Este blog cumplió un año hace algunos días, así os lo hice saber, dando las gracias a todos los que habéis participado de este proyecto. Poco tiempo después llegaba a las 200 entradas, y la semana pasada conseguía colgar la canción número 200. Al igual que hice con ocasión del tema número 100, he preparado una nueva lista de spotify con las canciones de la 101 a la 200. De ahora en adelante podréis seguir ambas listas en el espacio del blog habilitado en el margen derecho; siete horas y media de música en la primera de ellas y casi nueve en ésta segunda. Siempre hay algún grupo o alguna canción que se resisten a spotify; en este caso, no he podido encontrar ninguno de los dos temas que proponía pertenecientes al grupo de rock progresivo andaluz Cai. Tampoco he podido dar con «Starless», ya me pasó algo parecido en la primera lista con otro tema de King Crimson, me imagino que este grupo habrá prohibido sus canciones a través de este canal; en este caso, he optado por una versión en directo del grupo húngaro After Crying que contó, para la ocasión, con la participación del que fuera bajista y vocalista de King Crimson, John Wetton. Aunque Whitesnake sí está presente en Spotify, no lo está el tema «Bloody Mary»; lo he sustituido por uno de los que me sugirió el amigo Salva en el comentario que realizó el día de aquella entrada: «Black & Blue». En aquellos casos que he propuesto más de una versión para una misma canción, he elegido sólo una; el criterio ha sido totalmente subjetivo: a veces he escogido la que me ha parecido más interesante, otras veces he tratado de dar voz a intérpretes o grupos que no estaban representados en la lista. Por otro lado, en las pocas ocasiones que he propuesto más de una canción de un mismo grupo o artista, he acabado por añadir a la lista sólo una de ellas.
Los Toreros Muertos. «Mi agüita amarilla»
Cuando uno echa la vista atras se da cuenta de que, a pesar de lo que puedan dictar las leyes de la física, el tiempo pasa más lento con veintitantos que a partir de los cuarenta, cuando todo parece que se acelera y consumes años como si fueran cervezas en verano. Precisamente de cervezas, y de otras bebidas espirituosas, va la entrada de hoy, en recuerdo de aquellos años en los que te apuntabas a cualquier sarao al que te invitaran «¿Te acuerdas de aquel día en el que íbamos todos ‘pedo’?» Esta es una pregunta que, de vez en cuando, me hace mi amiga Mariola cuando queremos recordar aquella época de “Chema y los muerte”; entonces nos echamos unas risas y le recuerdo que, en realidad, era ella la que evidenciaba tal estado de embriaguez. Pero, en el fondo, los dos sabemos que aquellas fiestas eran tremendas y que íbamos todos muy perjudicados. La canción estrella de esas farras era “Mi agüita amarilla”, del grupo Los Toreros Muertos, toda una oda a la cerveza, la juerga y el buen humor. Pertenece a su primer álbum, publicado en 1986 con el jocoso título de “30 años de éxitos” y está lleno de canciones a cual más divertida: ”Yo no me llamo Javier”, “Twist’ as loca”, “Soy un animal” o “Necesito un avalista”; todas ellas muy representativas del estilo transgresor y gamberro de esta banda, con un sonido entre el pop, el rock, el punk, la new wave, incluso con algunos temas a ritmo de twist, cha cha cha o pasodoble. Los Toreros Muertos tuvieron actividad entre 1984 y 1992 aunque, a partir del año 2007, se reunieron y creo que aún continúan ofreciendo algunos conciertos con las viejas canciones de siempre. Su líder, Pablo Carbonell, es bien conocido en el mundo del cine, de la televisión y del espectáculo, casi siempre explotando sus cualidades cómicas y de showman. Una de las señas de identidad de Los Toreros Muertos eran sus letras; a menudo se les ha comparado con los gallegos Siniestro Total, también muy divertidos, aunque yo diría que el humor de Los Toreros es más elegante, tal vez más intelectual. De hecho, “Mi agüita amarilla” (aquí tenéis una curiosa versión en inglés), además de un homenaje a la cerveza, no es más que una inocente canción educativa sobre el ciclo de agua y sobre las consecuencias medioambientales de la diuresis cervecera.
Whitesnake. «Bloody Mary»
David Coverdale ha cultivado durante muchos años la imagen de rockero sexy, de esos que poseen un irresistible atractivo para las mujeres; por si hubiera alguna duda, el nombre de su banda (Whitesnake) es un recurso metafórico con evidentes implicaciones sexuales. Pero lo cierto es que, cuando inició su carrera como cantante en Deep Purple en sustitución de Ian Gillan, allá por 1973, era más bien un «patito feo» (os animo a que lo comprobéis en alguna fotografía de aquella época); Jordi Bianciotto, en su interesante y documentado libro Deep Purple. La Saga (Barcelona: Quarentena ediciones, 2012), describe así a David Coverdale: «(…) era más bien gordo, tenía rastros de acné, bizqueaba y lucía un bigotito que Paice calificaría de ‘tonto’. Era un muchacho de aspecto lácteo y torpe, que vestía de un modo hippy-pueblerino. Blackmore, muy en particular, se mostró horrorizado con su look«. Eso sí, en poco más de dos años con Deep Purple se consolidó como cantante de hard rock y adquirió las suficientes tablas en el escenario como para iniciar un proyecto musical propio, primero en solitario (1976-1978) y luego como patrón de Whitesnake, grupo que, tras muchos altibajos y cambios continuos en su formación, aún sigue en activo. La etapa tal vez más conocida de esta banda se inicia en 1987, con la publicación de su séptimo álbum («Whitesnake»), del que formó parte la conocida balada «Is this love«. Sin embargo, no es el Whitesnake que más me gusta; Coverdale quiso adaptarlo al gusto norteamericano y a las listas de ventas, olvidando sus raíces próximas al blues-rock, precisamente lo que le hizo triunfar en Deep Purple y lo diferenció de Ian Gillan. Yo, particularmente, prefiero sus primeros discos: «Lovehunter» (1979), «Ready an Willing» (1980) y, también los dos primeros trabajos: «Trouble» (1978) -del cual ya hemos tenido oportunidad de escuchar aquí su versión del conocido tema «Day Tripper«, de los Beatles- y el EP titulado «Snakebite» (1978), con el que Whitesnake se estrenó. La edición original de «Snakebite» incluía cuatro canciones que, en el año 2006 con motivo de la remasterización de «Trouble», fueron añadidas como bonus track. Ya sabéis que tengo debilidad por los grupos de hard rock cuando se deciden a tocar rock & roll clásico; por ello, a los que conocéis bien la obra de Whitesnake, os animo a que recordéis «Bloody Mary», un tema compuesto por el propio David Coverdale; y a los que simplemente os guste el rock & roll, y no conozcáis este grupo, os recomiendo que no os lo perdáis.
Carlos Gardel / Compay Segundo / M. Martín y T. Montoliu. «El día que me quieras»
Carlos Gardel es más que un cantante y actor, es un idolatrado mito que forma parte del patrimonio nacional de tres países: Uruguay, Francia y Argentina. No se conoce con seguridad donde nació; los uruguayos mantienen que lo hizo en Tacurembó (Uruguay), el 11-XII-1883, mientras que los franceses sostienen que fue en Toulouse (Francia), el 11-XII-1890. En lo que sí hay acuerdo es en que vivió, desde niño, en Buenos Aires y que se nacionalizó argentino en 1923. Su profesor de canto, Eduardo Bonessi, dijo de su voz que «era de una calidad extraordinaria y de un timbre maravilloso para el tango. Tenía un registro de barítono brillante y jamás desafinaba (…) Era un hombre conocedor [del valor de su garganta], que no derrochaba su voz como muchos suponen (…) Era estudioso y responsable. Sabíase único en su género y cuidaba su voz» (Wikipedia). Nelson Bayardo, biógrafo y autor del libro Carlos Gardel: a la luz de la Historia (Montevideo: Aguilar, 2000), ha dicho de él que tenía una gran versatilidad y un innato sentido musical, lo que le permitió abarcar una treintena de géneros distintos, era poseedor de un excepcional timbre, tenía una gran expresividad y una creatividad al alcance de muy pocos; a Gardel se debe la creación del «tango-canción» tal y como lo conocemos hoy, al menos en sus aspectos técnicos y expresivos. «El día que me quieras» es uno de sus tangos más conocidos, la música está compuesta por él con arreglos de Terig Tucci y la letra fue escrita por Alfredo Le Pera, a modo de paráfrasis, a partir de un poema homónimo del literato mexicano Amado Nervo. Esta canción, publicada en 1934, se incluyó en la película del mismo nombre dirigida por John Reinhardt, con guión del propio Le Pera y protagonizada por Gardel. Existen unas doscientas versiones de esta obra; estoy seguro que cada uno de vosotros tendréis predilección por alguna en concreto, tal vez las de Andrés Calamaro, Diego el Cigala, Roberto Carlos, Alberto Cortez, Alfredo Kraus, Plácido Domingo, José Carreras, Tomatito y Michel Camilo, Dyango, Mercedes Sosa, Gato Barbieri, Natalie Cole, Los Panchos, Pasión Vega o Toquiño. Yo voy a proponeros las defendidas por Compay Segundo, que devuelve a esta composición el alma de bolero que Gardel ya supo intuir, y la interpretada por Mayte Martín y Tete Montoliu, en clave de jazz.
Los cinco conciertos de tu vida
Hace algunos días, el compañero Juanlu nos proponía una nueva sección dentro de su interesante 365RadioBlog; así se expresaba: «estrenamos nueva sección, se trata de lanzar periódicamente un reto en forma de pregunta a tres amigos blogueros para que ellos a su vez se lo lancen a otros tres amigos para que se vaya repitiendo la cadena y pasado un tiempo, recopilar los datos obtenidos y sacar un ranking resultante de vuestras respuestas. Hoy empezamos con una pregunta sobre un aspecto que me encanta de la música: los conciertos». Juanlu nos hablaba de los 5 conciertos de su vida y, al final, me retaba para que hiciera lo mismo; como podéis imaginar, acepté gustoso el desafío y le indiqué cuáles eran los míos, que no son otros que los que, a continuación y por orden cronológico, os menciono:
1.- El espectáculo «Rock & Ríos», de Miguel Ríos, que tuve el privilegio de ver en el Valle del Tiétar, en La Adrada o, tal vez, en Sotillo de la Adrada. De la fecha no estoy muy seguro, fue en agosto de 1980 ó 1982.

2.- B.B. King, en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, dentro de las fiestas patronales de San Isidro; en concreto el 14 de mayo de 1984. Aquí podéis leer la reseña que hizo El País sobre este concierto. Años después lo pude volver a ver, esta vez en el Cuartel de Conde Duque, también en Madrid (en la última imagen del post está la entrada de aquel día)

3.- The Manhattan Transfer, en el antiguo anfiteatro de la Casa de Campo de Madrid (el Rockódromo), fue el 27 de julio de 1989.

4.- Anderson, Bruford, Wakeman and Howe (Yes), en el Pabellón de los Deportes del Real Madrid (cambiaron el recinto inicialmente previsto, como puede verse en la entrada), el 24 de febrero de 1990. Aquí os dejo la reseña que, en su día, publicó ABC.

5.- Jack Bruce, Ginger Baker & Gary Moore (Cream), en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, el 20 de junio de 1994. Ésta es la reseña que hizo El País a propósito de la gira realizada por estos músicos.

Pido disculpas por la mala calidad de las entradas, están enmarcadas (al final podéis ver cómo las tengo colgadas en casa) y no he querido desarmar el cuadro, por lo que al final me han salido unas fotos un tanto chapuceras, pero creo que pueden servir para ilustrar el texto; en algunas incluso se puede ver el precio.
Tal y como propone el amigo Juanlu, reto a otras tres personas a que hagan lo mismo:
Marta, de We are Rock, y los dos Adrián: Bonustrack y Tu Crítica Musical ¿Cuáles han sido los cinco conciertos de vuestra vida?
