Unos meses atrás mencionaba algunos de los grupos femeninos que poblaron la escena musical norteamericana durante los años sesenta, como The Supremes o The Marvelettes, hoy vamos a recordar a The Ronettes. Veronica Bennet (posteriormente conocida como Ronnie Spector), su hermana Estelle y Nedra Talley, prima de ambas, comenzaron a cantar durante los años cincuenta con el nombre artístico de Dolly Sisters y, posteriormente, bajo la denominación de Ronnie and the Relatives; en 1961 graban su primer disco con Colpix Records, empiezan a aparecer en la televisión y a actuar en The Peppermint Lounge, una conocida discoteca radicada en Nueva York, la ciudad natal de Ronnie, Estelle y Nedra. En 1963 dejaron Colpix para unirse al conocido productor Phil Spector quien, en principio, sólo estaba interesado en Ronnie, aunque finalmente tuvo que aceptar también a Estelle y Nedra ante el ultimátum lanzado por la madre de las hermanas. En agosto de 1963 salía al mercado «Be My Baby», un éxito rotundo. Poco tiempo después, Phil Spector encargaba una nueva canción a los mismos autores que habían compuesto el tema anterior: Jeff Barry y Ellie Greeenwich; volvieron con un tema titulado «Baby I Love You», que a Phil le pareció adecuado para las Ronettes, aunque antes lo sometería a su famoso «Muro de Sonidos», un procedimiento complejo con el que conseguía un sonido más denso y reverberado gracias al empleo de varios músicos, que tocaban todos a la vez en una sala de eco. El resultado fue una pieza pop, de letra intrascendente, pensada para los jóvenes pero con un gran trabajo de producción detrás. Sin embargo, no tuvo todo el éxito que cabría esperar debido al asesinato de J.F. Kennedy -ocurrido apenas unos días después del lanzamiento de este disco- y el consiguiente luto que envolvió a la sociedad norteamericana durante aquellos tristes días. Para completar las voces, al igual que ya se hiciera con «Be My Baby», Phil Spector también contó con Darlene Love y con Cher, cantante aún en proceso de lanzamiento. Años más tarde, ésta última realizaría su propia versión, al igual que hicieron otros artistas, como Linda Rondstad, Tommy Roe o Terry Reid. Yo os voy a proponer las interpretadas por el cantante y guitarrista galés Dave Edmunds, publicada como single en 1973 y, por supuesto, la de los Ramones, incluida en su quinto álbum de estudio («End of the Century», 1980).
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Las Cinco Canciones de Vidal (II): «Last Train to London» (Electric Light Orchestra)
Cuando se tienen catorce años es como si la vida comenzara de nuevo, como si los años anteriores sólo hubiesen sido el peloteo previo a un partido de tenis; la transformación física es como la mutación de cualquier héroe Marvel, mientras que el cerebro va más rápido, más lúcido, como si le hubieran formateado y aumentado el procesador y la memoria RAM. Tal vez por eso, los adolescentes no pueden entender cómo los adultos son tan tontos, tan limitados, cómo son incapaces de ver la vida con la clarividencia que ellos la ven; tal vez esa sea la razón por la que la comunicación con ellos es tan difícil, están convencidos de que no estamos a su nivel. Vidal nos recuerda hoy aquellos años de su adolescencia; quizás por ello, aunque sea de manera inconsciente, no ha querido dedicar la canción a una persona en concreto, más bien al decorado de su temprana juventud, a aquellos elementos que estimularon sus sentidos cuando apenas contaba con catorce años de edad.
«El segundo disco se lo dedico a la radio, las jukebox, sinfonolas o maquinas de discos, las pistas de autos de choque, los recreativos de Nico …
Recuerdo que tenía 14 años y, a mis hermanos y a mí, mis padres nos habían apuntado a un campamento en el verano de 1980. Cuando aquel viejo autobús empezó su marcha, comenzó a sonar esta canción y a mí se me metió dentro y comencé a tararear esos acordes mientras «The last bus of holiday camp» nos llevaba al mundo de la adolescencia, las chicas, el tabaco, los primeros besos, los cubatillas …»
The Beatles. «A Day in the Life»
El 18 de junio de 2010 la casa Sotheby’s subastó el manuscrito original de «A Day in the Life», escrito por John Lennon, por la insultante cifra de 1.202.500 dólares. En la primera de las imágenes que he dejado al final de la entrada se puede leer una versión primigenia de la canción y algunas correcciones; en el reverso aparece una versión en limpio, con menos correcciones y escrita en mayúsculas. Si os fijáis en la primera imagen, la que tiene más tachones, vemos que la frase «I’d love to turn you on» («Me encantaría excitarte») debió ser añadida con posterioridad. La cadena británica de televisión BBC acabó censurando esta canción, por lo que ellos consideraron apología del consumo de drogas, algo especialmente palpable (en su opinión) en la frase que acabamos de comentar y en la que decía «found my way upstairs and had a smoke» («encontré el camino de subida por las escaleras y me puse a fumar»). A pesar de que los propios autores siempre han negado esta interpretación (Lennon llegó a decir que este tema hablaba de «un accidente y su víctima», y que se había querido llamar la atención sobre «la más inocente de las frases»), el productor George Martin («el quinto Beatle») siempre tuvo muy claro que había partes de la letra que aludían claramente a las drogas. «A Day in the Life» se tardó en grabar treinta y cuatro horas, una cantidad de tiempo excesiva si lo comparamos con el álbum de debut («Please Please Me», 1963), en el que se invirtieron diez horas en total. En una entrada anterior, la dedicada a la melodía «With a Little Help from My Friends«, calificábamos el álbum «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band«, del que forman parte ambos temas, como un trabajo precursor de lo, poco después, vendría en denominarse rock sinfónico. Si hay un tema progresivo en este Lp, por su duración, por la ausencia de estribillo, por sus cambios y desarrollos musicales, por esos elementos psicodélicos del final y por la utilización de una orquesta formada por cuarenta músicos, ese es «A Day in the Life». Para la revista Rolling Stone es la mejor cancion de los de Liverpool; en cualquier caso, es su obra más compleja y con la que alcanzaron la plena madurez. Para concluir, os voy a invitar a que escuchéis la versión que realizó el guitarrista Jeff Beck, incluida en su álbum «Live at Ronnie Scott’s» (2008) y en la película musical «Across the Universe» (2007).


Ray Charles / The Animals / Casey Abrams y Haley Reinhart. «Hit the Road Jack»
Para algunos Ray Charles fue el inventor del soul y uno de los impulsores del R&B, para otros el responsable de que la comunidad afroamericana se sintiera importante gracias a la música, a través de una propuesta que atacaba las bases conceptuales de lo que debería ser la música negra; el góspel era demasiado limpio y espiritual, mientras que el blues se manifestaba como un estilo triste y quejumbroso. Ray Charles puso todo su talento en una coctelera y el resultado fue algo apasionado y lleno de vida, una propuesta vital disfrazada de música en la que el góspel, el blues, el R&B, el jazz, el country y el pop se fusionaban de una manera milagrosa. Tras el gran éxito que supuso «What’d I Say», en 1959, todo un latigazo de energía para una comunidad necesitada de propuestas así, Ray Charles se consolidaba como uno de los grandes intérpretes del momento y, también, empezaba a evidenciar sus problemas con las drogas, hasta llegar a ser encarcelado, a mediados de la década de los sesenta, por posesión de heroína. Uno de los temas más famosos de aquellos años fue «Hit the Road Jack», compuesto por Percy Mayfield para Ray y grabado por éste en 1961. En el primer vídeo de hoy podéis ver esta canción tal y como fue concebida, es decir, como un diálogo entre Charles y The Raelettes, el coro femenino liderado por Marjorie Hendricks que acompañaba al artista norteamericano desde finales de los cincuenta; Ray suplica, mientras que las Raelettes le responden «No more, no more, no more», además de aludir a su limitada solvencia por no tener dinero. La segunda propuesta destacada de hoy es la de los británicos The Animals, publicada en el álbum «Animalisms» (1966); en ella destaca la voz de Eric Burdon y los teclados de Dave Rowberry, una versión que me encanta. Por último, os propongo una más reciente, la debida a Casey Abrams y Haley Reinhart, dos concursantes del programa de televisión «American Idol«, creo que de la décima temporada. No obstante, hay otras versiones más o menos interesantes, como las de Suzi Quatro, The Stampeders, Shirley Horn, Jerry Lee Lewis o una de lujo, a cargo de Willie Nelson, Wynton Marsalis y Norah Jones. Incluso fue cantada por el actor Daniel Brühl en la película española «Los Pelayos«.
Blondie. «Dreaming»
Hay nombres de grupos musicales un tanto alambicados, en cambio otros son sencillos; los hay más largos y más cortos; en homenaje a alguien o algo; algunos son el resultado de casualidades o de hechos fortuitos; y también están los que siguen una determinada estrategia comercial o promocional. El grupo de hoy, Blondie, toma su nombre de un hecho casual que, además, trató de ser utilizado con fines estratégicos; se le ocurrió a Deborah Ann Harry, la cantante y líder de esta banda neoyorkina establecida en 1974, cuando un camionero la increpó con un “¡Hey, rubita!”, probablemente acompañado de una proposición sexual; pensaron que Blondie podría ser un buen nombre, además de idóneo para las tiendas de música, ya que sus discos estarían así cerca de los de The Beatles, una de las zonas más visitadas en estos establecimientos musicales. La banda inicial estaba formada por Jimmy Drestri (teclados), Gry Valentine (bajo), Clem Burke (batería), Chris Stein (guitarrista) y Debbie Harry (voz). Su primer álbum aparece en 1976 (“Blondie”) y el segundo un año después (“Plastic letters”); el tercero fue uno de sus mejores trabajos (“Parallel Lines”, 1978) y el siguiente, el que nos ocupa (“Eat to Beat”), fue uno de los más exitosos y, también, el que marcó el punto de inflexión de este grupo, disuelto en 1982 tras la grabación de otros dos discos más (“Autoamerican” y “The Hunter”). A finales de los noventa volvieron a reunirse y, como tantas otras bandas, han publicado algún trabajo de manera esporádica y aún deben continuar en activo. Volviendo a “Eat to Beat” (1979), me parece un disco interesante de new wave, en el que destacan temas como el popero “Union City Blue”, el desgarrado y punk “Victor”, la balada “Shayla”, incluso hay una nana: “Sound-A-Sleep”; el álbum comenzaba con “Dreaming”, compuesta por Debbie Harry y Chris Stein, una canción pop con cierta reminiscencia sesentera y un poderoso ritmo, en el que la batería tiene un protagonismo inusual. Sin embargo, no estamos ante un tema del todo original; el propio Chris Stein, co-autor de la pieza, ha reconocido que es muy similar a “Dancing Queen”, el famoso tema de Abba (aquí lo podéis comprobar). Existen varias versiones de “Dreaming”, bastantes debidas a grupos indie o de rock alternativo; yo os voy a dejar con la de Imelda May, a quien tuve el privilegio de ver este verano en el Madgarden Festival de Madrid.