Charles Trenet fue un compositor y cantante francés a quien se considera el padre de la canción francesa contemporánea. Comenzó a desarrollar sus dotes artísticas (música, pintura y escultura) cuando era niño, para entretenerse mientras se recuperaba de unas fiebres tifoideas. Trenet es autor de «La Mer», uno de los temas galos más versionados de la historia. Según cuentan las crónicas habituales, fue compuesta durante un viaje en tren (Montpellier-Perpignan) en el que Trenet iba acompañado de su secretario, del cantante Roland Gerbeau y del pianista Léo Chauliac. Esta canción nos habla del mar en tono evocador, tal vez como metáfora del amor, sin embargo no se inspiró en el mar para componerla sino en el Lago de Thau, que podía ver a través de la ventana de su vagón. La música fue adaptada por el mencionado Léo Chauliac y cantada por, el también aludido, Roland Gerbeau en 1945, después de que fuera rechazada por la cantante Suzy Solidor argumentando que canciones sobre el mar recibía unas diez al día. En 1946, Charles Trenet grabó su propia versión y la llevó a los Estados Unidos, donde vivió finalizada la II Guerra Mundial. Como en tantas otras ocasiones -véase, por ejemplo, la historia de «My Way«-, los americanos la adaptaron a su lengua, modificaron su letra e, incluso, cambiaron el título. A finales de los cincuenta esta canción ya se conocía como «Beyond the Sea», y fue un gran éxito a partir de la versión que hiciera Bobby Darin, una de las más imitadas por otros cantantes; de este estilo hay muchas, yo os recomendaría una relativamente reciente a cargo de Rod Stewart, publicada en uno de sus discos (tiene cinco) titulados «The Great American Songbook». Las primeras versiones de este tema, las de Roland Gerbeau y Charles Trenet, las podéis escuchar en sus respectivos enlaces, de tal manera que el primer vídeo que hoy os propongo es la interpretación realizada por del guitarrista de gipsy-jazz Django Reinhardt en su breve gira italiana de 1949, en la que estuvo acompañado por Stéphane Grappelli; estas grabaciones se publicaron en el álbum «Djangology» (2005). La segunda versión es la de Bobby Darin, grabada a finales de la década de los cincuenta. La última, la del cantante, guitarrista y compositor George Benson, publicada en el disco»20/20″ (1985), aunque el vídeo que podéis ver se corresponde con una actuación en directo en el Festival de Jazz de Montreaux de 1986.
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Madeleine Peyroux. «J’ai deux amours»
Tras la victoria de las tropas aliadas en las playas de Normandía, se trató de penetrar rápidamente en territorio alemán con el fin de acabar lo antes posible con la guerra. Sin embargo, al sur estaba París; su liberación era imprescindible para la Resistencia, para tratar de evitar un eventual gobierno aliado en su territorio y como símbolo de lo que debería ser la nueva Francia libre. Para el mando militar norteamericano la entrada directa en la ciudad suponía un verdadero quebradero de cabeza. Por ello, decidieron rodearla en lugar de entrar, sitiarla y esperar una mejor ocasión para tomarla; los franceses no se quedaron conformes y decidieron enfrentarse a los nazis desde dentro. Una vez conocida la noticia de que el ejército aliado se aproximaba, los trabajadores del Metro y de la Gendarmería Nacional se sublevaban; eso sucedía el 13 de agosto de 1944, dos días después hacía lo mismo la Policía y luego los carteros, a la vez que se requisaban vehículos con el objetivo de blindarlos para la batalla. El 18 de agosto se declaraba una Huelga General, se levantaban barricadas y se incrementaban las escaramuzas con las tropas alemanas. Unos días después, el Comandante de París, Dietrich Von Cholitz, recibía la orden de Hitler de defender la ciudad hasta el final y, cuando esto no fuera posible, destruirla para que los americanos no se la encontraran intacta, incluyendo los puentes sobre el río Sena y la mayor parte de los monumentos emblemáticos. Mientras tanto, el general Leclerc, desobedeciendo las órdenes de sus superiores estadounidenses, entró en París al mando de la 2ª División Blindada, que comenzó a atacar la ciudad el 21 de agosto, sin contar con apoyo aéreo aliado. Al frente de la División iba la 9ª Compañía de Reconocimiento, conocida como «La Nueve», formada casi exclusivamente por soldados españoles, unos ciento cincuenta, antiguos componentes del Ejército Popular Republicano, las primeras voces que escuchó el pueblo de París cuando «La Nueve» entró por la Porte d’Italie. El 25 de agosto el Estado Mayor alemán, Dietrich Von Cholitz incluido, fue hecho prisionero por los españoles (con uniforme francés) Francisco Sánchez, Antonio Navarro y Antonio Gutiérrez. Finalmente Cholitz desobedeció las órdenes de Hitler y no destruyó París; para algunos fue un héroe, para otros un opresor. La novela «¿Arde París? (1964), de Larry Collins y Dominique Lapierre, describe con detalle los momentos previos a la liberación de París, incluso también se ha hecho un largometraje. Recientemente he tenido la oportunidad de revivir este episodio a través de la película francesa «Diplomacia» (2014), en la que se plantea la hipótesis de la intermediación diplomática del cónsul sueco para evitar el desastre. Al acabar, con los títulos de crédito, me quedé pensando en este episodio de nuestra historia mientras sonaba «J’ai deux amours» en la maravillosa voz de Madeleine Peyroux.
Lionel Hampton. «Flying Home»
En los años cuarenta aún no existía el rock & roll, sin embargo hay algunas canciones que actuaron a modo de precursores; eran piezas adelantadas a su tiempo, con elementos que, en la década de los cincuenta, se acabarían incorporando al naciente R&R. A menudo me sorprendo con estos sonidos, en la mayoría de las ocasiones procedentes del blues o del country, casi siempre melodías aceleradas, con un ritmo más vivo de lo habitual para estos géneros, sobre todo en aquellos años. Otro de los estilos musicales que actuaron como catalizadores del R&R fue el jazz, en concreto el swing practicado por las grandes orquestas. Uno de esos temas inspiradores del R&R fue «Flying Home», una pieza compuesta por Lionel Hampton, Benny Goodman y Eddie DeLange, grabada por primera vez en 1939 por el célebre Benny Goodman Sextet. Sin embargo, «Flying Home» es un tema que habitualmente se asocia a la carrera musical de Lionel Hampton, debido a la versión que éste, con su propia orquesta, hiciera en 1942. Hampton comenzó su carrera como batería aunque lo que le hizo verdaderamente famoso fue el vibráfono, un instrumento poco habitual en el jazz, al menos como solista, que él convirtió en su elemento distintivo. Comenzó a tocarlo cuando era miembro de la banda Les Hite que, durante algún tiempo, acompañó a Louis Armstrong, incluso llegó a realizar algún solo de vibráfono con este grupo. Tras abandonar Les Hite, se estableció con su propia banda hasta que, en 1936, el clarinetista Benny Goodman lo incorporó a su cuarteto, del que ya formaban parte Teddy Wilson y Gene Krupa. En 1940 abandonó esta banda para formar su big band propia, por la que han pasado músicos tan importantes como Illinois Jacquet, Dexter Gordon, Clifford Brown, Charles Mingus, Dinah Washington, Wes Montgomery, etc. «Flying Home» fue compuesta a partir de un silbido nervioso, el que Lionel Hampton empezó a hacer cuando el grupo de Benny Goodman esperaba un avión con destino a Atlantic City. Ésta es la versión original, dentro de los parámetros habituales del swing; cuando Hampton se independizó de Goodman convirtió esta pieza en una de las habituales de su repertorio; la nueva versión -la que podéis ver en el vídeo correspondiente esta entrada-, de 1942, era más alegre, más rápida y con un solo a cargo del saxofonista Illinois Jacquet que ha pasado a la historia de la música. Los especialistas y críticos musicales entienden que esa manera de tocar el saxo, a modo de bocinazos, es un claro antecedente del rock & roll y, probablemente, el primer solo de saxo en la historia del rhythm & blues.
Golden Gate Quartet / Johnny Griffin / The Graham Bond Organisation / Pacific Gas & Electric. «Wade in the Water»
«Ferrocarril subterráneo» fue el nombre que adquirió la red de hogares clandestinos, organizada para ayudar a escapar a los esclavos afroamericanos durante el siglo XIX. El nombre viene dado por la terminología ferroviaria que utilizaban los esclavos y los abolicionistas que se sacrificaron por este colectivo; los fugitivos eran los «pasajeros», quienes facilitaban la salida de éstos eran los «conductores» o maquinistas», las casas de acogida eran las «estaciones» y los «revisores» eran los encargados de todo el proceso de comunicación y mensajería. La música fue una fiel acompañante en este viaje hacia la libertad. Estas canciones, según algunas fuentes, solían estar repletas de códigos ocultos, de instrucciones para planificar la fuga; otros especialistas en la materia sostienen que, en realidad, no hay pruebas de que estos cánticos ayudaran a los esclavos a escapar y califican todo esto de «leyenda urbana». Sea como fuere, «Wade in the Water» fue una de aquellas canciones, un espiritual negro tradicional publicado por primera vez en 1901 en el álbum «New Jubilee Songs as Sung by the Fisk Jubilee Singers»; narra la huida de los judios de Egipto a través del Mar Rojo, tal y como relatan las Sagradas Escrituras. El código oculto bien podría ser el de continuar la huida por el agua, para que los perros de los cazadores de esclavos no pudieran seguir el rastro. Algunos autores calculan que, en los años previos a la Guerra de Secesión, lograron huir alrededor de cuarenta mil afroamericanos a Canadá. Ni que decir tiene que las versiones de «Wade in the Water» son numerosas, sobre todo las de tipo gospel: The Charioteers, The Staple Singers, Odetta, Ella Jenkins o la elegida como primer vídeo, la del Golden Gate Quartet. En segundo lugar me apetecía recomendar una en clave swing o jazz, en este caso la de Johnny Griffin & The Big Soul-Band, aunque también es muy interesante la de Ramsey Lewis Trio, incluso hay una de latin jazz, la de Herb Alpert and the Tijuana Brass. En tercer lugar una más cercana al blues-rock, la de The Graham Bond Organisation, grupo del que formaron parte Ginger Baker y Jack Bruce antes de que se creara Cream. Añado una más, la de Pacific Gas & Electric, que me comentó el compañero Irotula («Algo de Jazz, Blues, Rock …«), el verdadero artífice de esta entrada y a quien agradezco la sugerencia que me hizo para que me ocupara de este tema. Y aún hay más versiones, incluso en otros estilos, como las de Bob Dylan, Eva Cassidy, Marlena Shaw o Big Mama Thorton.
The Dave Brubeck Quartet / Carmen McRae / The String Cheese Incident. «Take Five»
«Take Five» es la historia de un experimento convertido en clásico del jazz; en opinión de Ted Gioia (El Canon del jazz: los 250 temas imprescindibles. Madrid: Turner, 2013) fue «el primer instrumental de jazz moderno que vendió un millón de copias … y también uno de los últimos», y una de las primeras piezas en utilizar un compás inusual para el jazz de aquella época, el de 5/4. Fue compuesto por Paul Desmond para el álbum «Time Out», perteneciente al grupo del que formaba parte (The Dave Brubeck Quartet), liderado por el pianista que daba nombre a este conocido cuarteto. “Time Out” fue un experimento en el que se incluyeron piezas escritas en compases musicales inusuales para el jazz de aquella época (1959). Lo cierto es que ni el propio Paul Desmond confiaba en su obra: “Todavía creo que era una idea dudosa en el mejor de los casos (…) En su momento me parecía algo prescindible. Estaba dispuesto a cambiar los derechos de autor de “Take Five” por una maquinilla de afeitar usada”. Gracias a Dios no lo hizo; en cambio, tras su fallecimiento en 1977, cedió parte de los ingresos generados por derechos de autor (de esta canción y del resto de su obra) a la Cruz Roja estadounidense. Según nos cuenta Ted Gioia, en aquel momento tacharon esta partitura de “mera ocurrencia efectista” aunque, con el paso de los años, el compás de 5/4 se convirtió en algo habitual entre los músicos de jazz. La letra de este tema apareció dos o tres años después y fue escrita por el propio Dave Brubeck -con ayuda de su esposa Iola- para la gran Carmen McRae. “Take Five” es una de las canciones de jazz más versionadas y presentes en la cultura popular, a menudo sustituyendo la característica melodía de saxo por otros instrumentos, como el piano (Michel Camilo), la guitarra (George Benson, Chet Atkins, Davy Graham o Rodrigo y Gabriela), los ritmos latinos (Tito Puente) o la voz (Al Jarreau). Las dos primeras versiones son obligadas: la original de The Dave Brubeck Quartet y la de Carmen McRae, en este caso os propongo una grabación en directo en el Festival de Jazz de Montreaux (1982). Para la tercera me he permitido un pequeño atrevimiento; se trata de la banda estadounidense The String Cheese Incident, caracterizada por un sonido bluegrass eléctrico con influencias procedentes de otros estilos musicales.