Lo bueno del autoplagio en la música es que nadie puede demandarte por violar los derechos de autor, en cambio permite refrescar viejos éxitos y, llegado el caso, modificar la letra o la melodía con total libertad. Si escucháis los temas «No Particular Place to Go» y «Big Ben Blues«, de Chuck Berry, os daréis cuenta de que, además de parecerse entre ellos, copian la estructura melódica de una canción anterior del mismo autor: «School Days». En la entrada que dediqué a su primer éxito, «Maybellene» (1955), tema basado en la composición tradicional «Ida Red», daba algunas pinceladas generales de la biografía de Chuck Berry hasta firmar por la Chess Records, donde acabaría grabando sus canciones más exitosas, siempre con la juventud en su punto de mira; Berry supo retratar muy bien los amores adolescentes, las relaciones entre compañeros y amigos y esas pequeñas ilusiones y desilusiones típicas de aquella edad. Publicada en 1957 como single e incluida en su primer Lp («After School Session»), «School Days» es un amable llamamiento a la rebelión escolar y un grito reivindicativo del R&R como forma de vida de la juventud estadounidense. El compañero Adrián, autor del blog Tu Crítica Musical, ha descrito esta canción como música que «destila energía, potencia y espíritu juvenil en cada acorde. La guitarra de Berry suena magnífica, regalándonos un solo de guitarra excelso e intenso arropado por su particular e inimitable estilo». Una de las frases finales de este tema, la conocida Hail, hail rock and roll ha dado título a un documental sobre este músico, cuya banda sonora es uno de los mejores recopilatorios que conozco de Chuck Berry. Como es habitual con sus canciones, se han hecho bastantes versiones de «School Days»; yo destacaría las de Eddie Cochran, Don Lang & his Frantic Five, Cliff Richard, The Beach Boys, Gary Glitter, Led Zeppelin y, por supuesto, la debida a los australianos AC/DC -el segundo vídeo de hoy-, con la que se cerraba su segundo álbum («T.N.T.», 1975). Para finalizar, os propongo una menos evidente, la de los norteamericanos Iron City Houserockers, que fue grabada para su primer disco («Love’s So Tough», 1979) aunque no llegó a ser incluida en él; finalmente apareció en el álbum «Pumping Iron & Swating Steel: The Best of the Iron City Houserockers», editado en 1992.
Mes: marzo 2016
Friday Frolics. «The Morning After the Day Before»
No conozco a ningún pueblo, cultura o país que sea más desagradecido que España con el talento, la valía personal y la buena educación; aquí expulsamos a nuestros mejores titulados y nos quedamos con la zafiedad y la incultura de las diferentes especies zoológicas que merodean por «Gran Hermano». Con un país cargado de analfabetos funcionales no podemos aspirar a proteger nuestro patrimonio cultural, ni siquiera darlo a conocer, sencillamente no interesa, al fin y al cabo es asunto de cuatro excéntricos pretenciosos y anticuados. Me parece lamentable que formaciones de la calidad de Friday Frolics no reciban la promoción y visibilidad que merecen; no obstante, como en el fondo soy un optimista, no descarto escucharlos en algún programa de radio de cierto tirón, incluso, por qué no, en la televisión, creo que se lo merecen. Mientras tanto, para los que me seguís, os diré que este trío se creó a finales de 2012 a partir de una sesión de música tradicional irlandesa celebrada en Barcelona. Publicaron su primer trabajo homónimo (aquí lo podéis escuchar) en 2014 y el segundo («Factor 3») en 2015; tal y como ellos mismos manifiestan, «grabado de manera simultánea, microfonando cada instrumento y utilizando el sonido ambiente de la sala de grabación». Aunque han contando con la colaboración de otros colegas para la grabación del disco, Friday Frolics está formado por tres músicos: Marta Ponce (violín), Albert Pamies (bouzouki) y Javier Sagal (mandolina). En cuanto a su estilo, podríamos etiquetarlos como de grupo folk-celta, aunque su sonido tiene características propias y, desde mi punto de vista, no estamos ante otro grupo más de música celta; su apuesta bascula entre los tonos medievales y el rock progresivo, incorporando toda una gama de ritmos y sonidos ejecutados con maestría y gusto musical. El tema que he elegido, «The Morning After the Day Before», creo que nos habla muy bien de la potencialidad de esta formación; está compuesto de tres partes: «Bachelor party», que cuenta con la colaboración de Emilio Nieto (bajo) y Juan Jiménez Almaraz (flauta), de la banda Stolen Notes; «Hangover», donde se puede disfrutar con la guitarra eléctrica de Jen Majura, del grupo Evanescence; y «Wedding Reel», una canción tradicional irlandesa, en este caso interpretada por el trío habitual: Marta, Albert y Javier. Para finalizar, os recomiendo tres vídeos; éste primero es el videoclip promocional correspondiente a la grabación de «Factor 3», disco que puede escucharse completo a través de spotify; éste otro corresponde al tema «Farewel to Liverpool«, de su primer álbum; por último, si queréis ver cómo se manejan en directo, aquí tenéis una interpretación de «Spanish Omelette«, también de su disco anterior.
Spock’s Beard. «The Light»
El cuarto episodio de la segunda temporada de «Star Trek«, emitido por primera vez en 1967, se titulaba «Espejo, espejito», en alusión al universo paralelo con el que se encontraban los tripulantes de la nave Enterprise debido a un funcionamiento erróneo del teletransportador. En aquella realidad alternativa nuestros protagonistas mostraban su faceta más malvada, incluyendo al vulcano Spock, portador de una característica perilla que endurecía aún más su personaje. En 1992, los hermanos Neal (teclados, guitarra, voz y principal compositor) y Alan (guitarra) creaban en Los Ángeles (EE.UU.) un grupo musical al que denominaban «Spock’s Beard», en homenaje a aquel personaje espejo con el que nos sorprendieron los guionistas de Star Trek. A ellos se unieron el bajista David Meros, el batería Nick D’Virgilio y, a partir de su segundo disco («Beware of Darkness», 1996), el japonés Ryo Okumoto, responsable del órgano Hammond y el mellotron, tan característicos de esta banda. Un año antes habían publicado su primer trabajo, «The Light», un excelente álbum de rock progresivo clásico, tal vez el mejor de esta banda, al menos yo así lo creo, en el que que se incluyeron cuatro temas de larga duración compuestos por Neal Morse: «The Light» (15:05), «Go the Way you Go» (12:03), «The Water» (23:14) y «On the Edge» (6:11), que podéis escuchar en sus enlaces respectivos. De los cuatro, el que me parece más representativo del estilo Spock’s Beard es el primero, en el que se evidencia la gran influencia de Genesis en esta formación americana, tanto por la manera de utilizar la instrumentación como por los pasajes cantados. Una de las cosas que más llama la atención, y que a mí particularmente me encanta, son los contrastes entre las partes instrumentales, complejas y claramente progresivas, y las cantadas, bastante cercanas al pop; también la imprevisibilidad de movimientos y giros en sus composiciones, de tal manera que se les puede acusar de lo que se quiera pero, desde luego, no de aburridos. Un ejemplo de todo esto es «The Light», un tema que comienza y acaba con una sencilla melodía de piano y voz arropando a una composición excelente, en la que caben todo tipo de sorpresas, como ese minuto y veinte segundos (entre el 11:30 y el 12:50) en que «The Light» se pasa al ritmo latino gracias al uso de la guitarra española. Al final de la entrada os dejo otras dos alternativas a esta canción, por si hubiera problemas con el vídeo de Dailymotion.
E. Fitzgerald & L. Armstrong / Gene Ammons / Jane Monheit. «Cheek to cheek»
«Sombrero de Copa» (1935) es una de las películas musicales más conocidas de entre las que fueron interpretadas por la pareja formada por Fred Astaire y Gingers Rogers. El amigo Antonio, en su blog Diccineario, califica a este film de «chispeante e imborrable vodevil art-decó, dotado de auténticas joyas rítmicas surgidas de la colaboración entre Berlin y Steiner». Una de las secuencias más recordadas es la del baile entre los protagonistas al ritmo de «Cheek to cheek», haciendo alusión a esa forma de bailar, mejilla contra mejilla, que durante los años treinta tuvo muchos seguidores en las pistas de baile, aunque también muchos detractores entre los sectores más conservadores. «Cheek to cheek» fue compuesta por Irving Berlin, uno de los autores fundamentales en la construcción del cancionero norteamericano, además de productor de un buen número de películas y espectáculos de Broadway, y eso a pesar de que apenas tenía formación musical. Esta canción fue popularizada, con gran éxito, por Fred Astaire en la película que acabamos de mencionar, aunque existe una versión anterior, de 1930, debida a las Boswell Sisters. La lista de versiones, como suele ocurrir con estos temas tan populares, es muy extensa. Os animo a que digáis cuál es vuestra favorita; yo voy a mencionar las interpretadas por Count Basie, Rosemary Clooney, Billie Holiday, Peggy Lee, Stéphane Grappelli, Oscar Peterson, Sarah Vaughan, Diana Krall o Eva Cassidy, por mencionar sólo algunas. En cuanto a las tres versiones destacadas de hoy, vamos a comenzar, por orden cronológico, con la de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, grabada para el álbum «Ella and Louis» (1956), en el que colaboraron los músicos del cuarteto de Oscar Peterson. La segunda, de catorce minutos de duración, es la del saxofonista Gene Ammons, incluida en el Lp «The Big Sound» (1958), bien analizado en la web Tu Crítica Musical; en esta entrada, Adrián calificaba a esta versión de «melodía alegre y animada, con un cierto toque exótico que se encargan de aportar el saxo y la batería». La tercera está interpretada con una gran sensualidad por la estadounidense Jane Monheit, una de las mejores voces que tiene actualmente el jazz, y a quien ya tuvimos la oportunidad de escuchar a propósito de una entrada también dedicada a una canción muy cinematográfica: «As Times Goes By«; podéis encontrar esta versión de «Cheek to cheek» en su álbum «In The Sun» (2002). Para terminar, una mención a la defendida por el duo Lady Gaga – Tony Bennett, bastante reciente y que ha tenido mucho éxito de ventas.