Jo Stafford / Gene Vincent / Patsy Cline. «You belong to me»

«You belong to me» es una conocida canción de amor compuesta, en 1952, por Chilton Price, que consintió en compartir la autoría con Pee Wee King y Redd Stewart para que la promocionaran y llegara con mayor facilidad al gran público. El título inicial fue «Hurry Home to me», el desesperado canto de una mujer estadounidense cuyo amor estaba combatiendo en la II Guerra Mundial. Una vez entraron en escena Wee y Stewart, se modificó la letra con el objeto de hacerla más general y que pudiera aplicarse a cualquier pareja que, por circunstancias de la vida, estuviera separada; «You belong to me» acabó convirtiéndose en un himno al amor en la distancia y al concepto de posesión entre amantes: puedes ver las pirámides de Egipto, amanecer en una isla tropical o disfrutar de un mercado en el viejo Argel, pero recuerda, querido, que cuando llegues a casa me perteneces. Fue inicialmente grabada por Sue Thompson y, poco después, por Patti Page y por Jo Stafford; esta última versión fue la más exitosa, se convirtió en la más vendida en toda la carrera de esta intérprete y encabezó las listas de ventas de Estados Unidos y Reino Unido, al parecer fue la primera vez que una mujer encabezaba la lista británica. El número de versiones de esta canción ha sido directamente proporcional a su éxito; hay muchas y de diferentes estilos: The Duprees, Bob Dylan, Annie Lennox, Vonda Shepard, Dean Martin, Michael Bublé, Paul Anka, Petula Clark, Rosemary Clooney, Ella Fitzgerald, Connie Francis, Gene Vincent, Patsy Cline, Judy Garland, Jerry Lee Lewis, Johnny Mathis, Rose McGowan, Ringo Starr, Rod Stewart, Rick Astley, Jason Wade, Carla Bruni, Tori Amos, etc. Además, ha sido incluida en varias películas y series de televisión: «La última película» (Jo Stafford), «Shreck» (Jason Wade), «La sonrisa de Mona Lisa» (Tori Amos), «Asesinos Natos» (Bob Dylan), «Planet Terror» (Rose Mc Gowan), «Ally Mc Beal» (Vonda Shepard), etc. De entre todas estas versiones me voy a quedar con las de Jo Stafford, Gene Vincent (publicada en 1958) y Patsy Cline, incluida en su álbum «Sentimentally Yours» (1962), del que se ha ocupado recientemente Eduardo en su blog River of Country. Además de estas tres versiones, he dejado enlace a las primigenias de Sue Thompson y Patti Page, y a alguna otra que me ha parecido curiosa o singular.

Crazy Horse / Rod Stewart / Billie Jo Spears. «I Don’t Want to Talk About it»

Diccineario es uno de los mejores blogs que conozco, tanto por la idea que lo gobierna como por su calidad literia y de crítica cinematográfica; Antonio, su creador, es también un gran aficionado a la música y, he de decir, que su gusto en este ámbito artístico es igual de exquisito que el que, día a día, nos muestra desde su web. Hace algunas semanas se ofreció a proporcionarme alguna canción idónea para estos miércoles de versiones; en concreto lo hizo el día dedicado a «Whithout You» y, probablemente, ya tenía en mente la canción «I Don’t Want to Talk About it». Hago esta especulación porque veo ciertas similitudes entre ambos temas: son dos canciones popularizadas por una buena versión de corte melódico; y los originales -en mi opinión insuperables y no excesivamente conocidos- presentan un desarrollo instrumental que se apoya en un fondo acústico destacable y están concebidos como melodías folk-rock o country-rock. «I Don’t Want to Talk About it» fue compuesta por Danny Whitten, el que fuera guitarrista y vocalista de la banda Crazy Horse, más conocida por su colaboración habitual con Neil Young; fue grabada en el primer álbum de estudio de los californianos («Crazy Horse», 1971) y lo que llama la atención de ella -lo mismo que destaca en el «Without You» de Badfinger- es su contención vocal, que se contrapone a la riqueza instrumental bien evidente del lado de las guitarras: Danny Whitten, Nils Lofgren y Ry Cooder, que colaboró con la slide guitar. En 1975 fue grabada por Rod Stewart en su álbum «Atlantic Crossing», obteniendo un gran éxito, tanto es así que ha llegado a publicar dos o tres versiones más. En el vídeo que os he dejado (el segundo de hoy) podéis leer, en español, la bonita letra de esta canción sobre corazones rotos: «No quiero hablar sobre eso, de cómo rompiste mi corazón. Si me quedo aquí un poco más, si me quedo, ¿escucharías mi corazón? (…) Si me quedo completamente solo, ¿esconderán las sombras el color de mi corazón? Azul por las lágrimas. Negro, por el temor de la noche». Con «Without You» me negué a poner una tercera versión; sin embargo, con este tema no voy a hacer lo mismo. Hay muchas y buenas versiones, como las de Everything But the Girl, Indigo Girls (incluida en la película Philadelphia), Rita Coolidge, Dina Carroll, Nils Lofgren (algunos dicen que fue el co-autor de la canción) o Blue. Sin embargo, para completar la terna, os voy a proponer la interpretada por la cantante de country Billie Jo Spears, poseedora de un timbre muy personal, una voz de esas que enamoran.

Badfinger / Harry Nilsson. «Without you»

https://www.youtube.com/watch?v=PPco24LS31A

Los que seguís estos miércoles de versiones ya os habréis percatado que, lejos de venerar los originales como si fueran objetos sacros, me gustan las propuestas atrevidas, aquellas que nos muestran otros puntos de vista musicales y nuevas posibilidades para esos temas de toda la vida, a menudo interpretados de manera encorsetada y poco creativa. Sin embargo, siempre deberíamos tener a nuestro alcance la copia maestra, con el objeto de no degradarla demasiado y convertirla en algo completamente diferente de lo que fue la idea original. En ocasiones, se hacen versiones a partir de versiones, nuevas versiones a partir de éstas y así sucesivamente. El resultado suele ser un producto de difícil digestión, generalmente pensado para las listas de éxitos. Un ejemplo de esta situación lo tenemos con la conocidísima «Without you», publicada por primera vez en 1970 por el grupo galés Badfinger y compuesta por dos de sus miembros, Peter Ham y Tom Evans. Apareció en su álbum «No Dice«, un excelente trabajo de pop-rock con aroma Beatle que, para muchos, es el inicio del power-pop. El tema pasó relativamente desapercibido hasta que Harry Nilsson se fijó en él, lo incluyó en su álbum «Nilsson Schilsson» (1971) y lo convirtió en éxito, de hecho se mantuvo en el número uno durante varias semanas en Estados Unidos y Reino Unido. A partir de ese momento empezaron a aparecer versiones, siempre utilizando como referencia la de Nilsson; así, por ejemplo, se publicaron las de Shirley Bassey, Andy Williams, Cilla Black, Melissa Manchester, Brotherwood of Man, etc. Pero el espaldarazo definitivo se produjo en 1993, tras la grabación de Mariah Carey; esta canción la encumbro y, de paso, se convirtió en el espejo para muchas chicas que querían ser cantantes y que se presentaban a concursos televisivos. Me encanta el original de Badfinger; las guitarras, las voces contenidas, la sobriedad melódica y su elegancia instrumental. También me gusta la versión de Harry Nilsson, con ese piano y la presencia protagonista de su voz. Pero no me gusta la de Mariah Carey, ni las versiones que se han basado en ella; siempre me ha parecido una propuesta plana, sin apenas riqueza instrumental y donde la voz lo ocupa todo, como si en lugar de una canción estuviéramos presenciando un ejercicio de prestidigitación vocal. Tal vez podría haber elegido una tercera versión, quizás las de Heart Air Supply sin embargo hoy prefiero salir sólo con dos vídeos, como protesta simbólica por el maltrato que ha sufrido esta canción y por el olvido al que se ha condenado a Badfinger.

¡Bienvenida al Mundo, Rita! Rita Lee. «In my Life»

“Tenía dos padres y tres madres muy felices, y mis hermanos (y mis cuñadas) estaban casados y sus matrimonios funcionaban muy bien (…) Una vez estuve a punto de casarme pero uno de los novios se rajó y yo no estuve dispuesto a cargar solo con dos mujeres y otro tipo que era bi (…) Las chicas se casaron entre ellas y formaron poco tiempo más tarde un matrimonio de tres lésbico”. Esta cita pertenece a una de las obras fundamentales de la ciencia-ficción española, Lágrimas de Luz, de Rafael Marín, publicada por primera vez en 1984, en una época en la que plantear una crítica como ésta al concepto de familia monoparental, y al disfrute del sexo sin tabúes, era algo casi necesario después de cuarenta años de dictadura franquista. En el modelo de familia pluriparental que nos plantea Rafael Marín no parecería descabellado que los niños pudieran contar con ocho, dieciséis o veinticuatro abuelos; de hecho, hoy día ya son bastante habituales las familias con seis u ocho abuelos, reestructuradas a partir de las separaciones matrimoniales y de los emparejamientos posteriores. Yo pertenezco a una de esas familias, en las que, como por arte de magia, se puede llegar a ser abuelo sin haber sido antes padre. Ya he visto nacer a dos nietos adorables –Olivia y Mario- que, desde luego, no saben distinguir entre un abuelo de sangre y un abuelo putativo. Hoy ha nacido Rita, muy lejos de España, en la brasileña ciudad de Sao Paulo, por lo que ya sumo tres nietos, lo que no está nada mal para un “no-abuelo”.

Teniendo en cuenta que esto es un blog de música, al principio pensé en canciones, como “Lovely Rita” (Beatles), «A Rita» (Chico Buarque) o “Rita” (Hombres G), que pudieran servir para festejar este momento; también traté de repasar las cantantes que conozco con ese nombre: la italiana Rita Pavone, la jamaicana Rita Marley, la estadounidense Rita Coolidge, la portuguesa Rita Guerra o, incluso, la propia Rita Hayworth que, aunque doblada por Anita Ellis, se prestó a interpretar un par de conocidísimos temas en la película “Gilda”. Sin embargo, tenía que ser la brasileña Rita Lee; Nacho, el padre de la pequeña Rita, nos explicó hace muy poco que, para Caetano Veloso, “la esencia de Sao Paulo se encuentra resumida en Rita Lee”, un verdadero símbolo afectivo y cultural de aquel país. “In my Life” es una nana pop que John Lennon escribió evocando su infancia y en la que trató de reflexionar sobre su pasado. Su letra se presta a diferentes interpretaciones; estoy seguro que Isa y Nacho sabrán hacer suyo este tema y, más aún, si lo canta Rita Lee (aquí podéis escuchar otra versión de esta canción en portugués).

«Hay lugares que recordaré toda mi vida,
aunque algunos han cambiado.
Algunos para siempre, no para mejor,
algunos se han ido y algunos permanecen.
Todos esos lugares tienen sus momentos
con amantes y amigos que aun puedo recordar.
Algunos han muerto y algunos viven,
en mi vida los he amado a todos.

Pero de todos esos amantes y amigos
no hay nadie que pueda compararse a ti.
Y estos recuerdos pierden su sentido
cuando pienso en el amor como algo nuevo.
Aunque sé que nunca perderé el afecto
por las personas y cosas que estuvieron antes,
sé que a menudo pararé y pensaré en ellas,
en mi vida te amo más a ti».

Stevie Wonder / Madeleine Peyroux / Chick Corea / «Smile»

«Tiempos modernos» (1936) fue el canto del cisne de la cinematografía muda. Escrita, dirigida y protagonizada por Charles Chaplin, es considerada como un ejemplo de cine comprometido y de crítica hacia los mecanismos y las ambiciones desenfrenadas que, a menudo, denigran la condición humana; en tono de comedia satírica, nos muestra lo peor del capitalismo y la producción industrial en cadena (pobreza, marginación, injusticia social, hambre, explotación laboral, etc.) y su repercusión en la sociedad norteamericana de la Gran Depresión. Además de un gran actor y director de cine, Chaplin también compuso -probablemente con ayuda de músicos profesionales- partituras y canciones para sus películas, como el tema central de «Candilejas» o la canción que hoy nos ocupa, «Smile», un tema instrumental que aparece en la ya mencionada «Tiempos Modernos». En 1954, John Turner y Geoffrey Parsons añadieron la letra, creando así la conocida versión de Nat King Cole. A partir de aquel momento han sido numerosos los acercamientos a este tema; las versiones originales de Chaplin y Nat King Cole las podéis escuchar a través de sus respectivos enlaces, de tal manera que voy a comenzar proponiendo la que grabara Stevie Wonder en su tercer trabajo de estudio («With a Song in My Heart»), cuando apenas contaba con trece años de edad, algo que se aprecia incluso en el timbre aniñado de su voz. La segunda está cantada por otra voz privilegiada, la de la estadounidense Madeleine Peyroux, que ya ha aparecido en otra ocasión por este blog, incluida en su álbum «Half the Perfect World» (2006). También en clave de jazz, es la que nos ofrece uno de los grandes de este género, Chick Corea, perteneciente a su disco «Expressions» (1993). Si queréis escuchar otras versiones, os recomiendo las de Djavan, Harry Connick Jr., Michael Bublé o Robert Downey Jr., ésta última incluida en la película «Chaplin» (1992), dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por el propio Downey Jr. Si preferís algo más rockero os sugiero las de Eric Clapton, Jeff Lynne o Elvis Costello. Para los incondicionales de la guitarra, aquí tenéis la interpretada por Stevie Howe y Martin Taylor. Nunca ha sido santo de devoción, pero parece obligado que también mencione la de Michael Jackson, tal vez la versión más conocida de todas; era una de sus canciones preferidas y formó parte del programa musical de su funeral, en aquella ocasión fue cantada por su hermano Jermain.