Trío Vegabajeño / José Feliciano / Los Rodríguez. “La copa rota”

Televisión Española utilizó, para la promoción veraniega de 1992, la canción titulada “Engánchate conmigo”, que pertenecía a un grupo hispano-argentino que, en aquel momento, no era excesivamente conocido. Se había formado en 1990, a partir de los argentinos Ariel Roth y Andrés Calamaro, y los españoles Julián Infante y Germán Vilella; inicialmente el bajista fue Guille Martín, aunque pronto abandonaría el grupo para entrar a formar parte como guitarrista de Desperados, por lo que fue sustituido por Candy Caramelo Avelló y, posteriormente, por Daniel Zamora. Se quisieron llamar Los Locos, pero el nombre ya pertenecía a un grupo asturiano; la denominación definitiva, Los Rodríguez, se le ocurrió a Andrés Calamaro, al sentirse identificado con esta popular expresión española, ya que él mismo se encontraba “de Rodríguez” en España mientras su novia estaba en Argentina. Publicaron su primer álbum en 1991 (“Buena Suerte”), que cosechó un cierto éxito en Latinoamérica, aunque no tanto en España. El segundo disco de estudio (“Sin Documentos”) salió al mercado en 1993, aunque antes lo había hecho un álbum en vivo (“Disco Pirata”, 1992), en el que recogían canciones propias y algunas versiones, como el bolero que hoy recordamos, “La copa rota”, con el que se cerraba este disco; esta versión es la tercera que podéis escuchar en el trío de vídeos que hoy destacamos.

También existe una grabación acústica, una “radio edit”, en cuya introducción Los Rodríguez explican que conocieron el tema gracias al puertorriqueño José Feliciano, quien la grabó como sencillo en el año 1968; en el segundo vídeo podéis escuchar una versión en directo de este tema, de 1985 (Festival de Viña de Mar), a cargo de José Feliciano, el músico que popularizó esta melodía a partir del original compuesto por el también puertorriqueño Benito de Jesús (1912-2010). Este autor fue uno de los tres integrantes históricos del Trío Vegabajeño, formado en 1943 por Fernandito Álvarez, Octavio González y el ya mencionado Benito de Jesús; a ellos corresponde el vídeo que encabeza esta entrada. Por supuesto, hay más versiones, tanto por artistas latinoamericanos como españoles, os dejo las debidas a Andrés Calamaro, Enrique Bunbury y Andrés Calamaro, Marc Anthony, Alci Acosta, Taburete & Dvicio, Salvador y los Leones, Alma de Rock, Sonora Altepexana, Pasión Vega e Ismael Miranda. La letra es genial; nos plantea una desesperada historia de desamor en la que el daño del alma se atenúa con el dolor físico, mientras el vino se mezcla con la sangre a modo de catarsis purificadora.

Aturdido y abrumado por la angustia de los celos,
se ve triste en la cantina a un bohemio ya sin fe.
Con los nervios destrozados y bebiendo sin remedio, 
como un loco atormentado por la ingrata que se fue.
Viene siempre acompañado del mejor de sus amigos,
que le aconseja y le dice: ‘ya está bueno de licor’.
Nada remedia con llanto, nada remedia con vino,
al contrario la recuerda más y más su corazón.
Una noche, como un loco, mordió la copa de vino,
y le hizo un cortante filo que su boca destrozó.
Y la sangre que brotaba confundiose con el vino,
y en la cantina este grito a todos estremeció:
‘No te apures compañero si me destrozo la boca,
con el filo de esta copa, no te apures que es que quiero 
borrar la huella de un beso traicionero que me dio’.
‘Mozo, sírveme en la copa rota, sírveme que me destroza
esta fiebre de obsesión.
Mozo, sírveme en la copa rota, quiero sangrar gota a gota
el veneno de su amor’

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Benito de Jesús (1912-2010)

Buena Vista Social Club / Bebo & Cigala / Silvia Pérez Cruz. “Veinte Años”

La Revolución cubana propició el “cierre o nacionalización de tiendas de juego, clubes nocturnos y otros establecimientos asociados al estilo de vida hedonístico de La Habana”. Uno de aquellos clubs sociales que funcionaron con anterioridad al castrismo, sin duda de los más populares, fue el Buena Vista Social Club. Unos cincuenta años después de su cierre, el músico cubano Juan de Marcos González y el guitarrista estadounidense Ry Cooder decidieron crear un grupo, del que también formarían parte conocidos músicos cubanos, como Compay Segundo, Omara Portuondo o Eliades Ochoa, entre otros, algunos de ellos habituales del Buena Vista Social Club cuando éste local estaba en su pleno apogeo. Bajo la producción de Ry Cooder, se grabó un álbum en La Habana, finalmente publicado en septiembre de 1997 por la discográfica World Circuit. El grupo se presento en directo en un concierto celebrado en Amsterdam y, posteriormente, en el Carnegie Hall de Nueva York, que propició la filmación de un documental sobre estos músicos, dirigido por el cineasta Wim Wenders. El éxito de esta película dio a conocer e impulsó la música tradicional cubana en todo el mundo y, por extensión, también lo hizo con la música latinoamericana. Este histórico e imprescindible álbum está compuesto de catorce canciones, que forman parte de la historia de Cuba (aquí lo podéis escuchar). La número cuatro es la titulada “Veinte Años”, una habanera compuesta por la cantante, compositora y guitarrista cubana María Teresa Vera, aunque probablemente la letra fuera escrita por Guillermina Aramburu, una amiga de la infancia, abandonada por su esposo tras veinte años de relación, que debió entregar esta canción a María Teresa para que la cantara con el compromiso de que jamás revelaría su origen.

María Teresa Vera es una de las figuras más recordadas de la canción cubana; nacida en 1895, se dio a conocer en 1911 como cantante; aconsejada por el también cantante Manuel Corona, aprendió a tocar la guitarra y, entre 1914 y 1924, grabó unas doscientas canciones junto a Rafael Zequeira; tras su paso por este dúo, fundó el Sexteto de Occidente; dejó temporalmente la música para dedicarse a la santería y falleció en 1965. Ésta es la versión original de “Veinte Años” a cargo de María Teresa Vera y Rafael Zequeira y, a continuación, os dejo otras, como las debidas a Barbarito Díez, Fernando Albuerne, Omara Portuondo, Compay Segundo y Omara Portuondo, Mayte Martín, Marlango, Manu Chao, María Cristina Plata o Luis Frank Arias y Guillermo Rubalcaba. Para la segunda destacada de hoy he elegido la de otro excelente álbum, el que grabaron Bebo Valdés y Diego el Cigala titulado “Lágrimas Negras” (2003), ya aludido en este blog a propósito del tema homónimo. El tercer vídeo está protagonizado por la cantante Silvia Pérez Cruz -de cuya excelencia os hablé en ésta y en ésta otra entrada- y por su padre Càstor Pérez; es un documento sensacional, en el que se ve a ambos artistas improvisando la canción en el Casino de Palafrugell ante la indiferencia y la perplejidad de los parroquianos; me parece una interpretación emocionante, un instante mágico rodeado de cotidianeidad. Aquí tenéis otro directo, con mejor sonido, a cargo de los mismos intérpretes y de Alfons Carreras.

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Calexico. “No te vayas”

Calexico es el nombre de la banda estadounidense liderada por Joey Burns (guitarra, voz) y John Convertino (batería) creada en 1996, aunque sus orígenes se remontan al año 1990, cuando ambos coincidieron en el grupo Giant Sand; cuatro años más tarde entraron a formar parte de Friends of Dean Martinez y, finalmente, crearon Spoke, nombre que cambiarían poco después por el de Calexico, una palabra que nace a partir de la conjunción de otras dos: Californa y México. Toda una declaración de intenciones porque el estilo Calexico se sitúa entre el indie, el folk, el sonido americana y el rock latino con fragancia tex-mex, una formación de espíritu fronterizo con base musical indie, pero con ramalazos que se sitúan a medio camino entre una película de Tarantino y otra de Sergio Leone. Han editado nueve discos de estudio, el primero (“Spoke”) publicado en 1997 y el último (“The thread that keeps us”) en este mismo 2018, y suelen visitar a menudo nuestro país, este verano se me escaparon pero estoy seguro que tendré otras oportunidades. “Algiers” (2012) fue su séptimo trabajo de estudio, llamado así en recuerdo del barrio del mismo nombre perteneciente a Nueva Orleans (EE.UU.), el único situado en la orilla oeste del río Mississippi, lugar de capital importancia en el nacimiento del jazz, con fuertes conexiones con África a través de su puerto esclavista y, también, uno de los lugares que resultaron más afectados por el Huracán Katrina. Si os animáis a escuchar este disco os daréis cuenta de lo bien trabajado que está, de su riqueza instrumental y de su estilo sosegado; sin embargo, cuando menos te lo esperas, aparecen esos irresistibles ramalazos que os comentaba al principio de la entrada, especialmente visibles en canciones como “Algiers”, “Puerto”, “Splitter” o “No te vayas”, el tema elegido para ilustrar este post, algo así como un bolero mariachi pero ejecutado con la cadencia, el relajo y la suavidad característica del indie (aquí les podéis ver interpretándolo en directo). Al contrario que el resto de temas (excepto “Fortune Teller”), debidos a Joey Burns y Jacob Valenzuela, fue compuesta por el trompetista Jacob Valenzuela, también está cantada por él (en español), y cuenta con el apoyo de otros músicos como Martin Wenk, Paul Niehaus y Jairo Zavala, más conocido en España con el nombre artístico de Depedro, el que fuera guitarrista del grupo de Amparo Sánchez, Amparanoia; así nos cuenta el propio De Pedro cómo fue su encuentro con Calexico:

“El camino me llevo a conocer a Calexico. Les pregunte si querían grabar conmigo. Me dijeron que sí. Otro accidente feliz. Luego ellos me llamaron para su disco. Tocaba canciones con ellos. Salí con ellos de gira. Posteriormente fuimos con Depedro de teloneros de Calexico por medio mundo, eso nos dio la oportunidad de que se oyera a Depedro fuera de mi país y a continuación arrancamos giras internacionales solos con Depedro”.

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Benny Moré / Antonio Machín / Huecco. “Camarera del amor”

Benny Moré (1919-1963) es uno de los grandes de la música cubana, especialmente en estilos como el bolero, el son o el mambo. Apodado “El Bárbaro del Ritmo” o “El Sonero Mayor de Cuba”, aprendió a tocar la guitarra durante su infancia, a los seis años se construyó su primer instrumento con una tabla y un carrete de hilo, y a los dieciséis ya formaba parte de un grupo. Tras ganar un concurso musical, Siro Rodríguez, del Trió Matamoros, lo descubrió al verlo actuar en un bar; poco tiempo después sustituyó a Miguel Matamoros como cantante, quien acabaría dedicándose exclusivamente a dirigir este conjunto. Estuvo de gira con el Trío Matamoros hasta que inició su carrera en solitario, en ocasiones colaborando con otros músicos como Lalo Montané (Dueto Fantasma), Mariano Mercerón y su orquesta, Dámaso Pérez Prado, Bebo Valdés o la Banda Gigante, formada por más cuarenta músicos, dirigidos por Benny Moré. Además de cantar temas propios, hizo populares los de otros compositores, como el también cubano José Dolores Sotolongo Quiñones (1918-2008), el “Filósofo del Bolero”; a él se deben canciones como “Los Aretes de la Luna” o “Camarera del amor”, el tema protagonista de esta entrada. Este bolero-mambo, también conocido como “Camarera de mi amor”, tiene dos versiones obligadas, las de Benny Moré y Antonio Machín, aunque tanto en Latinoamérica como en España se ha interpretado en bastantes ocasiones, no siempre con toda la dignidad que el tema requiere; a mí me parecen interesantes las versiones realizadas por Tito Puente, Orquesta Platería, Coco Freeman, Big Band Côte Sud o Alberto Pérez (integrante del trío La Mandrágora), ésta última entre grotesca y surrealista, en cualquier caso divertida. El espacio que habitualmente ocupa el tercer vídeo destacado en estos días de versiones, está ocupado por una versión muy diferente a todas las anteriores, a cargo del cantante y compositor español (nacido en Plasencia, criado en Madrid) Iván Sevillano Pérez, más conocido por su nombre artístico: Huecco. Este ex-profesor de patinaje sobre hielo, inició su carrera musical con la banda Sugarless hasta que, en 2006, grabó su primer álbum en solitario. Su estilo, denominado por algunos como “rumbatón”, se nutre de elementos procedentes del rock, del pop, de la rumba, del ska, del mambo o del hip hop. Grabó “Camarera de mi amor” en un álbum colectivo titulado “Guantanamera, un tributo a Cuba” (2007).

19ccad1b3c07cba490adc4a34258d452Benny Moré (1919-1963)

Marina Rossell / Alexandra Masangkay. “Yo te diré”

El Tratado de París, firmado el 10-XII-1898, puso fin a la guerra entre Estados Unidos y España; Cuba declaró su independencia -bajo el control norteamericano- mientras que las antiguas posesiones españolas en Puerto Rico, Guam y Filipinas fueron entregadas a los Estados Unidos, en el último caso con una indemnización por medio de veinte millones de dólares. Sin embargo, hubo un puñado de soldados españoles, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que entregaron sus armas casi seis meses después de firmado el Tratado de París. Desconocedores de la situación, cincuenta y tantos militares decidieron hacerse fuertes en la iglesia de Baler, situada en la isla de Luzón, ante el ataque de los nativos filipinos que ansiaban la independencia. El sitio de Baler duró 337 días; durante este período fueron constantes los llamamientos de los sitiadores para que se entregaran; trataron de explicarles la situación, les enviaron periódicos y documentos de la época en los que se hablaba de la rendición española, incluso algunas autoridades militares españolas y representantes religiosos acudieron al sitio de Baler, sin conseguir nada. Sólo decidieron rendirse cuando vieron en los periódicos ciertas noticias que, en su opinión, era imposible que los filipinos las hubieran falsificado. Se entregaron el 2 de junio de 1899 aunque, tal y como quedó reflejado en el Decreto de la República de Filipinas de 30-VI-1899, no fueron considerados como prisioneros por las autoridades de aquel territorio, “sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país”. En el preámbulo de este Decreto se les reconocía haberse “hecho acreedores á la admiración del mundo (…) por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres, aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, han defendido su Bandera por espacio de un año (…)”

En 1945 se estrenó en nuestro país la película titulada “Los últimos de Filipinas“, dirigida por Antonio Román y protagonizada, entre otros, por Fernando Rey, Tony Leblanc, Manuel Morán, José Nieto o Nani Fernández, actriz muy recordada por su interpretación de la canción “Yo te diré”, compuesta por Enrique Llovet y Jorge Halpern para este film. Esta habanera-bolero ha sido versionada por diferentes cantantes españoles y latinoamericanos. Son más o menos conocidas, con acierto desigual, las de Antonio Machín, Karina, Clara Montes, Elder Barber, Alberto Pérez, Paloma San Basilio, Pablo Carbonell, El Consorcio o Rosa León. Sin embargo, hoy os voy a proponer sólo dos versiones: la de la cantautora catalana Marina Rossell, en concreto la que formó parte de su álbum “Ha Llovido” (1996); y la incluida en “1898. Los últimos de Filipinas” (2016), una nueva película en torno al sitio de Baler, cantada por la bellísima Alexandra Masangkay, integrante de este reparto. Esta vez he tenido más dificultades de las habituales para elegir vídeos; para el primero no me ha quedado más remedio que recurrir a spotify, mientras que el segundo lo he tenido que construir yo mismo a partir del momento en el que aparecen los títulos de crédito al final de la película, espero no quebrantar ninguna normativa sobre derechos de autor.

The_church_of_Baler_from_-Under_the_red_and_gold-Iglesia de San Luis de Tolosa, lugar donde tuvo lugar el sitio de Baler

BALER CAPITULACIONDecreto de la República de Filipinas, de 30-VI-1899, firmado por el Presidente de la República Emilio Aguinaldo y el Secretario de la Guerra, Ambrosio Flores

BALER LOS ULTIMOS DE FILIPINAS 2