Simon & Garfunkel / Laredo / Mumford and Sons. “The Boxer”

De vez en cuando, en los comentarios que realizáis a algunas de las entradas de este blog, manifestáis vuestra sorpresa al enteraros de que algunas canciones que conocéis bien son, en realidad, versiones de temas escritos e interpretados por otros músicos. Por supuesto, a mí también me pasa, y me ha pasado siempre; este aprendizaje forzado me ha generado muchas satisfacciones y, con el paso de los años, ha ido incrementando mi interés por la música, por sus autores y sus historias. “The Boxer” fue una de las primeras canciones con las que me inicié en esta apasionante aventura de las versiones; recuerdo que la escuchaba en la radio, cantada en español por un grupo denominado Laredo, que había sido creado por el cubano Óscar Gómez a comienzos de la década de 1970. Con un formato de trío y un estilo pop-folk, algo parecido a Solera -otra de las bandas que ya hemos tenido por aquí-, aunque tal vez más melódicos y menos complejos en cuanto a sus planteamientos musicales y literarios, publicaron varios singles y un par de álbumes, antes de su disolución a finales de los setenta.

“El boxeador” formó parte de su Lp “Laredo” (1978), un tema que, en realidad, es una versión del clásico “The Boxer”, compuesto por Paul Simon a finales de los sesenta; según señala Anje Ribera en la web Música callada, la letra de “El Boxeador” es una adaptación del original realizada por Miguel Bosé. “The Boxer” fue grabado en noviembre de 1968, publicado como single en marzo de 1969 e incluido, varios meses después, en uno de los mejores álbumes del dúo Simon & Garfunkel, el titulado “Bridge Over Troubled Water” (1970), del que ya hemos hablado a propósito del tema homónimo y de la adaptación andina “El Cóndor Pasa”. Según señalan algunas fuentes, tardaron más de cien horas en grabar la canción, y lo hicieron en diferentes lugares: ciudad de Nueva York, capilla de San Paul (Universidad de Columbia) y los estudios de Columbia en Nashville. El resultado es de excelencia en lo musical, con instrumentos como la guitarra acústica, la steel guitar, la trompeta piccolo o la armónica, todo ello al servicio de una letra poética y comprometida, estructurada en dos partes: la primera, escrita en primera persona, sobre la miseria, la pobreza y la soledad; y la segunda, relatada en tercera persona y en modo metafórico, nos cuenta la historia de un boxeador, “luchador de profesión”, lleno de vergüenza, rabia y marcas en la cara como resultado de su paso por el ring. Según ha manifestado el propio Paul Simon, escribió esta canción de manera autobiográfica, inspirado en la Biblia, en una época en la que se sintió vapuleado por la crítica.

Tras el original de Simon & Garfunkel y la interpretación en español a cargo del grupo Laredo, os propongo la versión de los británicos Mumford & Sons (con Jerry Douglas y Paul Simon) incluida como bonus track en su segundo álbum de estudio (Babel, 2012). Por supuesto, existen más versiones; aquí os dejo algunas, en concreto las debidas a los propios Simon & Garfunkel en directo (1981), Emmylou Harris, Joan Baez, Paul Simon & Joan Baez, Chet Atkins, Neil Diamond, Alison Krauss, Shawn Colvin & Jerry Douglas, Morgane Imbeaud & Elias Dris, Emmerson Nogueira, Rick Wakeman, Me First and the Gimme Gimmes, Across the Border, Avscvltate y, por supuesto, la irrepetible e inolvidable de Martes y Trece.

Los Incas / Simon & Garfunkel / Colectivo Cultural Centenario. “El Cóndor Pasa”

En septiembre de año pasado, en un post dedicado al grupo de rock progresivo Los Jaivas, os hablaba de mi inolvidable viaje a Perú y de aquellos parajes de Cuzco, Machu Picchu y Valle Sagrado, a los que espero regresar algún día. Hoy quiero centrar la atención en una obra musical, “El Cóndor Pasa”, que algunos consideran como el segundo himno de Perú. Aunque muchos la conoceréis por la versión que hicieran Simon & Garfunkel en 1965, lo cierto es que su origen se remonta mucho más atrás, a 1913, año en el que fue estrenada la zarzuela peruana titulada “El Cóndor pasa …” en el Teatro Mazzi de Lima. La música es obra de Daniel Alomía Robles, mientras que el libreto original fue escrito por Julio de la Paz (pseudónimo de Julio Baudouin); esta obra estuvo perdida durante mucho tiempo hasta que, en julio de 2013, fue reeditada por el Colectivo Cultural Centenario, gracias a una reconstrucción de la partitura original realizada por el musicólogo Luis Salazar, con la colaboración de Daniel Dorival y Claude Ferrier. Esta zarzuela peruana, escrita para orquesta y no para instrumentos andinos, se compone de un acto y dos cuadros, en los que se narra la historia de un enfrentamiento racial entre trabajadores indígenas peruanos y los colonizadores, dueños de las minas en los que aquellos trabajaban. Cuenta con siete piezas musicales, que son las recogidas en nuestro tercer vídeo destacado de hoy; a partir del minuto 14:44 (hasta el final) podréis identificar la famosa melodía conocida como “El Cóndor pasa”.

Según señalan algunas fuentes, la primera grabación conocida de esta pieza fue la realizada por la Orquesta del Zoológico, en 1917. Durante muchos años parece que fue olvidada, tal vez por su reivindicación de lo indígena en una época en la que estos asuntos no interesaban demasiado o, incluso, se huía de ellos. En 1958, dentro de un movimiento de recuperación del folclore de los países latinoamericanos radicado en París, “El Cóndor Pasa” fue grabado por el grupo L’Ensamble Achalay y, en 1963, por Los Incas (vídeo con el que encabezamos esta entrada). Esta última es la versión que escuchó Paul Simon cuando coincidió con Los Incas en una actuación que tuvo lugar en un teatro parisino; Simon les pidió permiso para utilizar la melodía y Los Incas respondieron que pertenecía a un autor peruano, con arreglo de Jorge Milchberg (líder de Los Incas). La canción, finalmente titulada “El Cóndor Pasa (If I Could)”, incluyó algunas partes cantadas (en inglés) escritas por Paul Simon, y formó parte del álbum “Bridge Over Troubled Water” (1970), del que ya hemos hablado en otra entrada anterior. Desde entonces, no han dejado de publicarse versiones, tanto por grupos andinos como por artistas procedentes de diferentes géneros musicales; al parecer, existen más de cuatro mil versiones y más de trescientas letras diferentes para una melodía que, inicialmente, era instrumental. Aquí os dejo algunas, en concreto las interpretadas por Los Chacos, Los Indios Tabajaras, Paul Desmond, James Last Orchestra, Caravelli, Paul Mauriat, Gino Marinello, Chet Atkins, The Ventures, The Anita Kerr Singers, Emmerson Nogueira, Perry Como, Marie Laforêt, Gigliola Cinquetti, Gianni Morandi y José Feliciano.

Simon & Garfunkel. «Bridge Over Troubled Water»

En la música, como en la vida, la diversidad es enriquecedora y, a menudo, posibilita uniones artísticas ricas y creativas que contradicen las costumbres endogámicas de compositores ensimismados y de productores musicales defensores de planteamientos manidos. Simon & Garfunkel ha sido uno de los dúos musicales más famosos en la historia de este arte y, sin embargo -tal y como nos cuenta Javier Márquez Sánchez en un artículo publicado en EfeEme.com– no podían ser más diferentes, tanto en lo musical como en su posicionamiento vital; Simon era el compositor, de gran talento, con una voz discreta pero ajustada a sus canciones, como suele suceder con casi todos los cantautores, muy dado a la innovación y a la búsqueda de nuevos sonidos; Art, al contrario que su compañero, era el extrovertido, el que tenía éxito con las mujeres y el que adornaba con su voz las excelentes composiciones de Simon, pero poco partidario de experimentos y de aventuras inciertas que pudieran alejar al dúo de la fama y el reconocimiento. Mientras este matrimonio musical perduró, transformaron las diferencias en sinergias, y los muy habituales desencuentros en excelentes canciones folk impregnadas de elementos pop y rock, el clásico «sonido Simon & Garfurkel» en el que también tuvo mucho que decir el productor Roy Halee. Su explosión creativa se produjo con el Lp «Bridge Over Troubled Water«, justo cuando las desavenencias entre Art y Paul eran más fuertes; Garfunkel se había pasado al cine y acudía de vez en cuando al estudio de grabación, sólo cuando sus obligaciones como actor se lo permitían; al parecer, Simon pasaba mucho tiempo en el estudio de grabación y, cuando Garfunkel se dignaba a aparecer, las discusiones eran continuas, hasta el extremo de no ponerse de acuerdo con la última canción del álbum, de hecho al final salió al mercado con sólo once temas. A pesar de todas estas dificultades o, tal vez, precisamente por ese valor que tiene la diversidad como elemento enriquecedor, grabaron un álbum excelente, tal vez el mejor de Simon & Garfunkel y, también, su último trabajo de estudio antes de su inminente separación. Está lleno de grandes canciones: «El Condor Pasa«, «Cecilia«, «The Boxer«, «Keep the Customer Satisfied«, una versión en directo de «Bye Bye Love» y, por supuesto, el tema que daba nombre al disco: intenso, lírico y tan bueno que, finalmente, me he arrepentido de mi idea inicial, la de abordar esta canción desde el punto de vista de las versiones.

Tracy Chapman. «Subcity»

Hace algunos meses recordábamos la canción de Ralph McTell «Streets of London«, que nos habla de los desfavorecidos y marginados de las economías opulentas, de esos seres que, aún viviendo en las calles de Londres, no forman parte de ella. Hoy os traigo otra canción de temática similar; «Subcity» nos dibuja una ciudad subterránea ignorada por la sociedad, donde la gente vive sin ningún tipo de ayuda gubernamental, entre desperdicios, delincuencia y el más absoluto de los olvidos. Fue escrita por Tracy Chapman e incluida en su segundo disco de estudio («Crossroads«, 1989). Nacida en Cleveland (EE.UU.), con apenas ocho años ya tocaba la guitarra y hacía canciones; durante su etapa universitaria tocó en la calle y en locales de Cambridge (Massachusetts) hasta que firmó con Elektra Records. Empezó a ser conocida gracias a su tema «Fast Car«, con el que participó en el homenaje a Nelson Mandela, realizado con motivo de su setenta cumpleaños; esta canción finalmente fue incluida en su primer y exitoso álbum («Tracy Chapman«, 1988), un excelente trabajo que le abrió todas las puertas y donde se encuentran buena parte de los temas más conocidos de esta artista, como «Talkin’ Bout a Revolution«, «Baby Can I Hold You» o «Fast Car«. «Crossroads» fue su segundo álbum, con el que consolidó esa nueva manera de entender el folk, en la que recogía la herencia de músicos como Bob Dylan, Joan Baez, Joni Mitchell o Judy Collins, manteniendo el discurso de denuncia y compromiso social, pero bajo una propuesta musical más desenfadada, en la que el folk se mezclaba eficazmente con el pop. «Subcity» enamora desde su arranque, con esa armónica tocada por Tracy como si fuera la nueva Dylan. Escribí esa canción, nos cuenta la propia Tracy Chapman, «en una época en la que EE.UU. atravesaba un periodo de depresión económica y quise retratarla. En un montón de ciudades norteamericanas teníamos y tenemos un problema con la gente sin hogar, personas que han caído tan abajo que no tienen una casa en la que vivir. En San Francisco, la ciudad donde vivo, ese problema ha llegado a unos extremos muy preocupantes. Ésas eran las cosas que tenía en la cabeza a finales de los años ochenta; gente con trabajo pero que no podía mejorar su calidad de vida. En la época teníamos un Gobierno conservador que no se preocupaba por los sin techo. Me considero una persona progresista y liberal en el terreno político, y creo que el Gobierno está obligado a actuar en esas cuestiones» ¿Os suena de algo?

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