Henry Mancini / Sarah Vaughan / Emerson, Lake & Palmer. “Peter Gunn”

Pocas veces la música y el cine han caminado de la mano como en el caso de Blake Edwards y Henry Mancini; lo hicieron durante más de treinta años y en un total de veintiocho películas, con títulos tan destacados como “Desayuno con Diamantes”, “Días de Vino y Rosas”, “Chantaje contra una mujer”, “La Pantera Rosa”, “La Carrera del Siglo” o “Víctor o Victoria”, por mencionar algunas. Parece que todo comenzó en 1958, cuando Blake Edwards se fijó en el excelente trabajo que Mancini había hecho para la película de Orson Welles “Sed de Mal”; Edwards le contrató  para la serie de  televisión “Peter Gunn”, que estuvo en pantalla entre 1958 y 1961. Desde entonces no dejó de trabajar, y no sólo con Black Edwards, también con otros directores importantes, como Stanley Donen (“Arabesco”, “Charada”, “Dos en la Carretera), Howard Hawks (“Su juego favorito«, “Hatari”) o Vittorio de Sica (“Los Girasoles”); quizás le recordéis también por series como “Hotel” o “Remington Steele”. Henry Mancini estuvo nominado en diecisiete ocasiones para los Oscars, obtuvo cuatro, además de veinte premios Grammy y un Globo de Oro.

Aunque el estilo de Mancini era el jazz ejecutado con orquesta, él mismo ha reconocido que el tema protagonista de esta entrada, “Peter Gunn”, se aproximaba más al R&R que al jazz, por eso no es de extrañar que una de las primeras versiones se debiera al guitarrista de R&R y blues Duane Eddy. De esta misma época, es decir, finales de la década de los cincuenta, son también las versiones de Ray Anthony, Ted Heath, Bud Ashton o King Curtis. La primera interpretación cantada (nuestro segundo vídeo destacado) fue la de Sarah Vaughan, publicada en el álbum “Sarah Vaughan Sings the Mancini Songbook” (1965), con letra de Jay Livingston y Ray Evans. Entre las numerosas versiones de esta canción también me gustaría destacar las de The Kingsmen, Quincy Jones, Dick Dale, Blues Brothers, Roy Buchanan, Pulp, Jeff Beck y The Art of Noise, aunque es posible que a vosotros os gusten otras. Para acompañar a Henry Mancini y a Sarah Vaughan, he optado por la potente e irrepetible versión de los progresivos Emerson, Lake & Palmer, una interpretación en directo (nunca la llegaron a grabar en estudio) publicada en su álbum “Emerson, Lake & Palmer in Concert” (1979), que fue grabado a partir del concierto celebrado, el 26/08/1977, en el Olympic Stadium de Montreal (Canadá), aunque algunas de las pistas -sin ir más lejos “Peter Gunn”- no se tomaron de este concierto sino de otros de los que tuvieron lugar en la gira que realizaron durante los años 1977 y 1978.

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The Who. “Baba O’Riley”

A Jerry Bruckheimer le encantan los Who, desde la web Partitule nos cuentan que siempre fue un seguidor de esta banda y que, incluso, ha soñado con que pudieran tocar en alguna de sus fiestas de cumpleaños. Este estadounidense de origen judío-alemán es el productor de la franquicia CSI, que tiene cuatro series de televisión con la criminología y la ciencia forense policial como protagonistas; las cuatro cuentan con una canción de The Who en su cabecera de presentación: “Who are you?” en “CSI (Las Vegas)”, “Won’t Get Fooled Again” en “CSI (Miami), “I Can See for Miles” en CSI (Cyber) y nuestra canción de hoy, “Baba O’Riley”, en CSI (Nueva York). Este tema forma parte del quinto álbum de estudio de los británicos, “Who’s next” (1971), que tiene su origen en una fallida ópera rock del guitarrista Pete Townshend titulada “Lifehouse”, un ambicioso y complejo proyecto difícil de entender incluso para su creador, en el que se mezclaba la política con la ciencia-ficción distópica y la música interactiva (Héctor Sánchez lo explica muy bien, y con detalles, en este artículo publicado en la revista Efe Eme). Era todo tan complicado en “Lifehouse” que no hubo otro remedio que cancelar el proyecto, para desesperación de Pete Townshend, que llegó incluso a valorar la posibilidad de abandonar The Who e iniciar una nueva aventura musical. Finalmente se logró reconducir la situación, y se utilizaron algunos de los materiales de “Lifehouse” para un nuevo álbum, que titularían “Who’s next”; los restantes fueron incorporándose a otros discos de la banda y a trabajos en solitario de Townshend. De hecho, “Baba O’Riley” duraba inicialmente media hora; el propio autor nos ha explicado (lo cual es de agradecer) el significado de este tema en el contexto de “Lifehouse”:

“Un grupo familiar autosuficiente que rompe con todo y que viven en una granja en una parte remota de Escocia decide ir al sur para investigar los rumores de un concierto subversivo que promete agitar y despertar a la sociedad británica apática y asustadiza. Ray está casado con Sally y esperan reunirse con su hija Mary, que se escapó de casa para ir al concierto. Viajan a través de las tierras baldías del centro de Inglaterra en una caravana, con un aparato de aire acondicionado que esperan que les proteja de la polución”.

En ningún momento se hace mención al título de la canción (aquí tenéis la letra, en inglés y español), por lo que a menudo se ha llamado, de manera errónea, “Teenage Wasteland”; en realidad en ella se recuerda a Meher Baba, un gurú indio cuyas enseñanzas fueron fundamentales en la creatividad de Pete Townshend, y a Terry Riley, un compositor de música minimalista cuya impronta puede apreciarse en los efectos sonoros de este disco y en el uso de sintetizadores y teclados sintetizados, algo novedoso para la época que, además, representaba un cambio importante respecto de lo que había sido el sonido de esta banda hasta entonces. “Baba O’Riley” comienza con un potente y pegadizo sonido de sintetizador, después van entrando el resto de instrumentos, como el piano, la batería, incluso el violín -interpretado por Dave Arbus-, una idea de Keith Moon, con aire de música clásica india en recuerdo de Meher Baba. En opinión de Héctor Sánchez (Efe Eme), “el ritmo de ‘Baba O’Riley’ era lo que Townshend imaginaba que sucedería si el espíritu de Meher Baba entrara en un ordenador y se transformara en música”.

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Neil Young. “Like a Hurricane”

“Like a Hurricane”, “la canción del beso infinito”, como tituló Tina Jara su colaboración en Musicae Memorandum con motivo del V Aniversario de este blog amigo, es uno de los temas más representativos del Neil Young más rockero y, también, de los más profundos, emocionantes y mágicos que ha dado el rock. Forma parte de “American Stars ‘N Bars” (1977), el noveno álbum de estudio del canadiense, cuyos temas fueron grabados de manera esporádica en diferentes sesiones entre 1974 y 1977; contó con la colaboración de músicos como Emmylou Harris, Ben Keith, Tim Drummond, Karl T. Himmel, Linda Rondstadt, Nicolette Larson y, por supuesto, sus Crazy Horse (Frank “Poncho” Sampedro, Billy Talbot y Ralph Molina), precisamente quienes le acompañaron en la grabación de “Like a Hurricane”. Hoy no quiero extenderme más, prefiero dar la palabra al propio Neil Young; quien mejor que él para explicarnos cómo concibió esta maravilla y cómo logró hacer llorar a su «Old black»:

“Old Black es mi guitarra. Guitarra con la he tocado en casi todos los temas grabados con Crazy Horse. Old Black es una Gibson Les Paul de 1952 que conseguí en la época de los Buffalo Springfield en un intercambio con Jimmy Messina. Old Black no era negra en un principio, sino seguramente dorada. Alguien la había modificado y le había cambiado el color. Cuando en 1968 cayó en mis manos, me di cuenta enseguida porque ya entonces estaba muy desgastada. Alguien, quizá la misma persona que la había pintado de negro, había puesto unos protectores metálicos especiales para las pastillas y un golpeador (…) Poco después, añadí una palanca de trémolo (…) Con el tiempo, decidí arreglar la pastilla más cercana al puente para que no zumbara (…) La pastilla Gretsch nunca terminó de convencerme (…) Sabía que tendría que cambiarla. Larry Cragg, un magnífico técnico de guitarras y viejo amigo que estuvo haciéndose cargo de mis instrumentos en las giras desde mediados de los setenta hasta 2010, es un tipo concienzudo que cuida como nadie mis guitarras y mis amplis (…) Una noche (…) se me acercó corriendo entusiasmado y me dijo: ‘he encontrado la pastilla perfecta para la Old Black. Es una Firebird y es una pasada’ (…) Todavía está en la Old Black (…)

La canción que tal vez mejor ejemplifica el tono de la Old Black es “Like a Hurricane”, aunque si se escucha con atención mis errores la echan a perder. Es un tema memorable, sobre todo por el sentimiento que nace de los pasajes instrumentales. Siempre grabo todo cuanto toco, sea un ensayo o no, y “Like a Hurricane” ilustra a la perfección por qué lo hago. De ese modo se captura todo. El momento clave suele ser cuando se toca algo por primera vez y es el que trato de grabar a toda costa. Mis técnicos de sonido saben que tienen que grabar todo. La grabación original que usé para la versión final de la canción fue la del ensayo en la que enseñé a los Crazy Horse cómo era el tema, por eso empieza como si estuviera cortada. No tenía principio ni final. Es una de esas grabaciones irrepetibles (…)

Escribí la letra de “Like a Hurricane” una noche a finales de 1975 en un trozo de periódico en la parte trasera del DeSoto Suburban de 1950 de Taylor Phelps, un coche enorme en los [sic] que nos metíamos todos para ir de bares (…) Como de costumbre, nos detuvimos en el mirador Skeggs Point de Skyline Boulevard para esnifar unas rayas de coca. Escribí “Hurricane” allí, en la parte trasera de aquel coche gigantesco. Al llegar a casa toqué los acordes en un teclado Univox Stringman montado sobre el armazón de un viejo y recargado armonio que había instalado en el salón (…) Joder, me pasé toda la noche tocando el teclado. Acabé la melodía en cinco minutos, pero estaba tan absorto y puesto que no podía parar de tocar. Varios meses después, en el Village de Los Ángeles, sobregrabé las voces. Tenía ganas de acabar la canción. Los Crazy Horse no la había cantado y ni siquiera se sabían la letra. Era un ensayo de la canción y se convirtió en la grabación original de “Like a Hurricane” (Young, Neil -2013-. Memorias de Neil Young. El sueño de un hippie. Barcelona: Malpaso; págs. 101-104).

Aquí podéis ver a Neil Young interpretando este tema en directo. También os dejo enlaces a algunas versiones, como las de Roxy Music, The Mission o Nils Lofgren, aunque ya veréis que es bien difícil acercarse al original.

neil_young_in_nottingham_2009_(c)Neil Young con su «Old black»

John Martyn / Eric Clapton / Wet Wet Wet. “May You Never”

John Martyn (1948-2009) fue el nombre artístico utilizado por el guitarrista británico Ian David McGeachy. De madre inglesa y padre escocés, pasó su infancia entre estos territorios debido a que sus padres se separaron cuando él apenas tenía cinco años. Comenzó su carrera musical, influenciado por el folk y el blues, a los diecisete años; en 1967 fue descubierto por el empresario Chris Blackwell, fundador del sello Island Records. Grabó su primer álbum (“London Conversation”, 1967) para esta casa discográfica, al igual que los siguientes: “The Tumbler” (1968), “Bless the Weather” (1971) y “Solid Air” (1973), Lp en el que se incluye el tema que nos ocupa. Este disco, en especial la canción del mismo título, fue concebido por John Martyn como un homenaje a su amigo Nick Drake, cantautor y músico británico aquejado de una grave depresión, que acabaría con su vida apenas un año y medio después de que “Solid Air” saliera al mercado. Fue grabado entre noviembre y diciembre de 1972, y contó con músicos como el contrabajista Danny Thompson, la violinista Sue Draheim o algunos de los integrantes de la banda Fairport Convention, como Dave Pegg, Dave Mattacks o Simon Nicol. Martyn utilizó la técnica echoplex en alguno de los temas y, tal y como nos cuenta el compañero lrotula en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock …, también un cambio en la modulación de la voz, de tal manera que “la voz se convierte en un instrumento más. Totalmente ‘arrastrada’ se acerca a los bluesman primitivos y aulladores al tiempo que también homenajea a las grandes del blues y jazz como Bessie Smith y Billie Holiday”. “Solid Air” es portador de un estilo ecléctico, inclasificable, entre el jazz, el rock y el folk, un disco de esos que gusta escuchar en momentos de introspección, de búsqueda de la naturaleza sólida del aire, como el autor nos sugiere a través de la portada de este álbum. “May You Never” (aquí tenéis una versión en directo) es uno de los temas de John Martyn más versionados: Linda Lewis, Ralph McTell, Bellamy Brothers, Fiona Kennedy, Michael Ball, Eef Barzelay, Phil Shackleton, David Knopfler, Rod Stewart o Grace Griffith. En el segundo vídeo destacado de hoy volvemos a traer a Eric Clapton, quien grabó esta canción para su imprescindible “Slowhand” (1977), mientras que el tercero está protagonizado por la banda pop escocesa Wet Wet Wet, una versión creo que poco conocida, incluso para los seguidores de esta formación.

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The Box Tops / Joe Cocker / Neal Morse. «The Letter»

American Sound Studio fue un local de grabación ubicado en Tennessee (EE.UU.) que funcionó entre 1967 y 1972; allí grabaron artistas como Aretha Franklin, Elvis Presley, Neil Diamond, Dusty Springfield, Petula Clark o los Box Tops, una banda inicialmente llamada “The Devilles” que tomó su nombre definitivo con la grabación de su primer singlé, “The Letter”, uno de los éxitos más importantes que obtuvo este grupo durante los años en los que estuvieron juntos, entre 1967 y 1970, aunque en la década de los noventa volverían a reunirse, incluso podría decirse que aún permanecen en activo. “The Letter”, que cuenta la historia de un joven que, tras recibir una esperanzadora carta de un antiguo amor, no duda en viajar –cueste lo que cueste- para reunirse con ella, fue ofrecida por su autor (Wayne Carson) a Chips Moman, propietario de American Sound Studio; él fue quien sugirió al grupo local, De Devilles, que contaban con un cantante de dieciséis años llamado Alex Chilton, portador de una interesantísima voz grave, inusual para alguien de esa edad. Lo acompañaron en la grabación Danny Smythe (batería), Richard Malone (guitarra), John Evans (órgano) y Russ Caccamisi (bajo). Tras una treintena de tomas, en las que Alex Chilton no lo debió de pasar muy bien debido al tono de la canción, excesivamente alto para su color de voz, este grupo de novatos dejó grabada la pista base sobre la que trabajarían los productores; añadieron un sonido de avión y unos excelentes arreglos de cuerda y vientos a cargo de Mike Leach, y todo en menos de dos minutos de duración. Consiguieron facturar un producto notable, que llegó a alcanzar, en septiembre de 1967, el número 1 en la lista de singles de la revista Billboard.

Las versiones no se hicieron esperar: The Mindsbenders, The Shadows, Trini Lopez, Brenda Lee, Al Green o The Arbors, todas ellas durante el período 1967-1969. Joe Cocker, protagonista de nuestro segundo vídeo destacado de hoy, la grabó en 1970 como single y, poco después, la incluiría en su álbum en vivo “Mad Dogs & Englishmen” (1970). Tras la de Joe Cocker se han seguido haciendo versiones: Bob Marley, Peter Tosh, Barbara Mandrell, Sammi Smith, Dione Warwick, Eva Cassidy, Bachman Turner Overdrive, David Coverdale o, más recientemente, Haley Reinhart. La tercera destacada pertenece a alguien procedente del rock progresivo, me refiero a Neal Morse, antiguo integrante de bandas como Spock’s Beard o Transatlantic; en 2002 se convirtió al cristianismo y, desde entonces, ha grabado varios discos en solitario de rock progresivo cristiano que, sinceramente, no conozco. Esta versión de “The Letter” fue incluida, como bonus track, en la edición especial que se hizo de su disco “Lifeline” (2008). Los que tengáis una cierta edad tal vez recordéis la versión que, en los sesenta, realizara la formación catalana Los Mustang, cantada en español bajo el título de “La Carta”.