Durante estas últimas semanas los periodistas, sociólogos y tertulianos que pueblan nuestros medios de comunicación nos han tratado de explicar por qué el PSOE se parece, cada vez más, a la casa de Gran Hermano o a un Real Madrid-Barcelona en la época en la que Mourinho y Guardiola eran los entrenadores. Seguro que habréis escuchado todo tipo de teorías, desde las más evidentes hasta las más alambicadas, maquiavélicas o dignas de una serie televisiva de ficción. En mi opinión, se trata de un simple problema de índole fisiológica: el paciente sufre de vértigos, causados por los continuos giros en círculo sobre su propio eje, algo que sólo son capaces de soportar los bailarines profesionales; tratad de hacerlo vosotros, ya veréis que leche os pegáis contra el suelo. La clave para este diagnóstico me la proporcionó el portavoz del partido en el Congreso, Antonio Hernando, cuando en el acto de investidura de Mariano Rajoy explicó, como si estuviera en la consulta del médico, las posibles causas que han originado estas dolencias: «(…) en el 79 renunciamos al marxismo (…) No fue fácil mantener a España en la OTAN, porque tuvimos que desdecirnos de nuestros compromisos (…) No fue fácil proponer y firmar los dos últimos pactos contra el terrorismo (…) No se equivoquen ustedes, nuestra abstención no es resignación, es un nuevo comienzo (…)» Aunque no soy médico (espero que mis compañeros de trabajo no se molesten), me voy a atrever a proponer un tratamiento basado en la búsqueda, por parte del enfermo, de su centro de gravedad, ayudado por el tema de Franco Battiato «Centro di gravità permanente» (aquí lo tenéis cantado en español). He de reconocer que el tratamiento es bastante agresivo: «Una vieja de Madrid con un sombrero, un paraguas de papel de arroz y caña de bambú. Capitanes valerosos, listos contrabandistas noctámbulos. Jesuitas en acción vestidos como unos bonzos en antiguas cortes con emperadores de la dinastía Ming». Imagino que el paciente, sensibilizado como está, volverá a marearse con esta parte de la canción; y así debe ser, incluso podría llegar a vomitar si se incrementan las nauseas, hasta que aparezca el estribillo que, a base de repetirlo, espero pueda resultar eficaz: «Busco un centro de gravedad permanente que no varíe lo que ahora pienso de las cosas, de la gente. Yo necesito un centro de gravedad permanente». Como éste es un blog de música y quienes lo seguís es probable que hayáis perdido el equilibrio musical en algún momento de vuestra vida (creo que a casi todos nos ha pasado), os aconsejo que tratéis de entonar ésta otra parte de la canción: «(…) no soporto ciertas modas, la falsa música rock, la new wave española, el free jazz, punkie inglés, ni la monserga africana» ¿A qué ya os sentís mejor? 😉
Etiqueta: Pop
Etta James. «At Last»
“Cadillac Records” (2008) es una película que narra la historia de la compañía discográfica Chess; creada en 1950 por los hermanos Leonard y Phil Chess, fue fundamental para el desarrollo del blues, del R&B y del incipiente R&R. Por la Chess pasaron artistas como Muddy Waters, Chuck Berry, Willie Dixon, Howlin’ Wolf, Bo Diddley, Gene Ammons o Jimmy Rogers, por mencionar sólo algunos nombres; y también Etta James que, en la película mencionada líneas arriba, tuvo un papel protagonista de la mano de Beyoncé Knowles. Según nos cuenta la amiga Marta, en la imprescindible web We Are Rock, tuvo una dura infancia, con padres de acogida que trataron de explotar su talento en coros gospel cuando apenas contaba con cinco años de edad. Con catorce inició su carrera en el grupo The Peaches y, cuando éste se disolvió, continuó en solitario. En 1960 firmó con la Chess Records; comienza así la etapa más brillante en la carrera de Etta, tan solo ensombrecida por sus problemas con la heroína y el alcohol, su costumbre de utilizar cheques falsos y su tendencia a la obesidad. A partir de los años setenta puso su extraordinaria voz a proyectos musicales en los que trató de fusionar el blues y el soul con otros ritmos como el rock o el funk. Falleció el 20 de enero de 2012. Etta James es una de las grandes voces que ha dado la música, tal vez menos valorada o con menos éxito que otras divas del soul, como Aretha Franklin. Era capaz de cantar casi cualquier cosa, sin embargo a mí me cautiva su manera de interpretar las baladas, precisamente el estilo con el que se dio a conocer en los años sesenta. Su primer álbum se tituló “At Last!” (1960), y contenía canciones como “A Sunday Kind of Love”, “Stormy Weather”, “My Dearest Darling” y, por supuesto, el tema titulado igual que el disco, que fue compuesto por Mack Gordon y Harry Warren para la película musical “Viudas del Jazz” (1942) y utilizado en el largometraje “Tu serás mi marido” (1941), gracias a los arreglos de la Glenn Miller Orchestra. Sin embargo, la versión más conocida es la de Etta James; es ella quien saca mejor partido a esta historia de amor que volvió a poner de moda Beyoncé cuando la interpretó al recoger el premio Grammy recibido por su interpretación de Etta James en “Cadillac Records” y, también, cuando la cantó ante el matrimonio Obama durante la gala en la que se celebró la toma de posesión como presidente de los Estados Unidos.
Fischer-Z. «Cruise Missiles» / «Berlin»
El 12 de diciembre de 1979 los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa de los países miembros de la OTAN acordaron instalar en Europa occidental (Gran Bretaña, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania Federal) 108 misiles Pershing II y 464 del tipo Crucero, los denominados «Cruise», como respuesta a los misiles soviéticos SS-20 instalados por la URSS en su zona de influencia durante los años setenta. El presidente estadounidense Ronald Reagan propuso a la URSS lo que se acabaría denominando la «doble decisión»: si se retiraban los SS-20 no se desplegarían los Pershing II y los Cruise; tras unas tensas, largas y estériles negociaciones, a finales de 1983, la OTAN instalaba estas armas dando lugar a la «Crisis de los Euromisiles», uno de los últimos episodios álgidos de la Guerra Fría. En este marco histórico se desenvuelve la producción alemana «Deutchland 83«; el protagonista es un joven de la RDA que, por motivos personales -no ideológicos- se infiltra en la RFA con el fin de espiar los movimientos de la OTAN previos a lo que, muchos de los dirigentes del Pacto de Varsovia, consideraban un inminente ataque a la RDA. Es verdad que series de espías se han hecho unas cuantas, la más conocida de estos últimos años es «Homeland» pero también hay otra muy interesante, «The Americans«, que es coetánea en la acción a la que hoy comentamos. En «Deutchland 83» podemos ver cómo eran las dos Alemanias en el año 1983, cómo se inicia un espía no vocacional, el fenómeno pacifista que acompañó a esta crisis de los euromisiles o el ambiente paranoico que se vivía en aquellos años. La serie no está exenta de algunos toques de humor (muy buena la escena en la que los servicios de inteligencia de la RDA tienen que descifrar la información contenida en un disquete de 5 1/4) y algunas interpretaciones notables, en particular la de Maria Schrader. La música también es protagonista; la acción se desarrolla al ritmo nuevaolero-pop de aquellos años ochenta, comenzando con «Major Tom«, de Peter Schilling, como tema de cabecera, para continuar con otros artistas como Eurythmics, Nena, The Cure, David Bowie, Duran Duran, Soft Cell, The Police, Phill Collins, Bonnie Tyler, John Lennon u otros con menor orientación pop, como ZZ Top, Bob Dylan, Eric Clapton o Bruce Springsteen, por poner sólo algunos ejemplos porque hay más de cincuenta canciones. En la lista de spotify que he dejado al final podéis escuchar todos los temas, mientras tanto os propongo dos: «Cruise Missiles» y «Berlin», pertenecientes al grupo británico Fischer-Z, creado en 1972 en torno a John Watts, con un estilo new wave que algunos han comparado al de los Talkings Heads, con importante presencia de guitarras y teclados, y con unas letras comprometidas con su tiempo, plagadas de abundantes referencias políticas y sociales.
Las Cinco Canciones de Eduardo Cano (V): «Todas la flores» (Presuntos Implicados)
Acabamos la semana como en las comedias románticas, con una boda, en este caso la de Eduardo, y con el tema «Todas las flores» perteneciente al álbum titulado «Siete», de los murcianos Presuntos Implicados. Hubo una época en que escuchaba mucho a este grupo, sobre todo sus discos «De Sol a Sol», «Alma de Blues» y «Ser de Agua», incluso los he visto en directo dos o tres veces. Me ha encantado poderos presentar a Eduardo; he disfrutado con su ecléctica propuesta musical y con sus recuerdos. Eduardo, espero que te hayas sentido cómodo con tu experiencia bloguera, ya sabes que tienes abierto este rincón por si te animas a seguir escribiendo. Un fuerte abrazo.
Os recuerdo que esta sección está abierta a todos los amigos/as que deseéis participar en ella; si queréis enviar vuestras cinco canciones, con sus recuerdos respectivos, lo podéis hacer mandando un correo a la siguiente dirección: raulrn@wanadoo.es o contactar a través de twitter (@guitarmuses).
«Esta fue la canción que pusimos en mi boda cuando entramos en el convite. Me parece que, como canción romántica, no está mal. Además, la voz de Sole siempre es de destacar».
Las Cinco Canciones de Eduardo Cano (II): «Aquarela» (Toquinho)
Toquinho tal vez no sea tan reconocido como Chico Buarque, Vinícius de Moraes, Tom Jobim, Joâo Gilberto o Caetano Veloso, pero alguien capaz de escribir una canción como «Aquarela» merece formar parte de esta élite de cantautores y cultivadores de la bossa nova brasileña. La versión que más me gusta es la cantada en portugués pero os recomiendo que no os perdáis la letra, un hermoso canto a la imaginación, uno de esos temas que transmiten optimismo y alegría; aquí podéis escuchar «Aquarela» en castellano.
«En todas sus versiones me gusta esta canción. Es de los años 80 y se salía de lo que fundamentalmente ponía la radio entonces: ‘La Movida'».