Leño. “Maneras de Vivir”

El Ministerio del Tiempo” es una interesante serie española en la que se mezcla la historia de España con la comedia y la Ciencia ficción. El capítulo 2 de la primera temporada tiene como protagonista a uno de los grandes de las letras hispanas: Lope de Vega; en una de las escenas, el poeta intenta seducir con su verso a Amelia Folch -una de las agentes del Ministerio del Tiempo- en presencia de Julián Martínez -su supuesto esposo-, en realidad otro agente de esta todopoderosa entidad, desplazado para una misión desde el siglo XXI al XVII. Éste último es el autor de la divertida réplica con la que obsequió a su oponente Lope de Vega: “No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí. Otros por menos han muerto. Maneras de vivir”. Lope, sorprendido, le pregunta a Amelia Folch: “¿Góngora?” Esta genialidad se le ocurrió a Pablo Olivares, uno de los creadores de la serie; la escribió cuando la enfermedad que padecía (esclerosis lateral amiotrófica) le tenía completamente paralizado. Pablo falleció en 2014; cinco años después, su hermano Javier -también guionista de esta esta serie- contó a sus seguidores de twitter la historia de aquella recordada secuencia:

Hoy es un día especial: mi hermano Pablo cumpliría 44 años. Y quiero recordarle en relación a la lucha que siempre tuvimos por ser productores ejecutivos de nuestras series. Recuerdo que, ya cuando apenas se podía mover por la ELA, me envió el capítulo 2 del Ministerio. El de Lope de Vega y la Armada Invencible. Cuando fui a editarlo y vi la secuencia en la que Julián responde a Lope con la letra de Maneras de Vivir me pareció tan genial que ni me pude reír. Me levanté aturdido. Primero, porque esa secuencia resumía por completo lo que es la serie. Segundo, por su genialidad. Y tercero, y sobre todo, porque me sobrepasaba cómo alguien en ese grado de enfermedad podía mirar el mundo con esa ternura y ese sentido del humor

Javier Olivares, a través de Twitter

Los versos del agente Julián Martínez pertenecen, como muchos de vosotros sabréis, a Rosendo Mercado, líder de la banda de rock urbano Leño, uno de los rockeros más respetados y queridos por todos los aficionados al género. Según él mismo ha señalado, “Lo que quería expresar con ‘maneras de vivir’ es que nos sentíamos diferentes y nos gustaba sentirnos diferentes. Ésa es la idea. Por lo demás, no sé muy bien cómo se me ocurrió la frase”.

De los orígenes de Leño, y de su primer disco, ya hablamos en una entrada anterior en torno al tema “Castigo”. Tras este álbum (“Leño”, 1979) publicaron “Mas Madera” (1980), un trabajo en el que se edulcoró en exceso el estilo aguerrido y sincero de esta banda; de hecho, no guardan buen recuerdo de él ni los integrantes de Leño, ni el principal responsable de aquel sonido casi pop, Teddy Bautista. A pesar de todo, el disco tuvo mucho éxito, lo que hizo de Leño un grupo muy conocido. Aprovechando el tirón, decidieron grabar un disco en directo con el que reivindicar su verdadero sonido y, de paso, tratar así de olvidar su mala experiencia con “Mas Madera”. El álbum se grabó en la Sala Carolina, en el madrileño barrio de Tetuán, durante los días 25, 26 y 27 de marzo de 1981 (se acaban de cumplir cuarenta años de aquel acontecimiento musical). En aquellas actuaciones intervinieron los tres integrantes de la banda (Rosendo Mercado -guitarra, voz-, Ramiro Penas -batería- y Tony Urbano -bajo-) y varios artistas invitados: Teddy Bautista (teclados), Manolo Morales (saxo), Jaime Asúa (coros y una casi desconocida Luz Casal (coros). Además de los temas conocidos y publicados en los dos discos anteriores, incluyeron cuatro temas inéditos, uno de ellos fue “Maneras de Vivir”.

Así fue como este disco en directo, finalmente titulado “En directo” (1981), se convirtió en el álbum más exitoso de la banda; y una de sus canciones, “Maneras de Vivir”, en el himno de toda una generación, y eso que nunca se incluyó en ninguno de los trabajos de estudio de la formación madrileña. Esta canción ha inspirado movimientos sociales, libros, series de televisión, páginas webs, campañas de turismo y, por supuesto, ha dado lugar a muchas versiones, como la de Los Suaves o la de M Clan, y a diversas interpretaciones en directo de Rosendo con otros músicos, como Barricada y Aurora Beltran, Miguel Ríos o Luz Casal, por mencionar algunos.

Barricada. “En blanco y negro”

Hay melodías que traspasan fronteras generacionales y clases sociales, que cantan niños pijos de familias bien y rockeros de barrio, temas que han sonado hasta el agotamiento en cadenas de radio de toda condición, en fiestas de pueblo, en los coches de lo amigos, en arrebatos alcohólicos y en esos garitos en los que puede cantar, a grito pelado, mientras suenan a todo volumen canciones como la que hoy protagoniza nuestra entrada.

“En blanco y negro” es un tema de la banda navarra Barricada, que fue publicado en su séptimo álbum de estudio (“Por instinto”, 1991). Según nos cuenta Chema Granados en su libro La Calle no calla!! Una historia del rock urbano en España, más de 100 bandas destacadas (Barcelona: Quarentena Ediciones; págs. 53-58), Barricada se formó en Pamplona, durante 1980, con los siguientes músicos: Enrique Villareal “El Drogas” (voz, bajo), José Landa (batería), Sergio Osés (guitarra) y Javier Hernández “El Boni” (voz, guitarra). La primera oportunidad importante les llegó en abril de 1982, en el concierto celebrado en la Plaza de Txantrea (Pamplona). Al año siguiente grabaron su primer álbum (“Noches de Rock and Roll”, 1983), con un nuevo batería ya que Mikel Astrain sustituyó a José Landa. Durante los ochenta continuaron grabando discos, con ese sonido tan característico de la banda, entre el heavy metal y el punk, aunque por sus combativas letras también podríamos posicionar a este grupo dentro los movimientos conocidos como rock urbano y rock radical vasco. En 1991, como ya hemos comentado, publicaron “Por instinto”, un trabajo más pulido que los anteriores, tal vez menos punk, menos áspero y menos aguerrido, capaz de llegar a más público, aunque para sus seguidores tal vez fuera algo decepcionante. Lo cierto es que sus discos anteriores tuvieron muchos problemas de censura, tanto por parte de su productora musical como de algunas cadenas radiofónicas, algo que les debió de desesperar hasta el agotamiento. “En blanco y negro” nos habla de esos habitantes de la noche que ven la vida sin matices, instalados en la autodestrucción y en la pelea diaria como recurso redentor; así nos presenta “El Drogas” esta canción:

“Habla de lo que había vivido en el casco viejo de Pamplona, de sus calles en los ochenta. El riff salió de la línea de bajo. Esto era muy habitual en Barricada, y me jode que parezca que pasé como una sombra por el grupo, porque aparte de haber hecho las letras, la gran mayoría de las canciones surgieron de empezar una melodía con mi bajo”.

Y acabo con un par de interpretaciones en directo de este tema, la primera en los conciertos de Radio 3 y la segunda en la Plaza de Toros de las Ventas (Madrid), con Rosendo y Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos), como invitados.

Barricada-Por_Instinto-Frontal.jpg

Extremoduro. “So payaso”

Extremoduro es una de las bandas de rock más importantes que hay en España. Se formó en 1987, en Plasencia (Cáceres), en torno a Roberto Iniesta Ojea, más conocido como Robe Iniesta. Grabaron su primera maqueta utilizando un sistema de financiación que hoy denominaríamos crowdfunding: lograron vender doscientas cincuenta papeletas (cada una valía mil pesetas) que daban derecho, a quienes las habían adquirido, a una copia grabada y editada de dicha maqueta; la titularon “Rock Transgresivo”, sin duda una declaración de intenciones de lo que pretendía ser su estilo, basado en el hard rock y el rock urbano, con letras explícitas que hablaban de drogas, sexo, sufrimiento, amor o temas reivindicativos, todo ello envuelto en un sonido sucio mezclado con alusiones poéticas, metáforas y lenguaje irónico. Su primer álbum acabó llamándose igual, “Rock Transgresivo” (1989); en él se incluyó “Jesucristo García”, una melodía que ya apareció por aquí cuando este blog daba sus primeros pasos. Mejoraron el sonido a medida que fueron grabando más discos, también fue haciéndose más complejo, fueron incorporando más instrumentos y puliendo los arreglos y la producción musical, incluso incorporaron elementos de otros estilos, como el rock progresivo, el flamenco o el jazz; todo esto se hizo más evidente con la entrada en la banda de Iñaki “Uoho” Antón, guitarrista del grupo vasco Platero y Tú, en gran medida el responsable de pulir las composiciones de Robe Iniesta. El reconocimiento definitivo de Extremoduro se produjo con su sexto álbum de estudio, titulado “Agila”, que en castúo significa “espabila”; en él intervinieron músicos como Albert Pla, Fito Cabrales, el Maestro Reverendo o algunos de los miembros del grupo granadino Ratanera, y se pueden escuchar instrumentos como el órgano, la guitarra española, el cajón, el saxo, la flauta o el trombón. “Agila” encumbró a Extremoduro, llegaron a venderse trescientas mil copias de este disco y puede decirse que algunas de las canciones más conocidas de esta formación pertenecen a este álbum; temas como “Prometeo”, “El Día de la Bestia”, “Me estoy quitando”, “Buscando una luna” o “So payaso”, tal vez la más conocida de esta banda –junto con “Jesucristo García”- y de las más jaleadas en garitos y fiestas de pueblo. “So payaso” nos habla de lo mal que se pasa cuando estás locamente enamorado de una mujer, cuando estás dispuesto a ser un “perro fiel”, un “esclavo sin rechistar”, cuando te das cuenta que te “tiemblan los pies a su lado” y no paras de meter la pata hasta llamarte a ti mismo “So payaso”. En esta web dan una explicación más detallada de la letra y en este artículo se realiza un “análisis sociolingüístico de las letras de las canciones del grupo musical Extremoduro”.

Agila-cover.jpg

Joaquín Sabina / Antonio Flores / Porretas. “Pongamos que hablo de Madrid”

Hace algunos meses Íñigo Errejón se mostraba partidario de sustituir el himno oficial de la Comunidad de Madrid, compuesto por Pablo Sorozábal Serrano y Agustín García Calvo, por la canción de Joaquín Sabina “Pongamos que hablo de Madrid”; así lo explicitó y defendió en Onda Cero: “No hay madrileño que no se emocione con esa canción y esa sí que nos la sabemos”. No voy a entrar a polemizar sobre la idoneidad de la propuesta; a una España tan crispada y turbia en lo político sólo le faltaba que los blogs de música también entraran en disputas ideológicas. Sin embargo, no me es difícil comprender por qué Errejón entendió que esta melodía podría representar a los madrileños; llevo toda mi vida en esta ciudad, aquí nacieron mis padres, mis hermanos y yo, y todos nos sentimos orgullosos de nuestra procedencia, pero no hace falta ser de aquí para amar y ser amado por esta ciudad. Casi todos la queremos a pesar de sus imperfecciones o, más bien, precisamente por eso, porque es un lugar deliciosamente imperfecto, que puedes amar y odiar incluso en un mismo día debido a sus interesantes contrastes y, también, por esa opción que nos da para poder vivirla con cierta hostilidad y pausado desenfreno, algo que está a disposición de todos los que quieran acercarse para disfrutar de ella o sufrir sus incomodidades.

Como bien supo plasmar Sabina -jienense de cuna pero madrileño de adopción y corazón-, Madrid es ciudad de contrastes, un lugar “donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo”, donde puedes dejarte “la vida en sus rincones” tratando de buscar esas estrellas que “se olvidan de salir”; un enclave mágico, en el que “el deseo viaja en ascensores” y “los pájaros visitan al psiquiatra”; una ciudad difícil para los que vivimos en ella, con jeringuillas en los lavabos y la muerte viajando en ambulancias blancas. Sabina no dudó en terminar este tema con la siguiente estrofa: “Cuando la muerte venga a visitarme que me lleven al sur donde nací, aquí no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Madrid”. Con estos versos apareció publicada en su segundo álbum de estudio (“Malas Compañías”, 1980) y en el disco “La Mandrágora” (1981), grabado en directo junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, acompañados del guitarrista Antonio Sánchez, precisamente el coautor de “Pongamos que hablo de Madrid”, como el propio Sabina reconoce al comienzo del tema:

“Esta canción se llama Pongamos que hablo de Madrid, y es una historia de amor y odio a una ciudad invisible pero insustituible. Es una letra que yo hice según la melodía de Antonio Sánchez, que es este chico (…)”.

En ese mismo año 1981, Antonio Flores grabó una excelente versión, más rockera, por supuesto con la estrofa final anteriormente aludida, que fue grabada en su disco titulado “Al Caer el Sol”. Con el paso del tiempo, Sabina decidió cambiar el final de la canción (aquí o aquí lo podéis escuchar), tal vez porque llegó un momento en que ya no sentía lo que cantaba, porque a nadie se le obliga a amar Madrid, simplemente sucede: “Cuando la muerte venga a visitarme no me despiertes, déjame dormir. Aquí he vivido, aquí quiero quedarme. Pongamos que hablo de Madrid”. Se han hecho versiones acústicas (Revolver), pop (Rosario), rock (Alhandal, Los Lebreles), latinas, de orquesta, flamencas (Enrique Morente, Carmen Linares), incluso pensadas para bebés (Nico Infante), sin embargo no podía dejar fuera del trío de cabecera a la realizada por Porretas, una banda de rock y punk rock creada en los años ochenta (aún en activo) procedente del barrio de Hortaleza (Madrid), precisamente el que da nombre al distrito en el que actualmente resido.

Felicidades para todos los Isidros, para todos los que se sientan madrileños y para todos aquellos que, aún viviendo en Madrid, sufren en esta imperfecta ciudad de la que -estoy seguro- se acabarán enamorando.

00020g.jpg

Burning. “Una noche sin ti”

Burning es uno de los grupos de rock en activo más antiguos que hay en España. Su origen se remonta a 1974, cuando un puñado de jóvenes del madrileño barrio de La Elipa decidieron emular el sonido de sus bandas preferidas: The Rolling Stones, Lou Reed, The Who, Gary Glitter o Slade. Al principio tocaban versiones de estas formaciones, incluso iban ataviados de acuerdo a la moda glam. Inicialmente sólo cantaban en inglés y sus primeros singles fueron publicados en ese idioma. Grabaron su primer Lp (“Madrid”) en 1978 y, desde entonces, sus discos fueron habituales en el panorama musical español, al menos durante las décadas de los setenta y los ochenta, es decir, justo en el período en el que el rock urbano fue desplazado por el pop de “La Movida”. De hecho, a Burning se le hace formar parte de ambos movimientos, en principio antagónicos; del rock urbano por sus orígenes y por esa manera de cantar sus temas, con mucho sabor madrileño; de “La Movida”, por su implicación en la banda sonora de la comedia de Fernando Colomo “Qué hace una chica como tú en un sitio como éste” (1978). Aunque la canción de Burning titulada igual que la película es uno de los temas icónicos de “La Movida”, sería un error –por estilo y actitud- incluirlos en este movimiento, quizás tampoco del todo en el rock urbano, un estilo con un sonido más cercano al hard rock y al rock progresivo, y unas letras a menudo densas y cargadas de compromiso social. Burning tan sólo es un grupo de R&R, ni más ni menos que eso, uno de los mejores que ha habido (y sigue habiendo) en España. Esta formación está marcada por un día fatídico, el 9 de mayo; ese día del año 1991 falleció su vocalista, Toño Martín, víctima de las drogas; antes, en 1983 había abandonado el grupo víctima de sus excesos. En 1997, justo seis años después que Toño Martín, murió el guitarrista Pepe Risi, víctima de una neumonía. Con todo, aún permanecen en activo y con un excelente sonido, liderados por el teclista Johnny Cifuentes. El primer disco sin el cantante Toño Martín fue “Noches de Rock and Roll” (1984), en el que Johnny y Pepe Risi asumieron la parte vocal; “Esto es un atraco” tal vez sea el tema más conocido, aunque para mí el más emocionante es “Una noche sin ti”, una bellísima balada dedicada a Toño Martín, que nos habla de viejos blues, de Eric Burdon y los Rolling Stones y del insomnio causado por la pérdida. Aquí tenéis una versión en directo, con Pepe Risi y Johnny Cifuentes; en este otro vídeo podéis escuchar a Burning y a Antonio Vega, una grabación perteneciente al homenaje a Pepe Risi; y, para finalizar, dos versiones más, la de grupo Sidecars y Jimmy Barnatán, y la que nos regaló Carlos Tarque (M-Clan) junto a los propios Burning en un concierto reciente en el Teatro Circo Price de Madrid, del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior, con Luz Casal como protagonista.