Hace algunos meses, cuando este blog aún no existía y mataba el gusanillo poniendo canciones a mis amigos de facebook, me ocupé de uno de los grandes del blues-rock de estos últimos veinticinco años: Gary Moore; entonces proponía una versión del clásico «All your love» y prometía una balada para la próxima ocasión. No ha sido fácil elegir una, y no precisamente porque tenga pocas o de mediocre interés; es precisamente una de sus especialidades, tanto en su etapa más hard como en la más blusera. Precisamente el giro de Gary Moore hacia el blues se produce, de manera explícita, con su disco «Still got the Blues» (1990) y no lo abandonará hasta su temprana muerte, en Estepona (Málaga), en el año 2011. Su faceta de baladista se intensificó con este estilo, no en vano el tema homónimo de ese gran álbum editado en 1990 es una de las canciones más conocidas del nor-irlandés. Sin embargo, yo voy a proponer otra más antigua, de su segundo álbum en solitario («Back on the streets»), publicado en 1978 y en el colaboraron algunos excompañeros de banda, y amigos, como Phil Lynnott y Brian Downey, de Thin Lizzzy, Don Aire y John Mole de Coloseum II y el batería Simon Phillips, que luego sería conocido por su trabajo en Toto. El tema elegido es el que cierra este álbum, «Parisienne Walkways», compuesto por el mencionado Lynnott y el propio Moore a partir de un tema de jazz de Denny Dorham: «Blue Bossa«, al cual enlazo para que comprobéis esta circunstancia. Al igual que hice con «All your love», os dejo con un fantástico directo, en el que Moore y Lynnot nos deleitan con este bonito tema, una avanzadilla de la música con la que, doce años después, nos maravilló este magnífico guitarrista.
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Dionne Warwick / Aretha Franklin / Mary Black. «I say a little prayer»
El miércoles pasado ponía un ejemplo de lo difícil que puede llegar a ser el conocer la versión original de una determinada canción; en el caso de “My Way” casi todo el mundo piensa que es de Sinatra, cuando la realidad es que él no la compuso y, además, existía una versión anterior. De la misma manera, el tema “I say a little prayer” siempre se asocia a Aretha Franklin, una de las grandes figuras del soul; sin embargo, estamos ante una composición que, Burt Bacherach y Hal David, escribieron para Dionne Warwick, otra de las grandes del género, que fue la primera en grabarla, allá por 1966. Se incluyó en su disco “The Windows of the World” (1967) y, apenas un año después, también fue grabada y publicada por Aretha Franklin en el álbum “Aretha Now” (1968). La primera versión de Dionne Warwick era bastante más rápida, al igual que la nos ofrecieron Martha & The Vandellas; Aretha Franklin la ralentizó, imprimiendo en ella un carácter más solemne gracias al uso del piano y los coros. Sea como fuere, fue ella quien hizo de esta canción una plegaria desesperada a un amor intenso, frágil e incierto. Además de estas dos versiones, podríamos decir que las originales, es decir, las interpretadas por D. Warwick y A. Franklin (en un link os dejo también la de Martha & The Vandellas), os invito a que os deleitéis con la propuesta de la cantante irlandesa Mary Black, una delicia para los oídos.
The Manhattan Transfer. “Java Jive” / “Heart’s desire” / “Baby come back to me”
En 1976 triunfaba una pegadiza canción, «Speak up mambo (Cuéntame)», interpretada por un cuarteto vocal estadounidense que tomaba prestado su nombre de una conocida novela de John Dos Passos: Manhattan Transfer (1925). Me acuerdo perfectamente de aquello, por aquella época yo tenía trece años y ya trasteaba con el radiocasete de mis padres grabando canciones de la radio. The Manhattan Transfer se habían formado, en Nueva York, durante el año 1969, aunque hasta 1972 no contaron con su primera formación clásica (Tim Hauser, Alan Paul, Janis Siegel y Laurel Massé), apenas modificada en 1978 tras el grave accidente de tráfico sufrido por Laurel Massé, que acabaría siendo sustituida por Cheryl Bentyne. Es cierto que este grupo bebe de viejas fuentes musicales: el gosspel, el swing, las grandes orquestas de los años 30’ y 40’ o los grupos “a capella” que triunfaron en los años 50’, con el estilo conocido como Doo Wop (du duá). Sin embargo, aún nos ofrecen más: Jazz, Bossa Nova, ritmos latinos como el Mambo y un sinfín de recursos musicales que hacen de Manhattan Transfer un cocktail bien agitado y delicioso, que se sirve con elegancia y armonía. Sus temas de mayor calado jazzístico son un ejemplo de utilización de la técnica conocida como “Vocalese”, es decir, el uso de la voz y la letra en piezas inicialmente concebidas como instrumentales. Me ha sido difícil elegir una canción, así que dejo tres: “Java Jive”, su primer éxito, aparecido en el disco “Jukin’” (1971); “Heart’s Desire” y “Baby come back to me”, incluidas en el álbum “Bop-Doo-Wopp” (1985).
Steely Dan. «Do it again»
Hay bandas que necesitan del directo para expresarse y comunicar en toda su plenitud, que vibran y nos hacen vibrar cuando suben al escenario (seguro que cada uno de nosotros tiene su preferida). Otras, en cambio, prefieren la tranquilidad y los medios técnicos que ofrecen los estudios de grabación, los estadounidenses Steely Dan son un ejemplo de ello. Más que un grupo deberíamos hablar de un dúo, el formado por los excelentes músicos Walter Becker y Donald Fagen que, en la medida que lo creían oportuno, utilizaban otros instrumentistas -algunos de renombre- en la grabación de sus discos. Este grupo-dúo funcionó entre 1972 y 1980, durante ese período publicaron siete álbumes (más algún recopilatorio), después se separaron y, años después, volvieron a retomar la actividad. «Do it again» pertenece a su primer disco, titulado «Can’t buy a thrill»; es, tal vez, su canción más conocida y en ella podemos apreciar bien su estilo: un rock melódico muy sofisticado, cercano al pop y, sobre todo, al jazz. Estamos ante un grupo bastante singular que, aunque por concepto musical, podríamos alinearlo junto a otras formaciones de jazz-rock como Chicago o Blood, Sweat & Tears, tienen un toque pop y cierto aire sureño que es muy característico de ellos; tampoco me parece que sea el clásico grupo de rock melódico o AOR, mas que nada por la complejidad de algunas de sus propuestas, no siempre del gusto del gran público.
C. François / F. Sinatra / N. Simone / Los Piratas. «Comme d’habitude» / «My Way»
Ya sabemos cómo les gusta a los estadounidenses hacer las cosas “a su manera”; no se conforman con buenas series y películas europeas, tienen que volver a filmarlas siguiendo sus particulares cauces y patrones mentales; algo parecido ha sucedido con la conocidísima canción “My Way”. Fue compuesta, en 1967, por el francés Jacques Revaux con el ánimo de que la interpretara la cantante Dalida; no parece que fuera muy de su agrado, por lo que Revaux se la presentó a su amigo Claude François, quien la modificó dando lugar a “Comme d’habitude”, una triste visión sobre el tedio de la vida conyugal y la costumbre como motor en las relaciones de pareja. Al parecer, el cantante canadiense Paul Anka vio a Claude Francçois interpretar esta canción en la televisión, le gustó y se apresuró a comprar los derechos para la versión en inglés; el resultado fue “My Way”, la misma melodía pero con tales cambios en la letra que acabaría por modificarse el sentido del tema original. “My Way” fue ofrecida a Frank Sinatra, se publicó en 1969 y puede decirse que es una de las canciones más conocidas por el gran público, incluso por aquellos que ni tan siquiera tienen inquietudes musicales. Como podréis imaginar, la lista de versiones es gigantesca; os animo a que me digáis cuál os gusta más o cuál os trae mejores recuerdos. Yo voy a hacer hoy una excepción y voy a proponer cuatro versiones: las dos originales, las de Claude François y Frank Sinatra (ésta es la que más me sigue gustando), la interpretada por Nina Simone y otra un poco diferente, más rockera, la que nos dejó el grupo gallego Los Piratas.