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Mike Oldfield. “Ommadawn”

 

Casi todos los que amamos el rock tenemos nuestros particulares rankings: de discos de un determinado estilo, de portadas, de cantantes, de baterías o de guitarristas. En este último apartado suelen aparecer las grandes figuras del blues-rock, del hard rock, del progresivo o del heavy metal, pero en casi ninguna lista está Mike Oldfield. Tal vez sea por su condición de multi-instrumentista, por su versatilidad como músico y, también, por esa capacidad que tiene para aromatizar sus trabajos con fragancias exquisitas que, en ocasiones, pueden enmascarar su virtuosismo a las seis cuerdas y, en general, la esencialidad de su obra, como si los árboles no nos dejaran divisar el bosque. “Ommadawn” (1975) es el tercer disco del británico, una obra sinfónica en dos movimientos, al igual que lo fueron sus dos trabajos anteriores: “Tubular Bells” (1973) y “Hergest Ridge” (1974). “Ommadawn” es como un espeso bosque plagado de árboles; un trabajo de ingeniería de sonido sensacional -casi imposible de acometer con los artesanales sistemas de grabación y edición que existían a mediados de los setenta-, que daba soporte a un complejo y portentoso entramado instrumental, en el que colaboraron sus hermanos Sally y Terry, La Banda de la Ciudad de Hereford, Jabula, Paddy Moloney y otros destacados músicos; pero ésta no era más que la parte de apoyo, el propio Mike Olfield se hizo cargo de los siguientes instrumentos: bajo acústico, guitarra acústica, banjo, bouzouki, bodhrán, guitarra española, bajo eléctrico, glockenspiel, órgano, arpa, mandolina, percusión, piano, spinet, sintetizadores, voz, guitarra de doce cuerdas y, por supuesto, guitarras eléctricas, con las que construye momentos excepcionales, de una gran sensibilidad, como ese lamento al final de la primera parte que, según parece, estuvo inspirado en la muerte de su madre, ocurrida en fechas cercanas a la grabación. Si de “Tubular Bells” apuntábamos que fue una obra precursora de la new wave, incluso del movimiento indie, de “Ommadawn” podríamos decir que es un trabajo progresivo con abundantes incrustaciones procedentes de la música africana y celta, una obra adelantada al concepto de world music que, tal vez de manera algo artificial, tanto predicamento tuvo a partir de los años ochenta. Esta vez sólo os puedo ofrecer la opción de spotify, aún así el esfuerzo merece la pena, es una de las grandes obras del rock sinfónico, para mi gusto tan buena como “Tubular Bells“.

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19 comentarios en “Mike Oldfield. “Ommadawn”

    • Creo que es uno de los músicos a los que es más difícil hacerle un recopilatorio porque tiene muchos discos y con propuestas musicales bastante diferentes. A mí me gusta más su primera época, la más progresiva, pero hay mucha gente que prefiere los siguientes, cuestión de gustos. Gracias a ti por apreciarlo, Fran. Saludos.

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  1. Oldfield, un auténtico prodigio difícil de clasificar, un genio. Tengo toda su discografía -en digital, eso sí- y este disco no lo he escuchado lo suficiente, aunque es muy bello. He escuchado bastante el Tubular Bells y muchísimo el Platinum, que sin duda es mucho más comercial. Tengo que ponerme en pie y aplaudir…por esa larga lista de instrumentos que tocó, qué pasada. El día que hice la entrada sobre Philip Glass, puesto que éste versionó un tema de Oldfield, me pasé un ratazo leyendo cosas en la wikipedia, así que ya me di cuenta de las enormes dificultades técnicas para grabar que tuvo que afrontar.

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    • Tú lo has dicho, un genio. Tenía sólo 19 ó 20 años cuando grabó “Tubular Bells” y 21 ó 22 cuando parió esta obra maestra que es “Ommadawn”, pocos músicos pueden presumir de conseguir algo tan grande a una edad tan temprana, con los medios que había entonces y prácticamente asumiendo todo el peso instrumental de la obra. Tiene una carrera muy larga, por lo que es normal que haya discos mejores y peores, aunque incluso en el menos bueno hay cosas interesantes. Saludos.

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  2. Pingback: Bitacoras.com
  3. vidal dijo:

    Un artista al que seguí en los 80 y los 90 y del que tengo casi toda su obra en vinilo y cd’s, y que en cierta manera me empacho pero que venero y siento que nunca lo voy a poder ver en directo….te dejo el vídeo donde comienza tocando con uñas de felino a tcar la parte más reconocible de este magistral disco….Saludos y buen finde

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    • Yo también tuve una época en la que compraba, grababa y escuchaba todo lo que caía en mis manos de Mike Oldfield. Tampoco lo he visto en directo nunca … Por cierto, muchas gracias por este aporte, donde se le ve tan jovencito tocando la guitarra española y luego la eléctrica, me ha gustado mucho. Los directos es lo único que han dejado de este autor en youtube. Saludos Vidal.

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  4. Olfield entro muy arriba con una obra insuperable, esto lo vimos-oímos quienes compramos en su día su segundo disco Hergest Ride que fue muy decepcionante. La sorpresa fue el renacer de Mike en esta, su tercera obra. Ese giro entre sinfónico y folk que le dio a su música fue un gran acierto. Ahora que me he enterado que uno de los Chieftains estaba en este disco todo cuadra más. Quien a buen árbol se arrima…
    Un disco en la onda de Tubular bella en el sentido de obra innovadora y adelantada a su tiempo.
    Es un gran placer volver a oírla.

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    • Es que parece increíble que, siendo tan joven, fuese capaz de hacer dos discos como “Tubular Bells” y “Ommadawn”; como tú dices, empezar así es deslumbrante pero crea unas expectativas casi imposibles de cumplir, porque superar estas obras era bien difícil. Comparto contigo la admiración por The Chieftains que, por cierto, también apoyaron mucho a Carlos Núñez, sobre el que preparaba el otro día otra entrada (creo que ya es la tercera). Esa capacidad que tenían los Chieftains se hacer música tradicional y, a la vez, saber fusionarla y querer relacionarse con otros músicos y otros tipos de música es algo que siempre he valorado mucho. He echado la cuenta: 37 años tenía Paddy Moloney cuando colaboró en este disco. Saludos.

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  5. Salva dijo:

    ¡Qué raro Raúl! Mira en spam porque ayer te dejé un comentario. Se me hacía raro que no me contestaras. Si no ya te soltaré la parrafada.
    Un abrazo

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      • Salva dijo:

        Bueno. Más o menos venía a decir que conocía a Mike Oldfield casi de siempre, Tubullar Bells era casi de obligada escucha, pero lo hice en la época en que las radios no praban de poner, Moonlight Shadow o Shadows on the Wall. Un compañero de clase me dijo literalmente que “eso es una puta mierda” y me dejó los primeros discos de Oldfiled hasta Incantations y descubrí a un genio. Un niño prodigio podríamos decir y un excelente guitarrista que sin ejecutar solos vertiginosos y de larga duración daba buena cuenta de su calidad.

        Espero que ahora si amigo jajajaja

        Un abrazo

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        • ¡Ahora sí, Salva! Eso pasa muy a menudo, a veces se conoce a algún músico o algún grupo por un éxito muy radiado, incluso televisado; generalmente no suele ser lo de mayor calidad pero al menos sirve para darlo a conocer. “Incantations” es otro disco muy interesante, a pesar de la portada (Alex ya nos habló una vez de ella en su serie de portadas horrorosas). En cuanto a su manera de tocar la guitarra, es verdad lo que dices; fíjate en el vídeo que ha dejado Vidal, donde se ver a un Mike muy jovencito primero tocando la guitarra española y luego la eléctrica. Un abrazo.

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  6. Impresionante Ommadawn y muchas de las creaciones tempranas del grandioso Mike Oldfield. Es verdad, que, con el tiempo, se ha ido espesando un poco y sus últimos discos, para mi gusto claro, no están a la altura de aquellas grabaciones como Hergest Ridge, Incantations, Tubular Bells, QE2…
    Estoy de acuerdo contigo en que, entre tanto instrumento que toca, se pierde muchas veces su gran capacidad como guitarrista virtuoso, capaz de crear unos riffs tremendos y marcarse solos a la altura de cualquier pajillero del mástil y más aún.
    En Sinfomusic nos dedicamos un tiempo a destripar su obra y lo disfruté mucho, además de aprender un montón acerca de su música y circunstancias creadoras; por ejemplo, no sabía hasta entonces que tuvo problemas con el alcohol casi al principio de su carrera o de su estrecha relación con el sonido Canterbury y sus músicos, también en sus comienzos… En fin, un músico con un universo riquísimo para explorar a fondo y disfrutarlo.
    Saludos

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    • Cuando se hacen tantos discos y se tiene una carrera tan dilatada es normal que haya de todo, cosas buenas, cosas maravillosas y cosas menos buenas, pero estoy de acuerdo contigo en que los primeros discos son difíciles de superar. Aunque toca un montón de instrumentos, él empezó con la guitarra, creo que componía con su guitarra a los diez años. Es que creo que sufría de pánico y fobias, y trató de arreglarlo con el alcohol, y lo que hizo fue empeorarlo todo. Me parece que fue bajista y guitarrista de la banda de Kevin Ayers, uno de los miembros fundadores de Soft Machine. Saludos.

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