedé impactado, por eso lo puse. En cualquier caso, no estaría mal que un grupo de este estilo participara alguna vez en el festival de Eurovisión, jajaja. Annie Haslam es espectacular incluso haciendo coros, probablemente la gran voz del rock progresivo clásico. Ya sabes que a la gente le gusta especular sobre el significado de las canciones, incluso imaginar una historia a partir de una letra, lo que sí está claro es la historia entre el padre y el hijo, que también me parece muy poética. Un fuerte abrazo, Eva.
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