Juanlu nos habla hoy de los británicos The Who y de ese temazo que es «Won’t Get Fooled Again», para algunos simplemente la cabecera de la serie «CSI Miami»; para otros, como nuestro protagonista, una de las cinco canciones de su vida. También nos cuenta algo con lo que, imagino, nos sentimos muy identificados todos los que amamos la música, al menos yo sí; en los años ochenta y noventa Londres era como la tierra prometida, allí estuve viviendo seis semanas, cuando estaba haciendo mi tesis doctoral, y os puedo asegurar que una de las primeras cosas que hice cuando llegué fue visitar la tienda de discos Virgin, la de horas que pasé allí … Veamos cómo lo vivió Juanlu.
«Ese mismo año, 1991, en noviembre fui por primera vez a Londres con mis padres y otro amigo. Me llevé una bolsa de deporte vacía para comprarme discos, llevaba muchos encargos de Pamplona (New Model Army, Teenage Fanclub, Siouxise & The Banshees,) pero yo iba con una idea muy clara: comprarme absolutamente todo lo que pudiera de The Who, un grupazo que estaba descubriendo en radio3 ya que en 1989 acababan de hacer 25 años y habían hecho la gira de «Tommy», así que fui a HMV y le pregunte a un chaval por The Who, me dijo que su mejor álbum no era ni «Tommy» ni «Quadrophenia» sino uno en el que aparecían los cuatro pavos meando en un muro llamado «Who’ s Next?» Cuando llegue al hotel y lo escuché (me había comprado un disc man) me quedé alucinado con «Baba O’ Riley», «Behind Blue Eyes» y, sobre todo, un pedazo de himno: «Won’t Get Fooled Again», que duraba nueve minutos y es mi canción favorita desde esa primera escucha»
Nunca sabes cuando vas a hacer los amigos de verdad, esos que te durarán toda la vida. Juanlu nos habla hoy de su amigo «El Pelos», de las jornadas que pasaban en las tiendas de discos y de cómo descubrió el grunge gracias a Nirvana y su disco «Nevermind». Particularmente no es el estilo que más me gusta, pero he de reconocer el poderío de esta banda, su propuesta innovadora y su legado, algo de lo que no pueden presumir todos los grupos. Os dejo con Juanlu.
«Ya en Pamplona con mis padres, corría el curso 1990-1991 en COU cerraron el internado y tuve que ser reubicado en el cole de mi hermana donde conocí a quienes serían mis amigos hasta hoy y hasta que me muera, sobre todo uno, Luis, por entonces «El Pelos», mi actual hermano-amigo con el cual hice muy buenas migas desde el principio y sobre todo a través de la música. Los sábados solíamos quedar por la mañana para ir a «Kilkir», una tienda de discos junto a la catedral de Pamplona, el dueño nos conocía y un día de abril nos dijo que había recibido un discazo de un grupo americano de Seattle y que sabía que nos iba a molar. Sacó el vinilo con un niño en una piscina detrás de un billete y sacó el disco. Nirvana Nevermind ¿cual era el nombre y cual el título del disco? Nos pusimos los dos pares de auriculares junto a la pletina y de repente explosión de sonido, los dos saltando extasiados y se soltó de repente el auricular inundando de sonido toda la tienda, había otros tres chavales allí y fliparon a colores. Esa mañana los cinco nos llevamos el disco a casa. Luis y yo solíamos comprar a pachas, uno se lo quedaba y le grababa al otro la cinta al llegar a casa, ese día no fue así, cada uno el suyo. Fue el origen y el germen de mi etapa grunge: Pearl Jam, Alice in Chains, Soundgarden, conciertos, camisetas, pelos largos,… Pero fue esa mañana de tienda de discos la que me enseñó la luz, la que me hizo ver en el grunge un modo de vida, algo salvaje y arrebatador que me sigue poseyendo cada vez que la escucho. Cuando vi «Alta Fidelidad» me sentí super identificado».
La canción de hoy es uno de los himnos rockeros patrios, un tema de esos que más que escucharse se canta como si te fuera la vida en ello, sobre todo en fiestas y reuniones de enseñoreo etílico. Para unos alumnos de bachillerato, internos de lunes a viernes, encontrarse con Los Suaves y «Dolores se llamaba Lola» debió ser como una bendita provocación venida del cielo; el cambio de letra parecía cantado: «Fuiste el colega de BUP en el colegio de Frailes…» Así nos lo cuenta Juanlu.
«En 1988 fui interno al Colegio de Lekaroz porque no podía seguir bien las clases del cole francés y el BUP a distancia, con lo cual lo hablamos en casa y preferí irme interno y estar los fines de semana en casa de mi tío. Allí todos eran uno o dos años mayores que yo y tuve que espabilar a toda hostia, pero la experiencia fue muy buena, con sus altos y sus bajos, pero muy buena, sobre todo porque escuchábamos muchísima música y traficábamos con cintas entre nosotros. El cura nos pedía cintas para despertarnos por la mañana por los altavoces, siempre se las pedía a uno de Vitoria, el Txino, que escuchaba Metallica y Megadeth, imaginaos los despertares. Un día mi colega Joseba Zubia, de Eskoriatza, vino a mi cuarto y me dijo: ¡Azanza, mira como mola esta cinta que me ha dejado uno de COU! Enchufamos a tope el radiocasete y empezamos a cantar como locos: «Fuiste la niña de azul en el colegio de monjas…» Le cambiamos la letra a «Fuiste el colega de BUP en el colegio de Frailes…» Fue nuestro maldito himno y no había noche que no la escucháramos. AC/DC y Ramones también me acompañaron muchísimo durante esa época pero nunca olvidaré ese riff brutal que me recordará toda mi vida a aquel internado baztanés».
365 Radioblog fue una de las primeras webs de música que conocí cuando me incorporé a la blogosfera, desde entonces he seguido con placer y gran interés las generosas aportaciones de Juanlu, el protagonista de esta semana, quien nos acompañará con sus canciones y sus recuerdos. Os recomiendo que os paséis por su blog, prácticamente actualizado a diario; en él podréis disfrutar con la prosa de Juanlu y con el mejor rock, en ocasiones a través de tendencias o estilos no muy frecuentados por La Guitarra de las Musas, como el grunge, el indie o el pop más actual; sus propuestas musicales son siempre de una gran calidad y la manera que tiene de contarnos las cosas es amena e instructiva, como muchos de vosotros ya habéis podido comprobar. Desde hace unas semanas me acompaña en la redacción de nuestra página de facebook «Agujas y Vinilos«; gracias a su infatigable dedicación y su buen hacer, ha conseguido impulsar esta página y estimular a nuestros seguidores con nuevas propuestas e iniciativas. Su primera canción va a ser «Sultans of Swing», de Dire Straits, en la versión en directo del «Alchemy», uno de los primeros temas que apareció en La Guitarra de las Musas y uno de mis preferidos de Dire Straits; la versión que ha elegido Juanlu es espectacular. Le cedo la palabra, primero se va a presentar y, después, nos va a contar lo que supone para él esta canción. Antes, me gustaría recordaros que ya he puesto en marcha la lista de spotify con las «canciones de nuestra vida» (podéis verla en el margen superior derecho de la web), donde irán añadiéndose los temas propuestos por los invitados de cada semana y, también, por aquellos que, en los comentarios a las entradas, han ido dando sus cinco canciones; no obstante, si os animáis también a mandar vuestros recuerdos, serán bien recibidos; el correo al que lo podéis enviar es raulrn@wanadoo.es.
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«Me llamo Juanlu Azanza, nacido en 1973 en Barcelona, pero desde muy pequeño resido en Pamplona, la ciudad de mis amores, donde crecí, estudié, me casé, tuve a mis peques y donde trabajo. A lo que me dedico no tiene nada que ver con esto, que es puro hobby, pero mi formación como Licenciado en Historia me lleva a ser curioso, indagar, revolver; sobre una de mis dos pasiones: la música y en particular el rock.
Mi blog, 365 Radioblog, nace de la idea de contar en pequeñas pinceladas historias de canciones, grupos, películas, versiones, incluso cánticos de clubs deportivos, que se echan de menos a veces en la radio o en otros medios. Otro pilar de este blog es la participación, comentarios, valoraciones, chascarrillos o historietas que podáis aportar los que lo leáis, porque al final se trata de eso, simplemente compartir una afición, un modo de vida, sin otro objetivo que el de disfrutar y pasar un buen rato. Y este blog crecerá en la medida que los que lo leáis vayáis poniendo vuestro granito de arena».
«Fue mi despertar musical, corría el año 1986. Tenía trece años, mis padres y yo nos fuimos a vivir a Francia durante tres años por el trabajo de mi padre, allí la vida era muy aburrida y veía mucho la tele, echaban programas musicales en la M6 y oía NRJ radio, tenía la Fnac al lado de casa, y un día me decidí a comprar un disco en directo de los Dire Straits porque un compañero de clase me había dicho que eran la bomba. Ya les había oído canciones del «Brothers in Arms» pero flipé cuando llegó ese riff inconmensurable e inmortal del «Sultans Of Swing», en ese momento decidí que pocas cosas merecían más la pena y llenaban más de vida a alguien que el buen rock and roll. Aún lo sigo pensando».
«Para mí la adicción es una enfermedad y yo tengo una enfermedad, soy adicto. Pero en esta sociedad no se reconoce como una enfermedad, se conoce la diabetes, el cáncer … Pues lo mismo. La adicción es una enfermedad obsesiva, compulsiva, que te lleva a meterte aunque sepas que te estás matando». Estas terribles palabras pertenecen a Manolo Tena, fallecido el pasado lunes víctima de un cáncer, a la edad de sesenta y cuatro años. Moría poco tiempo después de reaparecer tras su enésima recaída, con un nuevo álbum, un documental sobre su vida y hasta un programa de televisión («A mi manera«), en el que también han intervenido otros artistas que brillaron con luz propia durante los años ochenta y noventa. En uno de sus buenos períodos, confesaba que estaba «loco por vivir» y que no llegó a dormir en la calle porque su familia no le dejó: «Siempre he querido curarme, hasta que tuve la opción buena de salir del infierno. Ahora disfruto cada suspiro» (El Confidencial.com). Ni en sus peores momentos perdió la pasión por la música, aunque sus idas y venidas por los centros de desintoxicación fueron algo habitual desde su juventud; ya con 27 años sufrió una crisis esquizofrénica por consumo de marihuana, probablemente debido a su alergia a esta droga, algo que no supo hasta fechas relativamente recientes. «He estado peor que muerto», llegó a reconocer, pero siempre aferrándose a la vida: «amo la vida y por eso no me he suicidado, pero ojalá pudiera estar en paz». Nos ha dejado uno de los talentos más grandes que ha dado el pop-rock español, que mucha gente conoció en 1992 con el trabajo «Sangre Española»; me acuerdo perfectamente de aquella reaparición y del éxito que tuvo el disco; también de las conversaciones con familiares y amigos, en las que trataba de contarles que no era precisamente un recién llegado al mundo de la música. Ya formó parte de aquel rock urbano de los setenta, con su grupo Cucharada (en su momento dedicamos una entrada al tema «Social Peligrosidad«), y posteriormente de Alarma!!!, banda a la que compararon con los británicos The Police pero que, lamentablemente, no llegó a tener mucho reconocimiento, tal vez por ser «demasiado heavies para los modernos y demasiado modernos para los heavies», como dijo el propio Manolo Tena. Publicaron un par de álbumes, con canciones tan buenas como «Marilyn Monroe» o «Frío», un tema que, desde mi punto de vista, cuenta con una de las mejores letras que se han escrito en la música española reciente; un relato poético y desgarrador sólo accesible a alguien de gran talento, pero también torturado por la vida, un «extraño en el Paraíso», un «juguete de la desilusión».