The Mission. “Bird of Passage”

Vaya por delante que apenas conozco a la banda protagonista de esta entrada, The Mission, más allá del disco en el que se incluye la canción de hoy: “Bird of Passage”, que escuché por primera vez en el blog Musicae Memorandum, en una entrada de J.L. escrita con motivo del V Aniversario de la web anteriormente citada. Un tema tan emocionante tenía que estar en La Guitarra de las Musas, así lo insinué en el comentario que dejé; muchas gracias a J.L. y a los amigos de Musicae Memorandum por dármela a conocer. The Mission, o The Mission UK, como son conocidos en los Estados Unidos para diferenciarlos de otra formación norteamericana con el mismo nombre, pertenecen a la segunda generación de agrupaciones de rock gótico, la que tomó el relevo de grupos como Bauhaus, The Cure o The Sisters of Mercy, precisamente la banda que dio origen a The Mission. Tal y como señalan las fuentes habituales, dieron su primer concierto el 20 de enero de 1986, con el nombre inicial de The Sisterhood. La banda se creó en torno a Wayne Hussey (voz, guitarra) y Craig Adams (bajo), una vez abandonaron The Sisters of Mercy, a ellos se unieron Simon Hinkler (guitarra, teclados) y Mick Brown (batería). Sus primeros álbumes se titularon “God’s Own Medicine” (1986), “Children” (1988), “Carved in Sand” (1990) y “Grains of Sand” (1999), que contiene canciones grabadas cuando se produjo el disco anterior pero que, finalmente, no fueron incluidas en él. Todos los temas fueron compuestos por los cuatro miembros del grupo, excepto dos versiones: “Mr. Pleasant” (de Ray Davies, líder de The Kinks) y “Love” (de John Lennon). Durante esta época, cuando se grabó “Grains of Sand”, ya empezaron a surgir las desavenencias entre Simon Hinkler y Wayne Hussey, que acabaron con la salida del primero y la inevitable primera reestructuración de un grupo que aún permanece en activo, después de separarse y volverse a unir en alguna que otra ocasión. “Bird of Passage” es el tema con el que se cierra el álbum, una bellísima melodía que, en palabras de J.L., “versa sobre un amante desolado que ve partir a su amor en otoño para verlo regresar en primavera, y que finalmente pide desconsoladamente que no se vaya, que se quede siempre con él”. En cuanto a la melodía, su tono etéreo y melancólico imprime tristeza y emoción, en un crescendo que se acentúa aproximadamente a partir del minuto 3:50, cuando los teclados se apoderan de la canción para conducirnos, con lágrimas en los ojos, a un final que se resiste, apagándose para volver a remontar. Wayne Hussey grabó “Bird of Passage”, sólo con guitarra acústica, sin teclados, para su primer álbum en solitario (“Bare”, 2009) ¿Qué versión os gusta más? Yo, desde luego, lo tengo muy claro.

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The Cure. «Lullaby»

Lobos feroces que quieren comerse a los niños, padres que abandonan a sus hijos, payasos de mirada triste que tratan de amenizar a los más pequeños, canciones de cuna con letras tan terroríficas como «duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá». Desde luego, no parecen las herramientas más adecuadas para acercarse a los niños y, sin embargo, están consolidadas en nuestra cultura popular. En realidad, todos tenemos nuestra vena siniestra; algunos van más allá y dedican su vida a ello, se visten de negro, se maquillan y adoran la oscuridad y la muerte, seguro que alguna vez habréis oído hablar de la cultura gótica o siniestra. La banda británica The Cure es una de las referencias en este ámbito, al menos en lo que a la música se refiere; la imagen de su líder, Robert Smith, es de las más imitadas, incluso fue utilizada para construir el personaje principal de la película «Eduardo Manostijeras» (1990), de Tim Burton. Dicho esto, no resulta excesivamente complicado imaginarse una nana compuesta por Robert Smith; para empezar, debe superar en carácter siniestro a las canciones de cuna populares, algunas verdaderamente inquietantes (el compañero Pere nos habla de ello en su entrada dedicada al tema protagonista de hoy), por ejemplo, una pesadilla en la que alguien aparece en su cama y sueña con arañas gigantes que lo devoran. Dicen que los sueños pueden interpretarse; los seguidores de The Cure, y el propio Robert Smith, han intentado descifrar «Lullaby»: ¿pánico a las arañas?, ¿problemas con las drogas? ¿tristeza obsesiva? o, tal vez, una mezcla de todo ello. Este tema es uno de los más importantes de The Cure; formó parte del octavo álbum de estudio de los ingleses, «Disintegration» (1989), probablemente su mejor disco junto con «Pornography». Ambos trabajos, y alguno más como «Seventeen seconds» (1980) o «Faith» (1981), representan a los The Cure más siniestros, algo que puede comprobarse en las deprimentes letras y en la música, opresiva, distorsionada y con voces en eco, al límite de la experimentalidad. «Disintegration» fue el regreso de The Cure al pesimismo de sus primeros trabajos, tras varios álbumes practicando un synth pop electrónico más optimista y vital. En contra de lo que opinaba la compañía discográfica, «Disintegration» fue un éxito absoluto, al fin y al cabo la muerte, las pesadillas, la alienación, la desesperanza y el paso destructivo del tiempo son asuntos que, imagino, siempre serán de nuestro interés, aunque sólo sea para alimentar nuestro yo más siniestro.

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