The Traveling Wilburys. “Handle with Care”

Roy Orbison falleció a los cincuenta y dos años, víctima de un infarto de miocardio, meses después de grabar “Mystery Girl” -publicado de manera póstuma en febrero de 1989-, de protagonizar el programa especial para la televisión titulado “Roy Orbison and Friends: A Black and White Night” (aquí hablábamos de ello) y de grabar, junto a Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Tom Petty, uno de los discos de rock más recordados de la década de 1980, el titulado “Traveling Wilburys Vol. 1”. Este supergrupo se formó en abril de 1988, cuando coincidieron todos sus protagonistas en Los Ángeles (California -EE.UU.-); George Harrison estaba grabando la cara B de un single para promocionar su disco “Cloud Nine”, y Jeff Lynne estaba trabajando como productor en el ya mencionado disco de Roy Orbison “Mystery Train” y en el primer álbum en solitario de Tom Petty (“Full Moon Fever”). Tal y como señalan algunas crónicas,

“durante una cena con Lynne y Orbison, Harrison relató cómo necesitaba grabar una nueva canción y quería hacerlo al día siguiente, a lo que ambos se comprometieron a ayudarle. Ante la falta de un estudio de grabación, Harrison sugirió que llamaran a Bob Dylan, que tenía un estudio particular. Después de la cena, George pasó por casa de Petty para coger su guitarra y también le invitó a sumarse a la grabación. Una vez reunidos en el hogar de Dylan en Malibú, el grupo escribió y grabó Handle with Care en apenas cinco horas, con los cinco miembros compartiendo las voces”.

Wikipedia

Quedó tan bien la canción que la discográfica de George Harrison, Warner Bros., no consintió en que el tema ocupara la cara B de un single; fue entonces cuando Harrison comenzó a pensar en la idea de crear un grupo con sus amigos, y grabar un álbum en el que se incluyera “Handle with Care«, la canción grabada en aquella sesión. Parece que lo de “Wilburys” estuvo claro desde un principio; era una expresión divertida y coloquial que utilizaban Lynne y Harrison para referirse a los errores de grabación: “We’ll bury ‘em in the mix”, algo así como “los enterraremos en la mezcla”, que solía decirle Harrison a Lynne cuando detectaban algún defecto en los registros. George sugirió el nombre “The Trembling Wilburys”, mientras que Jeff propuso el de “Traveling Wilburys”, denominación que convenció al resto de integrantes del grupo, que aparecieron en los créditos de “Traveling Wilburys Vol. 1” como supuestos miembros de la familia Wilbury: Nelson (Harrison), Otis (Lynne), Charlie T. (Petty), Lefty (Orbison) y Lucky (Dylan), les acompañaron Jim Horn (saxo), Ray Cooper (percusión) e Ian Wallace (tom-tom en “Handle with Care”). El disco fue publicado el 8 de octubre de 1988, semanas antes del fallecimiento de Roy Orbison (06/12/1988); sus compañeros le homenajearon en el videoclip promocional de “End of the Line”, en el que se puede ver la guitarra de Orbison balanceándose en una mecedora mientras sus amigos interpretan la canción, y también le dedicaron el segundo (y último) disco de esta inolvidable formación titulado, de manera intencionada, “Traveling Wilburys Vol. 3”.

En el vídeo de “Handle with Care” que encabeza esta entrada, se puede ver a los miembros de la banda tocando y cantando el tema alrededor de un micrófono antiguo, situado en un edificio abandonado. La parte vocal cuenta con Harrison y Orbison como voces principales, mientras que Petty, Dylan y Lynne hacen los coros; en lo instrumental, destacan las percusiones, las guitarras de todos los componentes -incluido ese efecto slide tan característico de la canción- y la armónica que aparece tímidamente al final.

Bob Seger & The Silver Bullet Band / The Highwaymen / Brooks & Dunn. “Against the Wind”

La Silver Bullet Band se formó en 1974, con el cantante, compositor y guitarrista Bob Seger a la cabeza; ya hablamos de ello a finales de 2019, en un post centrado en el segundo álbum de estudio de esta formación, más concretamente en el tema “Till it Shines”. Entonces tratábamos de explicar el concepto de heartland rock, a la vez que poníamos en valor a esos rudos y sensibles trovadores de la América profunda, como Tom Petty, Bruce Springsteen o Bob Seger. El tercer álbum de este músico se tituló “Against the Wind” (1980), un trabajo que, en su día, recibió buenas y malas críticas, pero que hoy se considera como uno de los discos más representativos de Bob Seger & The Silver Bullet Band. Además de los componentes de la Silver Bullet Band (Drew Abbott, Chris Campbell, Alto Reed y David Teegarden), Bob Seger contó con la Muscle Shoals Rhythm Section y con otros músicos adicionales, como Sam Clayton, Laura Creamer, Dr. John, Bill Payne o los Eagles Don Henley y Glenn Frey, precisamente éste último intervino en las armonías vocales de la canción que hoy recordamos, “Against the Wind”, en la que también interviene el teclista Paul Harris.

Dentro de este ámbito, cercano al country y el country-rock, han hecho versiones artistas como The Starshine Orchestra & Singers, Jason Owen, Robby Longo, Rune Rudberg, Ronnie Dunn, The Highwaymen o Brooks & Dunn; éstos dos últimos son los que hoy completan la terna de versiones destacadas. The Highwaymen es el supergrupo country por excelencia, concretamente del subgénero conocido como outlaw country, pues formaron parte de él las principales figuras de este movimiento: Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson, cuatro leyendas del country; grabaron tres álbumes de estudio entre 1985 y 1995, precisamente en el primero (“Highwayman”, 1985) es en el que incluyeron esta excelente interpretación. La versión de Brooks and Dunn, dúo formado por Kix Brooks y Ronnie Dunn, es de 1999 y formó parte de la interesante banda sonora perteneciente a la serie de animación “El rey de la colina”. Si queréis, también podéis escuchar versiones de esta canción en un estilo más melódico, como la de Paul Anka; en español, por ejemplo la de los argentinos Plus; en francés, por Sylvie Vartan; al piano o, incluso, en modo nana para niños. Nos os perdáis la letra (aquí la tenéis en inglés y español), un canto emotivo y sincero en torno a la juventud, la madurez, el amor y la dificultad de vivir siempre contra el viento o a contracorriente, como solemos decir en español. Aquí podéis ver a Bob Seger interpretando esta canción en 1980 y aquí un directo más reciente, que me recomendó hace tiempo el amigo Caito, en el que Seger comparte escenario con Jason Aldean.

Bob Seger & The Silver Bullet Band. “Till It Shines”

Heartland rock es un término que se suele utilizar para un tipo de música característica de los Estados Unidos en la que, utilizando elementos del R&R clásico mezclado con country, folk e instrumentos de viento, se cuentan historias sobre la América profunda: desempleo, dificultad para subsistir en zonas rurales, desilusión, nostalgia, amargura y denuncia social. Las letras, lejos de la metáfora o la poesía, suelen ser explícitas, sinceras, rudas y ásperas, como si la delicadeza estuviese reñida con el modo de vida del obrero americano. Tom Petty, Bruce Springsteen o Bog Seger, nuestro protagonista de hoy, son algunas de las figuras más destacadas de este movimiento, que se desarrolló en la década de 1970 y logró el apoyo del gran público durante los ochenta.

Bob Seger comenzó su carrera en los sesenta, en bandas como The Decibels, The Town Criers, The Omens o The Last Heard, hasta que se estableció en solitario, primero como The Bob Seger System, después como Bob Seger y, finalmente, como Bob Seger & The Silver Bullet Band, que es como aún continúa ofreciéndonos su música. La Silver Bullet Band se formó en 1974, con Bob Seger (voz, guitarra), Drew Abbott (guitarra), Charlie Allen Martin (batería), Rick Manasa (teclados), Chris Campbell (bajo) y Tom Cartmell (saxo). Juntos grabaron el álbum en directo “Live Bullet” (1976), uno de los mejores discos en vivo de la historia del rock, e inmediatamente después comenzaron a trabajar en los primeros discos de estudio: “Night Moves” (1976) y “Stranger in Town” (1978), un trabajo lleno de excelentes temas que os aconsejo escuchéis entero. Hoy me ha costado elegir canción; al principio pensé en la más evidente: “Old Time Rock & Roll”, un tema escrito por George Jackson y Thomas E. Jones III, que es un himno para todos los rockeros estadounidenses, sobre todo desde que fuera incluido en la banda sonora de la película “Risky Business”; después me fijé en “Still the Same”, incluso en otras canciones como “Hollywood Nights”, “Feel Like a Number” o la balada “We’ve Got Tonight”; sin embargo, al final me quedé con “Till it Shines” y con ese solo de guitarra tocado por el Glenn Frey (Eagles), al que Bob Seger conocía desde sus comienzos en los años sesenta; con él escribiría la canción “Heartache Tonight” (también firmada por J.D. Souther y Don Henley), que fue incluida en el sexto álbum de estudio de Eagles, el titulado “The Long Run” (1979).

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Bruce Springsteen. «Born to Run»

Bruce Springsteen es uno de los músicos a los que más respeto. A pesar de ser una rutilante y millonaria estrella del rock, nunca ha perdido de vista sus humildes orígenes en Nueva Jersey y su conciencia de clase, siempre ha mostrado sensibilidad y preocupación por los trabajadores y los más desfavorecidos de la sociedad; y, en un país tan poco solidario como los Estados Unidos, no duda en criticar y combatir los posicionamientos más reaccionarios de la sociedad norteamericana. Pero, además, lo respeto porque él también lo hace con todos los aficionados que se le acercan; siempre ofrece lo mejor: los mejores músicos, el mejor sonido y unas generosas actuaciones de tres horas de duración en las que hay cabida para el álbum a promocionar, para los grandes éxitos de su repertorio y hasta para homenajear, en forma de versiones, a la historia del R&R; y hablo por lo que he leído y escuchado de algunos amigos porque, lamentablemente, nunca lo he visto en directo. Tuvo su primera guitarra a los trece años y a los dieciséis entraba a formar parte del grupo The Castiles, con una guitarra Kent de sesenta dólares que le había comprado su madre después de conseguir un préstamo. A finales de los sesenta participó en el trío musical Earth, que actuaba en clubes de Nueva Jersey, adquiriendo el apodo de «The Boss», ya que era el encargado de cobrar por los conciertos y distribuir el dinero entre sus compañeros. A finales de los sesenta y principios de los setenta, una serie de músicos (Steve Van Zandt, Danny Federici, Vini López, Vinnie Roslin, David Sancious, Clarence Clemons, etc.) comenzaron a acompañarlo en los conciertos que daba en los locales de Asbury Park y en otras zonas dentro del área de influencia de Nueva Jersey; esta formación fue el núcleo de lo que, poco tiempo después, habría de llamarse E Street Band, con quien Bruce Springsteen grabó su primer Lp, «Greetings from Asbury Park, N.J.» (1973). El siguiente álbum que publicó fue «The Wild, The Innocent & the E. Street Shuffle» (1973), aunque el que le lanzó al estrellato fue el tercero, «Born to Run» (1975), un cuidadísimo y complejo trabajo -para muchos el mejor disco de Bruce- lleno de instrumentos agolpados unos sobre otros a imagen y semejanza del «muro de sonido» empleado por Phil Spector en los años sesenta; según el propio Bruce ha comentado, la intención era que sonara a «Roy Orbison con Bob Dylan cantando y Phil Spector en la producción». La imagen de portada, en la que se puede ver a Springsteen apoyado en el saxofonista Clarence Clemons, protagonista destacado de este disco, fue fotografiada por Eric Meola en una sesión en la que se tomaron unas novecientas instantáneas. Todas las canciones, entre las que destacan temas como «Thunder Road«, «Tenth Avenue Freeze-Out«, «Jungleland» o la que da nombre al disco -en la que invirtieron seis meses de trabajo-, fueron compuestas por el Boss. El tema titulado «Born to Run» nos habla de dos jóvenes enamorados que deben huir, escapar de su barrio para crecer como personas y buscar nuevas oportunidades: «Te amaré con toda la locura de mi alma. Algún día, no sé cuando, llegaremos a ese lugar al que queremos ir y pasearemos al sol, pero hasta entonces los vagabundos como nosotros, nena, nacimos para correr».

Jim Croce. «I Got A Name»

Al igual que Janis Joplin, el cantante y compositor estadounidense Jim Croce nació en enero de 1943, aunque apenas puedo vivir tres años más que ella; falleció el 20 de septiembre de 1973, a los treinta años, víctima de un accidente aéreo en el que también perdieron la vida el guitarrista Maury Muehleisen -con veinticuatro años-, el piloto, el copiloto y varios acompañantes de los artistas, quienes habían subido al avión, rumbo a Texas, tras la finalización de su último concierto en el Prather Coliseum de Natchitoches (Louisiana -EE.UU.-). Jim Croce se inició en la música durante la década de los sesenta, primero a través de varias formaciones universitarias que actuaban en locales y en campus universitarios y, posteriormente, junto a su esposa (Ingrid Jacobson); a esta primera etapa pertenecen los álbumes «Facets» (1966) y «Jim & Ingrid Croce» (1969). Desencantados con el negocio de la música y agobiados por las deudas, Ingrid y Jim decidieron abandonar esa profesión e irse a vivir a su antigua casa en Philadelphia; Jim se puso a trabajar en la construcción y como camionero para dar de comer a su familia, mientras seguía escribiendo canciones inspiradas en su nueva vida entre camiones, bares de carretera y compañeros de fatiga. En 1970 se reencontró con un antiguo compañero de universidad, él le presentó a Maury Muehleisen, con quien acabaría retomando su carrera musical. Grabó su tercer álbum («You Don’t Mess Around With Jim») en 1972 y el siguiente en 1973, titulado «Life and Times»; dos meses después fallecía, publicándose su último Lp -ya de manera póstuma- en diciembre de ese mismo año; se tituló «I Got a Name«, un disco de folk-rock muy bonito y muy bien cantado, con algunos temas más volcados hacia el heartland rock y otros hacia el country, en el que destacan cortes como «Lover’s Cross«, «Five Short Minutes«, «Thursday» y los dos más conocidos: «I’ll have to Say I Love You in a Song» y «I Got a Name», canción no compuesta por él sino por Charles Fox y Norman Gimbel, que nos habla de herencias compartidas, identidades y sueños cumplidos y por cumplir. Seguro que muchos de vosotros la habréis escuchado en «Django Desencadenado«, la película de Quentin Tarantino, aunque antes ya había sido incluida en otras bandas sonoras cinematográficas, como las de «El Último Héroe Americano» o «Invencible«. Y para terminar, aquí os dejo un vídeo en el que podéis ver a Jim Croce en directo.

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