«A Night at the Opera» es el álbum que más me gusta de los británicos Queen. En él se incluyen mis dos canciones preferidas de esta banda: «Bohemian Rhapsody«, que ya ha aparecido en este blog, y «Love of my life». Ésta última fue compuesta por el gran Freddie Mercury con una base de piano clásica, a la que se incorporaron algunos fragmentos de arpa y guitarra a cargo de Brian May. Aquí podéis apreciar la belleza de esta canción, tal y como fue inicialmente concebida y grabada en 1975. Sin embargo, para mi gusto, se convierte en una pieza excepcional cuando es interpretada en directo, sin arpa ni piano, sólo con la exquisita guitarra de doce cuerdas de Brian May y la inigualable voz de Freddie Mercury; de hecho, en América Latina siempre era recibida con gran entusiasmo y, a menudo, era el propio público quien la cantaba. Detrás de la canción hay una gran historia de amor, protagonizada por el propio Freddie y su gran amor: Mary Austin. Comenzaron su relación poco tiempo después de constituirse el grupo y vivieron juntos durante varios años, hasta que la fama y, sobre todo, la homosexualidad de Mercury se hicieron patentes. A pesar de todo, la relación entre ellos siempre fue muy buena; el cantante, en una entrevista realizada en 1985, llegó a decir: «todos mis amantes me preguntan por qué no puedo reemplazar a Mary Austin, pero eso es sencillamente imposible. La única amiga que tengo es Mary y no quiero a nadie más. Para mí, ella es como una esposa. Para mí era como un matrimonio. Confiamos el uno en el otro, eso me basta» (Wikipedia); Mary, por su parte, dijo de Mercury que cuando murió creyó perder a su amor eterno, sintió que había tenido un matrimonio, que habían permanecido juntos en los buenos y en los malos tiempos, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad y que sólo la muerte les podría separar; cuando esto ocurrió, Mary fue una de las principales beneficiarias de su legado material. Me parece una preciosa historia de amor, verdadera y sincera, libre de tópicos y convencionalismos, muy apropiada para el día de mañana. Como ya os dije el miércoles, os deseo un bonito y enamorado día de San Valentín. Por cierto, si alguien desea manifestar su amor por este blog puede hacerlo en este enlace («Premios 20Blogs 2014»), eso sí antes os tenéis que registrar ¡Muchas gracias!
Etiqueta: Hard Rock
Slade / Quiet Riot / Devin Townsend. «Cum on feel the noize”
Purpurinas, peinados imposibles, calzados con plataformas, vestimentas brillantes, estampados de leopardo, maquillaje a raudales y una deliberada reivindicación del travestismo y la ambigüedad sexual son algunas de las señas de identidad que caracterizaron a los grupos de glam-rock, un estilo musical que tuvo su apogeo durante los primeros años de la década de los setenta y que, en cierta manera, fue la antesala del movimiento punk. En lo musical, se caracterizó por la sencillez y la frescura a partir de composiciones en las que predominaba el rock & roll y el hard rock. Uno de los grupos que podríamos englobar dentro de esta tendencia -yo diría que pioneros- fueron los británicos Slade, descubiertos y lanzados a la fama por Chas Chandler, el que fuera antiguo bajista de The Animals y productor musical de Jimi Hendrix. Comenzaron su andadura en 1969 bajo el nombre de “Ambrose Slade”; su primer disco fue publicado en 1969, aunque el que les acabó por encumbrar fue el titulado “Sladest” (1973), donde se incluyó su gran éxito “Cum on feel the noize”. La provocación típica del glam, en el caso de Slade, trascendió lo meramente estético; sus faltas de ortografía premeditadas fueron una constante en su carrera y, en este caso, es habitual ver esta canción bajo el título “Come on feel the noise”, probablemente escrito correctamente y sin la implicación eyaculatoria que tiene la primera palabra. Diez años después, esta canción fue rescatada por la banda estadounidense de heavy metal y glam metal Quiet Riot, al incluirla en su tercer trabajo de estudio (“Metal Health”, 1983); fue todo un éxito e, incluso, ayudó a que los propios Slade fueran más conocidos en los Estados Unidos. Además del original de Slade y de la conocidísma versión de Quiet Riot, os voy a proponer otra que, en realidad, no sé si realmente es una versión; me refiero al tema acústico “Quiet Riot”, del músico canadiense Devin Townsend, que formó parte de su álbum “Ki” (2009). Por supuesto que existen más versiones, quizás la más conocida sea la de Oasis (aquí la dejo), pero si os gusta alguna otra no tenéis más que incluirla en vuestros comentarios.
Blue Öyster Cult. «Joan Crawford»
Un par de blogs de los que acostumbro a seguir (365 RadioBlog y rock telegram) han tenido el buen gusto de ocuparse de la banda neoyorquina Blue Öyster Cult, uno de esos grupos que, desde el rock psicodélico, más han hecho por consolidar el hard rock. Sin embargo, y pese a ser un grupo de culto entre ciertos ambientes musicales, no han tenido el éxito y el reconocimiento de formaciones como Led Zeppelin o Deep Purple. Tuvieron su período de esplendor durante la década de los setenta y, aunque en teoría siguen en activo, su actividad fue en declive durante los noventa para cesar prácticamente entre los años 2001 y 2002. Algunas de sus principales señas de identidad son la querencia por el ocultismo y los asuntos de índole esotérica, su particular simbología (la cruz de Blue Öyster Cult, una adaptación del símbolo del Titán Cronos), que les causó más de un disgusto por confundirla con la iconografía nazi, y sus letras enigmáticas y, en ocasiones, confusas. No quiero ser repetitivo y volver a relatar lo mismo que, tan acertadamente, han contado mis compañeros, por eso os animo a que os paséis por sus respectivas entradas. Durante los años ochenta empezó su decadencia, aunque aún lograrían firmar algún disco interesante, como «Fire of Unknown Origin» (1981), el último trabajo con su formación original (Eric Bloom, Buck Dharma, Albert Bouchard y Alien Lanier) y que contó con la colaboración de la cantante Patti Smith y el escritor de Ciencia-ficción Michael Moorcock; el disco fue inicialmente concebido para formar parte de la película de animación «Heavy Metal» (1981), sin embargo finalmente sólo se incluyó el tema «Veteran of the Psychic Wars». La canción más conocida de este álbum fue «Burnin’ for you», aunque yo me voy a quedar con un homenaje cinematográfico: «Joan Crawford», y no va ser la última vez que me ocupe de ella; según he podido leer, está inspirada en el libro «Mommie Dearest», las memorias de la hija adoptiva de la actriz, Cristina Crawford, quien no duda en retratar a la diva como una mujer cruel, dominante y alcohólica ¿Qué pasaría si Joan Crawford se levantara de su tumba?
Europe / The Bluegrass Tribute / Chiara Galiazzo. «The Final Countdown»
No sabéis las ganas que tenía de poner este tema, me he aguantado y esperado a hoy, unas horas antes de que acabe este año 2014, que ha resultado especialmente agrio para todas aquellas personas que han perdido su dignidad y se han visto abocadas a la miseria con la excusa de la crisis, los mercados internacionales y aquello de “tranquilo, que es por tu bien, deja que te robe y te exprima un poquito más”. Creo que no podemos ni debemos esperar más; las actitudes pasivas y complacientes deben pasar a mejor vida, tenemos que recuperar el control de nuestras vidas. Como dice este tema: partimos juntos y nos despedimos, tal vez no regresemos y no habrá nadie a quien culpar, las cosas ya nunca serán igual, comienza la cuenta atrás. “The Final Countdown” es, tal vez, la canción más conocida del grupo sueco de hard rock, Europe; fue el primer single de su álbum homónimo, publicado en 1986, y el tema inicialmente concebido para ser tocado al comenzar los conciertos. La letra está inspirada en “Space Oddity”, uno de los trabajos más conocidos de David Bowie, y su principal seña de identidad es esa intro de teclado electrónico mil veces tarareada por todos. Desde mi punto de vista, ninguna de las versiones que se han hecho después ha podido igualar la original, por eso he querido huir de las interpretadas por otros grupos de hard rock y heavy metal y, por contra, os quiero mostrar algunas propuestas atrevidas y singulares. Además de aquellas diseñadas desde la seriedad más absoluta, como la de la Orquesta Sinfónica de Londres, o pseudo-clásicas, como la del trío de violonchelos Melo-M, existen otras ciertamente curiosas, por ejemplo la del colectivo The Bluegrass Tribute, incluida en la serie “Dickin’ On”, o la de la italiana Chiara Galiazzo, ganadora en su país de la sexta edición del show X Factor, a ritmo de tango. Mis mejores deseos para el año entrante, quien sabe, tal vez para alguno de vosotros puede ser el del inicio de la cuenta atrás que cambie el curso de vuestras vidas para siempre.
Storm. “It’s all right” / “Un señor llamado Fernández de Córdoba” / “Crazy machine”
Ya viene siendo habitual ver en este blog a grupos españoles que, durante los años setenta, se dedicaron al cultivo del rock sinfónico; sin embargo, aquellos que se inclinaban por el hard rock apenas han tenido cabida en este espacio, tal vez porque fueron menos numerosos que los progresivos y, cuando alcanzaron una mayor repercusión, lo hicieron formando parte del rock urbano. Antes de que triunfaran grupos bien conocidos, como Leño, Topo, Asfalto o Ñu, hubo alguna formación que podríamos englobar dentro de los parámetros característicos del hard rock británico; una de estas bandas fue Storm, formada en 1969, inicialmente bajo el nombre de Los Tormentos, en la ciudad de Sevilla. Además de dos EPs, publicados en 1974, editaron un LP ese mismo año («The Storm») y otro en 1980 («El día de la tormenta»), después de que se reunificaran tras su disolución, en 1976, por el llamamiento a filas de varios de sus componentes. En 1981 volvieron a separarse, aunque durante este 2014 han vuelto a publicar un disco («Trilogía»), en el que se incluyen algunos temas inéditos. La banda estaba formada por los hermanos gemelos Ángel y Diego Ruiz Geniz -el primero tocaba la guitarra y el segundo la batería-, José Torres Alcoba -bajo- y el interesantísimo músico Luis Genil Rodríguez -teclados-. Desde mi punto de vista, el disco verdaderamente interesante fue el primero, un sorprendente trabajo de rock duro setentero con mucha presencia psicodélica, en ocasiones progresiva, donde la guitarra y el órgano Hammond, perfectamente ensamblados, jugaban un papel protagonista; no en vano, este grupo es conocido como el Deep Purple español. Merece la pena escuchar todo el álbum (aquí lo podéis hacer) pero, para abrir boca, os recomiendo tres temas: «It’s all right», una canción con una base rocanrolera que parece una mezcla entre «Rock & Roll en la plaza del pueblo» (1977), de Tequila, y «Maneras de vivir» (1981), de Leño, con unos toques de «Strange Kind of Woman» (1971), de los Purple; «Un señor llamado Fernández de Córdoba, dedicada a su mánager, tal vez la que más me gusta, la más psicodélica de todas, la que tiene un desarrollo instrumental más interesante; y «Crazy machine», con unos increíbles sonidos distorsionados de órgano y guitarra y un solo de batería al estilo «The Mule». Por cierto que este último instrumento también brilla de manera especial en el tema «Experiencia sin órgano«, una canción sustentada a base de guitarra y batería.