Hoy os traigo un vals de esos que se escuchan en las bodas y en las fiestas de los pueblos: «Waves of the Danube», también conocido con el título de «The Anniversary Song». Se trata de un tema compuesto, en 1880, por el músico rumano Ion Ivanovici, dedicado a Emma Gebauer -esposa del editor musical Constantin Gebauer- que, en 1926, fue utilizada por Yun Sim-Deok para componer «In Praise of Death«, según algunas fuentes la primera canción popular de Corea. De Rumanía a Corea, pasando por París donde la canción fue tocada en la Exposición Universal de 1889, «Waves of the Danube» llegó a los Estados Unidos donde la volvieron a reinventar de la mano de Al Jolson y Saul Chaplin, quienes la dotaron de letra, a la vez que el mencionado Chaplin adaptaba la partitura de Ivanovici. Al Jolson la grabó en 1947, permaneciendo catorce semanas en la lista de éxitos; a partir de entonces ha sido versionada, ya con el título que le dieron Jolson y Chaplin: «The Anniversary Song», por artistas como Dinah Shore, Guy Lombardo, Glenn Miller Orchestra, Artie Shaw, Andy Russell and Paul Weston o el guitarrista Django Reinhardt con el apoyo del grupo de jazz Quintette du Hot Club de France, ésta va a ser la primera de las versiones destacadas de hoy. «The Anniversary Song» también ha sido interpretada por cantantes como Andy Williams, Joni James y, al parecer, Frank Sinatra o Rosermary Clooney, aunque de estos dos últimos no he podido encontrar pruebas que lo corroboren. La segunda versión que recomiendo es la del batería de Traffic Jim Capaldi, con la que se cerraba su álbum de debut en solitario, titulado «Oh How We Danced» (1972); aunque a alguno de vosotros os pueda parecer un atrevimiento inadecuado, a mí se me antoja una gran versión, un ejemplo de cómo un vals puede convertirse en una pieza de rock. Para finalizar, un acercamiento al country de la mano de Willie Nelson, con su hermana Bobbie al piano, una versión incluida en su disco «Willie’s Stash, Vol. 1: December Day», publicado en diciembre de 2014.
Mes: abril 2016
Robert Johnson. «Cross Road Blues»
Robert Johnson es, en opinión de algunos, el músico de Blues más importante que ha existido, sin embargo murió a los veintisiete años, y tan sólo dejó grabadas veintinueve canciones. Su vida está llena de misterios, inexactitudes y leyendas; desde su fecha de nacimiento (tal vez el 8-V-1911, en Hazlehurst -Misisipi, EE.UU-) hasta su fallecimiento en extrañas circunstancias, según algunos envenenado por un marido celoso, mientras que hay quien cree que acabó sus días enfermo de neumonía o de sífilis. Su certificado de defunción lleva fecha de 16-VII-1938 y está firmado en Greenwood (Misisipi), sin embargo no se sabe a ciencia cierta donde está enterrado. Según cuenta la leyenda, Johnson pasó, en muy poco tiempo, de ser un simple aficionado a la guitarra a un verdadero maestro de este instrumento, todo gracias a un pacto con el mismísimo Diablo. Según algunos relatos, una noche se encontró con un hombre negro en un cruce de caminos cerca de la plantación de Dockery, en Misisipi; el hombre tomó la guitarra de Johnson, la afinó, la tocó y se la devolvió con toda la técnica y el saber del mejor bluesman. Otras teorías defienden que esta diabólica transacción se llevó a cabo en un cementerio, sentados sobre varias tumbas y tocando la guitarra; incluso hay autores que atribuyen a otro bluesman, Tommy Johnson, esta famosa leyenda. Una de las razones que tradicionalmente han apoyado la versión del cruce de caminos (existe incluso una película con esta premisa) es, precisamente, por lo narrado en el tema «Cross Road Blues», compuesto por Robert Johnson.
Sin embargo, en esta canción no hay nada que pudiera hacernos pensar en un pacto con Satán; no es más que el lamento de quien está en un lugar desconocido, probablemente lejos de su hogar, y con miedo ante la llegada de la noche, más aún siendo negro. Robert Johnson, con su escaso bagaje musical, es uno de los autores que más han influido en músicos y grupos de rock, como Johnny Winter, Bob Dylan, Jimi Hendrix, Led Zeppelin, The Rolling Stones, The Band, Neil Young, Jeff Beck o Eric Clapton, por mencionar algunos de los más importantes. De «Cross Road Blues» se han hecho varias versiones, aunque quizás la más destacada sea la adaptación de Eric Clapton para la que, entonces, era su banda: Cream. Fue publicada, bajo el título de «Crossroads», en el álbum «Wheels of Fire»; aquí la podéis escuchar. Y no puedo acaba sin mencionar la versión en español que hicieron los madrileños Mermelada, publicada en su álbum «Coge el tren» (1979).
Las Cinco Canciones de Juanlu (V): “She” (Elvis Costello)
A Juanlu le gustan mucho las comedias británicas, así que, como en toda comedia que se precie, vamos a acabar con una boda, en este caso la de nuestro protagonista. El tema elegido es «She», compuesto por el francés de origen armenio Charles Aznavour, en la voz del gran Elvis Costello. Muchas gracias, Juanlu, por la bonita semana que nos has hecho pasar y por querer compartir con nosotros estas cinco canciones, esas cinco porciones de tu vida. Un abrazo.
«Fui al cine con mi chica a ver «Notting Hill», siempre me chifló la comedia británica. Era el año 2001 y ya habíamos hablado de casarnos pero no lo habíamos hecho formalmente. Al salir del cine, le pedí que se casara conmigo. No sólo fue la romanticona peli con Hugh Grant y Julia Roberts, sino esa canción que definía perfectamente a quien estaba a mi lado, y me di cuenta que quería pasar con ella el resto de mi vida. Dos años después pasamos por el altar hasta hoy. Todos los 18 de agosto, por su cumpleaños, la ponemos y echamos unas lagrimillas de emoción. Mi balada favorita, gigantesca versión de Aznavour a cargo del gran Declan mcManus, alias Elvis Costello».
Las Cinco Canciones de Juanlu (IV): “Won’t Get Fooled Again” (The Who)
Juanlu nos habla hoy de los británicos The Who y de ese temazo que es «Won’t Get Fooled Again», para algunos simplemente la cabecera de la serie «CSI Miami»; para otros, como nuestro protagonista, una de las cinco canciones de su vida. También nos cuenta algo con lo que, imagino, nos sentimos muy identificados todos los que amamos la música, al menos yo sí; en los años ochenta y noventa Londres era como la tierra prometida, allí estuve viviendo seis semanas, cuando estaba haciendo mi tesis doctoral, y os puedo asegurar que una de las primeras cosas que hice cuando llegué fue visitar la tienda de discos Virgin, la de horas que pasé allí … Veamos cómo lo vivió Juanlu.
«Ese mismo año, 1991, en noviembre fui por primera vez a Londres con mis padres y otro amigo. Me llevé una bolsa de deporte vacía para comprarme discos, llevaba muchos encargos de Pamplona (New Model Army, Teenage Fanclub, Siouxise & The Banshees,) pero yo iba con una idea muy clara: comprarme absolutamente todo lo que pudiera de The Who, un grupazo que estaba descubriendo en radio3 ya que en 1989 acababan de hacer 25 años y habían hecho la gira de «Tommy», así que fui a HMV y le pregunte a un chaval por The Who, me dijo que su mejor álbum no era ni «Tommy» ni «Quadrophenia» sino uno en el que aparecían los cuatro pavos meando en un muro llamado «Who’ s Next?» Cuando llegue al hotel y lo escuché (me había comprado un disc man) me quedé alucinado con «Baba O’ Riley», «Behind Blue Eyes» y, sobre todo, un pedazo de himno: «Won’t Get Fooled Again», que duraba nueve minutos y es mi canción favorita desde esa primera escucha»
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Las Cinco Canciones de Juanlu (III): “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana)
Nunca sabes cuando vas a hacer los amigos de verdad, esos que te durarán toda la vida. Juanlu nos habla hoy de su amigo «El Pelos», de las jornadas que pasaban en las tiendas de discos y de cómo descubrió el grunge gracias a Nirvana y su disco «Nevermind». Particularmente no es el estilo que más me gusta, pero he de reconocer el poderío de esta banda, su propuesta innovadora y su legado, algo de lo que no pueden presumir todos los grupos. Os dejo con Juanlu.
«Ya en Pamplona con mis padres, corría el curso 1990-1991 en COU cerraron el internado y tuve que ser reubicado en el cole de mi hermana donde conocí a quienes serían mis amigos hasta hoy y hasta que me muera, sobre todo uno, Luis, por entonces «El Pelos», mi actual hermano-amigo con el cual hice muy buenas migas desde el principio y sobre todo a través de la música. Los sábados solíamos quedar por la mañana para ir a «Kilkir», una tienda de discos junto a la catedral de Pamplona, el dueño nos conocía y un día de abril nos dijo que había recibido un discazo de un grupo americano de Seattle y que sabía que nos iba a molar. Sacó el vinilo con un niño en una piscina detrás de un billete y sacó el disco. Nirvana Nevermind ¿cual era el nombre y cual el título del disco? Nos pusimos los dos pares de auriculares junto a la pletina y de repente explosión de sonido, los dos saltando extasiados y se soltó de repente el auricular inundando de sonido toda la tienda, había otros tres chavales allí y fliparon a colores. Esa mañana los cinco nos llevamos el disco a casa. Luis y yo solíamos comprar a pachas, uno se lo quedaba y le grababa al otro la cinta al llegar a casa, ese día no fue así, cada uno el suyo. Fue el origen y el germen de mi etapa grunge: Pearl Jam, Alice in Chains, Soundgarden, conciertos, camisetas, pelos largos,… Pero fue esa mañana de tienda de discos la que me enseñó la luz, la que me hizo ver en el grunge un modo de vida, algo salvaje y arrebatador que me sigue poseyendo cada vez que la escucho. Cuando vi «Alta Fidelidad» me sentí super identificado».
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