Las Cinco Canciones de Caito (IV): “I Think of You” (Rodríguez)

Los que buceamos en el mundo de los blogs nos damos cuenta de lo injusto que es el éxito. A veces me quedo perplejo con la calidad literaria, musical o artística que tienen algunas de las bitácoras que visito; son escaparates donde sus autores tratan de ofrecernos lo mejor que tienen, en muchas ocasiones tan bueno o mejor que lo compramos a precio de éxito. Otras veces ocurre lo contrario; una tontería absurda puede convertirse en trending topic y llevar a la fama a personas desprovistas de talento. En lo relativo al éxito, la historia de Sixto Rodríguez es de las más bonitas y emocionantes que conozco; lo comenta Caito en su texto de hoy y, aún a riesgo de ser reiterativo, voy a hacerlo yo también: si aún no lo habéis hecho, deberíais ver el documental “Searching for Sugarman” (2012), un relato esperanzador, narrado como si fuera una obra de suspense, sobre la dignidad de los que se dedican a la música y las arbitrariedades de nuestra sociedad.

“I Think of You es una balada de 1971 incluida en el álbum ‘Coming for Reality”, y cuyo autor e intérprete, Rodríguez, tiene tras de sí una conmovedora historia digna de un guión de Hollywood, y nunca mejor dicho.

Es uno de esos temas que te cautivan nada más escucharlo por primera vez.

Sus sencillos y bellos acordes instrumentales, la cálida voz de Rodríguez y la pausada ejecución del tema, transmiten una triste y serena emoción como solo son capaces de hacerlo muy pocas canciones. Principalmente esas de amor que tratan de desamor, como es el caso.

Y aunque mi fuerte no es el inglés, algo cojo “al vuelo”, fruto de mis largas escuchas de canciones en dicho idioma, que no de sesudos estudios.

Es por eso, y en contra de mis principios (en evitación de no siempre agradables sorpresas), que me atreví a ver la traducción de su letra, pues lo poco que alcanzaba a entender me gustaba. Y aquí os la dejo, extraída de lyricstranslate.com:

Es solo una canción que compartíamos.
Me trae recuerdos
de cuando estuviste aquí.
De tu sonrisa,
de tu risa fácil,
de tus besos…
En estos momentos después
pienso en ti,
y pienso en ti,
y pienso en ti
De los sueños que juntos soñamos.
Del amor que juramos nunca
se derretiría como copos de nieve bajo el sol.
Mis días terminan como empezaron
con mis pensamientos en ti,
y pienso en ti,
y pienso en ti.
Por las calles que caminamos juntos
veo a otros hacer las cosas que hacíamos.
Ahora los pensamientos me atormentan
de cuán completo solía ser.
En estos tiempos en que estamos separados
escucho esta canción que me rompe el corazón
y pienso en ti,
y pienso en ti,
y pienso en ti,
y pienso en ti…

Calculo que ya habréis tenido tiempo de secar vuestras lágrimas y también de haber comprobado que la letra está a la altura de la música, que es mucha, por lo que sigo con mi libro.

“Searching for Sugarman” es un documental sueco-británico realizado en 2012 que recibió innumerables premios, incluido el Oscar al mejor documental largo.

Está basado en la historia de Sixto Díaz Rodríguez, de nombre artístico Rodríguez, un cantautor surgido de los barrios bajos de Detroit que se ganaba el sustento como obrero de la construcción, y que era el sexto hijo (de ahí su nombre) de una pareja de inmigrantes mexicanos.

Sixto grabó dos discos, “Cold Fact’ (1970) y “Coming for Reality” (1971), que fueron un absoluto fracaso de ventas y críticas. Fue despedido por su discográfica y se olvidó de la música.

Durante los siguientes treinta años sacó a su familia adelante arreglando tejados, haciendo tabiques, o lo que iba saliendo en trabajos de su gremio.

Y mira por dónde, allá por los primeros años 70, su álbum «Cold Fact» llega a Sudáfrica por casualidad, y Rodríguez se convierte allí en un ídolo musical, en icono del movimiento blanco antiapartheid, y en gurú de los grupos musicales ligados al mismo. La influencia que alcanzó por entonces fue igual de enorme que de sorprendente. Se calcula que se vendieron medio millón de discos de los que no percibió nada.

Sus álbumes estaban en todos los hogares junto al “Harvest” de Neil Young o el “Blonde on Blonde” de Dylan, y sus canciones, que hablan de pobreza, de marginación, prostitución, drogas y sexo, fueron algunas censuradas, lo que no hizo sino acrecentar más aún el mito.

Todo esto sucedía sin que Rodríguez tuviera conocimiento de ello, ni tampoco en Sudáfrica supieran que había pasado con él, principalmente debido al bloqueo y aislamiento que sufría el país por su política racista.

Circulaba una leyenda urbana que decía que se había suicidado durante una actuación en el escenario y a ello se atribuyó su ausencia del panorama musical.

Y un buen día, casi treinta años después, llega el final feliz. Iniciada ya la era de internet, una hija de Rodríguez logra contactar con alguien en Sudáfrica y salta la liebre.

Lo que siguió y aún sigue es lo que debió de suceder en su día, el reconocimiento, el éxito, ya con sordina pero éxito al fin y al cabo, y lo de comer perdices, que feliz siempre fue, se le nota en su cara, es buena gente, humilde y honesto.

Cuando le preguntaron si no iba a querellarse por los derechos de autor, simplemente dijo con humor que ya se sabía que él era un hombre de plazos largos.

Os recomiendo vivamente buscar en YouTube otros temas de Rodríguez, os van a encantar, son de una calidad indiscutible. Hoy nadie se explica el fracaso de su obra al momento de editarse, y nunca sabremos qué hubiera pasado de haber tenido continuidad en su carrera.

Yo tengo mi teoría que si os interesa os contaré, pues hoy ya me he pasado, tengo ya un pie fuera del blog, y me he comido el espacio de Raúl, que va a tener que publicar su próxima entrada en un post-it.

Creo que no hace falta después de lo que habéis oído y leído, que os explique los motivos por los que este tema forma parte de mi particular “soundtrack”.

Saludos”.

The Band / «The Last Waltz» / Kirk Ross (con T. Juliette, S. Wolf, D. Delhomme y J. Thall). “I Shall be Released”

Music from Big Pink” (1968) es uno de los álbumes de folk-rock más importantes que existen, ya lo comentamos en una entrada anterior dedicada a la canción “The Weight”. El disco fue concebido en la casa coloquialmente conocida como “Big Pink”, ubicada en Woodstock, el lugar donde Bob Dylan y los miembros de The Band se reunieron mientras el primero se recuperaba de un accidente de moto. Javier Rada, en el artículo “Lo nuevo de Dylan, ‘The Basement Tapes Complete’, preguntas y respuestas”, nos cuenta que en la casa vivían tres de los canadienses integrantes de The Band (Richard Manuel, Rick Danko y Garth Hudson), mientras que su compañero Robbie Robertson residía en una vivienda cercana con su novia Dominique; creo que Levon Helm estaba trabajando en plataformas petrolíferas del Golfo de México, hasta que sus compañeros le pidieron que volviera al grupo; Dylan vivía en una casa cercana de estilo victoriano, que contaba con once habitaciones. Allí, en “Big Pink”, montaron un modesto estudio de grabación, donde registraron

“una colección de canciones grabadas en plan campechano y sin alardes técnicos durante la primavera y el verano de 1967 (…) Cuatro canadienses, un granjero de Arkansas y Dylan. Estaban de vuelta, vestían como sus abuelos, no creían ya en la santidad del LSD, les aburrían los hippies, se morían de risa escuchando a los Beatles hacer el idiota con la electrónica y preferían el vino a la marihuana” (Javier Rada).

Algunas de estas canciones fueron publicadas en 1975 por Bob Dylan en el álbum titulado “The Basement Tapes”, aunque habría que esperar casi cuarenta años para disfrutar de todas estas grabaciones; en 2014 se editó la obra titulada “The Bootleg Series Vol. 11: The Basement Tapes Complete”, una caja con seis discos en donde se incluyeron ciento treinta y nueve temas, todas las grabaciones realizadas en “Big Pink”, incluyendo la melodía “I Shall Be Released” (aquí la tenéis), que no apareció en la edición de 1975 aunque sí formó parte del mencionado disco de The Band: “Music from Big Pink”. Esta historia sobre alguien atrapado o encarcelado, con las reflexiones y metáforas habituales en la obra de Dylan, debe tener más de ciento cincuenta o doscientas versiones: Joan Baez, Peter, Paul & Mary, The Tremeloes, The Hollies, Joe Cocker, Nina Simone, Rick Nelson, Bette Midler, Sting, Chrissie Hynde, Paul Weller, The Flying Burrito Brothers, Jeff Buckley, U2, Wilco & Fleet Foxes o, incluso, una versión en catalán a cargo del grupo Sopa de Cabra. El segundo vídeo destacado pertenece al documental “El Último Vals” (1978), de Martin Scorsesse, grabado a partir del concierto de despedida de The Band, el día de Acción de Gracias de 1976, en el Winterland Ballroom de San Francisco, un evento que contó con la participación de muchos invitados: Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Joni Mitchell, Van Morrison, Muddy Waters, Neil Young, etc. El tercer vídeo también tiene un origen cinematográfico; la versión pertenece a la banda sonora de “Captain Fantastic” (2016), una interesante película en la que se incluyó esta canción interpretada por Kirk Ross, Tyra Juliette, Steven Wolf, David Delhomme y Jeff Thall.

Ia i Batiste. “El Gessamí i la Rosa”

Ia & Batiste fue un dúo del underground barcelonés de los años setenta, una de las mejores propuestas que surgieron del aquel entramado conocido como música layetana, en el que se integraban bandas de folk-rock, psicodélicas y progresivas, cantautores, incluso grupos de baile como la Orquesta Platería o rumberos como Gato Pérez. Josep Maria Clua, más conocido como Ia Clua, se había formado en el entorno de la canción catalana, en grupos como Dos + Un; Jordi Batiste se inició en la banda Els 3 Tambors, aunque acabaría abandonando el folk para integrarse en Màquina!, una de las formaciones más importantes que ha dado el rock progresivo español (otro día os hablaré de ella). Por lo tanto, Ia Clua se encontraba cómodo con la poesía y el lirismo como aliados, mientras que Jordi Batiste se acercaba más a la psicodelia y la música experimental. Según nos cuentan en la web La Fonoteca, ambos coincidieron en los estudios de Radio Barcelona, en una actuación de Màquina!; poco después, ante la imposibilidad de crear un supergrupo apadrinado por Serrat, decidieron constituirse como dúo e iniciar los ensayos en el barrio de Horta, en Barcelona. Se presentaron en el campo de fútbol del barrio de Sants, y publicaron su primer disco (“Un gran día”) en 1972, con canciones en catalán y en inglés. En opinión de Àlex Gómez-Font (Barcelona, del rock progresivo a la música layetana y Zeleste. Lleida: Milenio, 2011; págs. 78-79), “Un Gran Día es una mezcla anárquica de canción catalana, música experimental y progresiva con raíz anglosajona y ecos de grupos como los Beach Boys, Crosby Stills & Nash, Jaume Sisa …” Tres años después sacarían al mercado su segundo trabajo: “Chichonera’s cat” (1975), otro excelente álbum, producido por Serrat en su sello “Oliba”, en el que intervinieron músicos tan destacados como Max Sunyer, Kitflus, Francis Rabassa, Manel Joseph o Jordi Clua; Antonio José Barroso Rivera, en su Enciclopedia de la música progresiva en España (Sevilla: Castellarte, 2007; pág. 175), señala que el disco mantiene “el espíritu de los primeros trabajos de Sisa, Pau Riba, Vainica Doble” e incorpora influencias “del folk rock, con fuertes dosis de sonido ácido, desarrollado por grupos como la Incredible String Band [o] los argentinos Sui Generis”. Se separaron poco tiempo después, aunque en la década de los noventa se volvieron a reunir e incluso grabaron algún disco. El tema quizás más conocido de “Chichonera’s cat” fue “El gessamí i la rosa”, una delicada canción compuesta en lo musical por Ia Clua a partir de un poema de Josep Carner. Aquí podemos ver a Serrat cantando en directo la melodía que hoy nos ocupa, aquí tenéis la interpretación que hiciera Max Sunyer para su álbum “Jocs Privats” (1980) y ésta es una versión más reciente, a cargo del dúo XY.

Colliu la rosa de dia
i de nit el gessamí;
el gessamí en una tanca,
la rosa enmig del jardí.

Lleument, tendrament gronxada,
la rosa mor en un sí.

El gessamí, quan l’amada
s’ajeu, pàl-lida, a dormir,
el té viu, sense saber-ho,
als cabells que es descenyí.

La rosa fa enamorar-se
i el gessamí defallir.

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John Martyn / Eric Clapton / Wet Wet Wet. “May You Never”

John Martyn (1948-2009) fue el nombre artístico utilizado por el guitarrista británico Ian David McGeachy. De madre inglesa y padre escocés, pasó su infancia entre estos territorios debido a que sus padres se separaron cuando él apenas tenía cinco años. Comenzó su carrera musical, influenciado por el folk y el blues, a los diecisete años; en 1967 fue descubierto por el empresario Chris Blackwell, fundador del sello Island Records. Grabó su primer álbum (“London Conversation”, 1967) para esta casa discográfica, al igual que los siguientes: “The Tumbler” (1968), “Bless the Weather” (1971) y “Solid Air” (1973), Lp en el que se incluye el tema que nos ocupa. Este disco, en especial la canción del mismo título, fue concebido por John Martyn como un homenaje a su amigo Nick Drake, cantautor y músico británico aquejado de una grave depresión, que acabaría con su vida apenas un año y medio después de que “Solid Air” saliera al mercado. Fue grabado entre noviembre y diciembre de 1972, y contó con músicos como el contrabajista Danny Thompson, la violinista Sue Draheim o algunos de los integrantes de la banda Fairport Convention, como Dave Pegg, Dave Mattacks o Simon Nicol. Martyn utilizó la técnica echoplex en alguno de los temas y, tal y como nos cuenta el compañero lrotula en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock …, también un cambio en la modulación de la voz, de tal manera que “la voz se convierte en un instrumento más. Totalmente ‘arrastrada’ se acerca a los bluesman primitivos y aulladores al tiempo que también homenajea a las grandes del blues y jazz como Bessie Smith y Billie Holiday”. “Solid Air” es portador de un estilo ecléctico, inclasificable, entre el jazz, el rock y el folk, un disco de esos que gusta escuchar en momentos de introspección, de búsqueda de la naturaleza sólida del aire, como el autor nos sugiere a través de la portada de este álbum. “May You Never” (aquí tenéis una versión en directo) es uno de los temas de John Martyn más versionados: Linda Lewis, Ralph McTell, Bellamy Brothers, Fiona Kennedy, Michael Ball, Eef Barzelay, Phil Shackleton, David Knopfler, Rod Stewart o Grace Griffith. En el segundo vídeo destacado de hoy volvemos a traer a Eric Clapton, quien grabó esta canción para su imprescindible “Slowhand” (1977), mientras que el tercero está protagonizado por la banda pop escocesa Wet Wet Wet, una versión creo que poco conocida, incluso para los seguidores de esta formación.

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Tom Waits / Rod Stewart. “Tom Traubert’s Blues (Waltzing Matilda)”

Advance Australia Fair” es el himno nacional de Australia, aunque los nacidos allí prefieren la canción “Waltzing Matilda”, que ha llegado a ser propuesta como himno oficial de este país por lo que representa de desafío de la gente humilde ante el poder establecido, incluso tiene un museo monográfico dedicado a ella en Winton (Queeensland). Fue compuesta por el poeta Andrew Barton Paterson en 1895, utilizando un inglés coloquial plagado de juegos de palabras y giros idiomáticos de carácter local; aquí tenéis una posible traducción de esta canción y aquí una explicación de lo que podría significar el título, algo así como vagabundear paseando el saco: “Matilda” es el nombre que se daba a la bolsa donde los vagabundos llevaban sus escasas pertenencias y “Waltz” es la palabra que se empleaba en la Edad Media para designar el viaje iniciático que tenían que emprender los aprendices de algún oficio, ganándose la vida con su trabajo para poder subsistir, antes de ser aceptados por el gremio. “Waltzing Matilda” cuenta la historia de un vagabundo que roba una oveja a un terrateniente para alimentarse mientras se toma un té a orillas de una laguna; el dueño del animal llama a la policía para que lo arresten, sin embargo nuestro protagonista prefiere saltar al agua y morir ahogado; mientras, su fantasma invita a todos a bailar con él y a salir a vagabundear. Es un tema amado, casi venerado, por los australianos que, como os podéis imaginar, ha tenido muchas versiones: en ésta de John Collinson podemos apreciar su esencia folk, al igual que en las interpretadas por Rolf Harris o The Irish Rovers, por poner algún ejemplo; los soldados australianos la cantaban durante la II Guerra Mundial y la Royal Australian Navy Band la toca como si fuera un himno, hasta Chubby Checker le dio un aire twist. Sin embargo, permitidme que hoy recuerde una adaptación maravillosa y una bellísima versión de ésta. A partir de la melodía tradicional, Tom Waits compuso “Tom Traubert’s Blues”, tema que incluyó en su álbum “Small Change” (1976), con una poderosa letra (aquí la podéis ver) inspirada en sus propias experiencias de abuso con el alcohol cuando vagabundeaba por Los Ángeles y Copenhague. Rod Stewart publicó una versión del tema de Tom Waits en 1992, inicialmente como single y, poco después, la incluyó en el recopilatorio “Lead Vocalist” (1993) y en el álbum en directo titulado “Unppluged … and Seated” (1993), ésta última es precisamente la versión que recogemos en el segundo vídeo destacado de hoy.