Albert Hammond. “Échame a mí la culpa”

Albert Hammond es un cantautor británico muy ligado a España y a la música de nuestro país, que ha escrito canciones para artistas como Aretha Franklin, Celine Dion, Whitney Houston, Diana Ross, Julio Iglesias, Willie Nelson, Lynn Anderson, Bonnie Tyler o Chicago, entre otros. Nació en Londres, en 1944, aunque se crió en Gibraltar, donde se inició en la música con la banda The Diamonds Boys, con la que actuó en las Matinales del Price, a comienzos de los años sesenta, compartiendo cartel y espacio con algunos de los cantantes y grupos españoles que entonces dominaban la escena pop y el R&R patrio. Además de formar parte de esta banda y de otras, como The Family Dog, de la que fue cofundador, también compuso canciones para otros (a menudo junto a Mike Hazlewood), como “Make Me An Island”, “Give Me That Thing” o “Little Arrows”, bien conocida bajo el título de “Las Flechas del Amor” (Karina). Continuó su carrera profesional en los Estados Unidos, donde grabó varios álbumes y algunos de los temas que le harían conocido en todo el Mundo, como “It Never Rains in Southern California”, “Down By The River” o “The Air That I Breathe”, que acabó siendo popularizado por la banda The Hollies.

Albert Hammond se hizo famoso en España a mediados de la década de 1970, sobre todo a raíz de que publicara un disco titulado “My Spanish Album” (1976), con el sello Epic Records bajo la dirección del productor hispano-cubano Óscar Gómez. En este Lp se recogen versiones de boleros y clásicos de la canción mexicana, como “Ansiedad” (de José Enrique Sarabia), “Qué seas feliz” (de Consuelo Velázquez), “Ella” (José Alfredo Jiménez) o “Échame a mí la culpa” (de José Ángel Espinosa); el único tema compuesto por él -en colaboración con Carole Bayer Sager- es “Si me amaras” que, seguro, conoceréis en la versión de Leo Sayer como “When I Need You”. Nuestro tema de hoy, “Échame a mí la culpa”, fue compuesto por el mexicano José Ángel Espinoza, más conocido como “Ferrusquilla” o como “El hombre de las mil voces”, en alusión a su trabajo como locutor radiofónico antes de dedicarse al cine y a la música, como compositor. Es el tema que le lanzó a la fama, también en España, donde se hizo popular en una película del mismo nombre en la que actuaban Lola Flores y Miguel Aceves Mejía (aquí tenéis el fragmento en el que sale la canción). A pesar de que “Échame a mí la culpa” tiene muchas versiones, tanto por el lado de las rancheras (Javier Solís, José Feliciano, etc.), como por el del pop y el pop-rock (Guaraná, Los Secretos, Nacho Vegas, etc.), incluso en la canción melódica (Mari Trini), la de Albert Hammond siempre me ha parecido inolvidable, quizás por ocupar un lugar destacado entre los recuerdos de mi adolescencia.

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Chavela Vargas / Enrique Urquijo / Buika & C. Valdés. “Un Mundo Raro”

José Alfredo Jiménez es uno de los más reconocidos compositores que ha dado México, sobre todo en el ámbito de las rancheras y los corridos. A pesar de no haber tenido formación musical, sus canciones tienen un gran equilibrio melódico y sus letras son poderosas, casi siempre tristes y muy pasionales, generalmente inspiradas en sus propias vivencias. La música de José Alfredo Jiménez es un canto desesperado al desamor, mientras que la cantina y el tequila (mucho tequila) aparecen como los únicos lugares donde encontrar consuelo. Él mismo predicó con el ejemplo; ya alcohólico, murió a los cuarenta y siete años a consecuencia de una cirrosis hepática. Una de sus canciones que más me gusta es “Un Mundo Raro”, donde la ruptura amorosa es planteada en dos planos diferentes: el abandonado aconseja a su ex-pareja que mienta, que diga que viene de un mundo raro, que no sabe llorar, que no entiende de amor y que nunca ha amado. Por contra, él también mentirá, hablará de su amor sin rencores como si fuera un sueño dorado y no dirá que su adiós lo volvió desgraciado: “Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira. Les diré que llegué de un mundo raro. Que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado”. Este tipo de letras, sobre todo en culturas tan machistas como la mexicana, se prestaba más para los hombres; hasta que apareció Chavela Vargas, una costaricense naturalizada mexicana, amiga y compañera de borracheras de José Alfredo. Su manera de cantar era única, lo hacía sin acompañamiento de mariachis, emulando a un hombre ebrio con el corazón roto e incorporando un plus de desgarro al ralentizar la melodía. Murió a los 93 años, tal vez porque supo abandonar la bebida a tiempo, dejando un legado rico y abundante que está siendo muy bien aprovechado por artistas como Lila Downs. Aquí podéis escuchar “Un Mundo Raro” cantado por su autor; nosotros vamos a comenzar con la versión de Chavela para continuar, en clave pop-rock, con la propuesta de Enrique Urquijo recogida en su álbum “Enrique Urquijo y Los Problemas” (1993) -por cierto, Joaquín Sabina y Álvaro Urquijo dedicaron una preciosa canción a Chavela Vargas: “Por el Bulevar de los Sueños Rotos“-. Para finalizar, una propuesta con arreglo de jazz latino cantada por otra voz de esas que te hacen llorar, la de Concha Buika, en esta ocasión acompañada del pianista cubano Chucho Valdés (“El Último Trago”, 2009). Hay muchísimas versiones de este tema aunque, desde mi punto de vista, no todas muy recomendables.

Los Secretos / J. Sabina / G. Parsons. “Ojos de gata” / “Y nos dieron las diez” / “Drug store truck drivin man”

“Ojos de gata”, “Y nos dieron las diez” y “Drug store truck drivin man” son las canciones elegidas para este miércoles de versiones, tres temas que parecen tener un tronco común, tres manifestaciones de un mismo patrón melódico, como acostumbran a decir los especialistas en copla española cuando quieren designar aquellas canciones creadas, del mismo molde, a partir de una determinada copla matriz. En el caso que nos ocupa, lo verdaderamente llamativo es que son tres canciones con tres autores diferentes: Enrique Urquijo, Joaquín Sabina y Roger McGuinn & Gram Parsons. Detrás de ello hay una historia curiosa, que se ha explicado muy bien en los blogs “En clave de recuerdo” y “El primer cruce”; de ellos he obtenido la información que paso a compartir con vosotros.
A comienzos de 1991, Enrique Urquijo y Joaquín Sabina, quienes mantenían una excelente relación, coinciden en un bar de copas madrileño; comienzan a charlar y, en un momento dado, Urquijo le pregunta a Sabina si dispondría de algún material que pudiera utilizar para su próximo disco, dado que no estaba especialmente inspirado en aquellos días. Sabina le muestra unos versos que, al parecer, había escrito esa misma mañana y Enrique toma nota de ellos; de regreso a casa, en el mismo taxi, escribe el primer borrador de “Ojos de gata”; se lo presenta a sus compañeros de Los Secretos y deciden incluirlo, incluso como single, en su próximo álbum, “Adiós Tristeza”, que acabaría publicándose en septiembre de 1991. Mientras tanto, Sabina finaliza la canción por su cuenta y la titula “Y nos dieron las diez”, tema que formó parte de su disco “Física y Química”, lanzando en abril de 1992, apenas unos meses después del álbum de Los Secretos. Esta es la parte más o menos objetiva, con la que casi todo el mundo está de acuerdo; el resto son especulaciones y testimonios contradictorios. Las similitudes melódicas son evidentes, “Ojos de gata” en clave country-pop y la de Sabina al estilo ranchera mexicana, por lo que parece posible que el jienense conociera el tema de Urquijo y le sirviera como patrón o matriz. Sea como fuere, “Ojos de gata” tiene como autores a Urquijo y Sabina, mientras que “Y nos dieron las diez” declara un único autor: Joaquín Sabina. Para rizar aún más el rizo, es bastante probable que Enrique Urquijo se valiera de un tema de The Byrds (“Drug store truck drivin man”), grupo por el que siempre manifestó admiración, para componer su tema. Y no es un hecho aislado, el compañero Ángel Maíllo, en su blog “El Gramófono”, ya nos alertaba del gran parecido que tiene el tema “Agárrate a mi María” con “Carmelita”, del cantautor Warren Zevon. Las versiones más conocidas de “Drug store truck drivin man” son las de The Byrds y la de Joan Baez, interpretada en el Festival de Woodstock, sin embargo he preferido la de Gram Parsons y Emmylou Harris (aunque la calidad del sonido sea pésima) porque es en la que mejor se aprecia su parentesco con “Ojos de gata”.