King Crimson. “In the Wake of Poseidon”

En King Crimson siempre ha mandado el omnipresente Robert Fripp; sucede hoy día, pues este grupo señero del rock progresivo aún continúa en activo, y ha sucedido siempre, desde su fundación en 1969. Tras la publicación de su primer álbum, “In The Court of the Crimson King” (1969), ya se empezó a evidenciar algo que acabaría siendo una constante en la historia de esta mítica banda; me estoy refiriendo a los continuos cambios de formación que han acompañado, de manera habitual, al Rey Carmesí. La grabación del segundo disco de estudio (“In The Wake of Poseidon”, 1970) fue caótica, pues fueron varios los músicos que abandonaron el grupo tras las giras estadounidenses de 1969, aunque algunos de ellos consintieron en formar parte de las grabaciones, junto con otros músicos de nueva incorporación (el bajista Peter Gilles -hermano de Michael Gilles-, el saxofonista Mel Collins, el pianista Keith Tippett y el vocalista Gordon Haskell). Entre los que salieron estaba el multiinstrumentista Ian McDonald -uno de los miembros fundadores-, el batería Michael Giles y el cantante y bajista Greg Lake, que había aceptado la propuesta de Keith Emerson para su incorporación a la nueva banda Emerson, Lake & Palmer, librándose así del yugo caudillista de Robert Fripp. A pesar de que su decisión estaba ya tomada, optó por participar en la grabación de “In The Wake of Poseidon”, al igual que Michael Giles; de hecho, él es el que canta en todos los temas, excepto en el titulado “Candence and Cascade”, que fue interpretado por Gordon Haskell. La participación de Lake anuló la opción B pensada por Robert Fripp para cantar en este Lp, nada más y nada menos que Elton John.

“In The Wake of Poseidon” es un trabajo soberbio, que cuenta con una portada, diseñada por Tammo de Jongh, de las más recordadas del rock progresivo; en “los doce arquetipos o las doce caras de la Humanidad”, como se titula esta obra, están representados el loco, la actriz, el observador, la vieja, el guerrero, la esclava, el niño, el patriarca, el mago, el guasón, la hechicera y la madre naturaleza. En lo musical, el planteamiento es similar al del primer disco, de hecho, ésta es una de las principales críticas que suelen acompañar a “In The Wake of Poseidon”. El tema donde quizás mejor se observan estas similitudes con “In The Court of the Crimson King” es el titulado igual que el álbum, que por momentos recuerda a la maravillosa “Epitaph”, incluso al tema “In the Court of the Crimson King”, melodías que ya han aparecido en este blog. En el tema que nos ocupa, se puede apreciar bien la vertiente más melódica de la esencia crimsoniana: dulzura, melancolía, poesía y un melotrón evocador, que nos hace viajar tras la estela mitológica de Poseidón. Finalizo con un tributo realizado por la banda Solid Space y con una grabación de este tema francamente interesante; en ella se puede escuchar a Greg Lake cantando sin apenas apoyo instrumental; tal vez se trate de una pista vocal alternativa o, quizás, de alguna prueba llevada a cabo durante las sesiones de grabación.

Mikel Laboa / Joan Baez / Itxaso y Daniel Pérez. “Txoria txori”

Ez Dok Amairu es el nombre de un movimiento musical surgido en el contexto de la Nueva Canción Vasca (Euskal Kantagintza Berria), que tuvo plena vigencia entre los años 1966 y 1972, en los últimos años de la dictadura franquista, cuando la Europa libre se convulsionaba con el movimiento hippie y las protestas estudiantiles que finalizaron con el episodio conocido como “Mayo francés” o “Mayo de 1968”. Los miembros de Ez Dok Amairu trataron de reivindicar valores como la paz, la libertad, la justicia o la esperanza, utilizando como punto de partida la lengua, la cultura y las tradiciones vascas. Joxean Artze y Mikel Laboa, ambos ya fallecidos, fueron dos de los miembros más destacados de este movimiento cultural; el primero fue un poeta y músico txalapartari, autor de uno de los poemas más reconocibles de la literatura vasca: “Txoria txori”, escrito en 1957; el segundo es uno de los principales cantautores en euskera que nos ha dejado la música popular.

Mikel Laboa fue quien puso música al poema “Txoria txori”; según ha contado su esposa, Marisol Labastida, todo ocurrió en 1968, cuando Mikel y ella acudieron a cenar al restaurante Aurrera, en San Sebastián, allí vieron impresos los versos de Joxean Artze en las servilletas y decidieron llevarse una a casa. Mikel compuso la melodía y grabó la canción en 1974, incluyéndola en su álbum “Bat-Hiru”. El poema no puede ser más sencillo y, a la vez, más bello y más abierto a cualquier interpretación: “Si le hubiera cortado las alas / habría sido mío / no habría escapado. / Pero así habría dejado de ser pájaro. / Y yo… / amaba al pájaro”. Este canto a la libertad y al amor sin ataduras es como un himno oficioso del País Vasco; se canta en reuniones familiares, eventos culturales y deportivos, fiestas populares y, en definitiva, en cualquier acto presidido por la armonía y la concordia. Incluso ha trascendido las fronteras generacionales, sobre todo desde que, en 2014, la joven cantante vascofrancesa Anne Etchegoyen grabara esta canción, bajo el título “Hegoak” (“Les ailes”, en francés; “Las alas”, en español); consiguió un disco de oro en Francia, con más de sesenta mil copias vendidas. En opinión de Josune Albisu Barandiaran, profesora de la Universidad del País Vasco (Euskal Herriko Unibertsitatea),

La ambigüedad del significado de la letra ayuda a que la canción pueda resultar coherente en diferentes espacios y situaciones. La letra no constriñe la canción para que esta sea clasificada en un sitio y lugar concretos. Más bien diría que se da una simbiosis entre letra y música que la hace libre para que se adapte a múltiples situaciones como lo ha mostrado durante todos estos años. La sencillez y claridad de una canción es importante a la hora de cantarla, sobre todo para la gente de a pie, porque normalmente cantamos regular (hay gente que muy bien) y una canción sencilla ayuda a soltarte a cantar y no sentirte incómoda. En este sentido Txoria txori invita a ser cantada, tanto por su sencilla melodía como por una letra fácil de aprender (…) con canciones como Txoria txori, entramos en una comunidad, no de un grupo o colectivo concreto, ni de un momento concreto (un concierto, una fiesta), sino de una especie de supra comunidad que engloba a cualquier ser vivo con su necesidad de conexión y comunión. Una supra comunidad que tiene en cuenta la simplicidad o si se quiere la sencillez del ser vivo, como ser efímero y eterno en esencia.

Albisu Barandiaran, Josune. “¿Por qué hay canciones que perduran? La historia interminable de una canción: Txoria txori”. Perifèria, 20(2): 178-194. 2015.

“Txoria txori” es una canción que apela a la conciliación y a la unidad desde la transversalidad; por ello, no es raro que las versiones procedan de ámbitos musicales bien diferentes, desde la música tradicional vasca y el folk (Carmen Leñero, Ester Formosa y Adolfo Osta, Errobi Kanta, Hak’Amarra, Ontuak, Battista Acquaviva, Sociedad Coral de Bilbao, Maialen Errotabehere, Mixu y Xabaltx, Kepa Junquera y Pablo Milanés, John Kelly & Maite Itoiz, Luar Na Lubre o Kalakan) hasta el punk (Sofokaos o Etsaiak), pasando por el heavy metal (Nao o Moonshine Wagon), el narcorrido (Puro Relajo), el flamenco (Sonakay), la música experimental y alternativa (Isseo & Dodosound o Xabier Montoia y Ángel Katarain), la canción melódica (María Berasarte) o los cantautores actuales (Salvador Sobral o Judit Neddermann). Para acompañar al original de Mikel Laboa, os propongo la versión en directo de Joan Baez, incluida en su álbum “Diamonds & Rust in the Bullring” (1988), y la de Itxaso y Daniel Pérez, dentro del ámbito del jazz, que formó parte de su disco “New Land-Lur Berria” (2000). Otra bonita interpretación es la de la cantautora vasca Izaro, que podéis ver en el “El Camerino”, un interesante (y recomendable) programa musical de la plataforma de televisión Movistar.

Oasis. “Don’t Look Back in Anger”

El 22 de mayo de 2017, un terrorista islamista británico de ascendencia libia, llamado Salman Ramadan Abedi, detonó una bomba casera cargada con metralla en el vestíbulo del Manchester Arena de la ciudad inglesa, cuando los espectadores salían del concierto que había ofrecido la cantante estadounidense Ariana Grande. Murieron veintitrés personas, incluido el asesino, y resultaron heridas más de mil. Tres días después de esta masacre, se guardó un minuto de silencio en todo el país, en homenaje a las víctimas. En Manchester, ese minuto de silencio fue acompañado de una reacción espontanea francamente emocionante; en este vídeo se puede ver cómo una persona empieza a cantar una canción, mientras que el resto de los asistentes se van incorporando a esta iniciativa, quizás imitando la interpretación que, el día después de atentado, realizaron los estudiantes de la escuela de música de Chetham (Manchester) de esta misma tonada.

El tema que eligieron los estudiantes y ciudadanos de Manchester para homenajear a sus convecinos fallecidos fue “Don’t Look Back in Anger”, una de las canciones más conocidas de Oasis, banda formada en Manchester a comienzos de la década de 1990, en el contexto del movimiento musical conocido como britpop, uno de los subgéneros del rock alternativo que, de alguna manera, acabó convirtiéndose en el antagonista del grunge estadounidense. Oasis publicó su primer álbum de estudio en 1994 (“Definitely Maybe”) y el último en 2008; la banda se disolvió en 2009, tras una fuerte discusión entre los hermanos Gallagher (Liam y Noel), ocurrida minutos antes de dar comienzo una actuación en París.

El tema anteriormente aludido, “Don’t Look Back in Anger”, fue incluido en el segundo disco del grupo -“(What’s the Story) Morning Glory?” (1995)-, tal vez el más conocido y exitoso de los de Manchester, en el que también destacan otras canciones como “Wonderwall”, “Roll With It”, “Morning Glory” o “Some Might Say”. La banda que hizo frente a este trabajo estaba constituida por: Liam Gallagher (voz, pandereta), Noel Gallagher (voz, guitarra), Paul Arthurs (guitarras, teclados), Paul Mc Guigan (bajo) y Alan White (batería). Al igual que la mayor parte de las canciones del disco, el tema que hoy nos ocupa fue compuesto -y cantado- por Noel Gallagher en París, durante una noche lluviosa, después de haber actuado en un local de estriptis cuando apenas eran conocidos. Según él mismo ha reconocido, fue escrito bajo la influencia de John Lennon (“Imagine”), David Bowie (“All the Young Dudes”) o The Beatles, con la involuntaria colaboración de su hermano Liam, responsable de la mítica frase “So Sally can wait”. Os dejo con algunas actuaciones en directo de Oasis interpretando esta bonita canción sobre la asunción del pasado sin traumas y la importancia de mirar hacia adelante, en concreto una en Knebworth (1996), otra en Manchester (2005) y una más en Argentina (2009).  

The Dovells. “Bristol Stomp”

The Dovells fue un grupo de doo-wop de Filadelfia (EE.UU.) formado en 1957, inicialmente con el nombre de The Brooktones. Tras reestructurar la banda, con algunas entradas y salidas de miembros, firmaron en 1960 con Parkway Records, ya como The Dovells. Gozaron de bastante popularidad durante la década de 1960 y, en menor medida, durante los setenta. Parece que aún continúan en activo, con Jerry Gross y Mark Stevens como principales representantes; recordemos que también formaron parte del grupo Len Barry, Mike Dennis, Arnie Satin y Danny Brooks, cada uno de ellos especializado en una tesitura vocal diferente. Una curiosidad sobre este grupo: intervinieron en algunos actos sociales anteriores a la toma de posesión de Bill Clinton como presidente de los Estados Unidos, en 1992, éste último incluso llegó a tocar el saxo con los Dovells en alguna ocasión (aquí lo podéis ver).

El primer gran éxito de este grupo músico-vocal -probablemente también su canción más conocida- fue “Bristol Stomp”, publicado como single en 1961, con “Out in the Cold Again” en la cara B. Se trata de un baile, el “stomp”, que se puso de moda en algunos locales de Bristol (Pensilvania -EE.UU.-), una especie de boogie rápido, con algún parecido al twist, que podía bailarse en pareja o solo. “Bristol Stomp” fue compuesto por dos ejecutivos de Parkway Records (Kal Mann y Dave Appell) en 1961, a partir de otra melodía -realmente, bastante parecida-, titulada “Every Day of the Week”, grabada en 1958 por la banda The Students. En el vídeo que encabeza esta entrada podéis ver a The Dovells interpretando este clásico del doo-wop, no os perdáis los bailecitos y las coreografías; si queréis escuchar más temas de ellos, lo podéis hacer a través de esta completa antología.

Entre las versiones de “Bristol Stomp”, no excesivamente numerosas, mencionaremos la de Chubby Checker, el rey del twist, y la de nuestro Miguel Ríos, en español, cuando aún se hacía llamar Mike Ríos; ambas fueron grabadas en 1962, la primera en un álbum de grandes éxitos titulado “All the Hits (For Your Dancin’ Party)”, mientras que la segunda, titulada “Bristol, fue incluida en uno de los primeros Eps que publicó el granadino al comienzo de su carrera.

Jan & Dean / The Lively Ones / Ramones. “Surf City”

Jan and Dean fue un dúo de R&R y surf pop formado en 1958 entre dos amigos, Jan Berry y Dean Torrance, que se conocieron en un instituto de Los Ángeles (California -EE.UU.-) donde jugaban al fútbol americano y compartían su pasión por la música negra, en especial el doo-wop. Junto a otros compañeros, aún en edad escolar, crearon la banda The Barons y, posteriormente, comenzarían su carrera musical con una serie de singles publicados a finales de la década de 1950 y comienzos de la siguiente. Sin embargo, no lograrían definir su estilo hasta que conocieron a los Beach Boys, en el verano de 1962. El grupo de Brian Wilson, que comenzaba a ser famoso en el ámbito de la música surf, compartía cartel con Jean and Dean en clubs de adolescentes e, incluso, llegaron a tocar como grupo de respaldo del dúo durante algunos espectáculos en vivo. Jan Berry y Brian Wilson fueron amigos y entre ellos hubo conexión musical; un ejemplo de ello lo tenemos en la canción “Surf City” (1963), compuesta por ambos después de que coincidieran en una fiesta.

Brian Wilson les toco al piano “Surfin’ USA”, a Jan y Dean les gustó la canción y se la pidieron para lanzarla como sencillo; Brian les dijo que eso era imposible porque la iban a publicar con los Beach Boys. En su lugar, les sugirió el tema “Surf City”, inicialmente titulado «Goody Connie Won’t You Come Back Home», y les dejó un boceto del tema. Jan acabaría la canción, con la ayuda de Dean -aunque éste no aparece en los créditos-, cuando Wilson ya se había olvidado de esta melodía. Al parecer, al mánager de los Beach Boys, Murry Wilson -padre de Brian-, no le gustó nada que Jean and Dean publicaran esta canción, aunque Brian estaba orgulloso de que una melodía suya hubiera llegado al número uno en las voces de otros artistas. Efectivamente, “Surf City” fue la primera canción de surf en llegar a lo más alto de las listas de éxitos y, sin duda, fue el espaldarazo que necesitaban Jean and Dean para triunfar en la música. Lamentablemente, todo acabó para ellos en 1966, cuando Jan Berry sufrió un grave accidente que le llevó al coma y, finalmente, lo mantuvo alejado de la música de por vida; Dean Torrance intentó, sin éxito, la carrera en solitario, acabó dedicándose al diseño gráfico.

Esta desenfadada canción en torno a una ciudad paradisiaca donde hay dos chicas para cada chico, y donde todo es diversión, fiesta y surf, tiene una versión instrumental, la de los californianos The Lively Ones, publicada en el mismo año que el original (1963). Durante esta década continuaron publicándose otras, como las de The Tymes, Jalopi Five, The Rip Chords, The Delltones o Jimmy and Joe. De entre las versiones que se han hecho después, destaca la de Ramones, incluida en su penúltimo álbum de estudio (“Acid Eaters”, 1993) -precisamente nuestra tercera propuesta destacada de hoy-, así como las debidas a The Meteors y Go-Go’s, que formó parte de un concierto homenaje a Brian Wilson celebrado en 2001.