Lone Star. “Pájaro de fuego”

«Yo había estudiado la carrera de piano en el Conservatorio del Liceo de Barcelona. Recibía premios y diplomas, pero en 1959 me fui a vivir durante un año a Inglaterra. Allí conocí la explosión del rock & roll y todo aquello cambió mi mente. Volví a España mentalizado de formar un grupo, y fue todo un shock convencer a mi familia. Le di un serio disgusto a mi padre, que pensaba que yo estaba destinado a ser un nuevo Rubinstein, aunque en mi interior yo sabía perfectamente que no iba a ser así de fácil. Tuvieron que aceptar el cambio de la música clásica por el rock”

Pedro Gené, cantante de Lone Star. Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 183.

El autor de estas palabras es Pedro Gené, fundador de una de las bandas pioneras del rock más importantes, y de mayor calidad, de cuantas existieron en España durante los años sesenta y setenta. A este viaje, desde la música clásica al rock, se unieron algunos de sus compañeros de conservatorio. Iniciaron su andadura con el nombre de Lone Star, un homenaje de Gené a los Estados Unidos, muy presentes en él, sobre todo por el blues y por la Guerra de Secesión americana, de la que era un enamorado; además, así evitaban denominar a la banda comenzando por el típico “Los …”, tan habitual en aquella época. El grupo se formó en Barcelona, hacia 1960; ensayaban en la calle Conde de Asalto (Carrer Nou), cerca del Liceo, y actuaban en locales y clubs como Kit Kat, Texas, Jamboree, Pan Ams, La Cabaña del Tío Tom o el Tropical, en Casteldefells, donde tocaban versiones de R&R y R&B. En 1963 ficharon para la discográfica EMI (divisiones “La Voz de su Amo” y, posteriormente, “Odeón”), donde grabaron un buen número de discos (Eps y Lps), en los que al principio predominaban las versiones de Ray Charles, The Animals, The Rolling Stones y otros artistas. Poco a poco fueron introduciendo temas propios en sus discos, uno de los más conocidos es “Mi Calle” (1968), del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior. Ese mismo año de 1968 publicaron el álbum “Lone Star en jazz”, sorprendiendo así a todo el mundo, pues no era habitual que, en España, un grupo de rock también tocara jazz:

“Nosotros, paralelamente al rock y al rhythm and blues, teníamos un desdoblamiento y hacíamos jazz. Debutamos con ese concepto en el teatro Beatriz, de Madrid, cogimos mucha fuerza, y entonces la Dirección General de Cultura Popular nos incluyó en los Festivales de España. Así estuvimos un año tocando jazz. El público estaba acostumbrado a oír cantantes de corte folclórico, por lo que supongo que su impresión al oírnos sería la misma que tenían al ver Las mujeres sabias, de Moliére, en vez de una obra de Arniches”

Pedro Gené, cantante de Lone Star. Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 188.

En 1972 publicaron el disco titulado “Es largo el camino”, un trabajo excelente en el que tienen cabida planteamientos cercanos al rock psicodélico-progresivo, incluso al hard rock y al jazz-rock. Si tenéis una idea bastante clara de lo que fue el pop y el rock durante la década de 1960 y principios de los setenta en España, os recomiendo que escuchéis este disco, tal vez os llevéis una sorpresa (sobre todo los más rockeros). Entre los buenos temas que tiene este álbum, os recomiendo “If by Night I Call Your Name”, “Máquina infernal”, “Nathalie” y, sobre todo, “Pájaro de fuego”, un potente tema en la frontera con el rock progresivo, con una soberbia sección rítmica de esas que no se olvidan; en palabras de Julián Molero,

“Pájaro de fuego” es un “espectacular tema de ritmo trepidante y percusión de regusto selvático cargado de abruptos y bien medidos cambios de ritmo conducidos por la guitarra. La voz derrocha facultades y recorre todo lo abarcable y lo inabarcable, arrastrando las sílabas unas veces, gritándolas, otras. Mención aparte dos detalles: la intervención de la flauta y la parte en que este pájaro abandona su trópico y se adentra en el más exquisito jazz neoyorquino con el piano dirigiendo las operaciones

Julián Molero, consultado en La Fonoteca.

Aunque con altibajos, Lone Star ha permanecido en activo hasta aproximadamente el año 2000; acabo, precisamente, con una interpretación en directo de “Pájaro de fuego” de los años noventa.

Cactus. “Bro. Bill”

Vanilla Fudge fue una formación estadounidense de blues-rock, rock psicodélico y, de algún modo, pionera del hard rock, cuya propuesta musical influyó en grupos de este estilo, como Deep Purple, Uriah Heep o Black Sabbath, habitualmente considerados como fundamentales e imprescindibles en la evolución del género hacia el heavy metal. La formación primigenia se disolvió en 1970, aunque meses antes el batería Carmine Appice y el bajista Tim Bogert ya habían formado otro grupo denominado Cactus, en el que también se integrarían el guitarrista Jim McCarty y el vocalista Rusty Day. Estos cuatro músicos grabaron tres álbumes (“Cactus”, 1970; “One Way … or Another”, 1971; y “Restrictions”, 1971) con ese sonido tan característico de esta formación, entre el blues-rock sucio y el hard rock. Se disolvieron en 1972, después de grabar el disco titulado “’Ot ‘n’ Sweaty” (1972), con Carmine Appice y Tim Bogert como únicos miembros pertenecientes a la formación original. Ese mismo año, Appice y Bogert se unirían al guitarrista Jeff Beck para constituir el power trio Beck, Bogert & Appice, una vieja aspiración que no pudo llevarse a cabo en 1969, debido a un grave accidente automovilístico sufrido por Jeff Beck, que le impidió entrar a formar parte de este proyecto, en el que también debería haber estado el cantante Rod Stewart. Por lo tanto, Cactus realmente se creó como segunda opción, para tratar de paliar este contratiempo. Parece que aún siguen en activo, después de superar años de separación, reencuentros y refundaciones, la última con Carmine Appice al frente como único integrante de la formación setentera.

El primer álbum de esta interesante banda (“Cactus”, 1970) incluía ocho canciones, seis atribuidas a los cuatro miembros de la banda y dos versiones: “Parchman Farm”, de Mose Allison, y “You Can’t Judge a Book by the Cover”, de Willie Dixon. Ni tengo este disco ni he podido ver ningún ejemplar, pero las páginas de internet habituales (Wikipedia, Discogs o Allmusic) coinciden en otorgar la autoría del tercer corte del álbum, el titulado “Bro. Bill”, a Appice, Bogert, Day & McCarty. Sin embargo, estamos ante un caso que, desde luego, supera la categoría de “parecido razonable”; en este sentido, os recomiendo que escuchéis el tema de Charles Otis, Jerry Leiber y Mike Stoller titulado “Brother Bill (The Last Clean Shirt)”, cuya primera grabación, de 1964, corresponde a The Honeyman; aunque existen otras posteriores, como las de The Rockin’ Berries (1965), Dig Richards (1966), The Original Animals (1977) o T-Bone Walker (1973), éstas dos últimas grabadas con posterioridad al “Bro. Bill” de Cactus. Y no estamos hablando solamente de una coincidencia melódica, las letras de ambas canciones, en torno a la lamentable vida y muerte del hermano Bill, son prácticamente idénticas.

Glenn Miller / The Manthattan Transfer / Cluster Sisters. “Tuxedo Junction”

En España llamamos “esmoquin” al traje de noche masculino, concebido como conjunto de etiqueta semiformal, utilizado para lucir en fiestas nocturnas como cócteles, entregas de premios y otros actos sociales de cierta relevancia; para actos más formales, como bodas, recepciones oficiales o cenas de gala, están reservadas otras prendas, como el chaqué (ceremonias diurnas), el frac (ceremonias nocturnas) o el traje típico de una determinada región, cultura o nación. Sin embargo, la denominación española es errónea porque el nombre proviene de otra prenda diferente, el smoking jacket, que los británicos solían poner encima del traje, a modo de bata, para evitar que el humo del tabaco se impregnara en la vestimenta. El esmoquin es una prenda de origen angloestadounidense, conocida en Reino Unido como black tie o dinner jacket, y en Estados Unidos como “tuxedo”. Parece que el primero en utilizar una prenda de este tipo fue Eduardo VII de Inglaterra, cuando aún era Príncipe de Gales, pero quienes la popularizaron fueron los norteamericanos, ellos fueron quienes decidieron diseñar una prenda, parecida a la que lucía el Príncipe de Gales en actos privados, para las cenas del “Tuxedo Club”, un lujoso club social situado a las afueras de Tuxedo (Estado de Nueva York); fue durante el primer baile de otoño, en octubre de 1886, el día en el que se decidió por primera vez que todos los hombres deberían ir ataviados con esta singular prenda; a partir de aquella fecha, el “tuxedo” comenzó a hacerse popular, y habitual, en todo el mundo.

En Birmingham (Alabama -EE.UU.-) hay actualmente un edificio que, en principio, no llama la atención, pero es historia del jazz. En la intersección entre Ensley Avenue y la 20th Street se encuentra ubicado el Nixon Building, un edificio donde hubo un local, conocido como “Junction”, en el que la comunidad negra comía y bailaba en su elegante salón; aquello ocurrió entre mediados de la década de 1920 y mediados de los cincuenta. Al restaurante se podía ir con la ropa de trabajo, pero no al salón de baile, donde se exigía ir correctamente vestido; “sabedor el dueño del ‘Junction’ de los problemas económicos de su público”, tal y como nos cuentan en la web Megahone, “abrió una tienda de alquiler de ropa junto al local. Allí se podían alquilar por horas, elegantes vestidos de noche arropados por blancos collares de perlas para las señoras, seductores vestidos largos llenos de lentejuelas que brillaban bajo los focos de la pista de baile para las más atrevidas y elegantes ‘tuxedos’ para los caballeros. Por más de treinta años el ‘Junction’ se convirtió en la meca para sus parroquianos tanto desde un punto social como de entretenimiento”.

En 1939, los músicos Erskine Hawkins, Bill Johnson y Julian Dash, junto con el letrista Buddy Feyne, escribieron una canción en homenaje al “Junctión”, que titularon “Tuxedo Junction”. Inicialmente instrumental, el tema fue grabado por primera vez por Erskine Hawkins & His Orchestra (1939), aunque quien lo hizo famoso fue Glenn Miller, apenas unos meses después; llegó a vender 115.000 copias en la primera semana y la melodía animó a los soldados americanos que combatían en la II Guerra Mundial. Ni que decir tiene que es un tema con muchas interpretaciones (no todas en el ámbito del jazz); véanse, por ejemplo, las de The Andrews Sisters, Gene Krupa, Stan Kenton, Tito Puente, Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Frankie Avalon, Duane Eddy, Quincy Jones, Joe Jackson o The BBC Big Band Orchestra. Para acompañar a Glenn Miller, os propongo dos versiones cantadas, la clásica de Manhattan Transfer (a quienes ya hemos tenido en una entrada anterior), incluida en su excelente segundo álbum, el titulado “The Manhattan Transfer” (1975); y la del grupo brasileño Cluster Sisters, de quienes sólo conozco un bonito álbum (“Cluster Sisters”, 2015), con un sonido que homenajea a las míticas Andrews Sisters.

Nixon Building (Alabama -EE.UU.-), lugar donde estuvo ubicado el restaurante, local y tienda de alquiler de ropa ‘Junction’

Kool & the Gang. “Get Down On It”

Kool & the Gang es un grupo de disco-funk creado en 1964 -aún en activo-, en la localidad estadounidense de Jersey City. Su propuesta musical inicial fue esencialmente instrumental, con mayor protagonismo de sonidos cercanos al funky-jazz y al soul. No en vano, los hermanos Bell (Robert “Kool” -bajo- y Ronald -saxo-), miembros de esta banda, conocían bien el jazz gracias a su padre, dedicado al boxeo, que tenía muy buena relación con figuras del jazz como Thelonius Monk o Miles David; éste último parece que, en un momento de su vida, quiso ser boxeador. Los hermanos Bell decidieron formar un grupo junto con otros cinco amigos de la escuela (Robert “Spike” Mickens -trompeta-, Dennis “DT” Thomas -saxo-, Ricky West -teclados-, George Brown -batería- y Charles Smith -guitarra-), que llamaron Jazziacs. Con ese nombre hicieron sus primeras apariciones musicales, hasta que decidieron presentarse como Kool & the Flames, utilizando el apodo de Robert Bell, que él mismo se había puesto por su facilidad para adaptarse a las pandillas callejeras de su vecindario, cuando éste llegó procedente de su Ohio natal. En 1969 ya se llamaban Kool & the Gang, debido a una sugerencia de su mánager ante el parecido con el nombre de la banda de James Brown: The Famous Flames.

Durante los años setenta grabaron bastantes discos, con reconocimiento desigual y una cierta sensación, al final de la década, de que necesitaban un giro radical para impulsarse de nuevo hacia el éxito. Así fue como, en 1979, incorporaron a un vocalista principal (James “JT” Taylor), en el que focalizaron una nueva propuesta musical que, tomando al funk como punto de partida, caminara hacia estilos más cercanos al pop y la música disco que al jazz de sus orígenes. Y lo consiguieron, hasta el extremo de que no todo el mundo conoce a los Kool & the Gang setenteros y, en cambio, son pocos los aficionados a la música -sobre todo los de una cierta edad- que no hayan cantado y bailado los temas más discotequeros de los ochenta. En 1980 lanzaron el álbum titulado “Celebrate!”, uno de los discos más recordados de este grupo, con temas tan conocidos como “Celebration”; un año después publicaron “Something Special”, su decimotercer álbum de estudio, en el que se incluyeron canciones como “Take My Heart”, “Steppin’ Out”, “No Show”, “Stand Up and Sing” o la que da título a esta entrada: “Get Down On It”, una estimulante invitación a bailar y pasarlo bien en lugar de quedarse inmóvil, pegado a una pared. Por supuesto, existen versiones de esta canción; sin embargo, en esta ocasión no os voy a mencionar ninguna, prefiero finalizar con un directo de Kool & the Gang del año 1981, para que los podáis ver en acción.

The Ventures / The Lively Ones. “Spudnik” (“Surf Rider”)

The Ventures es un grupo estadounidense pionero del rock instrumental –aún en activo– mencionado a menudo en este blog, sobre todo en las entradas de versiones. Tuvo su origen en el dúo de guitarristas Don Wilson y Bob Bogle quienes, a finales de la década de 1950, comenzaron a tocar en pequeños clubs y fiestas privadas con el nombre de Versatones. Como esta denominación estaba registrada, no tuvieron más remedio que buscar otra; finalmente decidieron hacer caso a la madre de Wilson y llamarse The Ventures. Comenzaron a grabar discos en 1960, ya como cuarteto; tras algunos cambios en su formación, pronto constituirían la que se puede considerar como alineación clásica: Bob Wilson (guitarra rítmica), Bob Bogle (bajo), Nokie Edwards (guitarra principal) y Mel Taylor (batería). Su versión de “Walk Don’t Run” (1960) fue muy escuchada y vendida, lo que les permitió tener el favor del público durante toda la década de 1960. Las nuevas tendencias musicales los acabarían arrinconando durante los años setenta, aunque resurgieron al final de esta década -y principios de los ochenta- gracias a algunos grupos de punk y new wave, muy interesados en movimientos como el garage rock o el surf rock, estilo en el que se acabó encuadrando a The Ventures, aunque cuando ellos empezaron eso del surf rock ni siquiera existía; la banda femenina The Go-Go’s dedicó la canción “Surfin ‘And Spyin” a The Ventures, y éstos grabaron su propia versión, que a veces interpretaban en directo.

En 1994, esta banda volvió a estar de actualidad en el mundillo musical, aunque en realidad fuera de manera indirecta; uno de los habituales de este blog, Quentin Tarantino, incluyó una canción de los Ventures en su famosa película “Pulp Fiction” (1994). Se trataba del tema titulado “Surf Rider”, interpretado por otra banda instrumental, los californianos The Lively Ones. Según nos cuentan en la web donwalker.net, esta canción fue compuesta por el guitarrista de The Ventures Nokie Edwards, inicialmente bajo el título de “Nokie’s Tune”; decidieron cambiar el nombre, a “Spudnik”, al incluirla en el álbum “Mashed Potatoes and Gravy” (1962) de los Ventures. Poco tiempo después, la banda The Lively Ones grabó de nuevo la canción, rebautizándola como “Surf Rider”, incluso intentaron registrarla a su nombre, aunque los abogados de The Ventures les sugirieron que no lo hicieran. Sea como fuere, ya no se volvería a conocer la canción como “Spudnik”; las interpretaciones posteriores fueron grabadas con el título de “Surf Rider”. Si os paráis a mirar un poco en youtube, veréis que esta melodía tiene bastantes versiones ejecutadas por aficionados y gente anónima; y también hay varios vídeos en los que se enseña cómo tocarla, véase por ejemplo éste o éste otro.