Las Cinco Canciones de Eduardo Cano (III): «La Torre de la Vela» (091)

La Universidad de Granada es una de las preferidas por los estudiantes extranjeros para realizar sus estancias Erasmus; la verdad es que no me extraña porque, independientemente de la calidad científica y humanística que ofrecen nuestros compañeros docentes, la ciudad no puede ser más atractiva para quien desee venir a aprender a nuestro país y, además, pasarlo bien en una de las ciudades más bellas que hay en España. Ignoro si existía el programa Erasmus cuando Eduardo realizó sus estudios universitarios, desde luego lo que no existía es el famoso «botellódromo», uno de los más conocidos y de los últimos en desaparecer. Sea como fuere, en los ochenta y noventa la banda granadina 091 era una de las protagonistas entre la gente joven de aquella ciudad. Otro de esos grupos de rock que merecen ser más conocidos de lo que son fuera de su territorio natural; el tema que ha elegido Eduardo no puede ser mejor: «La Torre de la Vela», en clara alusión a la Alhambra granadina.

«Me traen recuerdos de cuando empezaba a salir de marcha con los amigos. Además en Granada, por su puesto, la pinchaban mucho, ya fuera en pubs o en fiestas de universidad».

 

Las Cinco Canciones de Eduardo Cano (II): «Aquarela» (Toquinho)

Toquinho tal vez no sea tan reconocido como Chico Buarque, Vinícius de Moraes, Tom Jobim, Joâo Gilberto o Caetano Veloso, pero alguien capaz de escribir una canción como «Aquarela» merece formar parte de esta élite de cantautores y cultivadores de la bossa nova brasileña. La versión que más me gusta es la cantada en portugués pero os recomiendo que no os perdáis la letra, un hermoso canto a la imaginación, uno de esos temas que transmiten optimismo y alegría; aquí podéis escuchar «Aquarela» en castellano.

«En todas sus versiones me gusta esta canción. Es de los años 80 y se salía de lo que fundamentalmente ponía la radio entonces: ‘La Movida'».

 

Las Cinco Canciones de Eduardo Cano (I): «The Sounds of Silence” (Simon & Garfunkel)

Hay personas que irradian bondad, a las que miras a la cara y te reconfortan porque piensas que nunca podrá salir nada malo de ellas. Eduardo entra en esa categoría. Ir a Granada siempre es un placer, más aún si la familia Cano te invita a su casa; me imagino que comprendéis lo que quiero decir, seguro que la mayor parte de vosotros habéis sido convocados a alguna comida o cena de esas donde todo es rígido y acartonado, incluyendo la hospitalidad del anfitrión. Ese no es el caso de nuestro invitado de esta semana en «Las Cinco Canciones de tu Vida», porque te hace sentir como en tu propia casa pero con sus discos y sus guitarras. Al igual que Begoña -a la que ya conocéis tras su paso por esta sección-, Eduardo es uno de mis más antiguos seguidores, de mi primera época en facebook. Al contrario del protagonista de hace quince días, Whatgoesaround, los comentarios que Eduardo ha preparado para cada canción son muy breves, tal vez por timidez porque os puedo asegurar que sabe escribir y muy bien; su libro de relatos breves, titulado Historias absurdas para gente absurda, es interesante, atrevido y muy entretenido. Esta semana Eduardo comparte con todos nosotros sus recuerdos y sus canciones, temas rockeros, baladas, folk y música brasileña. Comenzamos con uno de los clásicos de Simon & Garfunkel, «The Sounds of Silence», incluido en el primer álbum del dúo: «Wednesday Morning 3 A.M.» (1964), posteriormente reeditado como single con nuevos arreglos; su letra es preciosa, como bien señala Eduardo, fue escrita por Paul Simon tras el asesinato de John F. Kennedy.

«Fue la primera canción que escuché de este grupo y a partir de ahí me enganché a él. Además, las versiones que se han hecho en castellano también me parecen muy buenas. Me gusta su letra y significado».

The Byrds. «You’re Still on my Mind»

Nos ocupamos hoy de «You’re Still on my Mind», tema del vocalista y cantante de country Luke McDaniel, incluido en el sexto álbum de estudio de los norteamericanos The Byrds, banda que con su primer álbum, «Mr. Tambourine Man» (1965), logró fusionar el folk de Bob Dylan con los elementos característicos del rock, dando lugar a un nuevo sub-género conocido como folk-rock. Sus siguientes trabajos, aún siendo muy interesantes, no lograron estar a la altura del primero; utilizando su base característica pop-rock, trataron de acercarse a otros estilos como la psicodelia y, de manera tímida, el country. En 1967 las desavenencias entre los miembros del grupo se hicieron insalvables; tras la publicación de «Notorious Byrd Brothers» (1968) ya sólo quedaban los dos líderes: Roger McGuinn y Chris Hillman, incluso despidieron a David Crosby, el tercer hombre fuerte de la banda, que pronto iniciaría un nuevo proyecto musical: Crosby, Still & Nash. No les quedó más remedio que incorporar a nuevos miembros: Kevin Kelley (batería) y el talentoso Gram Parsons (teclados y guitarra acústica), un músico que, pese a su temprana muerte, ha dejado una huella imborrable en la historia del country y del rock.

Aunque la idea original para el siguiente disco era otra, Parsons logró convencer a McGuinn y Hillman de que la mejor manera de llegar al público joven era fusionando el country con el rock. Con estas premisas se grabó «Sweetheart of the Rodeo«, con dos temas de Dylan -el primero y el último-, algún tema tradicional arreglado por ellos, otras versiones debidas a artistas como Merle Haggard, Woody Guthrie, Cindy Walker, William Bell, The Louvin Brothers o el ya mencionado Luke MacDaniel; y un par de canciones compuestas por Gram Parsons. Aquí os dejo un enlace a River of Country, donde el compañero Eduardo se ha ocupado de este disco, probablemente el álbum fundacional del country-rock, al menos por la relevancia que tuvo; sin embargo, según algunas fuentes, el primer disco de country rock fue, en realidad, el titulado «Safe at Home«, publicado unos meses antes por The International Submarine Band; ¿sabéis quién fue el creador de este grupo?, es bien fácil: Gram Parsons.

Canned Heat / Eddie and the Hot Roads / Bachman-Turner Overdrive. «Wooly Bully»

El «Hully Gully» fue un baile muy popular en los años sesenta, una variante del rock & roll de pasos sencillos y rápidos en el que no se producía contacto físico (aquí lo podéis ver). Con la mente puesta en ese baile, Domingo «Sam» Zamudio, un tipo peculiar, ataviado con un turbante y acompañado de un grupo denominado The Pharaohs -imagino que en alusión a los disfraces que solían utilizar en el escenario-, se presentó en el estudio de grabación con una canción titulada «Hully Gully» que, en principio, fue rechazada por existir otra de título similar; Sam modificó la canción, puso una letra absurda, imposible de comprender, que llegó a ser vetada en algunas emisoras de radio al entender que ese mensaje inconexo tal vez ocultara una intención de carácter erótico o sexual. El nuevo título sería «Wooly Bully», tan incomprensible como la propia canción; para algunos un tipo de saludo, para otros el nombre del gato de Sam y, para la mayoría, una expresión caprichosa que encajaba bien con una melodía rocanrolera bien aderezada con salsa picante chicana, no en vano Sam tenía ascendencia mejicana. Aquí tenéis el original a cargo de Sam the Sam and the Pharaohs. El tema fue todo un éxito y, como suele ocurrir en estos casos, las versiones no se hicieron esperar: Jim Reeves, The Defenders, The Ventures, Sha Na Na, hasta los psicodélicos Love jugaron con ella; dado el espíritu fronterizo de la canción, tampoco pueden faltar las versiones tex-mex, como la de Ry Cooder, así como las más pegadas a los ritmos africanos, como la de Osibisa. El pub rock y el punk también quisieron hacer suya esta melodía; véase, por ejemplo, la adaptación de Joan Jett o, sin ir más lejos, la segunda destacada de esta entrada. Las tres versiones protagonistas de hoy tienen todas algo en común, podría decirse que son algo así como temas bastardos de sus respectivos grupos; la primera de ellas pertenece a los californianos Canned Heat, fue incluida en su quinto álbum de estudio («Future Blues», 1970) pero, como bonus track, en la reedición que se hizo en el año 2000. La segunda es la del grupo de pub rock Eddie and the Hot Roads que, aunque es cierto fue publicada como single en 1976, sólo apareció en las reediciones que se hicieron de su primer Lp («Teenage Depression», 1976). El tercer vídeo, el único que he podido encontrar, es de los canadienses Bachman-Turner Overdrive; su «Wooly Bully» formó parte de una recopilación del año 2012 titulada «40th Anniversary (Deluxe Edition)». De las versiones españolas nos ocuparemos en otra ocasión.