Asfalto. “Capitán Trueno”

En 1956, cuando en España aún se llamaban tebeos a los cómics, el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza (Ambrós) inventaron una historieta de aventuras conocida como “El Capitán Trueno”, ambientada en la Edad Media, en tiempos de la Tercera Cruzada, con un caballero español como protagonista al que le acompañaban sus amigos Goliath, Crispín y en ocasiones Sigrid, la novia de nuestro héroe. Este defensor de la justicia y los más desfavorecidos se convirtió en un fenómeno de masas durante el Franquismo y, según señalan algunas fuentes, se llegaron a vender 350.000 ejemplares semanales de este tebeo en nuestro país.

Una cifra similar de ventas consiguió el primer single publicado por el grupo español de rock urbano Asfalto; “Capitán Trueno” fue también el primer gran éxito de esta banda madrileña, a la que ya dedicamos una entrada en julio de 2014 centrada en la canción “Días de Escuela”, también incluida en el mismo disco que “Capitán Trueno”, al igual que otros temas como “Rocinante” o “Ser Urbano”. Este álbum (“Asfalto”, 1978) fue el primer trabajo publicado por el sello discográfico Chapa, fundado por el periodista Vicente “Mariskal” Romero, como compañía subsidiaria de Zafiro Records. Tal y como señalan en la web La Fonoteca, Zafiro dio cincuenta horas a Chapa para que demostraran lo que podían hacer; así, en tiempo récord, se grabó el primer Lp de Asfalto, una de las mejores bandas de rock que tenemos en España (continúan en activo, les he visto en directo hace relativamente poco tiempo y lo siguen haciendo muy bien). Este disco es el más recordado y querido por todos los seguidores de Asfalto, a pesar de sus imperfecciones motivadas por las prisas. Julio Castejón, uno de los fundadores de Asfalto y actual líder del grupo, señala en su libro Asfalto Manual de uso (Madrid: Éride, 2015; págs. 28-29) que, aunque la canción está firmada por todos los miembros de la banda, la idea partió de José Luis Jiménez, él llevó todo el peso en el proceso de grabación, “no fue ésta una canción que madurara en el local de ensayos”. Una vez finalizada la grabación se dieron cuenta que no resultó como inicialmente tenían pensado, algo reconocido incluso José Luis Jiménez, quizás fuera por el tono folk-celta de la canción, muy evidente al comienzo o, tal vez, por lo desapercibida que pasaba la guitarra. Sea como fuere, cuando se plantearon retirarla del disco ya se había emitido por la radio, con una excelente acogida por parte del público:

“(…) pedimos al productor que nos dejara grabar otro tema. No fue atendida nuestra solicitud y, no sólo eso, es que al final se consideró ‘Capitán Trueno’ como tema de campaña para el lanzamiento. Nos queríamos morir cuando escuchamos la mezcla final en la que todo suena tan endeble; y lo peor, hay acordes de guitarra que están totalmente fuera de plano. Claro que estos detalles puede que sólo los viéramos nosotros. Toda la vida me he visto interpretando un tema que no me gustaba, pero ¿cómo sustraérselo a la gente en los conciertos? Al final, de a poco, digamos que he ido haciendo las paces con él y la versión que hoy interpreta Asfalto en directo, por qué no decirlo: me encanta” (Julio Castejón).

En una entrevista realizada por La Opinión de Murcia a Julio Castejón en 2017, el líder de Asfalto llegaba a reconocer que había sido una pesadilla interpretar “Capitán Trueno” y que la aborrecía: “Hace unos pocos años, con motivo de la película sobre el personaje en cuestión, tuve la posibilidad de diseñar nuevos arreglos, y ahora digamos que se me ha apaciguado la fobia. Pero, insisto, no es nada representativa de la obra de Asfalto; lo saben bien aquellos que nos siguen y conocen”. La película a la que se refiere Castejón es la titulada “Capitán Trueno y el Santo Grial” (2011) -no la he visto, pero las críticas no parecen muy buenas-; aquí os dejo esa nueva grabación de “Capitán Trueno”, y aquí un directo del año 2009, para que valoréis vosotros mismos.

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Leño. “Maneras de Vivir”

El Ministerio del Tiempo” es una interesante serie española en la que se mezcla la historia de España con la comedia y la Ciencia ficción. El capítulo 2 de la primera temporada tiene como protagonista a uno de los grandes de las letras hispanas: Lope de Vega; en una de las escenas, el poeta intenta seducir con su verso a Amelia Folch -una de las agentes del Ministerio del Tiempo- en presencia de Julián Martínez -su supuesto esposo-, en realidad otro agente de esta todopoderosa entidad, desplazado para una misión desde el siglo XXI al XVII. Éste último es el autor de la divertida réplica con la que obsequió a su oponente Lope de Vega: “No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí. Otros por menos han muerto. Maneras de vivir”. Lope, sorprendido, le pregunta a Amelia Folch: “¿Góngora?” Esta genialidad se le ocurrió a Pablo Olivares, uno de los creadores de la serie; la escribió cuando la enfermedad que padecía (esclerosis lateral amiotrófica) le tenía completamente paralizado. Pablo falleció en 2014; cinco años después, su hermano Javier -también guionista de esta esta serie- contó a sus seguidores de twitter la historia de aquella recordada secuencia:

Hoy es un día especial: mi hermano Pablo cumpliría 44 años. Y quiero recordarle en relación a la lucha que siempre tuvimos por ser productores ejecutivos de nuestras series. Recuerdo que, ya cuando apenas se podía mover por la ELA, me envió el capítulo 2 del Ministerio. El de Lope de Vega y la Armada Invencible. Cuando fui a editarlo y vi la secuencia en la que Julián responde a Lope con la letra de Maneras de Vivir me pareció tan genial que ni me pude reír. Me levanté aturdido. Primero, porque esa secuencia resumía por completo lo que es la serie. Segundo, por su genialidad. Y tercero, y sobre todo, porque me sobrepasaba cómo alguien en ese grado de enfermedad podía mirar el mundo con esa ternura y ese sentido del humor

Javier Olivares, a través de Twitter

Los versos del agente Julián Martínez pertenecen, como muchos de vosotros sabréis, a Rosendo Mercado, líder de la banda de rock urbano Leño, uno de los rockeros más respetados y queridos por todos los aficionados al género. Según él mismo ha señalado, “Lo que quería expresar con ‘maneras de vivir’ es que nos sentíamos diferentes y nos gustaba sentirnos diferentes. Ésa es la idea. Por lo demás, no sé muy bien cómo se me ocurrió la frase”.

De los orígenes de Leño, y de su primer disco, ya hablamos en una entrada anterior en torno al tema “Castigo”. Tras este álbum (“Leño”, 1979) publicaron “Mas Madera” (1980), un trabajo en el que se edulcoró en exceso el estilo aguerrido y sincero de esta banda; de hecho, no guardan buen recuerdo de él ni los integrantes de Leño, ni el principal responsable de aquel sonido casi pop, Teddy Bautista. A pesar de todo, el disco tuvo mucho éxito, lo que hizo de Leño un grupo muy conocido. Aprovechando el tirón, decidieron grabar un disco en directo con el que reivindicar su verdadero sonido y, de paso, tratar así de olvidar su mala experiencia con “Mas Madera”. El álbum se grabó en la Sala Carolina, en el madrileño barrio de Tetuán, durante los días 25, 26 y 27 de marzo de 1981 (se acaban de cumplir cuarenta años de aquel acontecimiento musical). En aquellas actuaciones intervinieron los tres integrantes de la banda (Rosendo Mercado -guitarra, voz-, Ramiro Penas -batería- y Tony Urbano -bajo-) y varios artistas invitados: Teddy Bautista (teclados), Manolo Morales (saxo), Jaime Asúa (coros y una casi desconocida Luz Casal (coros). Además de los temas conocidos y publicados en los dos discos anteriores, incluyeron cuatro temas inéditos, uno de ellos fue “Maneras de Vivir”.

Así fue como este disco en directo, finalmente titulado “En directo” (1981), se convirtió en el álbum más exitoso de la banda; y una de sus canciones, “Maneras de Vivir”, en el himno de toda una generación, y eso que nunca se incluyó en ninguno de los trabajos de estudio de la formación madrileña. Esta canción ha inspirado movimientos sociales, libros, series de televisión, páginas webs, campañas de turismo y, por supuesto, ha dado lugar a muchas versiones, como la de Los Suaves o la de M Clan, y a diversas interpretaciones en directo de Rosendo con otros músicos, como Barricada y Aurora Beltran, Miguel Ríos o Luz Casal, por mencionar algunos.

Barricada. “En blanco y negro”

Hay melodías que traspasan fronteras generacionales y clases sociales, que cantan niños pijos de familias bien y rockeros de barrio, temas que han sonado hasta el agotamiento en cadenas de radio de toda condición, en fiestas de pueblo, en los coches de lo amigos, en arrebatos alcohólicos y en esos garitos en los que puede cantar, a grito pelado, mientras suenan a todo volumen canciones como la que hoy protagoniza nuestra entrada.

“En blanco y negro” es un tema de la banda navarra Barricada, que fue publicado en su séptimo álbum de estudio (“Por instinto”, 1991). Según nos cuenta Chema Granados en su libro La Calle no calla!! Una historia del rock urbano en España, más de 100 bandas destacadas (Barcelona: Quarentena Ediciones; págs. 53-58), Barricada se formó en Pamplona, durante 1980, con los siguientes músicos: Enrique Villareal “El Drogas” (voz, bajo), José Landa (batería), Sergio Osés (guitarra) y Javier Hernández “El Boni” (voz, guitarra). La primera oportunidad importante les llegó en abril de 1982, en el concierto celebrado en la Plaza de Txantrea (Pamplona). Al año siguiente grabaron su primer álbum (“Noches de Rock and Roll”, 1983), con un nuevo batería ya que Mikel Astrain sustituyó a José Landa. Durante los ochenta continuaron grabando discos, con ese sonido tan característico de la banda, entre el heavy metal y el punk, aunque por sus combativas letras también podríamos posicionar a este grupo dentro los movimientos conocidos como rock urbano y rock radical vasco. En 1991, como ya hemos comentado, publicaron “Por instinto”, un trabajo más pulido que los anteriores, tal vez menos punk, menos áspero y menos aguerrido, capaz de llegar a más público, aunque para sus seguidores tal vez fuera algo decepcionante. Lo cierto es que sus discos anteriores tuvieron muchos problemas de censura, tanto por parte de su productora musical como de algunas cadenas radiofónicas, algo que les debió de desesperar hasta el agotamiento. “En blanco y negro” nos habla de esos habitantes de la noche que ven la vida sin matices, instalados en la autodestrucción y en la pelea diaria como recurso redentor; así nos presenta “El Drogas” esta canción:

“Habla de lo que había vivido en el casco viejo de Pamplona, de sus calles en los ochenta. El riff salió de la línea de bajo. Esto era muy habitual en Barricada, y me jode que parezca que pasé como una sombra por el grupo, porque aparte de haber hecho las letras, la gran mayoría de las canciones surgieron de empezar una melodía con mi bajo”.

Y acabo con un par de interpretaciones en directo de este tema, la primera en los conciertos de Radio 3 y la segunda en la Plaza de Toros de las Ventas (Madrid), con Rosendo y Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos), como invitados.

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Extremoduro. “So payaso”

Extremoduro es una de las bandas de rock más importantes que hay en España. Se formó en 1987, en Plasencia (Cáceres), en torno a Roberto Iniesta Ojea, más conocido como Robe Iniesta. Grabaron su primera maqueta utilizando un sistema de financiación que hoy denominaríamos crowdfunding: lograron vender doscientas cincuenta papeletas (cada una valía mil pesetas) que daban derecho, a quienes las habían adquirido, a una copia grabada y editada de dicha maqueta; la titularon “Rock Transgresivo”, sin duda una declaración de intenciones de lo que pretendía ser su estilo, basado en el hard rock y el rock urbano, con letras explícitas que hablaban de drogas, sexo, sufrimiento, amor o temas reivindicativos, todo ello envuelto en un sonido sucio mezclado con alusiones poéticas, metáforas y lenguaje irónico. Su primer álbum acabó llamándose igual, “Rock Transgresivo” (1989); en él se incluyó “Jesucristo García”, una melodía que ya apareció por aquí cuando este blog daba sus primeros pasos. Mejoraron el sonido a medida que fueron grabando más discos, también fue haciéndose más complejo, fueron incorporando más instrumentos y puliendo los arreglos y la producción musical, incluso incorporaron elementos de otros estilos, como el rock progresivo, el flamenco o el jazz; todo esto se hizo más evidente con la entrada en la banda de Iñaki “Uoho” Antón, guitarrista del grupo vasco Platero y Tú, en gran medida el responsable de pulir las composiciones de Robe Iniesta. El reconocimiento definitivo de Extremoduro se produjo con su sexto álbum de estudio, titulado “Agila”, que en castúo significa “espabila”; en él intervinieron músicos como Albert Pla, Fito Cabrales, el Maestro Reverendo o algunos de los miembros del grupo granadino Ratanera, y se pueden escuchar instrumentos como el órgano, la guitarra española, el cajón, el saxo, la flauta o el trombón. “Agila” encumbró a Extremoduro, llegaron a venderse trescientas mil copias de este disco y puede decirse que algunas de las canciones más conocidas de esta formación pertenecen a este álbum; temas como “Prometeo”, “El Día de la Bestia”, “Me estoy quitando”, “Buscando una luna” o “So payaso”, tal vez la más conocida de esta banda –junto con “Jesucristo García”- y de las más jaleadas en garitos y fiestas de pueblo. “So payaso” nos habla de lo mal que se pasa cuando estás locamente enamorado de una mujer, cuando estás dispuesto a ser un “perro fiel”, un “esclavo sin rechistar”, cuando te das cuenta que te “tiemblan los pies a su lado” y no paras de meter la pata hasta llamarte a ti mismo “So payaso”. En esta web dan una explicación más detallada de la letra y en este artículo se realiza un “análisis sociolingüístico de las letras de las canciones del grupo musical Extremoduro”.

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Joaquín Sabina / Antonio Flores / Porretas. “Pongamos que hablo de Madrid”

Hace algunos meses Íñigo Errejón se mostraba partidario de sustituir el himno oficial de la Comunidad de Madrid, compuesto por Pablo Sorozábal Serrano y Agustín García Calvo, por la canción de Joaquín Sabina “Pongamos que hablo de Madrid”; así lo explicitó y defendió en Onda Cero: “No hay madrileño que no se emocione con esa canción y esa sí que nos la sabemos”. No voy a entrar a polemizar sobre la idoneidad de la propuesta; a una España tan crispada y turbia en lo político sólo le faltaba que los blogs de música también entraran en disputas ideológicas. Sin embargo, no me es difícil comprender por qué Errejón entendió que esta melodía podría representar a los madrileños; llevo toda mi vida en esta ciudad, aquí nacieron mis padres, mis hermanos y yo, y todos nos sentimos orgullosos de nuestra procedencia, pero no hace falta ser de aquí para amar y ser amado por esta ciudad. Casi todos la queremos a pesar de sus imperfecciones o, más bien, precisamente por eso, porque es un lugar deliciosamente imperfecto, que puedes amar y odiar incluso en un mismo día debido a sus interesantes contrastes y, también, por esa opción que nos da para poder vivirla con cierta hostilidad y pausado desenfreno, algo que está a disposición de todos los que quieran acercarse para disfrutar de ella o sufrir sus incomodidades.

Como bien supo plasmar Sabina -jienense de cuna pero madrileño de adopción y corazón-, Madrid es ciudad de contrastes, un lugar “donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo”, donde puedes dejarte “la vida en sus rincones” tratando de buscar esas estrellas que “se olvidan de salir”; un enclave mágico, en el que “el deseo viaja en ascensores” y “los pájaros visitan al psiquiatra”; una ciudad difícil para los que vivimos en ella, con jeringuillas en los lavabos y la muerte viajando en ambulancias blancas. Sabina no dudó en terminar este tema con la siguiente estrofa: “Cuando la muerte venga a visitarme que me lleven al sur donde nací, aquí no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Madrid”. Con estos versos apareció publicada en su segundo álbum de estudio (“Malas Compañías”, 1980) y en el disco “La Mandrágora” (1981), grabado en directo junto a Javier Krahe y Alberto Pérez, acompañados del guitarrista Antonio Sánchez, precisamente el coautor de “Pongamos que hablo de Madrid”, como el propio Sabina reconoce al comienzo del tema:

“Esta canción se llama Pongamos que hablo de Madrid, y es una historia de amor y odio a una ciudad invisible pero insustituible. Es una letra que yo hice según la melodía de Antonio Sánchez, que es este chico (…)”.

En ese mismo año 1981, Antonio Flores grabó una excelente versión, más rockera, por supuesto con la estrofa final anteriormente aludida, que fue grabada en su disco titulado “Al Caer el Sol”. Con el paso del tiempo, Sabina decidió cambiar el final de la canción (aquí o aquí lo podéis escuchar), tal vez porque llegó un momento en que ya no sentía lo que cantaba, porque a nadie se le obliga a amar Madrid, simplemente sucede: “Cuando la muerte venga a visitarme no me despiertes, déjame dormir. Aquí he vivido, aquí quiero quedarme. Pongamos que hablo de Madrid”. Se han hecho versiones acústicas (Revolver), pop (Rosario), rock (Alhandal, Los Lebreles), latinas, de orquesta, flamencas (Enrique Morente, Carmen Linares), incluso pensadas para bebés (Nico Infante), sin embargo no podía dejar fuera del trío de cabecera a la realizada por Porretas, una banda de rock y punk rock creada en los años ochenta (aún en activo) procedente del barrio de Hortaleza (Madrid), precisamente el que da nombre al distrito en el que actualmente resido.

Felicidades para todos los Isidros, para todos los que se sientan madrileños y para todos aquellos que, aún viviendo en Madrid, sufren en esta imperfecta ciudad de la que -estoy seguro- se acabarán enamorando.

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