Si en los años 90′ el blues-rock contó con una figura tan destacada como Gary Moore, de quien ya nos hemos ocupado en un par de ocasiones anteriores, la sensación de los 80′ fue Stevie Ray Vaughan, un guitarrista portador de estilo propio, a medio camino ente el blues negro (Albert King, Otis Rush, etc.) y el hard y blues rock que practicaron guitarristas tan grandes como Jimi Hendrix, Eric Clapton o Carlos Santana; incluso era singular en la manera que tenía de preparar su Fender Stratocaster, su «Number One», con un grosor en las cuerdas fuera de lo común. Tras varios años como semi-amateur, en 1970 formó su primera banda estable: los Blackbirds; siete años más tarde creó su grupo definitivo: «Double-Trouble», con el que se dio a conocer en festivales de música y también ante los inevitables productores musicales. En 1983 se publicaba su primer trabajo, «Texas Flood», un magnífico disco en el que se incluía «Pride and Joy», canción de amor que, al parecer, fue escrita por Stevie Ray Vaughan para la que entonces era su mujer (Leonora), aunque ésta creía que la había compuesto pensando en una novia anterior; ante la duda, incluyó otra canción en este mismo álbum dedicada, de manera expresa, a su mujer: «Lenny». Como tantos otros genios del rock, Vaughan nos dejó prematuramente, a los 35 años de edad, debido a un accidente de helicóptero. Propongo tres vídeos de «Pride and Joy»: un directo del año 1983, un alucinante duelo de guitarras junto a Albert King y la versión realizada por Bonnie Raitt, guitarra en mano, más rocanrolera, cantada y tocada con tal gusto que, a los pocos segundos de iniciada, uno ya se tiene que levantar para ponerse a bailar.
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Gary Moore y Phil Lynnott. «Parisienne Walkways»
Hace algunos meses, cuando este blog aún no existía y mataba el gusanillo poniendo canciones a mis amigos de facebook, me ocupé de uno de los grandes del blues-rock de estos últimos veinticinco años: Gary Moore; entonces proponía una versión del clásico «All your love» y prometía una balada para la próxima ocasión. No ha sido fácil elegir una, y no precisamente porque tenga pocas o de mediocre interés; es precisamente una de sus especialidades, tanto en su etapa más hard como en la más blusera. Precisamente el giro de Gary Moore hacia el blues se produce, de manera explícita, con su disco «Still got the Blues» (1990) y no lo abandonará hasta su temprana muerte, en Estepona (Málaga), en el año 2011. Su faceta de baladista se intensificó con este estilo, no en vano el tema homónimo de ese gran álbum editado en 1990 es una de las canciones más conocidas del nor-irlandés. Sin embargo, yo voy a proponer otra más antigua, de su segundo álbum en solitario («Back on the streets»), publicado en 1978 y en el colaboraron algunos excompañeros de banda, y amigos, como Phil Lynnott y Brian Downey, de Thin Lizzzy, Don Aire y John Mole de Coloseum II y el batería Simon Phillips, que luego sería conocido por su trabajo en Toto. El tema elegido es el que cierra este álbum, «Parisienne Walkways», compuesto por el mencionado Lynnott y el propio Moore a partir de un tema de jazz de Denny Dorham: «Blue Bossa«, al cual enlazo para que comprobéis esta circunstancia. Al igual que hice con «All your love», os dejo con un fantástico directo, en el que Moore y Lynnot nos deleitan con este bonito tema, una avanzadilla de la música con la que, doce años después, nos maravilló este magnífico guitarrista.
Johnny Winter. «Johnny B. Goode» / «Jumpin’ Jack Flash» / «Sweet Home Chicago»
“Estoy escuchando en Rock FM ahora mismo que Johnny Winter ha muerto. Vaya palo. Dedícale algo en la guitarra de las musas amigo”. Así se expresaba ayer Salva, cuando me contestaba a un comentario que le había realizado en su blog Mentalparadise. Las entradas de los viernes las suelo dedicar a aquellos estilos que caminan conmigo desde siempre, que han dejado una huella imborrable en mi gusto musical: el rock progresivo, el rock psicodélico, el rock melódico, el hard rock o el género en el que destacó Johnny Winter, el blues-rock, en este caso tal y como lo entendían en los estados americanos del sur. Nacido en 1944, en la ciudad texana de Beaumont, mostró interés por la música desde niño, primero con el clarinete y el ukelele, luego con la guitarra el instrumento que lo encumbró y lo llevó a participar en el Festival de Woodstock (1969). Un año antes había grabado su primer trabajo, “The Progressive Blues Experiment” (1968). Desde entonces no ha dejado de publicar discos y de actuar en directo; de hecho, según he podido leer, la muerte le sobrevino ayer mismo en un hotel de Zurich, donde se alojaba con motivo de la gira que estaba realizando por Europa. Nos ha dejado uno de los pioneros del blues-rock con una manera de entenderlo muy próxima al hard rock, por su actitud en el escenario y por su contundente y aguerrida manera de cantar y tocar la guitarra. Los que ya me váis conociendo sabréis de mi interés por las buenas versiones; hoy os voy a dejar dos superclásicos interpretados por este albino desgarbado que, lamentablemente, ayer nos dejó: Johnny B. Goode, de Chuck Berry, y Jumpin’ Jack Flash, de los Rolling Stones; para finalizar, os enlazo a una entrada anterior de este blog, una increíble “Jam Sessión” a cargo de un grupo de guitarristas de tronío, entre ellos un ya mermado Johnny Winter, haciendo frente al conocidísimo tema de Robert Johnson “Sweet Home Chicago”. Descanse en paz.
Blind Faith. «Presence of the Lord»
A sus 69 años, Eric Clapton es historia viva del rock; hace poco comentaba –en la entrada que dediqué a The Yardbirds– que es como el Forrest Gump de la música, omnipresente en buena parte de los movimientos musicales que tuvieron lugar en los dorados y fértiles años 60’ y 70’, prácticamente como si tuviera el don de la ubicuidad y una capacidad sin límites para generar nuevas iniciativas musicales. Formó parte (en algunas ocasiones fue el líder) de grupos tan importantes para la música rock como The Yardbirds, John Mayall & The Bluesbreakers, Cream, Blind Faith, Delaney & Bonnie o Derek and The Dominos, por no hablar de su excepcional carrera en solitario. Blind Faith nació en 1968, cuando se disolvió Cream; estuvo formado por Eric Clapton y Ginger Baker -procedentes de Cream-, Steve Winwood –Traffic- y Ric Grech –Family-. Un supergrupo que duró menos de un año, pero que nos dejó uno de esos discos imprescindibles para cualquier amante del rock psicodélico y el blues-rock: “Blind Faith”, con una polémica portada que mostraba a una adolescente semidesnuda portando la maqueta de un avión entre sus manos. En este álbum se incluía la religiosa “Presence of the Lord”, un tema de Eric Clapton que, con el paso de los años, se ha ido convirtiendo en habitual de su repertorio en solitario; a pesar de que me considero un clapton-maniaco, esta primera versión de Blind Faith, con la irresistible voz de Winwood, me sigue pareciendo imbatible.
Steppenwolf / Wilson Picket / Duane Allman. «Born to be wild»
Steppenwolf es una banda canadiense de rock que tiene sus orígenes en un grupo de blues de Toronto llamado Sparrow, del que formaron parte algunos músicos de origen aleman. En 1967 se establecieron en San Francisco como grupo de folk, pero pronto endurecerían su sonido hasta convertirlo en un blues-rock muy próximo al hard-rock; es entonces cuando cambian de nombre y empiezan a llamarse Steppenwolf, inspirados en la novela “El lobo estepario” (“Deer Steppenwolf”) del escritor germano Hermann Hesse. En 1968 lanzan su primer álbum, en el que se incluía “Born to be wild”, una canción muy importante en la historia del rock, una de las melodías fundadoras del Hard Rock; para para muchos aficionados y críticos musicales supuso, nada más y nada menos, que el pistoletazo de salida del Heavy Metal. Apenas un año más tarde de su lanzamiento, la canción fue incluida en la película “Easy Rider”, un film de culto sobre todo para moteros y amantes de la velocidad; desde entonces, “Born to be wild” ha venido siendo utilizada, con asiduidad, en otros largometrajes donde la velocidad o las motos eran protagonistas. Además de la propuesta original de Steppenwolf, y a pesar de que esta canción es una de las preferidas por formaciones metaleras de distinto pelaje, yo os propongo la versión que hizo el cante de soul y R&B Wilson Picket, y la ejecutada por el que fuera líder del grupo de rock sureño Allman Brothers Band, el fabuloso guitarrista Duane Allman.