Jimi Hendrix / Deep Purple / Willy DeVille. “Hey Joe”

En 1966 Jimi Hendrix decidió mudarse al Greenwich Village de Nueva York para tratar de buscar su identidad  como músico, aburrido de ser un guitarrista al servicio de otros (The Isley Brothers, Little Richard, Rosa Lee Brooks, Curtis Knight and the Squires, Joe Dee and the Starliters, etc.) Allí montó su propia banda (Jimmy James and The Blue Flames) hasta que fue descubierto por Chas Chandler, el que fuera bajista de los Animals, que comenzaba su carrera como productor musical. Chandler le pidió a Hendrix (algunos dicen que más bien le obligó) que tocara en directo un tema titulado “Hey Joe”, que había escuchado del cantautor Tim Rose. La canción cuenta la historia de un hombre que asesina a su mujer en una población al sur de los Estados Unidos y planea su huida hacia México a fin de no ser ejecutado por el crimen cometido; sin duda, parece el argumento de un wéstern ambientado a finales del siglo XIX, lo que reafirmaba a Tim Rose en la idea de que era una balada tradicional, sin autoría reconocida. Sin embargo no era así; estaba registrada, desde 1962, a nombre de Billy Roberts. Tim Rose llevó el asunto a los tribunales, que acabaron dando la razón a Roberts al no haber encontrado indicios, haciendo uso de los registros sonoros existentes en la Biblioteca del Congreso, de que pudiera tratarse de una canción tradicional americana.

La historia en torno a la autoría de “Hey Joe” es verdaderamente llamativa (aquí la podéis leer con mayor detalle); Tim Rose no era el único que cantaba en directo esta canción, también lo hacían otros como The Byrds –a David Crosby le fascinaba y había intentado, sin éxito, covencer a sus compañeros para grabarla-, de hecho el primer registro de “Hey Joe” fue el del grupo garajero The Leaves, que descubrieron el tema en un concierto de The Byrds. Grabaron el single en 1965, pero con la autoría de Dino Valenti, uno de los músicos que acabó formando parte de Quick Silver Messenger Service; al parecer, había sido amigo de Billy Roberts y, cuando el primero fue a parar a la cárcel, pudo recibir la promesa verbal por parte de Billy de cesión de los derechos de autor para así sobrellevar algo mejor su vida entre rejas. Los tribunales volvieron a dar la razón a Roberts. Pero el embrollo no acaba aquí; John Beck, miembro de The Leaves también se atribuyó la autoría, al igual que el músico de folk británico Len Partridge, que se postulaba como coautor al afirmar que había compuesto el tema junto a Roberts cuando ambos actuaban juntos por los bares de Escocia. Billy Roberts ganó todos los juicios que se generaron por la autoría de esta canción, sin embargo la sombra de la sospecha siempre ha planeado sobre él; como poco, compuso “Hey Joe” basándose en temas anteriores, como “Little Sadie”, “Cocaine Blues”, otra canción del mismo título interpretada por Carl Smith en 1953 y, sobre todo, “Baby don’t go downtown”, una melodía sospechosamente parecida a “Hey Joe”, que fue compuesta por la cantante folk Niela Miller, casualmente la novia de Billy Roberts en el momento en el que compuso “Hey Joe”. Como habréis podido comprobar, un lío de narices.

Además de las versiones ya comentadas, debidas a The Leaves y Tim Rose (la que sirvió como punto de partida para Jimi Hendrix), antes que Hendrix también fue grabada por Sammy Lee & The Summits, Love, The Surfaris, The Standells, The Bryrds, The Shadows of Knight o The Music Machine. Jimi Hendrix la publicó a finales de 1966 y la incluyó en el primer álbum de su banda The Jimi Hendrix Experience, el titulado “Are You Experienced?” (1967). A partir de entonces ésta fue tomada como interpretación de referencia para quienes vendrían después, una lista kilométrica de bandas y artistas que también quisieron versionar “Hey Joe”: The Hazards, Marmalade, Wilson Pickett, Roy Buchanan, Patti Smith, Spirit, Alvin Lee, Nick Cave, Franco Battiato, Gary Moore, Robert Plant y un largo etcétera, incluso la grabó Charlotte Gainsbourg para la película “Nymphomaniac: Volumen 2” (2013), de Lars Von Trier. Esta canción habla de una huida a México, por lo que me ha parecido oportuno conceder mayor protagonismo a dos versiones con perfume latino, con un aroma mariachi ideal para este espagueti wéstern; una de ellas (irreconocible hasta el minuto 2:22) es la de Deep Purple, incluida en su primer álbum (“Shades of Deep Purple”, 1968); y la otra es la de Willy DeVille, perteneciente a su disco “Backstreets of Desire” (1992).