Si hay un grupo partidario de los discos conceptuales ese es The Alan Parsons Project: “Tales of Mystery and Imagination” (del que ya hemos hablado aquí), “I Robot”, “Eve”, “The Turn of Friendly Card”, “Ammonia Avenue”, etc.; en realidad, la mayor parte lo son. “Pyramid” (1978) fue el tercer álbum de estudio de esta banda, articulada en torno al productor e ingeniero de sonido Alan Parsons y al teclista y cantante Eric Woolfson. En esta ocasión la temática se centra en las pirámides de Egipto, incluyendo los aspectos místicos y esotéricos tan de moda en aquella época y, por supuesto, una reflexión trascendente sobre el hombre como ser frágil y mortal, y sus inquietudes ante el poder del destino y la historia. La cubierta, realizada por el estudio gráfico Hipgnosis, nos muestra a alguien que, presumiblemente, se acaba de despertar de un mal sueño y se echa la mano a la cara, también se ve una mesa con diversos objetos, entre ellos un libro sobre las pirámides, enfrente una televisión y, por encima de la mesa, una ventana desde la que se ve una gran pirámide; las imágenes interiores del disco son aún más crípticas, las dejo al final para que podáis elucubrar vosotros mismos. Para muchos, “Pyramid” es un álbum inferior a sus predecesores (“Tales of Mystery and Imagination” y “I Robot”), y probablemente lleven razón, aun así siempre me ha parecido un trabajo excelente (creo que el primero que escuché de Alan Parsons), con un marcado lirismo en todos los temas y unos exquisitos arreglos musicales, como es habitual en este grupo. Creo que es un disco ideal, al igual que los dos mencionados líneas arriba, para quienes deseen acercarse al rock sinfónico sin mucho esfuerzo, ya que se trata de una obra melódica y muy asequible, sin temas excesivamente alambicados y largos. Todas las canciones fueron compuestas por Alan Parsons y Eric Woolfson; tres son instrumentales y las otras seis cuentan con cantantes diferentes: David Paton, Dean Ford, Colin Blunstone, Lenny Zakatek y John Miles. Para los que nunca hayáis escuchado este álbum, os voy a recomendar el corte número tres de la cara A, la balada “The Eagle Will Rise Again”, cantada por Colin Blunstone con coros de Eric Woolfson. Y, de paso, también os sugiero otro tema parecido a éste al que ya dedicamos una entrada, “Silence and I”, perteneciente al álbum tal vez más exitoso de Alan Parsons: “Eye in the Sky” (1982); una canción más larga pero con un corte parecido, al menos en sus partes más melódicas y melancólicas. Las letras de ambos temas son francamente sugerentes, en el caso de “The Eagle Will Rise Again” con alusiones a la trascendencia del ser humano, a la iconografía egipcia de los jeroglíficos (“leer entre líneas”), a la insignificancia del tiempo y a cualquier otra cosa que se os ocurra, porque la letra, desde luego, no nos ofrece un mensaje explícito. Y no quiero acabar sin mencionaros un hecho paranormal en torno a esta canción; fue protagonizado por el dúo español de rumba catalana Los Amaya; por favor, escuchad esta versión y decidme si la podríamos catalogar como de Expediente X.




