Los sesenta fueron una buena década para la música española, en concreto para el pop, sin embargo los grupos de rock no fueron tan numerosos. Hoy he querido traer a un grupo pionero, a los barceloneses Lone Star, que empezaron su carrera haciendo Jazz y versiones de Ray Charles, Rolling Stones, The Animals, etc.; además, creo recordar, que fueron de los primeros en hacer rock en catalán. En 1968 grabaron «Mi calle», una oscura canción, casi neorrealista, en la que se retrataba un ambiente lumpen preñado de insalubridad, pobreza, prostitución y marginalidad. Siempre me he preguntado, cómo pudieron eludir la censura y por qué les permitieron sacar este tema. Para los que os animéis un poco más, os dejo este interesante reportaje (14 minutos) en el que se recogen cuatro canciones -“Chica solitaria”, “Mi calle”, Lyla”, “Máquina infernal” y “Adelante”- representativas del estilo Lone Star.
L. Jordan / M. Waters & The Band / Los Rebeldes. «Caldonia»
En 1945, el gran músico Louis Jordan grababa, junto a sus Tympany Five, el tema “Caldonia”. Podríamos decir que es una canción histórica; situada entre el estilo de Blues conocido como “Boogie” o “Boogie-woogie”, el Rhythm & Blues y el Jazz, es casi un rock & roll con una década de antelación sobre «Rock around the clock» de Bill Haley & His Comets. Hoy voy a dejar tres versiones: la primera la de Louis Jordan, donde se aprecia mejor esta circunstancia de estilos fronterizos, a menudo solapados; la que nos dejaron Muddy Waters y The Band, en la película homenaje a estos últimos (The Last Waltz), más blusera (también podría haber dejado la de B.B. King), y la debida al grupo español Los Rebeldes, la más rockanrolera de todas.
Extremoduro. «Jesucristo García»
Yo también quiero aportar mi visión rockera y transgresora de la Semana Santa, y para ello he optado por el tema quizás más famoso de Extremoduro, «Jesucristo García». Este grupo, del que acertadamente se ocupó hace algunos días el compañero BonusTrack, es el heredero natural del rock urbano de los setenta; la influencia de Leño en su estilo es manifiesta y, desde mi punto de vista, esta canción guarda bastantes similitudes con otra de Asfalto, «Rocinante». No es habitual que la potencia de un tema de rock se manifieste en su letra; ésta, desde luego, es demoledora: contextualización de un mito, paralelismos con la sociedad actual, profundas metáforas y, como no, la inevitable presencia del poder, la marginación y la droga. No es mi intención herir sensibilidades; si alguien piensa que es una canción blasfema, puede ejercer su derecho libremente y no hacer click en este vídeo. ¡Feliz Semana Santa!
Joaquín Sabina. «La bien pagá»
Lo prometido es deuda: aquí está la primera copla. Podría decirse que «La bien pagá», de Perelló y Mostazo, es la anti-copla franquista, lo cual es mucho decir para un género que ha sido vituperado, precisamente, por esa adscripción; fue escrita durante la II República, con una letra muy poco adecuada para los usos y costumbres de los años cuarenta y, para colmo, estaba interpretada por un homosexual (Miguel de Molina). No puede haber una copla más arrabalera y canalla que ésta, tal vez por ello la eligió Joaquín Sabina cuando le propusieron participar en el primer disco de «Tatuaje», un homenaje a la copla con nuevos ritmos y arreglos musicales. Esta versión es una copla con maneras de tango, la próxima que ponga será de reglamento: cantada por una mujer, vestida como mandan los cánones de este género y con «quejío» flamenco.
Topo. «Mis amigos dónde estarán»
Ayer empecé a ver un documental recomendado por Salva, del blog amigo “Mentalparadise”, sobre algunas bandas españolas englobadas dentro del movimiento conocido como “Rock Urbano” –en el que también puede incluirse al Heavy Metal-; de golpe empezaron a aflorar los recuerdos de aquellos tiempos en que la canción protesta y reivindicativa la hacían los grupos de rock y, también, de que probablemente España nunca ha vivido una explosión rockera tan desatada como la que pudimos disfrutar, desde la muerte de Franco hasta principios de los ochenta, solapándose este movimiento con los primeros balbuceos del pop español que, luego, tanto éxito tendría. No me he podido resistir a poner una de las canciones emblemáticas de aquella época: “Mis amigos”, del grupo madrileño Topo; especialmente dedicada a todos los que vivieron aquella época, los que son “de barrio”, los que jugaban al futbolín, los que iban al baile el domingo, los que pensaban que hacían la Revolución.