Entre 1915 y 1930, un millón setecientos cincuenta mil estadounidenses de origen africano abandonaron el sur del país tratando de escapar del racismo, y en busca de trabajo en los estados del medio oeste, oeste y noroeste, principalmente en grandes ciudades como Detroit, Nueva York o Chicago. Viajaron con lo puesto, pues eran muy pobres en lo tocante a bienes materiales, pero tenían un gran tesoro: su música. El viejo delta blues del Mississippi fue abandonando la temática y los modos rurales para adaptarse a la idiosincrasia ambiental y social de los entornos urbanos; se fue electrificando (sobre todo las guitarras), se añadieron instrumentos (batería, bajo, piano, incluso saxo) y efectos electrónicos como la distorsión o la amplificación. Este nuevo subgénero del blues, conocido como chicago blues, acabaría siendo el pozo del que bebieron gran parte de las grandes figuras del rock durante la década de 1960 y, de algún modo, fue la fuente de inspiración para algunos pioneros del R&R, como Bo Diddley o Chuck Berry, y para todos los músicos que, de un modo u otro, formaron parte del movimiento conocido como british blues. Músicos como Eric Clapton, los primeros Rolling Stones, The Yardbirds, The Animals, Rory Gallagher, Fleetwood Mac, Alexis Corner o John Mayall, por citar sólo algunos, no podrían habernos ofrecido todo su torrente creativo si antes no hubieran escuchado a Muddy Waters, Big Bill Broonzy, Kokomo Arnold, Arthur “Big Boy” Crudup, Willie Dixon, Elmore James o Howlin’ Wolf, el intérprete de nuestra canción de hoy.
Nacido como Chester Arthur Burnett, en 1910, fue uno de aquellos afroamericanos que tuvieron que emigrar al norte en busca de oportunidades. Con su imponente figura (casi dos metros de altura y más de ciento treinta kilos de peso), su particular y agresiva manera de cantar (aullidos, distorsiones, un uso del tempo sin igual) y un apodo perfecto para su estilo, este gigante con sangre africana y nativa americana (tribu choctaw) en sus venas, consiguió el éxito durante la década de 1950, unos veinte años después de que comenzara a ganarse de vida como bluesman. Falleció en 1976, a los sesenta y cinco años, víctima de un carcinoma cerebral agravado con una insuficiencia cardiaca.
El tema con el que encabezamos esta entrada (“Highway 49”) fue compuesto por Big Joe Williams, y grabado por él en 1935 bajo el título de “Highway Blues”. Howlin’ Wolf lo incluyó en el álbum titulado “The London Howlin’ Wolf Sessions” (1971), en el que intervinieron como músicos grandes figuras del rock. En concreto, los que arroparon a Howlin’ Wolf en el tema que nos ocupa fueron los siguientes: Hubert Sumlin (su guitarrista habitual), Eric Clapton (guitarra solista), Steve Winwood (piano) y los Rolling Stones Bill Wyman (bajo) y Charlie Watts (batería). Finalizo con algunas versiones, en concreto a cargo de Eric Clapton & Jimmy Page, Muddy Waters (rodeado de varios músicos excepcionales), George Thorogood & The Destroyers, The Jeff Healey Band y Carvin Jones.




