Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán. «Señora Azul»

Un año antes de que falleciera Franco se publicó «Señora Azul», del cuarteto Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, una de las obras más importantes que ha dado el pop-rock español; en aquella época casi ni le prestaron atención aunque, con el paso de los años, se ha convertido en un álbum de culto. El pasado mes de octubre, con motivo de su cuarenta aniversario, se reeditaba con los honores que esta obra merece. Los componentes de este grupo fueron Juan Robles Cánovas -ex batería de la banda progresiva Módulos-, Rodrigo García -procedente de Pequeniques-, Adolfo Rodríguez -vocalista y guitarrista de Los Iberos- y José María Guzmán -antiguo miembro del grupo Solera-. En una entrevista reciente, cuentan cómo -en el año 1974- eran una rara avis, una apuesta a contracorriente de lo que se escuchaba en la España de aquella época: «la canción del verano»; os animo a que los veáis en este vídeo (dura menos de dos minutos), su reivindicación del rock de siempre (ellos mencionan a Eric Clapton, The Rolling Stones, The Doobie Brothers o Eagles) creo que es algo que suscribimos muchos de los que nos movemos por la blogosfera. Hacían un rock sencillo, fundamentado en las letras y las armonías vocales, de hecho eran conocidos como los Crosby, Still & Nash (& Young) españoles. La canción más conocida de aquel disco fue «Señora Azul», que muchos críticos y aficionados a este cuarteto han interpretado como un canto de protesta ante la censura que aún se practicaba a principios de los setenta. Sin embargo, ellos mismos han reconocido que, tanto este tema como el resto del disco, lo dedicaron a ciertos críticos musicales que, movidos por la envidia y el desconocimiento, se comportaban de manera destructiva y corrosiva ante unos artistas a los que consideraban pretenciosos y vacíos; la ignorancia, la incultura y la envidia están, lamentablemente, atrincheradas en nuestra sociedad, por eso «Señora Azul» sigue tan viva como hace cuarenta años. No quiero terminar sin recomendar que escuchéis el disco completo (aquí lo podéis hacer); en él hay canciones fabulosas, como «Solo pienso en ti» que fue versionada por el tristemente fallecido Enrique Urquijo (ésta es su versión).

Oysterband. «New York Girls» / «20 de abril» / «Granite Years»

El pasado 6 de octubre aparecía en La Guitarra de las Musas un grupo, Gwendal, que ha tenido mucha influencia en formaciones que, durante los ochenta y los noventa, han participado de propuestas híbridas con el rock, el folk tradicional y las melodías celtas como protagonistas. En estos parámetros musicales se mueve Oysterband, inicialmente conocida como The Oyster Band, una banda formada en Inglaterra hacia 1976, de influencias celtas -como acabo de comentar-, muy cercana a los sonidos del folk eléctrico británico de finales de los sesenta que cultivaron grupos como Fairport Convention, y también muy en la línea de bandas coetáneas como The Pogues o The Waterboys. Otra de las señas de identidad de Oysterband es su querencia hacia los temas de carácter socio-político, algo que se evidencia en sus letras, al igual que sucede con un grupo español al que podríamos considerar como hermanado: Celtas Cortos. De hecho, es habitual verlos juntos en festivales tan importantes como el de Ortigueira, y colaboran a menudo en sus proyectos discográficos. Jesus Cifuentes, por ejemplo, colaboró en el disco «Deserters» (1992) de los ingleses, en concreto en las voces del tema «Granite Years»; un par de años más tarde, Oysterband incluía una versión de «20 de abril», de los pucelanos, en su álbum «Trawler» (1994) y, en 2010, son los propios Celtas Cortos quienes versionan «Granite Years» en su disco «Introversiones», traducido como «Vida gris» y cantado en español. Hoy os voy a dejar tres canciones; la primera un tema tradicional: «New York Girls», también interpretado por otras bandas como la progresiva-folk Bellowhead (aquí dejo su versión), y que fue incluido en la banda sonora de la película «Gangs of New York«; el segundo tema es el ya comentado «20th of april» -para variar, un grupo extranjero ocupándose de una canción española-, grabado en inglés con partes en español; por último, la también mencionada «Vida gris» («Granite Years»), pero en lugar de elegir la del disco «Introversiones» he optado por otra en la que cantan juntos ambos grupos, también en los dos idiomas.

Leonard Cohen / Madeleine Peyroux / Thalia Zedek. «Dance me to the end of love»

El amor y la muerte ejercen una irresistible atracción para los poetas. “Dance me to the end of love” es la sublimación del amor eterno y del baile con la muerte, es una preciosa canción de amor y, a la vez, una manifestación sombría de la existencia que se esfuma. Tal y como ha manifestado su creador, Leonard Cohen, este bello y triste tema está inspirado en el Holocausto nazi, al tener conocimiento de que en algunos campos de concentración, junto a los crematorios, se hacía tocar música clásica a ciertos presos mientras sus compañeros eran exterminados. Explica Cohen, que “el verso ‘Llévame bailando hasta tu belleza con un violín en llamas’ alude a la belleza de la consumación de la vida al final de la existencia y al apasionado elemento de la consumación. Pero es el mismo lenguaje que usamos cuando nos rendimos al enamoramiento, de ahí la canción (…) no importa que todo el mundo conozca la génesis de la canción, porque si el lenguaje viene de ese recurso apasionado, éste será capaz de abarcar cualquiera actividad apasionada”. “Dance me to the end of love” fue incluida en el álbum “Various Positions”, publicado en 1984 después de cinco años sin editar ningún trabajo. Si os habéis recuperado de la sinceridad e intensidad que imprime Cohen a su canción, os propongo que os sumerjáis en otras dos fantásticas versiones; la interpretada por la cantante de jazz norteamericana Madeleine Peyroux, incluida en su segundo álbum (“Careless Love”, 2004), con un parecido tímbrico con Billie Holiday verdaderamente notorio; y la propuesta de la también estadounidense Thalia Zedek, publicada en “Been here and Gone” (2001), una cantante y guitarrista que enriquece la canción con un toque étnico-indie-rock muy atractivo. Disfrutad con este tema, tanto con su música como con su inigualable letra: “Llévame bailando hasta tu belleza con un violín en llamas. Llévame bailando a través del pánico hasta que consiga confinarlo. Álzame como una rama de olivo y sé para mí la paloma que me lleve a casa. Llévame bailando hasta el final del amor. Llévame bailando hasta el final del amor”.

Al Stewart. «Year of the Cat»

Buena parte de los madrileños hemos sido asiduos al Rastro en algún momento de nuestra vida, mi padre lo ha sido siempre. Salía de casa muy temprano, para evitar la avalancha humana que se formaba a partir de las doce de la mañana, y venía con los objetos más insospechados: herramientas, aparatos de índole diversa y cintas de casete que, normalmente, eran de flamenco y copla aunque, de vez en cuando, venía con música de otros palos por si sonaba la flauta y daba con alguna de esas cosas raras que, a ojos de mi padre, yo escuchaba (en aquella época debía tener entre 14 y 16 años). Un día llegó con una cinta que tenía una preciosa portada, donde predominaba el amarillo y todo tipo de motivos gatunos; comencé a escucharla y rápidamente me di cuenta que había hecho un gran descubrimiento; «Lord Greenville», «On the border», «Broadway Hotel» y el resto de canciones eran magníficas, pero el plato fuerte era la última canción: «Year of the Cat», que también daba nombre al disco, un tema de casi siete minutos plagado de sorpresas instrumentales: piano, violín, saxofón, guitarra acústica y guitarra eléctrica. Más tarde me fui enterando que este álbum pertenecía al cantante y compositor escocés Al Stewart, portador de un estilo que fluctuaba entre el folk, el folk-rock y el jazz suave y melodioso. Fue grabado en 1976, en los estudios Abbey Road, por el conocidísimo músico e ingeniero de sonido Alan Parsons (cualquier día de estos me ocuparé de él) y es, junto con «Time Passages», el disco más conocido y de más éxito de este interesante artista. Disfrutad del Año del Gato, una canción inspirada en la película «Casablanca» y en otro tema anterior del propio Stewart, finalmente fallido: «Foot of the Stage» que, a su vez, estaba basado en una triste historia protagonizada por el cómico Tony Hancock.

Neil Young / Johnny Cash. «Four Strong Winds»

“Four Strong Winds” es una bellísima canción escrita por el compositor y cantante country canadiense Ian Tyson, que fue grabada -por primera vez- por el dúo Ian and Sylvia, integrado por él mismo y su mujer. En 1978 Neil Young la incluyó en su álbum “Comes a Time”, enriqueciéndola y dotándola de matices folk-rock como sólo el genio canadiense sabe hacer. El primer vídeo de hoy está tomado del documental “Heart of Gold” (2006), dirigido por el cineasta Jonathan Demme (Philadelphia, El Silencio de los Corderos, El Mensajero del Miedo, etc.), un acercamiento al cantautor canadiense con ocasión de la presentación del disco “Prairie Wind” en el Ryman Auditorium de Nashville, para la que se rodeó de viejos amigos y colegas, como su propia esposa (Pegi Young), Emmylou Harris o el guitarrista Ben Keith. “Prairie Wind”, uno de los álbumes más emotivos de su carrera, fue concebido y grabado en vísperas de una delicadísima operación de aneurisma cerebral de la que finalmente salió victorioso; tal y como manifestó el propio Young, se trataba de plasmar lo que pasaba por su cabeza y su corazón en aquellos momentos difíciles: la familia, la pérdida de los seres queridos y la necesidad que tenía de contar historias cotidianas como parte fundamental de su vida. La otra versión que os propongo es la del gran Johnny Cash, más pausada y con esa irresistible voz grave y profunda que lo caracteriza. Despues de escuchar a Neil Young y a Johny Cash desisto de incluir una tercera versión, aunque entiendo que a vosotros os puedan gustar otras, algunas debidas a artistas de primerísima fila, como Marianne Faithfull, Judy Collins, Bob Dylan o John Denver, entre otros; al fin y al cabo sobre gustos no debe haber disputas.