One-hit wonder es una expresión que se suele utilizar para designar a aquellos artistas musicales que sólo son conocidos por una canción, generalmente muy exitosa. Seguro que casi todos recordaréis algún grupo o solista que se ajusta a esta tipificación; hasta la industria del cine se ha ocupado de este asunto a través de la película «The Wonders» (1996), dirigida por Tom Hanks, en la que se narra la historia de un grupo ficticio de un sólo éxito («That Thing You Do!«) Un ejemplo de One-hit wonder fue Christie, una banda británica creada en 1969 en torno al vocalista, bajista y compositor Jeff Christie que, en 1970, se dio a conocer gracias a «Yellow River», un pegadizo tema de pop-rock compuesto por el mencionado Jeff Christie, que nos habla de las ansias de un soldado de la Guerra de Secesión americana por regresar a su hogar situado en el, probablemente inexistente, condado de Río Amarillo; dado que la canción fue lanzada durante la controvertida Guerra de Vietnam, hubo quien quiso interpretarlo como la historia de un joven que trata de abandonar el ejército tras su período de servicio militar obligatorio; esta misma fuente señala que, en lo musical, el autor se inspiró en algunos fragmentos del clásico de 1920 «In a Persian Market«, de Albert Ketèlbey, circunstancia que, en mi opinión, apenas se evidencia más allá de algunos segundos de canción que, remotamente, recuerdan a este clásico de aroma oriental. «Yellow River» fue ofrecida a The Tremeloes, grupo de beat inglés creado en 1958 bajo la denominación original de Brian Poole and the Tremeloes; tras grabar la canción, finalmente decidieron no comercializarla por considerarla demasiado pop para ellos, y consintieron en que Christie grabara de nuevo el tema modificando el registro inicial. A pesar de que publicaron algunas canciones interesantes, como «San Bernardino» -publicada en el mismo Lp que «Yellow River» («Christie«, 1970)- o «Iron Horse«, lo cierto es que nunca volvieron a disfrutar de un éxito tan rotundo como el que obtuvieron con la canción que hoy nos ocupa. En vista de la oportunidad desaprovechada y probablemente con el ánimo de enmendar su error, los Tremeloes la volverían a grabar y, esta vez sí, a comercializar, incluso hicieron una versión en español (o algo parecido). También existe otra en francés, a cargo de Joe Dassin, y un buen puñado más, como las de Middle of the Road, The Compton Brothers o las otras dos destacadas de hoy, interpretadas por Elton John y R.E.M., respectivamente. La primera pertenece a un álbum de versiones muy interesante,que tal vuelva a aparecer por aquí en alguna otra ocasión, el titulado «Chartbusters Go Pop» (1994); y la segunda fue incluida en el sencillo de los estadounidenses «All the Way to Reno (You’re Gonna Be a Star)», publicado en el año 2001.
Categoría: Pop-Rock
Duncan Dhu. «Casablanca»
Duncan Dhu es uno de los personajes de la novela Secuestrado, publicada en 1886 por el escocés Robert Louis Stevenson, el mismo que escribiera La Isla del Tesoro, La Flecha Negra o El Extraño Caso del Doctor Jeckyll y el señor Hyde. Uno de los protagonistas (Alan Breck) busca alojamiento en casa de Duncan Dhu; durante su estancia, Alan se enfrenta con otro personaje, situación que Duncan trata de resolver con un histriónico duelo de gaitas entre ambos contendientes. En 1984, tres muchachos de San Sebastián -Diego Vasallo (ex vocalista y bajista del grupo Los Dalton), Mikel Erentxun (ex cantante de la banda Los Aristogatos) y Juan Ramón Viles (ex guitarrista y batería de Los Dalton)- deciden crear un grupo con el nombre de Duncan Dhu, en honor de aquel anfitrión amante de las gaitas que aparece en la novela de Stevenson. Aunque procedían del País Vasco su propuesta musical era diametralmente opuesta al llamado Rock radical vasco, la corriente dominante en aquella época, de la que formaron parte grupos de rock urbano, heavy metal o punk como Barricada, La Polla Records, Cicatriz, Kortatu o Eskorbuto; Duncan Dhu nos ofrecía un pop-rock acústico de sonido muy limpio, casi luminoso, que pronto caló entre la juventud española. En 1986 publican su primer Lp, titulado «Canciones», todo un éxito de ventas en el que se incluyeron muchos de los temas que, con el paso del tiempo, acabarían siendo los más representativos de los donostiarras: «Cien Gaviotas», «Esos Ojos Negros», «No puedo evitar (pensar en ti)» o «Jardín de Rosas», versión de una canción country escrita por Joe South. Sin embargo, «Canciones» no fue su primer trabajo publicado; un año antes sacaron un mini-Lp cuyo título («Por Tierras Escocesas») aludía directamente al origen del nombre de la banda y al interés de Erentxun, Vasallo y Viles por esta temática. Se trata de un disco con seis canciones que se abre con el tema «Casablanca», una enigmática canción en la que destacan las voces y, sobre todo, las guitarras acústicas que, ejecutadas con sencillez, consiguen dar al tema una atractiva textura. «Casablanca» se editó también como single, pero no fue el primero; ese mismo año habían grabado dos canciones, «Mi Amor» y una curiosa versión de «Bésame Mucho» interpretada al más puro estilo Duncan Dhu, que fueron incluidas en un disco («La Única Alternativa») en el que participaron otros grupos noveles, como La Dama se Esconde, Cadena Perpétua o Gente Corriente.
George Harrison. «Got My Mind Set on You»
Los años setenta fueron buenos para George Harrison; tras el relativo ostracismo al que estuvo sometido durante su etapa beatle, eclipsado por Paul McCartney y John Lennon, logró verter toda la creatividad que tenía guardada en álbumes de gran calidad, como «All Things Must Pass» (1970), «Living in the Material World» (1973) o » Dark House» (1974). El asesinato de Lennon, ocurrido el 8 de diciembre de 1980, fue el punto de inflexión en su carrera; apenas tenía relación con él cuando falleció, tampoco debió gustarle no aparecer citado en su autobiografía, además Harrison se vio obligado a recluirse en su casa por el miedo a que atentaran también contra su persona. Tampoco estaba excesivamente contento con el reconocimiento que crítica y público estaban dando a sus últimos trabajos. Ya sea por alguna de estas razones, por todas ellas o por el creciente interés que estaba mostrando por otras actividades, como la producción cinematográfica -llegó a fundar la compañía HandMade Films, propietaria de películas como «La Vida de Brian» o «Time Bandits»-, lo cierto es que Harrison abandonó temporalmente su carrera musical tras la publicación del disco «Gone Troppo» en 1982. Cinco años más tarde reaparecería con «Cloud Nine«, un álbum producido por su amigo Jeff Lynne (líder de E.L.O.), que también contó con la colaboración de otros amigos y compañeros bien conocidos en el mundo de la música, como Ringo Starr, Eric Clapton, Elton John, Jim Keltner, Gary Wright o Jim Horn. La idea de Harrison era hacer un álbum alejado de los planteamientos intelectuales manejados en sus anteriores trabajos, reflexivos y musicalmente complejos; para ello, pensó en una canción como single: «Got My Mind Set on You», un tema pegadizo y de letra intrascendente que conocía desde su etapa beatle, y que fue rechazado por Lennon y McCartney cuando les propuso versionarlo y grabarlo. Esta canción fue compuesta por Rudy Clark e inicialmente fue grabada por el cantante estadounidense de R&B James Ray en 1962. La cara B de este single está ocupada con el tema «Lay His Head«, aunque inicialmente estaba previsto que fuera «Handle With Care«, grabado junto con Bob Dylan, Tom Petty, Jeff Lynne y Roy Orbison, el germen de un proyecto posterior conocido como The Travelling Wilburys. El otro tema famoso de «Cloud Nine» es «This is love«, aunque no es el único; también destacan otros, como «Cloud Nine«, «Just for Today» o «Devil’s Radio«. Para finalizar, aquí os dejo la versión extendida de «Got My Mind Set On You», publicada en formato 12″.
Whisky Caravan. «Genie»
Esta entrada me ha costado mucho escribirla a pesar de que, desde hace tiempo, sentía la necesidad de hacerlo, y más aún después de la festividad de Reyes, donde los niños han sido los protagonistas. De todas las atrocidades que leemos en los periódicos y escuchamos en los telediarios, las que tienen que ver con los abusos y maltratos infantiles son las que me más me hieren; las escucho en silencio, con el corazón acelerado y la boca llena de hiel. En noviembre de 1970 una trabajadora social de California daba a conocer al mundo uno de los casos más espeluznantes de maltrato infantil que se conocen, el de una niña de trece años que había vivido aislada prácticamente toda su vida; mostraba evidentes síntomas de subdesarrollo (físico y psicológico), malnutrición, maltrato y abandono. Genie, como se la llamó para preservar su identidad, era hija de Irene y Clark Wiley, un hombre depresivo y violento cuyo único lenguaje era el del autoritarismo y las palizas. Genie nació con una dislocación congénita de cadera y comenzó a hablar algo más tarde de lo habitual, lo que dio que pensar en un posible retardo intelectual. Ante este panorama, Clark Wiley decidió recluirla, que no se supiera nada de ella, con el fin de protegerla del mundo exterior. Según cuentan las crónicas, nunca tuvo contacto con nadie más que su padre, vivía encerrada en su habitación y dormía en una especie de bolsa dentro de una jaula hecha de alambre y madera. Nunca le enseñaron a comer (su dieta se reducía a comida para bebés, cereales y huevos cocidos), a ir al baño y, por supuesto, a hablar; ni siquiera podía emitir sonidos o hacer ruido, motivo más que suficiente para que su padre la gritara y la golpeara con fiereza. Con trece años sólo entendía veinte palabras, casi todas imperativas y cortas. Su habitación era un cubículo miserable, sin adornos, sin juguetes ni material didáctico; a pesar de ser un recinto prácticamente sellado, había un pequeño hueco, apenas cinco centímetros, donde Genie podía ver a los aviones pasar, el único contacto que tuvo con el mundo exterior.
A mediados de 1970, Irene Oglesby huyó con sus dos hijos y buscó apoyo en su madre; pasados unos días acudió a la beneficencia con la intención de ser operada de cataratas, pero fue Genie quien llamó la atención de la trabajadora social. La niña quedó bajo custodia y los padres fueron acusados de negligencia y maltrato infantil. Sin embargo, las autoridades tampoco estuvieron demasiado afortunadas; comenzaron con un programa educativo que, pasado un tiempo, fue cancelado por problemas presupuestarios; vivió con su madre y con seis familias adoptivas, algunas de las cuales también la maltrataron física y psicológicamente. Su padre se suicidó poco antes de iniciarse el juicio y su madre falleció en 2002. En la actualidad, Genie vive en una residencia especializada en cuidados para adultos y ancianos con problemas aunque, debido a una orden judicial, poco más se sabe de ella. Existe una película, «Macking bird don’t Sing«, basada en esta historia, y también algunas canciones, como la titulada «Crooked Teeth«, de la banda Killjoy Confetti, o ésta del grupo español Whisky Caravan, que podéis escuchar en el vídeo que antecede a este comentario. Esta formación, nacida en 2010 en torno a su líder Danny Caravan, con un sonido de guitarras muy interesante y cierta similitud con Héroes del Silencio, tiene publicados dos álbumes: «Donde ella duerme» y «Lo que nunca encontraré«, en el que se incluye esta excelente y, a la vez, terrible canción.
La Guardia. «Blues de la Nacional II»
Durante los ochenta y los noventa en España triunfó el pop; pero no todo lo que se hizo en este estilo se circunscribió a ámbitos como el tecno-pop, la new wave, el post-punk de carácter jocoso y festivo o el pop desenfadado y sin pretensiones. En aquellos años también proliferó el country-rock, un género que no procedía de Europa sino de America. Bandas como Los Secretos, La Frontera, Gatos Locos o La Guardia, por mencionar algunos de los más conocidos, trataron de condimentar aquel pop y, en menor medida también el rock, con ingredientes y sabores de la norteamérica fronteriza. La Guardia, banda granadina creada hacia 1982 en torno a Manuel España (guitarra y cantante), inició su andadura bajo el nombre de «La Guardia del Cardenal Richelieu», con un primer single («Las Mil y una Noches», 1983) publicado por el sello independiente La Sepulvedana. Acabaron acortando el nombre y, en 1985, consiguieron ganar el Primer Certamen de Rock de Fuengirola, lo que les permitió grabar un maxi-single y acudir a Londres a trabajar en su primer álbum («Noches como ésta», 1986). Según ha comentado el propio líder de la banda en alguna entrevista, decidieron pasarse al country-rock cuando alguien que trabajaba en su compañía discográfica (Zafiro) les regaló «una colección de discos de música vaquera. Nos dejó alucinados y a partir de ese momento dimos un giro en nuestra música. Pero si hay que poner un nombre, el culpable es Ricky Scaggs. De él salió nuestro «Blues de la Nacional II», que es una versión de una canción suya («Highway 40 Blues«)». El «Blues de la Nacional II» formó parte de su disco «Vámonos» (1988), todo un éxito de ventas y con él se consagraron como nuevas estrellas del pop-rock patrio; esta canción es la que les proporcionó su identidad, aunque hubo otras aún más conocidas, como «Mil calles llevan hacia ti«, compuesta por Miguel España mientras paseaba por el granadino barrio del Albaicín, «Vámonos» o «El Mundo tras el cristal«. En el año 2008 se editó un disco de homenaje en el que diferentes artistas interpretaron los grandes éxitos de La Guardia con el propio grupo; el «Blues de la Nacional II» contó con la colaboración de Los Delinqüentes (aquí podéis escuchar esta versión). Quiero dedicar esta canción a camioneros, transportistas y conductores profesionales y, por supuesto, a mi padre que dedicó gran parte de su vida profesional a esta actividad.