Hay canciones que, más allá de su calidad musical, son recordadas por lo que representan, por sus valores históricos, sociológicos o culturales. «Chica de ayer» es uno de los temas emblemáticos de la «Movida madrileña», un himno romántico de mi generación, uno de los iconos más venerados por quienes vivimos aquellos divertidos y provocativos años. Pertenece a Nacha Pop, un grupo que nunca fue muy de mi agrado (otra cosa es este tema en concreto, que siempre me gustó), creado en 1978 cuando Antonio Vega acaba su servicio militar en Valencia y regresa Madrid; allí contacta con su primo Nacho García Vega y con Carlos Brooking, antiguos miembros del grupo Helicopter, formado por estudiantes del Liceo Francés de Madrid (por cierto, muy cerca de mi casa). En 1980 graban su primer disco («Nacha Pop») y participan en eventos como el homenaje a Canito o el concierto de Ramones en la plaza de toros de Vista Alegre, donde actuaron como teloneros. En aquel primer álbum se incluyó «Chica de ayer», compuesta por Antonio Vega cuando apenas tenía diecisiete años; el productor musical fue el conocido músico Teddy Bautista, que decidió aumentar la velocidad de la canción, al parecer, influenciado por el tema «Do you Believe in Magic?» de la banda The Lovin’ Spoonful. «Chica de ayer» es una inconcreta y adolescente historia de amor cargada de melancolía, en la que se desliza una referencia precisa a un bar de copas de Madrid, «El Penta», situado en la calle de La Palma, uno de los locales característicos de la «La Movida», junto con otros como «La Vía Láctea», «Rock-Ola» o «El Sol». Según he podido leer, hace algunos años, algunas tiendas de música especializadas, como «Discos Melocotón», y ciertos medios de comunicación, como la revista «Efe Eme» o el programa de Radio 3 «Sonideros», detectaron un parecido razonable entre «Chica de ayer» y el tema «La Caza del bisonte«, grabado por el italoargentino Piero de Benedectis en 1976 y publicado en España, como single, durante 1980 -precisamente el mismo año en que salió a la luz la canción de Antonio Vega-; en realidad, «La Caza del bisonte» era una adaptación al castellano del tema italiano «La Caccia al Bisonte«, compuesta por Ivano Fossati y Oscar Prudente; he dejado enlace a ambas versiones ¿Qué opináis vosotros?
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Crosby, Still & Nash. «Suite: Judy Blue Eyes»
Finalizando la década de los sesenta, las fronteras entre el folk, el country y el rock no estaban bien delimitadas; artistas como Bob Dylan, Gram Parsons, Neil Young, Chris Hillman, Roger McGuinn, Richie Furay o los protagonistas de hoy -David Crosby, Stephen Stills y Graham Nash- fueron capaces de estimular y revitalizar dos géneros tan tradicionales como el country y el folk, utilizando herramientas y recursos característicos del rock. David Crosby procedía de la banda The Byrds, Stephen Stills de Buffalo Springfield y Graham Nash de los británicos The Hollies. Aprovechando una estancia de éste último en California y, al parecer, con la inestimable colaboración como anfitriona de Judy Collins, en aquella época novia de Stephen Stills, se creó el trío Crosby, Stills & Nash que, en 1969, publicaba su primer trabajo con el mismo título que el grupo. En mi opinión estamos ante un disco único, de esos que deben ser escuchados con calma y todos los sentidos puestos en él, dejándonos llevar por su exquisitez, dulzura e inmensa calidad. Los egos, las voces y las guitarras de Crosby, Stills y Nash se ensamblan de manera milagrosa, como si fuera un encaje de bolillos o un castillo de naipes de inestabilidad amenazante. Los dos mayores éxitos de este Lp fueron «Marrakesh Express«, obra de Graham Nash, y «Suite: Judy Blue Eyes», con ese característico final en español y a ritmo cubano, que fue escrito por Stephen Stills pensando en Judy Collins. Con este tema abrieron su participación en el Festival de Woodstock (aquí podéis escucharlo), ya como cuarteto al que se había incorporado Neil Young -ex-compañero de Stills en Buffalo Springfield-, que aportó mayor presencia eléctrica y una voz diferente. Crosby, Stills, Nash & Young publicaron otro disco maravilloso: «Dejà vu», más rockero que el anterior e igualmente imprescindible. Su historia posterior está llena de idas y venidas, encuentros y desencuentros, aunque quienes les han visto en directo aseguran haber participado de una experiencia sinigual.
Los Secretos / J. Sabina / G. Parsons. “Ojos de gata” / “Y nos dieron las diez” / “Drug store truck drivin man”
“Ojos de gata”, “Y nos dieron las diez” y “Drug store truck drivin man” son las canciones elegidas para este miércoles de versiones, tres temas que parecen tener un tronco común, tres manifestaciones de un mismo patrón melódico, como acostumbran a decir los especialistas en copla española cuando quieren designar aquellas canciones creadas, del mismo molde, a partir de una determinada copla matriz. En el caso que nos ocupa, lo verdaderamente llamativo es que son tres canciones con tres autores diferentes: Enrique Urquijo, Joaquín Sabina y Roger McGuinn & Gram Parsons. Detrás de ello hay una historia curiosa, que se ha explicado muy bien en los blogs “En clave de recuerdo” y “El primer cruce”; de ellos he obtenido la información que paso a compartir con vosotros.
A comienzos de 1991, Enrique Urquijo y Joaquín Sabina, quienes mantenían una excelente relación, coinciden en un bar de copas madrileño; comienzan a charlar y, en un momento dado, Urquijo le pregunta a Sabina si dispondría de algún material que pudiera utilizar para su próximo disco, dado que no estaba especialmente inspirado en aquellos días. Sabina le muestra unos versos que, al parecer, había escrito esa misma mañana y Enrique toma nota de ellos; de regreso a casa, en el mismo taxi, escribe el primer borrador de “Ojos de gata”; se lo presenta a sus compañeros de Los Secretos y deciden incluirlo, incluso como single, en su próximo álbum, “Adiós Tristeza”, que acabaría publicándose en septiembre de 1991. Mientras tanto, Sabina finaliza la canción por su cuenta y la titula “Y nos dieron las diez”, tema que formó parte de su disco “Física y Química”, lanzando en abril de 1992, apenas unos meses después del álbum de Los Secretos. Esta es la parte más o menos objetiva, con la que casi todo el mundo está de acuerdo; el resto son especulaciones y testimonios contradictorios. Las similitudes melódicas son evidentes, “Ojos de gata” en clave country-pop y la de Sabina al estilo ranchera mexicana, por lo que parece posible que el jienense conociera el tema de Urquijo y le sirviera como patrón o matriz. Sea como fuere, “Ojos de gata” tiene como autores a Urquijo y Sabina, mientras que “Y nos dieron las diez” declara un único autor: Joaquín Sabina. Para rizar aún más el rizo, es bastante probable que Enrique Urquijo se valiera de un tema de The Byrds (“Drug store truck drivin man”), grupo por el que siempre manifestó admiración, para componer su tema. Y no es un hecho aislado, el compañero Ángel Maíllo, en su blog “El Gramófono”, ya nos alertaba del gran parecido que tiene el tema “Agárrate a mi María” con “Carmelita”, del cantautor Warren Zevon. Las versiones más conocidas de “Drug store truck drivin man” son las de The Byrds y la de Joan Baez, interpretada en el Festival de Woodstock, sin embargo he preferido la de Gram Parsons y Emmylou Harris (aunque la calidad del sonido sea pésima) porque es en la que mejor se aprecia su parentesco con “Ojos de gata”.
Roy Orbison. «In Dreams»
La mayor parte de los crooners y cantantes de Rock & Roll de los años sesenta se distinguían por su atractivo físico, su personalidad dentro y fuera y del escenario, su capacidad interpretativa y, sobre todo, por su voz. Cantantes poco agraciados y más bien sositos, como Roy Orbison, lo tenían bastante difícil para competir en estas condiciones ¿Por qué y cómo consiguió hacerse un hueco entre estrellas tan rutilantes como Elvis Presley, Carl Perkins o Jerry Lee Lewis? En mi opinión se debió a dos motivos: a su peculiar y valiosísima voz, capaz de ocupar un rango vocal de tres octavas, y porque la mayor parte de las canciones que interpretaba eran suyas. De hecho, Roy Orbison fue uno de los grandes cantautores de la época dorada del Rock & Roll. A él se deben títulos tan conocidos como «Only the lonely«, «Claudette», «Oh Pretty Woman», «Blue Bayou«, «Crying» (de estas dos últimas se ha ocupado el amigo Eduardo, en su interesantísimo blog «River of Country») o el tema elegido para hoy: «In Dreams».
Roy Orbison vivió su período de esplendor durante los años sesenta, pero su estrella se fue apagando a lo largo de los setenta para iluminarse de nuevo, casi de manera milagrosa, a finales de los ochenta. En 1988 fue invitado a participar en el supergrupo Traveling Wilburys, proyecto que apenas duró un par de años y del que también formaron parte Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Tom Petty. En 1990 su tema «Oh, Pretty Woman» fue rescatado para una de las películas más taquilleras de la historia: «Pretty Woman». Antes, en 1986, «In Dreams» se convirtió en parte fundamental de la perturbadora, surrealista y onírica «Terciopelo Azul», film del realizador David Lynch, que fue capaz de transformar esta inocente canción en un instrumento de violencia y perversión (al final del texto podéis ver las dos escenas de esta película en las que aparece el tema de Roy Orbison). La versión que he elegido pertenece al álbum en vivo «A Black & White Night Live», grabado en 1988, en el que participaron artistas tan importantes como Jackson Browne, Elvis Costello, Bonnie Raitt, Bruce Springsteen o Tom Waits. Sin embargo, el éxito le duró bien poco; el 6 de diciembre de ese mismo año falleció víctima de un infarto, a la temprana edad de 52 años.
Aphrodite’s Child. «Rain and tears»
La música clásica fue una compañera inspiradora para los pioneros del rock sinfónico; grupos como Procol Harum o The Moody Blues -éstos especialmente- a menudo arroparon sus novedosas propuestas musicales con elementos procedentes de la música culta. Si el disco “Days of Future Passed”, de esta última formación británica, nace como un intento de llevar al ámbito del rock la sinfonía “El Nuevo Mundo”, de Dvorak, la canción que hoy nos ocupa, “Rain and tears”, es una adaptación del “Canon en re mayor” del músico barroco Joahnn Pachelbel. Esta versión pop-rock fue arreglada por el griego Evangelos Odysseas Papathanassiou, más conocido como Vangelis, un autor muy importante en la historia del rock progresivo, la música electrónica y la new age, que tiene en su haber bandas sonoras de películas tan populares como “Carros de Fuego” (1981), “Blade Runner” (1982) o “1492: La Conquista del Paraíso” (1992). Vangelis dio sus primeros pasos como teclista en el grupo The Forminx hasta que entró a formar parte, en 1967, de la banda “Aphrodite’s Child”, en la que también estaban el batería Loukas Sidera, el guitarrista Anargyros Kolouris (incorporado más tarde) y el bajista y vocalista Demis Roussos quien, tras la disolución del grupo en 1972, disfrutó de un gran éxito como cantante melódico. Los Aphrodite’s Child tan sólo grabararon tres discos, de los cuales el último, el conceptual y progresivo “666” (1972), quizás fue el más importante de todos. “Rain and tears”, sin embargo, fue incluida en su primer álbum, “End of the World” (1968), en el que el pop psicodélico aún predominaba sobre el rock progresivo. El disco apareció en Francia, en pleno movimiento de Mayo del 68, país al que tuvieron que marchar ante el ambiente hostil que se había generado tras la llegada al poder de los militares en Grecia; el destino inicial era Londres pero una huelga de transportes les obligó a permanecer en París, donde acabarían firmando un contrato con la discográfica Mercury Records. “Rain and tears” fue un gran éxito en Francia y otros países, incluso fue versionada en español por el grupo gallego Los Sprinters (aquí tenéis su propuesta).
El pasado domingo fallecía Demis Roussos, a los 68 años de edad, una triste noticia para todos los que amamos la música. Los compañeros de Good Rocking Tonight ya le han dedicado una emotiva entrada; desde aquí también quiero unirme a este homenaje. Su música y su singular manera de cantar siempre estará con nosotros.