Renato Carosone / Quadro Nuevo / The Puppini Sisters. «Tu vuò fà l’americano»

Italia fue uno de los países que más se beneficiaron del Plan Marshall, una iniciativa estadounidense que, durante los años 1948-1951, repartió unos trece mil millones de dólares entre los países europeos devastados por la II Guerra Mundial; el país transalpino recibió unos mil doscientos millones de dólares, una cifra muy elevada que, sin duda, resultó fundamental en el proceso conocido como “El Milagro Económico Italiano”, nombre que recibió el período de crecimiento económico sostenido que experimentó Italia desde que finalizara la II Guerra Mundial hasta finales de los años sesenta. En las zonas del sur es donde más de evidenciaron los contrastes; la esencia agrícola y rural de estos territorios chocó con el progreso industrial y con las nuevas manifestaciones culturales y artísticas procedentes de los Estados Unidos. En este contexto es en el que se compuso, en 1956, la canción “Tu vuò fa l’americano”, obra del letrista Nicola Salerno (“Nisa”) y del cantante y compositor Renato Carosone, un napolitano que aprendió a tocar el piano en el Conservatorio de San Pietro a Maiella (Nápoles) y que, tras su paso como músico por las colonias italianas en África, inició su carrera en Italia; en 1960, en pleno éxito, abandonó la música para dedicarse a otros menesteres. El tema que nos ocupa, originariamente grabado en idioma napolitano, es uno de los más famosos de la dupla Carosone/Nisa, una canción concebida a modo de crítica divertida dirigida a esos napolitanos que siempre han vivido en el campo, muy apegados a las costumbres de su tierra que, como por arte de magia, en aquellos años de la posguerra intentaban imitar el estilo de vida americano: pantalones vaqueros, gorras, whisky con soda, béisbol, cigarrillos Camel y R&R, por supuesto, todo ello pagado por “la borsetta di mammà”.

La versión original de Renato Carosone apareció en la película “Totò, Peppino e le fanatiche” (1958), interpretada por él mismo junto a su banda de jazz, es el primer vídeo destacado de esta entrada. Es bastante conocida la interpretación que hizo Sophia Loren para la película “Capri” (1960) y, también, la de Jude Law, Rosario Fiorello y Matt Damon, que formó parte de “El Talento de Mr. Ripley” (1999). Entre las muchas versiones que hay de esta melodía, podemos mencionar las de The Ray Gelato Giants, Petinellis, Lou Bega, Tonino Carosone, Dany Brillant, The Brian Setzer Orchestra, Rita Pavone, Orquesta Platería o Vendetta, con letra en español, a ritmo de ska y en tono satírico; y hay otra muy conocida, la de los australianos Yolanda Be Cool, bajo el título “We no speak americano”. Además de todas estas interpretaciones os propongo otras dos muy singulares, precisamente las que hoy acompañan a Renato Carosone como vídeos destacados; la primera a cargo del cuarteto de jazz alemán Quadro Nuevo, con más de quince discos en su haber, muchos premios y aún en activo; la segunda, a un ritmo frenético, nos la ofrece el trío de swing vintage The Puppini Sisters, también en activo.

Jolie Holland. “Old Fashioned Morphine”

Algo tendrá Jolie Holland para que músicos como Tom Waits o el rapero Sage Francis hayan manifestado, sin tapujos, su entusiasmo hacia esta artista norteamericana. En su página web la presentan como alguien que ha sido capaz de recoger un siglo de música estadounidense (jazz, blues, soul y rock) en una propuesta ecléctica, difícil de etiquetar, en la que se recogen influencias diversas, desde Al Green a Tom Waits, pasando por Mavis Staples, Skip james, Neil Young o la Velvet Underground. El fondo de Jolie Holland es clásico, pero la manera de expresarse es actual; yo diría que, al menos en las formas, podría tener cabida dentro del movimiento indie, con el jazz, el folk y el estilo americana como herramientas fundamentales de su idiosincrasia estilística. Tiene publicados ocho discos, uno de ellos junto a Samantha Parton, y ha colaborado con músicos como Booker T. Jones, Be Good Tanyas’, David Dondero, Joel Hamilton, Guy Garvey (de la banda Elbow), Sean Hayes, David Gray, Gregg Graffin (de Bad Religion) o Chuck Ragan. El primer álbum (“Catalpa”) salió al mercado en 2003 y el segundo (“Escondida”) al año siguiente, un trabajo muy interesante, con canciones de la propia Jolie Holland y un apoyo instrumental muy atractivo: batería y marimba (Dave Mihaly); guitarra eléctrica y acústica (Brian Miller); bajo, mandolina y banjo (Keith Cary); trompeta (Ara Anderson); sierra musical (Enzo García); saxo soprano (Paul Scriver); y, por supuesto, la aportación de Jolie Holland: voz, guitarra, ukelele y piano. El tema que he elegido es el corte número tres, “Old Fashioned Morphine”, una canción sobre el consumo de morfina que hoy en día podríamos catalogar como políticamente incorrecta, en la que aparecen mencionados el abuelo de Jolie, la exploradora y escritora suiza Isabelle Eberhardt y el novelista y ensayista estadounidense William Burroughs:

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

What was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It was good enough for my grandpa
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It was good enough for Billy Burroughs
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
Gimme that old fashion morphine
It’s good enough for me

It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It was good enough for Isabelle Eberhardt
It’s good enough for me

Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Sister don’t get worried
Because the world is almost done

Barney Bigard and His Jazzopators / Dizzy Gillespie / Thelonious Monk. «Caravan»

Juan Tizol Martínez (1900-1984) fue un compositor y trombonista puertorriqueño, miembro de la orquesta de Duke Ellington durante aproximadamente quince años. Se le suele considerar como uno de los grandes músicos de jazz centroamericano, pionero del jazz latino y autor de temas clásicos de este estilo, como «Caravan» (1936), aunque en la autoría de esta pieza también figura Duke Ellington, quien pronto supo ver las posibilidades comerciales que podía llegar a tener un tema como éste, con cierta carga exótica, ideal para ser tocado en los locales de jazz más exitosos de la época. Todo lo contrario de Juan Tizol, que llegó a vender sus derechos sobre «Caravan» a Irving Mills -autor de la letra en las versiones cantadas- por veinticinco dólares, aunque cuando se dio cuenta del éxito que tenía se quejó a Mills y consiguió que éste le cediera un porcentaje de los royalties. La primera grabación data de 1936 y corrió a cargo de la banda Barney Bigard and His Jazzopators, de la que formaban parte Barney Bigard (clarinete), Cootie Williams (trompeta), Harry Carney (saxo), Billy Taylor (bajo), Sonny Greer (batería) y los artífices de la canción: Juan Tizol (trombón) y Duke Ellington (piano). «Caravan» es uno de los estándares preferidos por los músicos de jazz; en palabras de Ted Gioia*, «la canción se presta a la jam session más desenfadada como a arreglos estilizados capaces de evocar toda una gama de estados de ánimo. La progresión armónica es bastante fácil hasta para intérpretes de nivel medio, la melodía sigue sonando moderna pese a las muchas décadas transcurridas desde que se compuso. El público, desde luego, responde bien a la canción, pero más devoción si cabe le profesan los propios músicos». No es casual, por lo tanto, que existan más de cuatrocientas versiones de este tema; Gioia destaca las debidas al propio Duke Ellington, Oscar Peterson & Dizzy Gillespie, Nat King Cole, Art Blakey, Wes Montgomery, Wynton Marsalis, Michel Camilo, Gonzalo Rubalcaba y las dos destacadas que acompañan a la primera grabación de Barney Bigard, la de Dizzy Gillespie -publicada en 1951- y la de Thelonious Monk -de su álbum «Thelonious Monk Plays Duke Ellington», 1955-. Woody Allen ha utilizado esta melodía en alguna de sus películas, en concreto en «Alice» (1990) y en «Acordes y Desacuerdos» (1999); más recientemente ha sido protagonista en «Whiplash» (2014), de Damien Chazelle, con mucha presencia de la batería, instrumento vertebrador de este film –aquí tenéis la primera parte de esta versión y aquí la segunda-.

* Gioia, Ted. El Canon del Jazz. Los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013.

Las Cinco Canciones de Itziar (IV): “Are You Going With Me?” (Pat Metheny Group)

El martes os comentaba que Itziar y Mariola me ayudaron con el jazz, un género al que comencé a prestarle atención en su confluencia con la música brasileña -la bossa nova-, con el flamenco -Paco de Lucía, John McLaughlin y Al Dimeola- y con el rock, a través de bandas como King Crimson, Chicago, Blood, Sweat & Tears, Camel, Focus, Iceberg, Pegagus, etc. Cuando empecé a acudir a casa de Itziar, también conocía a músicos y bandas como Miles Davis, Weather Report o Chick Corea, pero no a Pat Metheny, uno de los habituales en casa de las Muñoz; para mí fue un gran descubrimiento, desde la primera escucha me quedé embobado y, por eso, aún me sigo preguntando por qué nunca, hasta hoy, había aparecido este guitarrista en La Guitarra de las Musas.

“Mi cuarta canción tiene que ver con el jazz fusión, estilo que conocí gracias al programa radiofónico de Rafa Fuentes -mencionado en la entrada de ayer-, mi particular enciclopedia sobre jazz, de las pocas herramientas que teníamos en los ochenta para estar al tanto de las tendencias y novedades de este género. La canción elegida es «Are You Going With Me?», de la banda de Pat Metheny, incluida en su tercer álbum “Offramp” (1981); Rafa  denominaba a este tema “la catedral del jazz sinfónico”, por su duración, por la riqueza instrumental presente en ella y por el uso que hacía Pat Metheny de las guitarras, incluyendo la utilización del sintetizador de guitarra. Con temas como éste empecé a acercarme al jazz con otros ojos y a conocer otros estilos (samba-jazz, blues, fusión, bebop, cool, contemporáneo, etc.) diferentes del funky-jazz de mis inicios”.

Las Cinco Canciones de Itziar (III): “Letter Perfect” (Al Jarreau)

Hay algo que nos diferencia a los locos por la música de quienes simplemente disfrutan con ella: nosotros tomamos apuntes. Cuando entro en un blog, y me encuentro con música que me interesa, suelo dejar un comentario agradeciendo la información; también digo “tomo nota” o algo parecido, y os puedo asegurar que lo hago de verdad, en cuanto puedo lo escribo en alguno de los documentos de word que ya tengo preparado para esos menesteres; si el asunto me interesa mucho no espero, lo apunto en uno de esos papelitos blancos (los prefiero a los post-it) que tanto me gusta utilizar. Creo que siempre lo he hecho, antes de una manera mucho más anárquica, mi cartera siempre ha estado llena de papelitos con los discos que me gustaban y los libros que quería leer. Itziar utilizaba una libreta que, según nos cuenta ella misma en esta entrada, aún sigue conservando.

“Ayer, cuando os presentaba mi segunda canción, mencionaba los programas musicales de radio, para mí la única manera que tenía en los ochenta de formarme en lo que respecta a la música no clásica. Según los estilos que más te gustaban te ibas especializando en programas concretos; para mí fue fundamental el de Rafa Fuentes (“Yazzstamos Aquí”), que se emitía por las noches en Radio 80. Rafa Fuentes fue mi maestro en el jazz. Trataba de anotar todo lo que resultaba de mi interés, las cosas que decía, el estilo de las canciones, las sensaciones que me producía, y lo escribía todo en una libreta, que aún conservo. Con él descubrí el jazz, un género que, además de su vertiente más pura, me ofrecía la posibilidad de re-descubrir el funky o la bossa nova a través de propuestas musicales diferentes de las que ya conocía; allí solía aparecer Al Jarreau, músico del que ya sabía gracias al hermano de una amiga, que un buen día nos sorprendió con una cinta de color naranja que había traído desde Londres; aquello era como mercancía ilegal, recuerdo que hice una copia del casete, que desgasté y casi rompí de tanto escucharlo, y que guardo junto con la libreta en mi caja de “los tesoros de la adolescencia”. El disco era “Look to the Rainbow «, un álbum en directo de 1977, grabado en Alemania; me quedo con la primera canción: «Letter Perfect». Os dejo un link con un artículo homenaje a Rafa Fuentes, pionero en España del jazz radiofónico”.