The Crickets (Buddy Holly). “That’ll Be The Day”

En las entradas dedicadas a los temas “Everyday” y “Heartbeat” repasábamos algunos datos biográficos concernientes a Buddy Holly, uno de los pioneros más destacados del R&R a pesar de su temprana muerte, el 3 de febrero de 1959, con tan solo veintidós años, en aquel fatídico accidente aéreo conocido como “El día que murió la música”, pues en él también fallecieron Ritchie Valens, The Big Bopper y el piloto del avión. En aquellos posts, publicados en septiembre de 2015 y octubre de 2016, también aludíamos al enredo de Buddy Holly con las compañías de discos, que le llevaron a mantener dos carreras discográficas simultáneas con sellos diferentes: una en solitario (Coral) y otra bajo el nombre de The Crickets (Brunswick).

That’ll be the Day” es uno de los temas más conocidos del norteamericano, con más de un millón de ventas en los Estados Unidos al poco tiempo de su lanzamiento. La idea de esta canción se gestó en junio de 1956, cuando Buddy Holly, Jerry Allison y Sonny Curtis fueron al cine a ver la película de John Ford “Centauros del Desierto” (1956), en la que el personaje de John Wayne utilizaba repetidamente esta frase. La primera grabación de esta canción se produjo en julio de 1956, por Buddy Holly & The Three Tunes para la discográfica Decca Records (aquí la podéis escuchar); esta compañía, descontenta con los anteriores discos de Buddy, decidió no comercializar el single, aunque consintió en que la canción fuera incluida en el álbum de Buddy Holly titulado igual que la canción, publicado en 1958. Para entonces, Holly había vuelto a grabar la canción, esta vez con Brunswick -es el vídeo con el que encabezamos esta entrada-; para salvar la obligación que tenía Buddy de no grabar esas canciones con otras discográficas durante el plazo de un año, el productor Norman Petty concedió los créditos artísticos del registro al grupo The Cricketts, en lugar de a Buddy Holly. En este single de The Crickets figuran como autores del tema el propio Holly, Jerry Allison y Norman Petty, aunque el productor realmente no intervino en el proceso creativo de la canción. El sencillo se publicó en mayo de 1957, y tuvo tanto éxito que obligó a Decca a lanzar también la grabación original, apenas cuatro meses después del registro de los Crickets.

Además de estas dos grabaciones, también me parece interesante que conozcáis la que se realizó en directo, en el “The Ed Sullivan Show«, en diciembre de 1957, también bajo la etiqueta de The Crickets. Por su importancia histórica, me gustaría que escucharais la versión de la banda The Quarry Men, formación a partir de la cual surgieron los Beatles; fechada en 1958, parece que fue la primera grabación de este grupo. Por supuesto, existen más versiones; aunque sólo os voy a proponer dos, en estilos diferentes, las debidas a Linda Rondstad y a la banda de hard rock Foghat.

Chubby Checker. “The Twist”

El twist es un baile ejecutado con canciones de R&R, que se hizo muy popular a comienzos de la década de 1960. Parece que el nombre proviene de algunas danzas africanas, que trajeron los esclavos a los Estados Unidos durante el siglo XIX; sin embargo, el baile tal y como lo conocemos fue popularizado por el cantante norteamericano Chubby Checker, en 1960, con la canción titulada “The Twist”. Causó furor entre adolescentes y público adulto, tal vez por su revolucionario estilo para la época, un baile que se practicaba sin tocar a la pareja, con gran ritmo y un animado e intuitivo movimiento de caderas, brazos y pies, que el mismo Chubby Checker describió como apagar un cigarrillo con el pie mientras te secas el trasero con una toalla (aquí le podemos ver bailando el twist).

La canción “The Twist” fue escrita por el cantante estadounidense Hank Ballard, y publicada por primera vez en 1959, a cargo del grupo Hank Ballard & The Midnighters; ocupaba la cara B del single “Teardrops on your Letter”, y alcanzó un éxito moderado en las listas de ventas. Sin embargo, el baile pronto comenzó a hacerse popular en Baltimore, gracias a un programa local presentado por el disc-jockey Buddy Deane; éste recomendó el tema a Dick Clark, presentador del programa de televisión nacional American Bandstand, en el que a menudo se mostraba a jóvenes bailando al compás de los nuevos ritmos musicales. Dick Clark intentó contratar a Hank Ballard para que actuara en su programa, pero no estaba disponible; decidieron entonces buscar un cantante que estuviera cerca y con una voz parecida a la de Ballard; finalmente se decidieron por Chubby Checker, un cantante que, hasta entonces, se había limitado a emular en sus canciones a figuras del R&R como Elvis Presley o Fats Domino, el ídolo de Chubby.

A partir de entonces, ese ritmo y las canciones con la palabra “twist” en el título se hicieron cada vez más populares; artistas como Danny & The Juniors, Joey Dee & The Starliters, Gary US Bonds, The Marvelettes, Sam Cooke o los Beatles lograrían incluir twists en las listas de éxitos, aunque el verdadero rey del este estilo siempre fue Chubby Checker, con títulos como “Let’s Twist Again” (incluso más popular que “The Twist”), “Slow Twistin’”, «Pony Time» o “Twist it Up”. Podría decirse que el twist encasilló a Checker, incluso le impidió desarrollarse como músico en otros estilos; como él mismo ha llegado a reconocer: “(…) de alguna manera, «El Twist» realmente arruinó mi vida. Tuve la posibilidad de ser un gran artista de club nocturno, y el Twist la aniquiló, quedé fuera de proporción. Nadie nunca creyó que tuviese talento”.

Maurice Williams & The Zodiacs / The Hollies / Jackson Browne. “Stay”

Stay” es un tema compuesto por Maurice Williams poseedor de un récord curioso: aún hoy día, sigue siendo la canción de menor duración (1 minuto y 36 segundos) que ha conseguido llegar al número uno en las listas de éxitos estadounidenses, gracias a la grabación realizada por el grupo de doo-wop Maurice Williams & The Zodiacs. Esta formación, originaria de Nashville (Tennessee -EE.UU.-), se formó a finales de la década de 1950 y estuvo activa hasta mediados de los sesenta; inicialmente se hicieron llamar The Royals Charms, después Gladiolas y Excellos, hasta que adquirieron su definitivo nombre (The Zodiacs) en 1959, siempre bajo el liderazgo de Maurice Williams. Sus canciones más conocidas son “Little Darlin’” (popularizada por el grupo canadiense The Diamonds) y “Stay”, escrita por Williams cuando apenas tenía quince años, en 1953, aunque no fue grabada hasta 1960, primero en forma de “demo” y, poco después, tras llamar la atención de una niña de diez años, de manera comercial para la discográfica Herald (la cara B del single se tituló “Do You Believe”). Tal y como señalan en el blog 7 días, 7 noches, Williams escribió la letra después de una cita con otra chica de su edad, a la que no pudo persuadir de que se quedara con él un poco más allá de las diez de la noche, hora a la que tenía que llegar a casa; al final, fue el hermano de la chica quien la acompañó a casa, y la súplica del joven Williams se transformó en canción.

Tras la grabación de Maurice Williams & The Zodiacs, que volvió a escucharse mucho a finales de los ochenta debido a su inclusión en la banda sonora de la película “Dirty Dancing” (1987), se sucedieron las versiones: Little Joe & The Thrillers (1960), Rikki Henderson (1961), Lou Christie (1963), The Four Seasons (1963) o The Hollies (1963), nuestra segunda propuesta destacada de hoy, ellos aceleraron la canción y la consiguieron llevar al número uno de las listas británicas. Después vinieron las de los Typhoons, Jean & Dean y alguna más, antes de que el músico y cantautor Jackson Browne publicara la suya, una de las más conocidas de esta canción, quizás por ese tono intimista y sosegado que, a su vez, ha servido como punto de partida para versiones posteriores; fue incluida en el quinto Lp de Browne, titulado “Running on Empty” (1977), un interesante trabajo formado por temas sobre la vida en la carretera, grabados en directo mientras estaba de gira o en lugares relacionados con ella, como autobuses, habitaciones o entre bastidores; “Stay”, en concreto, fue grabada en directo, el 27 de agosto de 1977, en  el Merriweather Post Pavilion de Columbia (Maryland -EE.UU.-) Si queréis escuchar más versiones, podéis continuar con Bruce Springsteen, Cindy Lauper, Human Nature o Andrew Gold, aunque hay más.

Grandes canciones en versión española: “El Rock and Roll de Los Estudiantes” (1959)

Cuando se habla de los orígenes del R&R en España es obligado mencionar al grupo madrileño Los Estudiantes. Según nos cuenta Salvador Domínguez en su libro Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975 (Madrid: SGAE, 2002; págs. 28-35), comenzaron como dúo (Pepe Barranco y José Alberto Gosálvez) en el Club del Apóstol Santiago de Madrid, donde Manolo Santana dio sus primeros raquetazos antes de convertirse en figura internacional de este deporte; así nos relata Salvador cómo fueron los orígenes de esta formación:

“Cierta mañana, en una fiesta que organizaban los estudiantes de la Facultad de Medicina, un chaval llamado Rafa Aracil le prestó su guitarra eléctrica a Pepe. Éste, que todavía no estaba acostumbrado a las cuerdas de metal, terminó la actuación con las manos ensangrentadas después de cantar y tocar Blue suede shoes, de Carl Perkins, y Too much monkey business, de Chuck Berry. El público, entusiasmado, pidió más, y a Pepe y José Alberto no les quedó más remedio que lanzarse con el Only you de los Platters. Al concluir la actuación, Pepe le comentó a Rafa Aracil que, si quería, le enseñaba a tocar la guitarra. Se pusieron de acuerdo, e inmediatamente los tres montaron un repertorio basado en temas de Elvis Presley y Gene Vincent & The Blue Caps. De esa guisa nacían Los Estudiantes, la primera y una de las mejores bandas de r&r que haya dado nuestro país”

Sus primeras actuaciones en directo remuneradas (600 pesetas diarias) fueron en la sala El Palmeral (Campello -Alicante-); tras regresar a Madrid, entró Adolfo Abril como contrabajista, y adquirieron el nombre de Los Cuatro Estudiantes. Después de algunos cambios en la formación inicial, se constituyeron como quinteto, finalmente denominado Los Estudiantes; así nos cuenta Fernando Arbex cómo fue su incorporación a este grupo:

“Me dijeron que cogiera las baquetas, me puse, me senté a tocar, y a los dos o tres minutos de estar tocando, José Barranco, que es un cachondo mental, a José Alberto Gosálvez, que era el batería, le dijo: ‘Vete a por un café y vuelves’. Entonces me quedé yo tocando y cuando volvió Gosálvez no le quedó más remedio que tocar el bajo. Mi batería consistía en un tambor del Ejército, pintado de rojo, un bombo casi de circo y un charles sin pedal. Tenía que usar un diccionario de latín para poder apoyar el pie izquierdo. Antes de eso yo no había tocado en ningún grupo, aunque a los 10 años mi padre me trajo de los Estados Unidos una batería de juguete, con la que me acostumbré a hacer ejercicios y cosas por el estilo (…) En un principio, lo que realmente nos gustaba era Elvis y todo lo relacionado con él: Scotty Moore, D.J. Fontana y The Jordanaires como grupo vocal de acompañamiento. Los Estudiantes solíamos tocar mucho en la SAFA (Colegio La Sagrada Familia), Laurita Valenzuela era la presentadora de aquellos eventos”

También tocaban a menudo en la radio, en programas como “Boite” (Radio Intercontinental) o “Cabalgata de fin de semana” (Radio Madrid), y en el auditorio del Colegio Calasancio de Madrid, donde compartían cartel con sus rivales musicales, los Pekenikes. Publicaron su primer disco, un EP con cuatro canciones, en 1959, con la discográfica Philips; de estos cuatro temas, que recogemos al comienzo de esta entrada, tres eran versiones de R&R: “Ready Teddy” -popularizada, entre otros, por Little Richard y Elvis Presley-, “La Bamba” -muy conocida en la versión de Ritchie Valens- y “Whoo-hoo” -inicialmente interpretada por The Rock-A-Teens-; la cuarta canción lleva por título “Me enamoré de un ángel”, en realidad una adaptación de la melodía clásica de guitarra “Romance anónimo” o “Romance de juegos prohibidos”. Os pido un poco de comprensión cuando escuchéis estos temas; la grabación no es la mejor (sistema mono de una sola pista), la calidad instrumental no es precisamente excelsa y las voces tampoco son maravillosas. Sin embargo, este disco es algo así como un incunable de R&R patrio, una de las primeras grabaciones de este género que se realizaron en nuestro país, nada más y nada menos que del año 1959.

Los estudiantes intervinieron en un par de películas, las tituladas “Pasa la tuna” (1960) y “La Corista” (1960), y grabaron dos EPs más antes de su disolución en 1964, en parte motivada por el fallecimiento del bajista Luis Arbex al caerse de un camión mientras realizaba el servicio militar. El resto de los miembros trataron de buscar acomodo en otras bandas, es el caso de Pepe Barranco en Pekeniques, mientras que Fernando Arbex y Manolo González crearon, en 1964, uno de los grupos más importantes que ha dado el pop español: Los Brincos.

Jerry Lee Lewis. “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”

Jerry Lee Lewis, apodado “The Killer”, es una de las figuras más destacadas de la edad de oro del R&R. Nació en una familia pobre de Ferriday (Luisiana -EE.UU.-); comenzó a tocar el piano desde niño y, durante su adolescencia, solía ir a guetos negros para escuchar a los músicos de blues. A los dieciséis años ya estaba casado y, un año después, en 1953, volvía a contraer nupcias sin haberse separado de su primera esposa. Durante estos años grabó algunas canciones, aunque sin mucho éxito. Comenzó a ser conocido en diciembre de 1956, al aparecer en aquella mítica fotografía de “el cuarteto del millón de dólares”, en la que también estaban Elvis Presley, Carl Perkins y Johnny Cash, unidos para una sesión de grabación que, sin embargo, no sería difundida hasta varias décadas después. El éxito le llegó con el tema protagonista de esta entrada, “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On”, compuesto por Dave “Curlee” Williams y grabado por primera vez por la cantante de blues Big Maybelle, en 1955. Apenas unos días después, apareció otra versión de esta canción a cargo del pianista Roy Hall, quien aseguraba ser el verdadero compositor de la melodía, según él, escrita y registrada bajo el pseudónimo “Sunny David”. Para enmarañar aún más el asunto, Jerry Lee Lewis llegó a decir en un documental, de manera equivocada, que la canción era de Big Mama Thorton. La versión de Lewis se publicó en 1957, aunque antes también la habían grabado otros artistas, como Dolores Fredericks o The Commodores.

La explosiva interpretación que Jerry Lee Lewis hizo de este tema, y de otros que vendrían después, lo catapultó a la fama, llegándose a codear con figuras coetáneas del R&R como Elvis Presley o Chuck Berry. El “Whole Lotta Shakin’ Goin’ On” del “Killer” en realidad parece en tema nuevo; su ritmo endiablado, la agresividad con la que tocaba el piano, la potente percusión que se añadió a este arreglo, y su atrevida y descarada manera de cantar, convierten a esta versión en una de las canciones fundamentales del R&R, de la que se han hecho cientos de versiones, casi todas a partir del arreglo realizado por Lewis y los productores musicales de Sun Records, el sello responsable de esta inolvidable grabación. Según comentó Lewis en alguna ocasión, él estaba convencido de que sería un éxito, a pesar de las reticencias iniciales del productor Sam Phillips, un poco asustado por la explícita letra del tema, con un contenido sexual que parecía más apropiado para el público negro que para el blanco; de hecho, fue censurado en muchos programas de radio y televisión, como el de Ed Sullivan, uno de los más famosos en aquella época, aunque logró colarse en otro de los más conocidos, el de Steve Allen; aquí os dejo ese documento histórico, no os lo perdáis, sobre todo si queréis saber por qué Jerry Lee Lewis revolucionó el R&R. Según cuentan las crónicas, el tema lo interpretó por primera vez en un bar de Arkansas, el 22 de febrero de 1957; dicen que, gustó tanto al público, que lo tuvieron que repetir veinticinco veces en una sola noche. Dejaremos para otra ocasión todo lo relacionado con su escabrosa vida y su irregular trayectoria musical a partir de los años sesenta. A sus ochenta y cinco años, parece que aún continúa en activo.