Mari Trini. “Yo no soy esa”

María Trinidad Pérez de Miravete-Mille y Pascual del Riquelme, más conocida con el nombre artístico de Mari Trini -menos mal que no quiso reivindicar su nombre completo-, nació en la pedanía murciana de Singla, el 12 de julio de 1947. Pronto se trasladaría a Madrid con su familia donde, a lo siete años, enfermó de gravedad (nefritis crónica), por lo que tuvo que pasar largas temporadas en casa, sin apenas levantarse de la cama; no obtuvo el alta médica definitiva hasta que cumplió los catorce años. La enfermedad le dejó alguna secuela física, pero también perfiló su personalidad y carácter, y fue un período que aprovechó para escribir y aprender a tocar la guitarra. Con apenas quince años conoció en Madrid al cineasta Nicholas Ray, director de películas como “Rebelde sin causa” o “55 días en Pekín”; él fue quien convenció a Mari Trini para que marchara a Londres a estudiar arte dramático y a prepararse para interpretar una película, que finalmente no llegó a realizarse. De Londres viajó a París, allí grabó sus primeros discos, tres Eps con canciones en francés.

Tras pasar cinco años en la capital gala, regresó a Madrid, donde grabó su primer Lp con la discográfica RCA; un álbum (“Mari Trini”, 1969) en el que interpretaba temas escritos por autores como Patxi Andión, Juan Carlos Calderón o Luis Eduardo Aute. Convencida de que tenía el suficiente talento para escribir sus propias canciones, decidió cambiar de discográfica y pasarse a Hispavox, allí la esperaban Waldo de los Ríos y Rafael Trabucchelli, como productores y arreglistas musicales. Su primer disco con Hispavox se tituló “Amores” (1970), un excelente álbum, plagado de canciones a cuál mejor (“Si no te vas con la tarde”, “Amores”, “Cuando me acaricias”, “Vals de Otoño”, etc.), que convirtieron a Mari Trini en una de las más importantes compositoras españolas que ha dado nuestra música popular. El siguiente álbum se tituló “Escúchame” (1971), otro gran trabajo en el que, además de canciones escritas por Mari Trini, se incluyeron versiones de George Moustaki (“Milord”), Gilbert Bécaud (“Je partirai”), Jacques Brel («La Fanette«), Consuelo Velázquez (“Que seas feliz”) o José Alfredo Jiménez (“Ayer«).

Pero, por encima de todas, destaca “Yo no soy esa”, probablemente su melodía más conocida y, desde mi punto de vista, la mejor; un grito reivindicativo, una canción profundamente feminista que vio la luz al final de la Dictadura franquista, cuando hablar de esas cosas en España era prácticamente un acto heroico. Mari Trini nos ayudó a comprender que las mujeres no eran bellos y frágiles floreros, que tampoco eran apéndices de los hombres, y que tenían opinión y capacidad de decidir por ellas mismas, sin necesidad de la aprobación o el visto bueno del macho: “Yo no soy esa que tu te imaginas. Una señorita tranquila y sencilla, que un día abandonas y siempre perdona. Esa niña sí … no, esa no soy yo” (al final os dejo toda la letra).

“Yo no soy esa” es una de las grandes canciones melódicas de nuestro país, por eso no es de extrañar que tenga muchas versiones; pero lo que llama la atención es que haya tantas dentro del universo “indie”, lo que demuestra el reconocimiento que tiene Mari Trini entre las cantantes jóvenes españolas. Además de la clásica versión de Helena Bianco -obviamente, no incluida en este grupo de vanguardia-, os aconsejo que prestéis atención a las versiones realizadas por Kuve, Bla, La Bien Querida, Mäbu o Adriana Moragues, incluso las debidas a La Húngara y a Diamar e Iván, con ritmos flamencos y latinos. En cuanto a las interpretaciones que Mari Trini ha hecho de esta canción, creo que conviene recordar la que ejecutó en el Festival de Viña de Mar de 1975, con un arreglo ligeramente jazzístico, y la grabación con Los Panchos, del año 2001, ocho antes de su fallecimiento, cuando apenas contaba con sesenta y un años.

The Troggs / The Guess Who / Wet Wet Wet. «Love Is All Around»

En 1994 triunfaba la comedia romántica «Cuatro bodas y un funeral«, una película plagada de canciones pop de esas que conoce casi todo el mundo. La que tal vez acaparó mayor protagonismo fue «Love Is All Around«, una balada interpretada por el grupo escocés Wet Wet Wet, creado en 1982 pero que no grabó su primer álbum de estudio hasta el año 1987. Fue tal el éxito de esta canción que logró mantenerse durante quince semanas en el primer puesto de las listas británicas; todo el mundo hablaba de la canción de Wet Wet Wet, para desesperación -aunque parezca paradójico- de los integrantes de la banda, quienes consideraban que el estilo de la canción no les representaba, incluso la llegaron a retirar de la venta hastiados de obtener la fama a cualquier precio. Tras varios años tratando de hacerse un hueco en el mundo de la música, me imagino que no les debió gustar mucho ser aclamados por un tema que, en realidad, no era suyo, que no había sido compuesto por ellos sino por Reg Presley, pseudónimo utilizado por Reginald Maurice Ball, cantante, compositor y líder del grupo británico The Troggs, banda creada en 1964 dentro del movimiento beat / garage rock tan de moda en aquella época; fue lanzado, como single, en 1967.

Entre el original de The Troggs y la versión de Wet Wet Wet, os voy a proponer una rareza que merece ser rescatada y reivindicada; se trata de la grabación realizada por los canadienses The Guess Who, formación de la misma época que The Troggs pero más volcada hacia el blues rock y el boogie rock. Según he podido leer, esta versión debió ser grabada en fechas próximas al original -tal vez entre 1967 y 1968- aunque nunca llegó a ser publicada como single, ni fue incluida en discos de estudio; sin embargo, es uno de los temas habituales en sus recopilatorios. Existen más versiones de «Love Is All Around», muchas de ellas pertenecientes a artistas o grupos no muy conocidos o englobados dentro de la corriente «indie»; tal vez la más conocida sea la que realizó REM en 1991, como cara B del single «Radio Song», un lanzamiento que acabó siendo muy importante para The Troggs ya que, gracias al apoyo de REM (económico y profesional), consiguieron reaparecer y volver a actuar en directo.

Bee Gees / Eric Burdon & The Animals / The Flying Burrito Brothers. “To Love Somebody”

De los Bee Gees anteriores a “Fiebre del Sábado Noche” (1977) hemos hablado en dos entradas dedicadas a los temas “World” y “I Started a Joke”, en ellas manifestaba mis simpatías por esta primera etapa de los hermanos Gibb, británicos de nacimiento aunque dieran sus primeros pasos musicales en Australia, país al que emigró toda la familia en busca de mejores oportunidades profesionales. Después de publicar dos discos de estudio (“The Bee Gees Sing Play 14 Barry Gibbs Songs”, 1965; y “Spicks and Specks”, 1966), distribuidos solamente en Australia y Nueva Zelanda, hicieron su presentación internacional con el álbum titulado “Bee Gees ‘1st” (1967), grabado para los sellos Polydor (Reino Unido) y Atco (EE.UU.) A este interesantísimo álbum de pop psicodélico se incorporaron, como músicos de pleno derecho del grupo, el batería Colin Peterson y el primer guitarrista Vince Melouney, que se unirían a los hermanos Gibb (Barry, Robin y Maurice) para buscar una mayor cohesión como banda. Al igual que en anteriores ocasiones en las que han aparecido por aquí los Bee Gees, os recomiendo que escuchéis el disco; si no conocéis esta primera etapa de los hermanos Gibb, os sorprenderá su calidad y, cómo no, la riqueza melódica característica de esta formación. Los temas quizás más destacados son “Holiday”, “New York Mining Disaster 1941”, “I Can’t See Nobody”, “Close Another Door” y “To Love Somebody”, nuestro tema protagonista de hoy. Esta canción fue escrita por Barry y Robin Gibb a petición del mánager de la banda, Robert Stigwood, probablemente para que fuera cantada por Otis Redding, pues el estilo de soul blanco de esta melodía se adaptaba muy bien al timbre del estadounidense. Lamentablemente, nunca la pudo cantar, falleció el 10 de diciembre de 1967 en un accidente de avioneta. En una entrevista concedida en junio de 2001 para la revista Mojo, Barry Gibb aclaró que la letra de la canción no estaba inspirada en una mujer o en un amor del pasado:

“Fue para Robert [Stigwood], lo digo sin tapujos. Me pidió escribir una canción para él de forma personal. Fue compuesta en Nueva York y concebida para Otis, pero a nivel personal, era para Robert, quien significaba mucho para mí. No lo digo desde un afecto homosexual, sino por una tremenda admiración dadas las habilidades y dones de este hombre”.

Barry Gibb. Consultado en Radiolaria.

Tras la publicación como single por los Bee Gees, en junio de 1967, esta canción pronto sería versionada por otros artistas, como Lulu, Dara Puspita, Nina Simone, P.P. Arnold, James Carr o Eric Burdon & The Animals -nuestro segundo vídeo destacado de hoy-, quienes la incluyeron en su tercer álbum de estudio (“Love is”, 1968). De 1969 es la versión de Janis Joplin (casi irreconocible), y de comienzos de los setenta las de Nicola di Bari (en italiano), Roberta Flack o Kim Carnes. Nuestra tercera propuesta de hoy es en clave country rock, a cargo de los míticos Flying Burrito Bros; fue incluida en el álbum “Honky Tonk Heaven” (1973), publicado en Holanda. Pero hay más versiones, por ejemplo, las de Jackie DeShannon, Hank Williams Jr, Bonnie Tyler, Rod Stewart, Jimmy Somerville, Michael Bolton o Blue Roots Bluegrass Band.

Paul Anka. “Diana”

Paul Anka es un cantante nacionalizado estadounidense, de ascendencia siria y libanesa, nacido en Otawa (Canada) en julio de 1941. De niño cantaba en el coro de la iglesia ortodoxa sirio-antioqueña de St. Elias, y presentaba a los cantantes que, cada día, actuaban en algunos clubs de su ciudad natal; grabó su primer disco (“I Confess”) a los catorce años y, poco tiempo después, presentaba un programa para la televisión local. Para entonces ya escribía canciones, con letras inspiradas en vivencias personales; así fue como compuso “Diana”, su primer gran éxito y una de sus melodías más conocidas.

A los quince años, Paul estaba locamente enamorado de una chica llamada Diana Ayoub, dos años mayor que él, quien solía cuidar a su hermana pequeña cuando sus padres se ausentaban de casa. Diana tenía novio, por lo que a Paul no le quedaba más remedio que tragarse sus sentimientos y mantener su amor en secreto; a pesar de todo, siempre hacía todo lo posible por encontrarse con Diana a diario, incluso la llamaba a cualquier hora del día (y de la noche), con el consiguiente enfado de la familia de ella y, por supuesto, de su celoso novio, muy incómodo con esa sospechosa amistad que tenía su chica. Lo cierto es que no tenía de qué preocuparse, Paul era para Diana apenas un niño: “Paul tenía 16 años y su mentalidad era la de un joven de su edad, pero yo, aunque tenía 18 años, mi mentalidad era la de una mujer de 25. Estábamos en mundos distintos” (Diana Ayoub. Consultado en la web El Trastero de Palacio). Un buen día, Paul Anka le anunció a Diana que se marcharía a Nueva York para tratar de progresar en su carrera musical; también le dijo que había escrito una canción con su nombre. Ella le pidió que la cantara; Paul, serio y ruborizado, dijo que sí, pero sin letra, sólo con música. Poco antes de grabar la canción, en el estudio Don Costa de Nueva York durante el mes de mayo de 1957, Paul escribiría a Diana dándole cuenta de cómo iba su canción:

Bueno, en veinticuatro horas voy a grabar mi siguiente disco. He recogido todo el material y todos los arreglos ya están hechos ¿Quieres que te diga cuál es el nombre de la canción? Es’Diana’, tu nombre; el sonido es diferente a todo lo antes escuchado y va a ser un gran éxito. Ahora escúchame, no digas una palabra o te… no importa no voy a hacer nada. Voy a darte un beso si se vende, porque tú eres la causa que lo inició”.

Diana Ayoub. Consultado en la web El Trastero de Palacio.

El tema fue todo un éxito, vendió nueve millones de copias y abrió el camino a otras melodías tan características de este crooner como “Your Are My Destiny” o “Put Your Head on My Shoulder”. Aunque existen bastantes versiones de esta canción, esta vez sólo os voy a proponer algunas interpretaciones en directo de este artista, para que lo veáis en acción; ésta es coetánea al momento de su lanzamiento, aquí le podéis ver en un programa de televisión y, finalmente, os dejo con dos más recientes: una de 2013 y otra de 2017, en ambas cantando entre el público.

Martha & The Vandellas / The Kinks / David Bowie & Mick Jagger. “Dancing in the Street”

Aunque parezca mentira, en 1985, David Bowie y Mick Jagger ya eran unos veteranos en esto de la música. Aquel año se celebró el concierto benéfico Live Aid, organizado por Bob Geldof y Midge Ure con el objetivo de recaudar fondos para tratar de paliar la hambruna en Etiopía. Bowie y Jagger participaron en este evento con una grabación del tema “Dancing in the Street” que, en su momento, tuvo mucho éxito, a pesar de la opinión desfavorable de los productores y técnicos de sonido respecto de la calidad de la grabación. La idea original era que cantaran en directo, Bowie desde el estadio de Wembley (Londres) y Jagger desde el estadio John F. Kennedy (Filadelfia); sin embargo, la idea se desechó porque la conexión vía satélite llevaba consigo un retraso de medio segundo que, obviamente, sólo podría ser resuelto con un playback por parte de uno de los dos, algo que rechazaron. La grabación tuvo lugar, finalmente, en los Westside Studios de Londres, donde Bowie se encontraba trabajando en la banda sonora de una película. Parece que bastaron trece horas para grabar la canción y editar el vídeo, en el que se puede ver a Bowie y Jagger ataviados de manera juvenil, cantando y bailando histriónicamente, con una complicidad entre ambos más que evidente.

“Dancing in the Street” fue grabada por primera vez en 1964, por el grupo femenino Martha & The Vandellas, creado en 1957, en Detroit, por Anette Beard, Rosalind Ashford y Gloria Williams, aunque pronto se incorporaría Martha Reeves como voz principal. Se separaron tras grabar un par de singles fallidos, y se volvieron a unir en 1962, cuando Martha Reeves acudió a sus antiguas compañeras para que la acompañaran en una grabación de la Motown, discográfica en la que Martha había trabajado, hasta entonces, como asistente. Su primer sencillo (“I’ll Have to Let Him Go”) se comercializó en 1962, ya bajo la denominación Martha & The Vandellas -antes se hacían llamar The Del-Phis y, posteriormente, The Vells-; en 1964 lo haría “Dancing in the Street”, tema compuesto por Marvin Gaye, William “Mickey” Stevenson e Ivy Jo Hunter cuando, el segundo de ellos, vio a la gente de Detroit refrescarse en la calle durante el verano con el agua de las bocas de incendio. Esta optimista, festiva y desenfadada canción fue pronto transformada por la comunidad afroamericana en un mensaje en favor de los derechos civiles, hasta el extremo de ser desprogramada por algunas emisoras de radio.

Para acompañar a Martha & The Vandellas y al dúo Bowie-Jagger, he escogido a los británicos The Kinks, quienes incluyeron esta melodía en su segundo álbum de estudio, el titulado “Kinda Kinks” (1965). Pero hay más versiones; aquí os dejo algunas, en concreto las interpretadas por Brenda Lee, Ramsey Lewis, The Everly Brothers, The Mamas & The Papas, Grateful Dead -con casi 16 minutos de duración-, Little Richard, Van Halen, Gary Glitter, Leningrad Cowboys, Laura Nyro & Labelle, Neil Diamond, Human Nature, Phil Collins y Greta y los Garbo (en español).