Donovan / Deep Purple. “Laléna”

“The Hurdy Gurdy Man” (1968) es el sexto álbum de estudio de Donovan; fue publicado en septiembre de 1968, apenas un mes antes de que saliera al mercado el sencillo del tema “Laléna”, una de las canciones más bellas compuestas por el cantautor escocés. En enero de 1969 fue incluida en el recopilatorio “Donovan’s Greatest Hits”, aunque hubo que esperar a la reedición en CD de “The Hurdy Gurdy Man”, en 2005, para ver a esta gran canción incluida en un disco original de estudio. Según ha manifestado el propio Donovan, “Laléna” está inspirada en la actriz y cantante austriaco-estadounidense Lotte Lenya, más concretamente en el personaje que interpretó en la obra titulada “La Ópera de los Tres Centavos”, escrita por Kurt Weill (músico) -esposo de Lotte Lenya- y Bertolt Brecht (letra), de la que ya hablamos en la entrada dedicada al tema “Mack the Knife”; así nos lo recuerda Donovan:

«Pensé: De acuerdo, es una callejera, pero en la historia del mundo, en todas las naciones, la mujer ha jugado varios roles de monja, prostituta, madre, doncella o esposa. Este aspecto de poder sexual es muy prominente. Las mujeres juegan roles a los que son empujadas y los actúan de la mejor forma que ellas pueden, así es que la manera en la que yo estoy describiendo el carácter de Lotte Lenya es jugando. Es un personaje que vive marginado en los límites de la sociedad»

Donovan, consultado en la web cuandolasicodelia.blogspot.com

Según he podido leer, en 1975 se grabó una versión de esta canción con Donovan y Mac Bolan como protagonistas, que lamentablemente se ha perdido. En cambio, en 1978 se recuperó una grabación -aparentemente informal- de esta melodía con Donovan y Paul McCartney a la guitarra acústica, probablemente registrada en noviembre de 1968, en los estudios de EMI en Londres, cuando ambos coincidieron trabajando en un álbum de Mary Hopkin (si no me equivoco, ésta debe ser la grabación). Por supuesto, existen más versiones de “Laléna”, como las de Joel Grey, Jane Olivor, Savannah Smith, Trini López, Nick Simper & Nasty Habits, Michel Stax (en francés), Helena Vondráčková (en checo) o Waldo de los Ríos y su Orquesta (instrumental), pero ninguna comparable en intensidad y belleza como la de Deep Purple, incluida en su tercer álbum de estudio (“Deep Purple”, 1969), el último de la etapa psicodélico-progresiva, del que ya nos hemos ocupado a propósito de la maravillosa pieza orquestal titulada “April”. Recordamos la formación que intervino en este álbum: Rod Evans (voz), Nick Simper (bajo), Ian Paice (batería), Ritchie Blackmore (guitarra) y el gran Jon Lord (teclados), cuyo sonido es la piedra angular de esta excelente versión. Finalizo con dos directos, uno de Donovan y otro de Deep Purple, interpretando esta hermosa e intrigante melodía.

Frutería Toñi. “Agonía en Koyukuk”

Si preguntáis por un grupo malagueño de rock progresivo a los buenos aficionados a este género seguro que os mencionan a la banda Tabletom, cuyo tema “Me estoy quitando”, compuesto en homenaje a Camarón, es casi un himno en Málaga; quizás en otra ocasión nos ocupemos de ellos. Hoy os quiero hablar de Frutería Toñi, otra formación de esta tierra que, en mi opinión, merece la pena que se conozca. Así se presentaban ellos mismos en Ulule, la plataforma de crowdfunding en la que se apoyaron para promocionar su tercer álbum, titulado “El porvenir está en las huevas” (2020) –aquí tenéis una interesante reseña de este trabajo-:

“Frutería Toñi es una agrupación musical malagueña creada en el año 2007 con una peculiar formación instrumental de cinco miembros: Salva (teclados y voz), Curro (bajo y coros), Jesús (clarinete y saxo), Víctor (violín) y Adrián (batería). Su punto de partida fue crear temas propios haciendo una música fuera de etiquetas, resultado de las más variopintas influencias. Tras unos años de búsqueda, experimentación y algunos conciertos puntuales, en 2014 salió a la luz ‘Mellotron en Almíbar’, el primer trabajo de la banda. Este disco logró tener repercusión incluso en prensa especializada y canales de radio de Rock Progresivo de países como Italia, Brasil, EEUU o Japón. En 2017, Fruteria Toñi saca a la luz su segundo trabajo en estudio, ‘Tengo mis días buenos’ con el cual se consigue la pequeña meta de agotar los ejemplares de la primera tirada de copias autoproducida. También, tras la participación en distintos festivales de escala nacional y gracias a una mayor repercusión en redes sociales, la formación está despertando gran interés tanto entre amantes del rock progresivo como en personas no tan cercanas a este género”.

Frutería Toñi en Ulule.

Las letras de las canciones tienen su gracia y una cierta retranca psicodélica, aunque lo que a mí me ha llamado más la atención son los pasajes instrumentales, ejecutados con gran maestría y dominio de la “escena prog”. Si le dais una oportunidad a este disco, enseguida os daréis cuenta de lo bien que suena y de sus principales influencias: escena Canterbury, jazz-rock y rock progresivo italiano de los setenta. Para que vayáis abriendo boca, os recomiendo el tema “Agonía en Koyukuk”, con el que comienza el disco. Tampoco os perdáis la portada del álbum, obra de Luis Périz, también autor de las ilustraciones interiores. Si queréis escuchar todos los discos de Frutería Toñi, también “Mellotron en almíbar” y “Tengo mis días buenos” (aquí tenéis una reseña de éste último disco), lo podéis hacer a través del badcamp oficial del grupo; también están en Spotify, aunque creo que sólo los dos últimos.

Santana. “Evil Ways”

Carlos Santana es un guitarrista estadounidense de origen mexicano, pionero del rock latino. Nació en 1947, en Autlán de Navarro (estado de Jalisco -México-), aunque su familia acabaría trasladándose a Tijuana (México) y, en 1961, a San Francisco (EE.UU.) Lo que primero aprendió a tocar fue el violín, no en vano su padre tocaba ese instrumento en un conjunto mariachi; a los ocho años empezó a interesarse por la guitarra y por los sonidos del blues, con John Lee Hooker, BB King o T-Bone Walker como principales influencias. Cuando vivía en Tijuana ya tocaba en algunos grupos locales; al llegar a San Francisco se encontró con la psicodelia y el movimiento hippie, el caldo de cultivo perfecto para desarrollar su creatividad. Hasta que pudo dedicarse profesionalmente a la música, trabajó lavando platos en un restaurante de la ciudad. En 1966 formó su propio grupo, con músicos callejeros, inicialmente llamado Santana Blues Band. Santana y su banda aprovecharon la oportunidad que les brindó Bill Graham en el club Fillmore West, a partir de ahí todo vendría rodado; intervinieron, con gran éxito, en el Festival de Woodstock -la interpretación de “Soul Sacrifice” fue memorable- y, unos días después, salía publicado su primer disco (“Santana”, 1969), un trabajo excelente, que asombró a crítica y público por la eficaz fusión que realizaban entre la música latina y el rock.

“Santana” es, esencialmente, el álbum de una “banda de jam”, concebido a base de improvisaciones libres ejecutadas por los miembros del grupo: Carlos Santana (guitarra, voz), David Brown (bajo), Gregg Rolie (voz, teclados), Michael Shirieve (batería), Michael Carabello (percusiones) y José “Chepito” Areas (percusiones). Finalmente, Bill Graham les sugirió que incluyeran algún tema convencional para que ayudara a cohesionar un poco el álbum. Incluso les propuso un tema de Clarence “Sonny” Henry, “Evil Ways”, que había sido grabado dos años antes por el percusionista de jazz latino Willie Bobo (aquí tenéis esa grabación, incluida en el álbum “Bobo Motion”, 1967). Parece que Santaba admiraba el trabajo de Willie Bobo, a quien consideraba un precursor de la fusión entre la música latina y el blues, alguien que ya grababa discos cuando ellos aún tocaban esa música en la calle. Destacan en este Lp temas como “Jingo”, “Soul Sacrifice” o “Waiting”, aunque el que realmente conquistó al público fue esa memorable versión del mencionado “Evil Ways”.

Este relato sobre una mujer que desespera a su amado porque coquetea con otros hombres, tiene bastantes versiones, aunque en esta ocasión sólo voy a recordar la del grupo hispano-alemán Evolution, incluida en su álbum homónimo de 1970 -del que ya hemos hablado en otra entrada de este blog-, que fusionaron con otra canción bien conocida: “Get Ready”. Eso sí, no puedo finalizar este post sin enlazar con la interpretación de “Evil Ways” ejecutada en el Festival de Woodstock. Si queréis un directo algo más reciente, podéis ver éste, de 2011, grabado en Montreaux (Suiza).

Eydie Gormé y el Trío Los Panchos / José Feliciano / La Vieja Trova Santiaguera. “La última noche”

“Yo escribí la letra. La música, en 1946, se la puso el pianista Bobby Collazo, pero todo el mundo piensa que él es el único autor. En verdad me dijo que iba a inscribirla a nombre de los dos, como era justo, pero no lo hizo así y la registró completa como de su autoría, lo que no me molestó nunca, porque éramos muy amigos y yo lo quería mucho”

Orlando Leopoldo Rodríguez Fierro. Consultado en la web Encuentro Latino Radio

Estas palabras, pertenecientes al compositor y cantante Orlando Rodríguez Fierro, aluden al bolero “La última noche” -también conocido como “La última noche que pasé contigo”-; tal y como señala Rafael Lam en su libro Historia de famosas canciones cubanas (La Habana: Ediciones Cubanas, 2020), se trata de “una de las canciones más famosas de Cuba, es una frase muy usada y tiene mucho que ver con la vida amorosa de la noche habanera que hizo época”. Orlando Rodríguez Fierro realizó estas sorprendentes declaraciones en el año 2002, cuando Bobby Collazo ya hacía tiempo que había fallecido.

Según nos cuentan en la web Encuentro Latino Radio, Roberto Cecilio Collazo Peña, conocido como “Bobby Collazo”, fue un “compositor, pianista, orquestador, director y actor” nacido en 1916; se dio a conocer en 1940, gracias a un concurso organizado por la emisora RHC Cadena Azul, con la canción “Rumba Matumba”, después trabajaría junto a Ernesto Lecuona y, en 1946, compondría la canción que hoy nos ocupa. Manuel Román, en su monografía titulada Bolero de Amor. Historias de la canción romántica (Lleida: Milenio, 2015; págs. 31-33), nos cuenta que la inspiración le vino durante un viaje que hizo a México, donde conoció “a una maravillosa mujer que le causó gran impacto. La estancia en la capital azteca llegaba a su fin. Tenía que despedirse, volver a La Habana. Se iba con una pena dentro de su alma, porque aquella mujer que le había llenado de ilusión, le traicionó en el último momento”.

Como comentábamos al principio de la entrada, años después de que Collazo muriera, Orlando Rodríguez sorprendería con unas declaraciones en las que apuntaba que, efectivamente, la melodía de esta canción fue compuesta por Bobby Collazo, pero la letra fue escrita por él, tomando como punto de partida sus vivencias, a los dieciocho años, junto a su novia Manuela, a la que conoció cuando trabajaba como portero en el cine Renacimiento (aquí podéis leer los detalles de este asunto).

Sea como fuere, el tema fue estrenado en Buenos Aires por el mexicano Pedro Vargas; parece que al principio fue un tango, aunque pronto se transformaría en bolero de la mano de artistas como Orlando Guerra, Orlando Contreras, el propio Pedro Vargas, Omara Portuondo, Susana Zabaleta, Fabiola Jaramillo, la orquesta de Xavier Cugat -con Juan Manuel Guerrero como cantante-, una de las primeras grabaciones de esta inmortal composición y, por supuesto, la terna que hoy proponemos en los vídeos destacados: Eydie Gormé y el Trío Los Panchos, José Feliciano y La Vieja Trova Santiaguera. Finalizo con dos versiones curiosas: la de Bambino, en formato rumba flamenca, y la de Los Albas, totalmente pachanguera.

Bobby Collazo (1916-1989)

Del Shannon. “Keep Searchin’ (We’ll Follow the Sun)”

Del Shannon, nacido como Charles Weedon Westover, fue un cantante de R&R y power pop estadounidense nacido el 30 de diciembre de 1934 en la localidad de Coppersville (Michigan). Desde muy joven mostró interés por la música; aprendió a tocar el ukelele con su madre y, poco después, se pasaría a la guitarra, su gran pasión, hasta el extremo de ser castigado a menudo por distraer a sus compañeros de clase; en alguna ocasión admitió que conoció los secretos de la sonoridad en espacios cerrados gracias a los castigos en el cuarto de baño motivados por sus excesos guitarreros. Tras su servicio militar, en la base americana de Sttutgart (Alemania), regresó junto a su esposa Shirley Nash y trató de ganarse la vida como vendedor de catálogo mientras formaba un grupo de country-rock, que actuaba regularmente en algunos clubs. Fue descubierto para la música por el disc jockey Ollie MacLaughlin, quien facilitó su unión con el sello discográfico Big Top Records, donde publicó sus primeros singles. Para entonces ya había decidido llamarse Del Shannon, en honor al luchador Mark Shannon y a su coche favorito, el Cadillac Cupé de Ville (“Del” viene, precisamente, de “Deville”). La primera canción que grabó fue “Runaway”, uno de los temas más conocidos de la década de 1960, la canción con la que habitualmente se asocia a este artista. A pesar de que es su melodía más conocida, compuso otras también muy recordadas, como “Hats off to Larry”, “So Long Baby”, “Keep Searchin’ (We’ll follow the Sun)”, “Two Silhouettes”, etc. Su carrera fue a menos a medida que finalizaban los años sesenta, los mejores para él; el alcohol y los psicotrópicos le dejaría fueran de la música durante mucho tiempo, hasta que, en 1978, emergiera de nuevo con una versión de “Sea of Love” producida por Tom Petty. Se suicidó el 8 de febrero de 1990, con un disparo a la cabeza en su casa de Santa Clarita (California), después de que no acabara de cuajar su inclusión en los Traveling Wilburys en sustitución de Roy Orbison (fallecido en 1988).

Quizá otro día nos ocupemos de las versiones de “Runaway”, hoy recordamos a Del Shannon con otro de sus grandes títulos: “Keep Searchin’ (We’ll follow the Sun)”, un breve pero interesante tema, entre el R&R y el power pop, sobre un hombre que intenta proteger a una mujer perseguida, en el que se puede apreciar la energía que habitualmente daba este artista a sus canciones, sus característicos agudos y el uso del órgano en una pieza esencialmente pop. Aquí le podéis ver interpretando este tema, y también aquí, en un directo más reciente. Entre las versiones existentes del tema, os recomiendo la de Carla Olson (con Peter Case) y, para que veáis el interés de los grupos españoles y latinoamericanos por esta canción, las debidas a la banda uruguaya Los Shakers y a las españolas Los Extraños y Los 4 de la Torre.