Las Cinco Canciones de Rockologia (I): “Tocaba correr” (Ñu)

El mundo bloguero del rock cuenta con una web que haríais bien en seguir todos los que améis este género; Rockologia es un espacio consolidado, con varios años de experiencia, donde tienen cabida los diferentes sub-estilos en los que se organiza el rock a través de una serie de secciones que vertebran los contenidos de esta bitácora: “Algunos discos que sigo escuchando”, “Arte-Rock”, “Blues para novatos”, “Casi famosos”, “Crítica: Ahora estoy escuchando …”, “Crítica: discos míticos y pequeños tesoros”, “Discos que cumplen años”, “Escuchando libros”, “Guerra de Décadas”, “Las mejores canciones de …”, “Lugares míticos”, “Productores, compositores y otros personajes”, “Sexo en el rock”, “Versioneando: las mejores versiones de …” y “Versioneando: Versión Española”. Sé que muchos de vosotros ya conocéis Rockología, sólo espero que os animéis alguno más porque se trata de un blog hecho con conocimiento y rigor, donde se aprenden muchas cosas, además de ser ameno y divertido. Esta semana podremos disfrutar de cinco canciones rockeras llenas de recuerdos, tres de ellas a cargo de grupos españoles; por ejemplo ésta primera, el tema “Tocaba correr” de Ñu, la banda de Jose Carlos Molina, una de las más longevas y reconocidas del panorama patrio, con la que nuestro invitado ha querido personalizar sus inicios en el R&R.

“Con la canción del lunes quiero transportaros a mis inicios en esto del rocanrol. Por una vez comencemos por el origen: mi primer concierto. Fue, quizá el año 86, en una carpa de Leganés, Madrid, con Ñu como cabeza de cartel. Bien es cierto que en aquella ocasión no pudo sonar “Tocaba correr”, la canción de hoy, porque fue editada dos años más tarde. Sin embargo, al elegir un tema he intentado fundir dos historias en una, dos historias iniciáticas, la de mi primer concierto y la de mis horas de colegas, recreativos, cigarros robados, litronas, parque, bares de barrio y mucha, mucha música ruidosa. Horas de girar casetes, leer revistas de música y compartir. “Tocaba correr” me lleva a aquella comodidad juvenil y, de paso, sirve de homenaje a una generación de músicos únicos, los que cambiaron mi vida incendiando la hoguera del rocanrol. Para quien le interesen los datos, se publicó en 1988 cerrando el disco ‘Vamos al lío'”.

Las Cinco Canciones de Salva (V): “No queda sino batirnos ” (Mago de Oz)

Mago de Oz es, probablemente, el grupo más querido y odiado (prácticamente a partes iguales) del rock español. Sin ser un loco de esta banda, me considero entre los primeros, incluso me gusta su tendencia al pastiche y la amalgama de estilos. Hoy Salva se desnuda ante nosotros y nos cuenta algo que, en su día, no quiso contar en su web; entiendo que se ha tenido que armar de mucho valor para querer hablar de ello y para rescatar esta canción, que no escucha desde hace mucho tiempo. En su momento ya le dije que me emocioné cuando leí su relato por primera vez, y hoy he vuelto a sentir lo mismo. Creo que ese estilo suyo, directo y apasionado, es el que le hizo conectar con mucha gente cuando tenía “Mentalparadise”, desde entonces todos nos sentimos un poco huérfanos. Ha sido un placer volver a recordar estas cinco canciones, esas cinco porciones de tu vida. Gracias, amigo.

“Esta canción no estaba en mi anterior lista. Tampoco es una de mis favoritas, me gusta sí, como tantas otras de Mago de Oz, pero ésta en concreto llevo sin escucharla casi tres años. Para ser exactos se cumplirán tres años el 29 de mayo. Pero es importante porque, de una manera bien diferente a “Highway Star” o “Fast as a Shark”, no cambió mi vida pero sí que marca un antes y un después en ella.

Ese día recibí una de esas llamadas de teléfono que, no por esperadas, no dejan de sacudir toda tu existencia. Cuando mi mujer me llamó al trabajo para comunicarme los resultados de unas pruebas que le habían realizado hacía varias semanas, todo a mí alrededor desapareció. En cuestión de segundos, mi mente visualizó una vida sin mi mujer, haciéndome cargo de mi hija pequeña, y un enorme muro se levantaba ante mí, que incapaz de atravesarlo me sumía en un pozo de desesperación. Salí pitando del trabajo para ir al hospital y en el coche estaba sonando esta canción, que a primera escucha es muy alegre y positiva, pero en aquellos momentos su estribillo, ese que dice “Y verás que en la vida hay que sufrir, y verás que en la vida hay que luchar, y al final si eres fuerte ganarás. No queda sino batirnos, no queda sino luchar” , tocó lo más hondo de mi alma y no pude contener las lágrimas, al tiempo que golpeaba el volante sin comprender por qué esto nos estaba pasando a nosotros.

Ese muro que se levantó en un primer momento y que creía incapaz de atravesar, con los días, apenas me llegaba a los tobillos. Nuestras vidas transcurrían entre una falsa normalidad disfrazada en ocasiones de autentica felicidad, empañada por continuas visitas al hospital, largas sesiones de quimioterapia, dudas, miedos y en ocasiones de un olvido total de lo que estaba ocurriendo. Al menos por mi parte. Sabía que mi mujer era incapaz de desprenderse del miedo que la invadía y que se me pegaba a la piel cada vez que la abrazaba.

Afortunadamente a día de hoy la enfermedad está controlada, pero con el cáncer ya se sabe, bueno, en realidad no se sabe. Mejor vivir el día a día, el pasado no vuelve y el futuro no existe, así que vivamos el presente.

Y por supuesto seguiré sin escuchar esta canción, no sé durante cuánto tiempo, porque a pesar de lo que decía más arriba de que el pasado no vuelve, esos son recuerdos que prefiero queden escondidos”.

Y éstas han sido cinco de las canciones de mi vida. Quiero dar las gracias a Raúl por rescatar esta sección que en su día nació en Mentalparadise y que sabrá llevar de forma magistral.

Un abrazo a todos”.

 

Ñu. “El Flautista”

José Carlos Molina es uno de los principales valores en activo del rock español. Dio sus primeros pasos musicales en bandas de su barrio (Legazpi, en Madrid), como Polvo o Cámara Oscura. En 1973 se unió a Fresa –donde también estaban Rosendo Mercado y Chiqui Mariscal, fundadores de Leño-, un grupo de Carabanchel (Madrid) que tan pronto hacía rock como música para verbenas o acompañamientos para cantantes como Jeanette; a finales de 1974 Fresa pasa a denominarse Ñu y se presentan oficialmente con ese nombre, el 16 de febrero de 1975, en el Teatro Monumental de Madrid. A pesar de que Molina es conocido por su desempeño como flautista, él mismo ha confesado alguna vez que, en realidad, hubiese querido ser organista pero la flauta, que empezó a tocar apenas tres meses antes de la presentación de Ñu en el Monumental, era un instrumento mucho más barato que un Hammond. Uno de los aspectos que han contribuido a cimentar la fama de José Carlos Molina es su carácter polémico, irascible y, al parecer, difícil para la convivencia; os recuerdo la entrada que dediqué a la canción de Leñó titulada “Castigo”, en la que relataba la ruptura entre Molina y Rosendo que acabó dando lugar a Leño. Por Ñu han pasado más de sesenta músicos (también es cierto que esta formación aún sigue en activo) y su historia está repleta de anécdotas protagonizadas por Molina, como su prematura ruptura con Ariola o lo dificultoso que fue la grabación de su primer disco, “Cuentos de Ayer y de Hoy” (1978). El estilo de Ñu ha ido perfilándose, con el paso de los años, hacia el heavy metal con raíces folk, algunos lo han llegado a llamar folk-metal. Sin embargo, sus dos primeros discos podríamos etiquetarlos como de rock progresivo, eso sí tosco, sin excesivas florituras y con una influencia más que evidente de Jethro Tull, aunque con una mayor contundencia en su sonido, cercano a una especie de hard rock con violín y flauta. Aquí podéis escuchar “Cuentos de Ayer y de Hoy”, a los más progresivos os recomiendo “Paraíso de Flautas”. Aunque el tema que aún hoy les sigue identificando es “El Flautista”, una idealización libertaria del cuento “El Flautista de Hamelín”, personaje que, a cambio de amistad, “limpiará de ratas tu ciudad (…) Él es el flautista de los cuentos de tu infancia, matador de dragones gigantes y conquistador de damas”.