Yes. “I’ve Seen All Good People”

Yes tiene cinco álbumes magistrales, publicados de manera ininterrumpida entre 1971 y 1977: “Fragile” (1971), “Close to the Edge” (1972), “Tales from Topographic Oceans” (1973), “Relayer” (1974) y “Going for the One” (1977). Pero a menudo nos olvidamos de otro gran trabajo, con el que esta banda comenzó a convertirse en un grupo de leyenda: “The Yes Album” (1971). Este Lp fue el tercero de la formación británica, publicado tras los titulados “Yes” (1969) y “Time and a Word” (1970), en los que el sonido característico Yes aún no estaba bien definido, pues en ellos se mezclaban sonidos de diferentes estilos, además de incluirse versiones de artistas y bandas como The Byrds, The Beatles, Stephen Stills o Richie Havens. Sin embargo, todas las canciones de “The Yes Album” ya estaban compuestas por miembros del grupo, y en él no se incluía ninguna versión; el sonido era más rico y complejo que en los dos primeros discos, más decididamente progresivo, además de formar parte de él algunos de los temas clásicos del repertorio de Yes, como “Yours is No Disgrace”, “Clap” -grabado en directo, en The Lyceum (Londres, julio de 1970)-, “Starship Trooper” o “I’ve Seen All Good People”. Este salto de calidad fue debido, en buena parte, al guitarrista Steve Howe, recientemente incorporado a la banda en sustitución de Peter Banks. El grupo se completaba con Tony Kaye a los teclados -sustituido en el siguiente disco (“Fragile”) por Rick Wakeman-, Jon Anderson (voz), Chris Squire (bajo) y Bill Bruford (batería), es decir, casi la formación estelar de Yes.

“I’ve Seen All Good People” es un tema de siete minutos de duración dividido en dos movimientos: “Your Move”, compuesto por Jon Anderson, y “All Good People”, escrito por Chris Squire; el primero, comercializado como single, es poseedor de una gran riqueza melódica, perfecto para los coros y la singular voz solista de Jon Anderson, con unos maravillosos tonos acústicos, que Steve Howe consigue con una guitarra portuguesa de doce cuerdas y una acústica convencional, y un trabajo solvente de Tony Kaye con el órgano Hammond; la segunda parte del tema es más eléctrica, vital y rockera, con mayor protagonismo de Chris Squire al bajo y, nuevamente, de Steve Howe a la guitarra, que está soberbio. Lo podéis comprobar en este directo del año 1973, en el que ya se puede ver a Rick Wakeman a los teclados; y, también, en éste otro de 2003, nuevamente con la formación habitual de Yes (en esta ocasión, con Alan White a la batería, en lugar de Bill Bruford). La letra utiliza el juego del ajedrez de manera metafórica, probablemente para referirse a los desafíos de la vida y a otros asuntos profundos y espirituales, algo que era muy del gusto de Jon Anderson.

Canned Heat. «Going Up the Country»

Henry Thomas fue un músico de blues (y otros estilos) nacido en 1874, en una familia de esclavos liberados en Texas, y fallecido hacia 1930. Apenas se sabe nada sobre su vida; recorrió las vías del ferrocarril ganándose el pan como cantante itinerante y llegó a grabar una docena de singles para el sello Vocalion Records entre 1927 y 1929. Podríamos decir que fue una especie de Robert Johnson, aunque menos conocido por el gran público; en cambio, los músicos profesionales a menudo han recurrido a su obra para rescatar y versionar algunas de sus canciones. Por ejemplo, Bob Dylan se ocupó de su tema “Honey Won’t You Allow Me One More Chance”, Lovin’ Spoonful, Jim Kweskin y otros hicieron lo mismo con “Fishing Blues”, mientras que “Don’t Ease Me In” fue versionada por Grateful Dead y “Bull Doze Blues” fue adaptada por Canned Heat, la banda de Alan Wilson y Bob Hite, formada en la ciudad californiana de Los Ángeles, en 1965, a partir de una comunidad de coleccionistas de blues. No es extraño, por lo tanto, que Canned Heat versionara esta vieja canción, al fin y al cabo, sus discos están repletos de temas de blues, y sus colaboraciones con los maestros del género son numerosas (aquí lo podéis ver), a menudo ayudándoles a recuperar la notoriedad perdida gracias a grabaciones conjuntas. Sin ir más lejos, en el tercer álbum de esta formación (“Living the Blues”, 1968), en el que se incluyó este tema de Henry Thomas, también se versionaron melodías de Charlie Patton, Jimmy Rogers o Lemon Henry “Blind Lemon” Jefferson.

La adaptación de “Bull Doze Blues” fue llevada a cabo por Alan Wilson (él es el que aparece en los créditos como autor de la canción); mantuvo intacta la melodía y el sonido de la flauta de pan, gracias a la labor desarrollada por el flautista y saxofonista Jim Horn, pero reescribió la letra, le dio ese aire boogie rock tan característico de Canned Heat y puso otro título: “Gong up the Country”. La canción pronto se convirtió en una especie de himno hippie rural, sobre todo a raíz de la actuación de Canned Heat en el Festival de Woodstock y de que se incluyera el tema en el documental “Woodstock, 3 días de paz y música” (1970) –aquí lo podéis ver-. Finalizo con alguna versión, en concreto las ejecutadas por Bill Wyman, Nitty Gritty Dirt Band, A Nyughatatlan y la de los jóvenes hermanos Kitty, Daisy & Lewis, de quienes tal vez me ocupe en otra ocasión.

Mama Cass. “It’s Getting Better”

Cass Elliot, quizás más conocida como “Mama Cass”, es una de las grandes voces femeninas de la música popular, fallecida a los treinta y dos años de un infarto de miocardio. En We Are Rock, el imprescindible blog dedicado a las mujeres y el rock, Marta nos habla de la vida de Ellen Naomi Cohen, nombre con el que nació, el 19 de septiembre de 1941 en Baltimore (Maryland -EE.UU.-), y de su carrera como cantante en diversos grupos: The Triumvirate (The Big 3), The Mugwumps, The New Journeymen y, por supuesto, The Mamas & The Papas, grupo al que ya prestamos atención en una entrada anterior. Cass Elliot comenzó su carrera en solitario en 1968, tras la ruptura de The Mamas & The Papas, la banda que cantaba al amor y que, sin embargo, no pudo soportar los secretos y las infidelidades que se generaron entre los componentes de esta formación. El primer álbum de Mama Cass se tituló “Dream a Little Dream” (1968); en el se incluyeron temas de Graham Nash, Leonard Cohen, Richard Manuel (The Band), John Sebastian o el clásico de los años 30 “Dream a Little Dream of Me”.

Su segundo Lp se grabó tras la crisis sufrida por esta cantante durante un show en Las Vegas, en octubre de 1968; según nos cuenta Marta: “todo comenzó con una dieta que Cass siguió para perder peso antes de su debut, por lo visto su rango vocal y garganta se resintieron y acabó perdiendo voz a pesar de los cuidados en los días previos al debut en las Vegas. La actuación fue desastrosa y su voz no estuvo a la altura, por lo que fue duramente castigada por la prensa. Más tarde se demostró que Cass había estado consumiendo drogas antes del debut, motivo por el que no cantó como es debido”. El episodio dejó muy afectada a Cass, de ahí que, en el segundo álbum, titulado “Bublegum, Lemonade & … Something for Mama” (1969), el control fuera totalmente asumido por la discográfica Dunhill, ellos eligieron las canciones y el estilo de la mano del productor Steve Barri. Sea como fuere, es un álbum precioso, en el que se recogen canciones de Delaney Bramlett, Laura Nyro o Barry Mann y Cynthia Weil, entre otros; temas pop muy bien arreglados, zambulléndose entre otros estilos como el jazz, el country o el cancionero americano. El disco comienza con la melodía titulada “It’s Getting Better”, compuesta por el matrimonio Mann-Weil, un homenaje al amor tranquilo, sereno, a esas relaciones en las que el sentimiento crece con el paso del tiempo, justo lo contrario que suele suceder con el amor apasionado y romántico, tan habitual en la literatura y la música. La primera grabación fue realizada por el grupo estadounidense The Vogues, en 1968, después lo harían otros artistas, como Leonard Nimoy (el “señor Spock” de Star Trek), Paul Jones o, evidentemente, Mama Cass, suya es la versión más conocida de esta canción y, probablemente, la mejor. Finalizamos con una actuación de Cass Elliot para televisión, fechada hacia 1970.

The Trashmen / Ramones. “Surfin’ Bird”

El R&R nació como género mestizo, desenfadado y frenético, ideal para una juventud que buscaba diversión y pocas complicaciones vitales. El rockabilly -procedente del country, mayoritario entre la población blanca- y el R&B -originario del blues y, por lo tanto, de la comunidad afroamericana- están en el origen de este movimiento musical, cultural y social, que vivió sus mejores momentos durante las décadas de 1960 y 1970, y también una gran evolución que, en realidad, es la que explica la grandeza de este género. Durante estos años, el viejo R&R, sencillo y sin pretensiones intelectuales, fue transformándose en un género rico en matices y complejo en sus planteamientos musicales, gracias a la incorporación de tendencias como la psicodelia, el hard rock o el rock progresivo. A mediados de los setenta, el rock había endurecido sus planteamientos: las composiciones musicales eran complejas, a menudo virtuosas, las letras rayaban en la intelectualidad pretenciosa y, quienes tocaban o cantaban rock, habían renegado de su juventud para transformarse en estrellas del espectáculo, en definitiva, gente rica y famosa. El punk nació como respuesta a lo que algunos consideraban una traición a la propia esencia del R&R; de tal manera que este estilo es, esencialmente, un movimiento revival, un intento de rescatar la vieja esencia del R&R a partir de unos planteamientos independientes y contraculturales, en los que se intentaba reivindicar un R&R agresivo y sencillo, de canciones cortas, sin florituras instrumentales y con unas letras intrascendentes y desenfadadas, es decir, una vuelta a los orígenes.

Casi todos los grupos punk homenajean al antiguo R&R, y a subgéneros sesenteros como el garage rock o el surf rock, a través de adaptaciones o versiones. El tema de hoy, “Surfin’ Bird”, es un ejemplo de ello; todo un clásico del surf rock garagero más alocado, que ha sido interpretado por grupos como The Cramps, The Bannamen, Frenzy, Tokyo Cramps, Nobunny, Os Cascavelletes, Sodom (éstos aún más ásperos, muy adecuados para los seguidores del trashmetal) o Ramones, una de las bandas punk más importantes en la historia de este género, que incluyeron esta canción en su álbum titulado “Rocket To Russia” (1977). Para que veáis que el sonido punk, al menos el primigenio de los años 70, no era algo tan novedoso o rompedor como a menudo se piensa, os aconsejo que escuchéis el original de esta canción, grabado en 1963 por el grupo estadounidense The Trashmen, una de esas bandas one-hit wonder que apenas tuvo más éxitos que este “Surfin’ Bird”. Y no fueron los únicos, otros grupos del momento, como The Strollers, The Hep Stars o The Iguanas (la banda donde empezó Iggy Pop) también versionaron esta canción dentro de unos parámetros que podríamos calificar como proto-punk.

Esta melodía onomatopéyica, alocada, sin apenas letra, fue inicialmente atribuida a Steve Wahrer, miembro de los Trashmen, aunque realmente es una adaptación de los temas “Papa-Oom-Mow-Mow” y “The Bird’s the Word” del grupo de doo-wop The Rivingtons quienes, al parecer, se habían inspirado en la canción “What’s the Word Thunderbird”, compuesta en 1957 por el saxofonista Red Prysock. Los Trashmen escucharon una de estas canciones de los Rivingtons en una actuación en directo del grupo Sorensen Brothers, que la llevaba en su repertorio; así fue como los Trashmen adaptaron la canción y la hicieron suya. En una de sus actuaciones en directo fueron descubiertos por el disc-jockey local Bill Diehl; él los hizo participar en algunos concursos (que ganaron) y consiguió que grabaran la canción. En cuanto a la autoría, finalmente figuran Steve Wahrer y los integrantes de los Rivingtons, que no dudaron en amenazar con una demanda por plagio a los Trashmen si no se les reconocía como autores.

Lone Star. “Pájaro de fuego”

«Yo había estudiado la carrera de piano en el Conservatorio del Liceo de Barcelona. Recibía premios y diplomas, pero en 1959 me fui a vivir durante un año a Inglaterra. Allí conocí la explosión del rock & roll y todo aquello cambió mi mente. Volví a España mentalizado de formar un grupo, y fue todo un shock convencer a mi familia. Le di un serio disgusto a mi padre, que pensaba que yo estaba destinado a ser un nuevo Rubinstein, aunque en mi interior yo sabía perfectamente que no iba a ser así de fácil. Tuvieron que aceptar el cambio de la música clásica por el rock”

Pedro Gené, cantante de Lone Star. Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 183.

El autor de estas palabras es Pedro Gené, fundador de una de las bandas pioneras del rock más importantes, y de mayor calidad, de cuantas existieron en España durante los años sesenta y setenta. A este viaje, desde la música clásica al rock, se unieron algunos de sus compañeros de conservatorio. Iniciaron su andadura con el nombre de Lone Star, un homenaje de Gené a los Estados Unidos, muy presentes en él, sobre todo por el blues y por la Guerra de Secesión americana, de la que era un enamorado; además, así evitaban denominar a la banda comenzando por el típico “Los …”, tan habitual en aquella época. El grupo se formó en Barcelona, hacia 1960; ensayaban en la calle Conde de Asalto (Carrer Nou), cerca del Liceo, y actuaban en locales y clubs como Kit Kat, Texas, Jamboree, Pan Ams, La Cabaña del Tío Tom o el Tropical, en Casteldefells, donde tocaban versiones de R&R y R&B. En 1963 ficharon para la discográfica EMI (divisiones “La Voz de su Amo” y, posteriormente, “Odeón”), donde grabaron un buen número de discos (Eps y Lps), en los que al principio predominaban las versiones de Ray Charles, The Animals, The Rolling Stones y otros artistas. Poco a poco fueron introduciendo temas propios en sus discos, uno de los más conocidos es “Mi Calle” (1968), del que ya nos hemos ocupado en una entrada anterior. Ese mismo año de 1968 publicaron el álbum “Lone Star en jazz”, sorprendiendo así a todo el mundo, pues no era habitual que, en España, un grupo de rock también tocara jazz:

“Nosotros, paralelamente al rock y al rhythm and blues, teníamos un desdoblamiento y hacíamos jazz. Debutamos con ese concepto en el teatro Beatriz, de Madrid, cogimos mucha fuerza, y entonces la Dirección General de Cultura Popular nos incluyó en los Festivales de España. Así estuvimos un año tocando jazz. El público estaba acostumbrado a oír cantantes de corte folclórico, por lo que supongo que su impresión al oírnos sería la misma que tenían al ver Las mujeres sabias, de Moliére, en vez de una obra de Arniches”

Pedro Gené, cantante de Lone Star. Consultado en: Domínguez, Salvador. Bienvenido Mr. Rock … Los primeros grupos hispanos 1957-1975. Madrid: SGAE, 2002; pág. 188.

En 1972 publicaron el disco titulado “Es largo el camino”, un trabajo excelente en el que tienen cabida planteamientos cercanos al rock psicodélico-progresivo, incluso al hard rock y al jazz-rock. Si tenéis una idea bastante clara de lo que fue el pop y el rock durante la década de 1960 y principios de los setenta en España, os recomiendo que escuchéis este disco, tal vez os llevéis una sorpresa (sobre todo los más rockeros). Entre los buenos temas que tiene este álbum, os recomiendo “If by Night I Call Your Name”, “Máquina infernal”, “Nathalie” y, sobre todo, “Pájaro de fuego”, un potente tema en la frontera con el rock progresivo, con una soberbia sección rítmica de esas que no se olvidan; en palabras de Julián Molero,

“Pájaro de fuego” es un “espectacular tema de ritmo trepidante y percusión de regusto selvático cargado de abruptos y bien medidos cambios de ritmo conducidos por la guitarra. La voz derrocha facultades y recorre todo lo abarcable y lo inabarcable, arrastrando las sílabas unas veces, gritándolas, otras. Mención aparte dos detalles: la intervención de la flauta y la parte en que este pájaro abandona su trópico y se adentra en el más exquisito jazz neoyorquino con el piano dirigiendo las operaciones”

Julián Molero, consultado en La Fonoteca.

Aunque con altibajos, Lone Star ha permanecido en activo hasta aproximadamente el año 2000; acabo, precisamente, con una interpretación en directo de “Pájaro de fuego” de los años noventa.