Babe Ruth es una banda inglesa de rock progresivo, hard rock y blues-rock creada, hacia 1970, a partir de un grupo denominado Shacklock, del que formaban parte Alan Shacklock (guitarra, órgano hammond, percusión voz), Janita “Jennie” Haan (voz, con un registro vocal que recuerda al de Janis Joplin), y Dave Hewitt (bajo); posteriormente se incorporarían Dick Powell (batería, percusiones) y Dave Punshon (teclados). En 1972 adquirieron su nombre definitivo, en honor de la leyenda del béisbol Babe Ruth, y grabaron su primer álbum (“First Base”), probablemente el mejor de todos; después publicaron cuatro discos de estudio más antes de separarse, aunque posteriormente volvieron a reunirse, incluso grabaron otro disco en 2007, y aún mantienen abierta su página web. “First Base” fue grabado en los estudios EMI de Londres con los cinco miembros anteriormente citados y bastantes músicos más, a cargo de instrumentos como el saxo, el oboe, el violonchelo y diversos artilugios de percusión. Bajo portada de Roger Dean, el álbum contiene seis excelentes temas: “Wells Fargo”, “The Runaways” y “Joker” compuestos por el líder de la banda, Alan Shacklock; “King Kong” –versión de una melodía de Frank Zappa-, “Black Dog” –no la de Led Zeppelin, sino otra debida a Jesse Winchester- y “The Mexican”, su tema más conocido y de mayor éxito, también de Alan Shacklock aunque con fragmentos intercalados de la pieza de Ennio Morricone “Per Qualche Dollaro in Piu”, bien conocida gracias a la película homónima de Sergio Leone; en la versión Cd se incluyeron dos bonus track: una versión corta de “Wells Fargo” y una interpretación del mencionado tema de Ennio Morricone. La canción fue escrita como protesta a la película de John Wayne «El Álamo«, plagada de inexactitudes y con un relato heróico que dejaba sin honor, y sin dolor, a las tropas mexicanas del General Santa Ana (en la entrada que dedicamos al tema «Remember the Alamo» también hablábamos de este asunto). Aquí les podemos ver interpretándola en directo. “The Mexican” tiene varias versiones, por ejemplo las realizadas por la banda de power metal Helloween o la de Jellybean con la voz de la cantante original, Jenny Haan, que tuvo mucho éxito en las pistas de baile estadounidenses. Pero donde ha encontrado un lugar para quedarse es en el ámbito del hip-hop, allí los “samples” de esta canción son habituales, véase por ejemplo el tema “Planet Rock”, de Afrika Bambata, o “Dreams of Santa Ana”, de Orange Lemon, aunque hay bastantes más; la web oficial de Babe Ruth tiene un apartado específicamente dedicado a esta canción, en el que lucen con orgullo los premios que ha tenido esta melodía y su presencia en el mundo del hip-hop, los DJ y la música de baile.
Hace algunos meses, en los comentarios de la entrada dedicada a la canción “Tango to Evora”, el compañero lrotula me preguntaba si iría al concierto de Loreena McKennitt que había programado en el festival “Noches del Botánico”, un evento que no me pierdo desde que se implantó con éxito en las calurosas noches del verano madrileño. Le contesté que trataría de ir, pero que antes tenía que ver el programa completo para decidir. Desde el principio tuve claro que no me podía perder el concierto de O Sister! y Pink Martini (con Storm Large como cantante principal), aunque creo que no me dará tiempo a hablaros de él por impedimento vacacional. Lo de Loreena fue un éxito desde el mismo momento en que se pusieron a la venta las entradas; se agotaron inmediatamente y tuvieron que programar otro día más de actuación. Por otro lado, me llamaba más la atención otro concierto de este mismo ámbito folk celta, el de Carlos Núñez & The Chieftains.
Carlos Núñez y Paddy Moloney. Página de facebook de Carlos Núñez
Al primero le había visto hace año y medio en el Teatro Circo Price de Madrid, aquello fue un espectáculo increíble, aunque entonces no pude escribir nada sobre este evento. El concierto de enero del Price se ha convertido ya en algo habitual en su agenda, el que vi era el que cerraba ese año la gira del gaitero y flautista gallego. Si tenéis oportunidad, no os perdáis este espectáculo, es mucho más que un concierto: grupos de gaiteros de todo el mundo desfilando por el escenario (y fuera de él), tocando a la vez, hermanados en la misma tradición; instrumentos celtas casi olvidados, presentados por los artesanos que los han recuperado, en un ejercicio de Antropología cultural que nunca he visto en un concierto; invitados y más invitados de procedencia diversa, actuando con Carlos Núñez me imagino que de manera desinteresada; y éste haciendo de maestro de ceremonias de un espectáculo en el que el público vibra y hasta sube al escenario al finalizar (sinceramente, no sé de qué material estará hecho el escenario del Price para aguantar a tanta gente).
Pensé que el concierto de “Las Noches del Botánico” probablemente sería menos cultural y formativo pero, conociendo a Carlos Núñez, estaba seguro que algo grande ocurriría ese día, y más aun teniendo en cuenta que compartía escenario con sus mentores, The Chieftains, más que una banda una leyenda de la música tradicional irlandesa. Con ellos comenzó su carrera musical, con ellos acabó de formarse como músico y, aunque desde hace muchos años desarrolla su propia carrera en solitario, bien podría decirse que, al menos de corazón, aún se sigue considerando uno de los Chieftains; de hecho, él mismo llegó a comentar que entre ambas bandas suele haber un trasvase amistoso de músicos. Era bonito y emocionante ver el comportamiento del anfitrión de la noche con sus maestros, el respeto y el cariño que les demostraba minuto a minuto sobre el escenario; y no me estoy refiriendo sólo a las cosas que decía de ellos, más bien a esos pequeños gestos de amor filial con los que agasajó durante toda la noche a sus padrinos. A veces daba la sensación de que se empequeñecía, como si fuera un niño, ante Paddy Moloney y compañía, hasta que cogía la gaita o la flauta y se ponía a tocar; entonces podías comprobar que estabas escuchando a un músico excepcional. No me cansaré de decirlo, en mi opinión, después de Paco de Lucía, es el talento más grande que ha dado la música popular española. Mi hermano llegó a decirme que incluso luce la misma melena calva que el difunto Paco de Lucía.
Imágenes del concierto. Página de facebook de Carlos Núñez
Los músicos salieron al escenario con cuarenta y cinco minutos de retraso, no sé si porque se estaban relajados contándose sus cosas, porque tuvieron que esperar a la embajadora de Irlanda en España, que estuvo presente en el evento, o porque se negaban a comenzar siendo aún de día. Sea como fuere, comenzamos a las 21:30, con la mitad de la grada al sol y la otra mitad a la sombra, como en los toros, y con mucho calor. Nosotros nos situamos en pista, bastante cerca del escenario, tal vez algo ladeados.
Los primeros en salir fueron Carlos Núñez y su banda, compuesta por los siguientes músicos: Itsaso Elizagoyen (acordeón), Jon Pilatzke (violín), Pancho Álvarez (guitarras) y Xurxo Núñez, el hermano de Carlos, a las percusiones. Tocaron tres o cuatro temas y, después, se unieron a ellos los integrantes de los Chieftains, que celebraban su 57 Aniversario en los escenarios, casi nada; con Paddy Moloney (flautas, gaita) a la cabeza, también se incorporaron Kevin Conneff (percusiones), Matt Molloy (flautas), Triona Marshall (arpa), Amy Eckersley (violín) y un guitarrista que no hemos logrado averiguar quién es. Así, todos juntos, tocaron hasta que hicieron un descanso de media hora, a mitad de la actuación, momento que aprovechamos para situarnos mejor, podría decirse que en segunda fila.
En esta foto, tomada de la página de facebook de Carlos Nuñez, se nos puede ver. Justo detrás del chico alto de blanco, ahí está Begoña y detras Carlos y yo
Tras el corte salieron los Chieftains, tocaron algún tema ellos solos y después se sumaron Carlos Núñez y los suyos. Sin contar el tiempo de descanso, tuvimos dos horas y media de uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. Los músicos, cada uno por separado, no podían ser mejores, y juntos nos ofrecieron una noche vibrante y llena de emociones, con un Carlos Núñez exultante y muy comunicativo, como es habitual en él. Pero no fue el único, el octogenario Paddy Moloney parecía un chaval: se reía, hablaba con unos y con otros, con el público, disfrutaba de la noche y nos ofreció momentos mágicos, como cuando interpretó el tema tradicional irlandés “Words”, aquel que popularizaran The Christians.
Carlos Núñez y Paddy Moloney. Página de facebook de Carlos Núñez
La noche estuvo plagada de momentos especiales. Carlos Núñez parecía un prestidigitador que no paraba de sacar conejos de su chistera: bailarinas country ataviadas con los colores de Irlanda; grupos de gaiteros que por momentos llenaron el escenario; dos hermanos bailarines de tap (claqué) que enamoraron a la concurrencia, sobre todo el violinista Jon Pilatzke que, a sus virtudes como músico y bailarín, unía un sex appeal que, os puedo asegurar, causó furor entre el público femenino; una cantante escocesa con una voz prodigiosa que nos dejó conmovidos, no estamos seguros pero pensamos que podría ser Alyth McCormac; una arriesgada versión del “Baba O’Riley” de los Who que nos enamoró; y, para encandilar, aún más al público, a Carlos Núñez no se le ocurrió otra cosa que invitar a los artistas (una cantante valenciana y su guitarrista) que amenizaban la espera con sus canciones en uno de los bares del recinto, fue uno de los momentos álgidos de la noche, con el clásico “A Rianxeira” cantando por todo el público. Todo acabó como en el Price, con la gente subiéndose al escenario y bailando mientras los músicos seguían tocando.
No quiero terminar sin dar las gracias a Carlos Núñez, a los Chiftains y a todos los músicos y artistas por hacernos partícipes de esta gran fiesta. También quiero agradecer a Begoña y a mi hermano Carlos, con quienes compartí la noche, por su apoyo documental para la redacción de esta entrada y por facilitarme buena parte de las fotografías y vídeos que ilustran esta crónica.