Diccineario es uno de los mejores blogs que conozco, tanto por la idea que lo gobierna como por su calidad literia y de crítica cinematográfica; Antonio, su creador, es también un gran aficionado a la música y, he de decir, que su gusto en este ámbito artístico es igual de exquisito que el que, día a día, nos muestra desde su web. Hace algunas semanas se ofreció a proporcionarme alguna canción idónea para estos miércoles de versiones; en concreto lo hizo el día dedicado a «Whithout You» y, probablemente, ya tenía en mente la canción «I Don’t Want to Talk About it». Hago esta especulación porque veo ciertas similitudes entre ambos temas: son dos canciones popularizadas por una buena versión de corte melódico; y los originales -en mi opinión insuperables y no excesivamente conocidos- presentan un desarrollo instrumental que se apoya en un fondo acústico destacable y están concebidos como melodías folk-rock o country-rock. «I Don’t Want to Talk About it» fue compuesta por Danny Whitten, el que fuera guitarrista y vocalista de la banda Crazy Horse, más conocida por su colaboración habitual con Neil Young; fue grabada en el primer álbum de estudio de los californianos («Crazy Horse», 1971) y lo que llama la atención de ella -lo mismo que destaca en el «Without You» de Badfinger- es su contención vocal, que se contrapone a la riqueza instrumental bien evidente del lado de las guitarras: Danny Whitten, Nils Lofgren y Ry Cooder, que colaboró con la slide guitar. En 1975 fue grabada por Rod Stewart en su álbum «Atlantic Crossing», obteniendo un gran éxito, tanto es así que ha llegado a publicar dos o tres versiones más. En el vídeo que os he dejado (el segundo de hoy) podéis leer, en español, la bonita letra de esta canción sobre corazones rotos: «No quiero hablar sobre eso, de cómo rompiste mi corazón. Si me quedo aquí un poco más, si me quedo, ¿escucharías mi corazón? (…) Si me quedo completamente solo, ¿esconderán las sombras el color de mi corazón? Azul por las lágrimas. Negro, por el temor de la noche». Con «Without You» me negué a poner una tercera versión; sin embargo, con este tema no voy a hacer lo mismo. Hay muchas y buenas versiones, como las de Everything But the Girl, Indigo Girls (incluida en la película Philadelphia), Rita Coolidge, Dina Carroll, Nils Lofgren (algunos dicen que fue el co-autor de la canción) o Blue. Sin embargo, para completar la terna, os voy a proponer la interpretada por la cantante de country Billie Jo Spears, poseedora de un timbre muy personal, una voz de esas que enamoran.
Categoría: Canción melódica
Stevie Wonder / Madeleine Peyroux / Chick Corea / «Smile»
«Tiempos modernos» (1936) fue el canto del cisne de la cinematografía muda. Escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin, es considerada como un ejemplo de cine comprometido y de crítica hacia los mecanismos y las ambiciones desenfrenadas que, a menudo, denigran la condición humana; en tono de comedia satírica, nos muestra lo peor del capitalismo y la producción industrial en cadena (pobreza, marginación, injusticia social, hambre, explotación laboral, etc.) y su repercusión en la sociedad norteamericana de la Gran Depresión. Además de un gran actor y director de cine, Chaplin también compuso -probablemente con ayuda de músicos profesionales- partituras y canciones para sus películas, como el tema central de «Candilejas» o la canción que hoy nos ocupa, «Smile», un tema instrumental que aparece en la ya mencionada «Tiempos Modernos». En 1954, John Turner y Geoffrey Parsons añadieron la letra, creando así la conocida versión de Nat King Cole. A partir de aquel momento han sido numerosos los acercamientos a este tema; las versiones originales de Chaplin y Nat King Cole las podéis escuchar a través de sus respectivos enlaces, de tal manera que voy a comenzar proponiendo la que grabara Stevie Wonder en su tercer trabajo de estudio («With a Song in My Heart»), cuando apenas contaba con trece años de edad, algo que se aprecia incluso en el timbre aniñado de su voz. La segunda está cantada por otra voz privilegiada, la de la estadounidense Madeleine Peyroux, que ya ha aparecido en otra ocasión por este blog, incluida en su álbum «Half the Perfect World» (2006). También en clave de jazz, es la que nos ofrece uno de los grandes de este género, Chick Corea, perteneciente a su disco «Expressions» (1993). Si queréis escuchar otras versiones, os recomiendo las de Djavan, Harry Connick Jr., Michael Bublé o Robert Downey Jr., ésta última incluida en la película «Chaplin» (1992), dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por el propio Downey Jr. Si preferís algo más rockero os sugiero las de Eric Clapton, Jeff Lynne o Elvis Costello. Para los incondicionales de la guitarra, aquí tenéis la interpretada por Stevie Howe y Martin Taylor. Nunca ha sido santo de devoción, pero parece obligado que también mencione la de Michael Jackson, tal vez la versión más conocida de todas; era una de sus canciones preferidas y formó parte del programa musical de su funeral, en aquella ocasión fue cantada por su hermano Jermain.
Peggy Lee / Renato Carosone / The Shadows. «Johnny Guitar»
El western es, en mi opinión, el género cinematográfico peor tratado por la intelectualidad del Séptimo Arte, y digo esto porque hay muchas películas del oeste que trascienden la aventura, la acción y el simple divertimento para adentrarse en el estudio psicológico de sus personajes, a menudo algo más que violentos pistoleros aficionados a las prostitutas y el alcohol. Para aquellos que os negáis, casi por principios estéticos y morales, a dar una opción a este género pero amáis los papeles atormentados, débiles en su aparente fortaleza y, en definitiva, complejos, os estáis perdiendo algo grande con largometrajes como “Centauros del Desierto”, “Solo ante el peligro”, “El hombre que mató a Liberty Valance”, “Pasión de los fuertes”, “Sin Perdón” o el protagonista de hoy: “Johnny Guitar” (1954), rodado durante el auge de la “Caza de Brujas” por un director, Nicholas Ray, que colaboró con perseguidos por el Macarthismo. Por varias razones lo tengo entre mis westerns preferidos: por el magistral uso que se hace del color, por su puesta en escena como si fuera una obra de teatro, por el drama psicológico que se plantea, por el hecho de que el duelo de “machitos” aquí se sustituya por un enfrentamiento entre dos mujeres y, por supuesto, por la omnipresente canción de Peggy Lee (letra) y Víctor Young (música), con el mismo título que la película y que, en opinión de algunas personas (yo no lo tengo tan claro), guarda ciertas similitudes melódicas con la «Danza española número 5 (‘Andaluza’)”, del maestro Enrique Granados. Vamos primero con la propuesta original de la norteamericana Peggy Lee, precisamente la que aparece en este atípico western donde las mujeres son protagonistas; a continuación, la versión del cantante napolitano Renato Carosone; y, para finalizar, la instrumental de los británicos The Shadows. Este año el día de San Valentín cae en sábado, un día poco frecuentado por este blog, por ello he decidido adelantar la efeméride a esta cita con las versiones (el viernes volveré con otra canción romántica). En “Johnny Guitar” encontraréis una de las escenas más rabiosamente románticas jamás rodada –aquí la podéis ver-; la primera parte del diálogo entre Johhny y Vienna es de los que no se olvidan:
Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?
Vienna: A tantos como mujeres tú, me imagino.
Johnny: ¡No te vayas!
Vienna: ¡Pero si no me he movido!
Johnny: Dime algo bonito.
Vienna: Claro ¿Qué deseas oír?
Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado estos cinco años.
Vienna: Todos estos años te he esperado.
Johnny: Y que habrías muerto si no hubiese venido.
Vienna: Habría muerto si tú no hubieras venido.
Johnny: Y que todavía me quieres como yo te quiero a ti.
Vienna: Te quiero como tú me quieres a mi.
Johnny: Gracias.
¡Espero que el sábado tengáis un bonito día de San Valentín!
Los Relámpagos. «Nocturno»
Dicen de los que hemos nacido en una gran ciudad que nos falta apego a la tierra, sentimiento de pertenencia a un lugar al que acudir cuando estamos confundidos, deprimidos o alienados. Yo creo que esto no es del todo verdad, en ciudades como Madrid los barrios son lugares de referencia que pueden llegar a funcionar como auténticas aldeas o pueblos. No obstante, tengo mi propio pueblo adoptivo, Almendral de la Cañada (Toledo), en pleno Valle del Tiétar, al que empecé a ir cuando era un niño y en el que aún tenemos una pequeña casa familiar. Como podréis imaginar, guardo multitud de recuerdos de mis años de adolescencia y juventud; de algunos ya os he hecho partícipes y espero seguir haciéndolo, como siempre, a través de canciones. La de hoy lleva por título «Nocturno» y es obra del grupo instrumental Los Relámpagos, el más importante que hubo en la España de los sesenta -con permiso, por supuesto, de Pekenikes-. Comenzaron su periplo musical hacia 1962, tomando como grupo de referencia a los estadounidenses Johnny & The Hurricanes. Fueron asiduos de locales emblemáticos de Madrid, como el Castelló Club o el Price, donde actuaron en sus históricos festivales junto a lo más granado del pop-rock madrileño de aquellos años. Pese a su adscripción inicial al estilo instrumental de grupos como el ya citado y de otros como The Ventures o The Shadows, pronto empezarían a desarrollar un estilo propio, utilizando como material de partida temas muy conocidos de la cultura española: «La Danza del Fuego», el «Concierto de Aranjuez», coplas como «Limosna de Amores«, etc. En «Nocturno», la guitarra sigue siendo el instrumento solista pero lo que llama la atención es el órgano: intenso, enigmático y bello. Siempre que la escucho me veo en la plaza del pueblo, un día de fiestas de esos en los que tocaba la orquesta «Copacabana». Esta canción era una de las fijas en su repertorio de «lentas», una de las que más me gustaba bailar, y me trae recuerdos de una época en la que te jugabas toda la noche en la batalla de las lentas; la timidez, la indecisión, la lentitud, las calabazas o las malas decisiones te podían llevar en brazos de la que menos te gustaba o, lo que es peor, de la que vilmente te neutralizaba poniéndote los codos sobre el pecho, haciendo gala de una terrorífica maniobra de inmovilización, más eficaz que la realizada por cualquier experto judoka.
Elvis Presley / Al Dimeola / Faith No More. «Spanish Eyes».
Existen himnos musicales ligados a la tradición española que, si los investigáramos un poco, no resistirían un examen medianamente exigente de pedigrí patrio. Una de las canciones preferidas por las tunas de nuestro país, habitualmente interpretada por coros, grupos regionales como Los Sabandeños o por artistas tan populares como Los Panchos, es “Ojos de España”. Lo cierto es que esta almibarada oda a “los ojos de la española” tiene muy poco de producción “made in Spain”, más allá de los ilustres intérpretes que la han adornado. Esta canción fue compuesta, en 1965, por el director de orquesta alemán Bert Kaempfert, el que fuera también autor de la archiconocida “Strangers in the Night” que popularizara Frank Sinatra, así como el arreglista musical elegido por TVE para el tema “La, la, la” que, a la postre, acabó ganando el Festival de Eurovisión de 1968. El tema que hoy nos ocupa fue incluido en el álbum de Kaempfert titulado “The Magic Music of Far Away Places”, con el título de “Moon Over Naples”, y no tenía letra, era instrumental. En 1966 se publicó una versión de esta canción, con letra de Charles Singleton y cantado por Sergio Franchi, que apenas tuvo repercusión; y, ese mismo año, lo hizo la de Al Martino, con letra de Eddie Snyder y un nuevo título: “Spanish Eyes”, que fue todo un éxito y abrió el camino a nuevas versiones popularizadas por artistas tan célebres como Andy Williams, Tony Bennet, Engelbert Humperdinck, Willie Nelson & Julio Iglesias, Matt Monro, Plácido Domingo o Michael Bublé. Además de las versiones que ya he ido dejando en el texto, en forma de enlaces, me gustaría que escucharais otras tres: la bien conocida de Elvis Presley y otras dos, tal vez menos populares, la del excelente guitarrista de jazz italoamericano Al Dimeola y la del grupo californiano Faith No More. Lo curioso del asunto es que la letra de “Spanish Eyes” nos habla de unos ojos españoles que son los más bonitos de todo México [sic] (ya se sabe que, para algunos estadounidenses, España hace frontera con México o es un estado que forma parte de él …) La letra de las versiones españolas es bien diferente y, según he podido leer, es probable que tampoco fuera escrita por un español sino por el mexicano Víctor Yturbe “El Pirulí”, que no la llamó «Ojos de España» sino «Ojos españoles”.