Shirley Ann Lee. “There’s a Light”

The Numero Group es una compañía discográfica que fundamenta su trabajo en la recuperación de artistas que, por la razón de fuera, no tuvieron reconocimiento en su momento. Reeditan álbumes olvidados de diferentes géneros y realizan compilaciones a partir de discos desconocidos o de material diverso, como maquetas, grabaciones caseras, etc. Si entráis en su página web podréis acceder a su catálogo y enteraros de algunos detalles más en torno a este interesante proyecto, que ha merecido ser finalista en algunos premios, cosechar varias nominaciones en los Grammy y algunos reconocimientos a sus productos editados. En el año 2009 lanzaron el trabajo titulado “Local Customs: Downriver Revival”, en el que recogieron las grabaciones artesanales que efectuó, entre 1967 y 1981, Felton Williams en un sótano de la Avenida 18 de Detroit (Michigan -EE.UU-), concretamente en el barrio de Ecorse; en este disco se compilan veinticuatro de aquellas grabaciones, en estilos como el soul, el jazz, el funk o el garage-punk, realizadas por artistas de la zona como The Gospel Supremes, Coleman Family, Calvin Cooke, Apostles of Music, Organics o la cantante de góspel y soul Shirley Ann Lee, de quien se incluyeron cuatro canciones.

Tres años después de publicado este álbum, los responsables de The Numero Group decidieron ponerse manos a la obra con un disco íntegramente dedicado a aquella voz asombrosa que maravilló a aficionados al soul, críticos de música y blogueros que, por más que lo intentaban, no conseguían averiguar quien era Shirley Ann Lee. De hecho, hoy en día la información sobre esta cantante es más bien escasa; tal y como señalan desde The Numero Group, nació al final de la Gran Depresión, fue cantante y pianista en Toledo (Ohio -EE.UU.-) y, tras un matrimonio fallido en Los Ángeles (California -EE.UU.-), decidió grabar las viejas canciones de su adolescencia para uno de los proyectos discográficos de Felton Williams: Shirley Ann Lee fue la única artista del sello Revival. A partir de las grabaciones caseras de Felton Williams, de maquetas y bocetos, de demos desafinadas de piano y de grabaciones con niños hablando en segundo plano, los responsables de The Numero Group crearon el álbum titulado “Songs of Light”, el Lp de Shirley Ann Lee que nunca existió (aquí lo tenéis). Además del enlace que os acabo de dejar, también podéis escuchar las canciones de Shirley Ann Lee en esta lista de youtube y, por supuesto, en el vídeo destacado de nuestra entrada de hoy, en el que recordamos la canción “There’s a Light”, que formó parte de la banda sonora de la serie “El Exorcista” (temporada 1, capítulo 4), y que creo que también de la titulada “Damnation”.

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Aretha Franklin. “Amazing Grace”

A comienzos de 1972, con veintinueve años, Aretha Franklin ya tenía en su haber una larga trayectoria profesional en estilos como el góspel, el jazz o el soul; fue este último género el que la encumbró como su indiscutible reina, gracias a canciones como “Respect”, “I Saw a Little Prayer”, “Think” o “Chains of Fools”. Con todo, hay quien todavía recordaba con cierta nostalgia los comienzos de Aretha como cantante en los oficios religiosos de su padre, el predicador baptista Clarence LeVaughn Franklin. Ya como artista reconocida y valorada por la industria musical y el gran público, quiso volver a sus orígenes y grabar un disco en directo en una misa góspel, con el reverendo James Cleveland como maestro de ceremonias y la imprescindible colaboración del Southern California Community Choir, uno de los coros góspel más importantes de los Estados Unidos. El álbum se grabó en dos sesiones (13 y 14 de enero de 1972), en la New Temple Missionary Baptish Church de Los Ángeles (California -EE.UU.-) y fue publicado en junio de 1972, como doble Lp, por la compañía Atlantic, con gran éxito de crítica y público.

Pero la historia no quedó ahí; también grabaron un documental para la Warner Bros, dirigido por Sydney Pollack, al que seguro recordaréis por películas como “Memorias de África”, “Tootsie”, “Tal como éramos” o “Danzad, danzad malditos”, es decir, un realizador solvente. Sin embargo, las cosas no salieron bien; Pollack no utilizó claqueta en el rodaje, de tal manera que fue imposible sincronizar imagen y sonido. Por supuesto, nadie quedó contento; la Warner tenía claro que aquello era una chapuza, Pollack temía quedar en ridículo y Aretha no quería ni oír hablar de la película, estaba muy decepcionada. Ante semejante panorama, decidieron olvidar el proyecto y guardar la cinta en algún recóndito lugar, de tal manera que nadie la pudiera encontrar. Parece que se guardó en una bóveda de la Warner, de donde la rescató el productor Alan Elliott en el año 2007, quien compró el material e intentó sincronizarlo; todo ello con el beneplácito de Sydney Pollack, pero no el de Aretha Franklin, quien llegó a demandar a Elliott por tratar de apropiarse de su imagen sin permiso. Tras varios intentos infructuosos por tratar de estrenar la cinta, hubo que esperar a que Aretha falleciera, en agosto de 2018, para que Elliott llegara a un acuerdo con los herederos de la cantante. Finalmente, la película se exhibió en noviembre de 2018, y hace unos pocos días fue estrenada en España. Aquí os dejo el trailer (no os lo perdáis), en el que podéis ver a Aretha, al reverendo James Cleveland, al Community Choir y a algunos invitados de excepción, como el padre de Aretha, la cantante de góspel Clara Ward, Sidney Pollack o los mismísimos Mick Jagger y Charlie Watts, de los Rolling Stones.

Aunque me imagino que no la estarán exhibiendo en muchos cines, es posible que aún estéis a tiempo de ir a ver este excepcional e histórico documental. Yo salí del cine emocionado y maravillado con una Aretha Franklin en estado de gracia. Precisamente la canción que encabeza esta entrada es “Amazing Grace”, el mismo título que se utilizó para el disco (aquí lo podéis escuchar) y para la película; se trata de un clásico himno religioso, escrito por el clérigo y poeta inglés John Newton, publicado en 1779, que “transmite el mensaje cristiano de que el perdón y la redención [son posibles] a pesar de los pecados cometidos por el ser humano, y de que el alma puede salvarse de la desesperación mediante la gracia de Dios”.

The Impressions / Vanilla Fudge / Eva Cassidy. “People Get Ready”

Curtis Mayfield, nacido en Chicago en 1942 y fallecido en Atlanta en 1999, fue una de las grandes figuras del soul, de las más comprometidas en la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana, siempre alineado con todos los desfavorecidos y golpeados por la sociedad. Sus canciones rebosan delicadeza, alegría y sentido de la hermandad. En 1957, junto a Jerry Buttler, formó el grupo góspel The Roosters, que acabó llamándose Jerry Buttler & The Impressions. Con el paso de los años la figura de Curtis Mayfield fue afianzándose, sobre todo como compositor, hasta que en 1970 decidió iniciar su carrera en solitario. El estilo de los Impressions era una mezcla de soul, doo-wop y góspel, con las armonías vocales como protagonistas. Con este grupo grabó canciones como “For Your Precius  Love”, “Gypsy Woman”, “It’s All Right”, “Keep on Pushing”, “Amen” o la melodía protagonista de esta entrada, “People Get Ready”, un tema de fuerte inspiración religiosa, con reminiscencias góspel, que Mayfield compuso a partir de los sermones que recibía en su iglesia y de su propia educación como creyente. Este tema nos habla de un tren en dirección a Jordania que va recogiendo pasajeros de costa a costa, personas sin equipaje que son conducidos a la salvación gracias a Dios y a la Fe, un tren donde no hay lugar para los pecadores sin esperanza. No es casual que Curtis Mayfield utilice el tren como recurso metafórico; conviene recordar –así lo hicimos hace un par de años, a propósito del tema “Wade in the Water”- que “ferrocarril subterráneo” fue el término que se empleó para designar la red de hogares clandestinos organizada para ayudar a escapar a los esclavos negros durante el siglo XIX en su huida hacia Canadá. “People Get Ready” parece un canto a la libertad del pueblo afroamericano, en el que Mayfield utiliza la religión, la tradición antiesclavista y la alegría como elementos imprescindibles para transmitir su mensaje. Debe haber más de ciento cincuenta versiones; os dejo enlace a las de Aretha Franklin, Al Green, Dione Warwick, Glen Campbell, Johnny Rivers, Bob Dylan, George Benson, The Staple Singers, The Blind Boys of Alabama, The Housemartins, Jeff Beck y Rod Stewart, Jeff Beck y Joss Stone, John Mayer, Phil Collins, Greg Lake, Bob Marley (en concreto el tema “One Love”, que es una adaptación del que nos ocupa) y Glen Hansard. Como alternativas destacadas al original de The Impressions, tenéis una bien singular, la de Vanilla Fudge, irreconocible hasta la entrada del órgano en el minuto 1:45 aproximadamente; y la de la cantante estadounidense Eva Cassidy, una artista que era única haciendo versiones.

Louis Armstrong / B.B. King / The New Orleans Jazz Band. “When the Saints Go Marching In”

Los funerales católicos no suelen ser muy alegres, sobre todo desde que los tanatorios se encargan de todo. Tiempo atrás, cuando el velatorio tenía lugar en la casa del fallecido, se solía comer, beber e incluso se contaban chistes para pasar el rato, en cualquier caso nada comparado con lo que debieron ser los funerales en la Nueva Orleans (Louisiana –EE.UU.-) del siglo XIX y principios del XX; cuando un negro moría, los actos que acompañaban al entierro podían durar varios días, en los que no faltaba la comida, la bebida y, por supuesto, la música. Ésta hacía acto de presencia a través de las brass bands, es decir, bandas con instrumentos de metal que solían amenizar los espectáculos de aquella sociedad (circos, carnavales, bailes, picnics, reuniones sociales, etc.) La tradición de las brass bands en Louisiana se remonta a los desfiles militares franceses del siglo XVIII y principios del XIX, que solían ir precedidos de una banda de música. Tras la dominación francesa, la Guerra de Secesión y la abolición de la esclavitud, empezaron a aparecer bandas formadas por negros sin formación musical que tocaban en iglesias y en funerales, precediendo al cortejo fúnebre. Estos funerales con música, o jazz funeral, al principio menospreciados, acabaron afianzándose y haciéndose muy populares.

Uno de los temas preferidos en los jazz funeral era (y sigue siendo) “When the Saints Go Marching In”, himno góspel que hunde sus raíces en la música popular afroamericana. La letra tiene muchas variantes (aquí podéis leer una de las más habituales), incluso las hay festivas e irreverentes, aunque su origen es religioso, con alusiones al Apocalipsis. La primera grabación es probable que sea la de Paramount Jubilee Singers, de 1923, por supuesto como himno religioso, al igual que otras de la misma época, como las de Four Harmony Kings, Elkins-Payne Jubilee Singers, Wheat Street Female Quartet, Bo Weavil Jackson o Fiddlin’ John Carson & Moonshine Kate. Pero quien popularizó esta melodía fue Louis Armstrong en 1938, él la desacralizó, la aceleró y la convirtió en un estándar del jazz. A partir de ese momento, “When the Saints Go Marching In” fue versionada desde diferentes estilos: Louis Prima, J.J. Johnson Quartet, Chris Barber, Lionel Hampton, Fats Domino, Elvis Presley, Bruce Springsteen, Jerry Lee Lewis, Bo Diddley y Chuck Berry o Tears for Fear, por poner algunos ejemplos. El segundo vídeo destacado de hoy pertenece a B.B. King, el rey del blues, que solía tocar este tema en sus actuaciones en directo (doy fe de ello); en esta ocasión está acompañado del actor y cantante Terrence Howard, de la cantante Solange Knowles (hermana de Beyoncé) y del guitarrista Richie Sambora. La tercera versión destacada es la de la New Orleans Jazz Band, como representante de las bandas de música callejera, tan ligadas a esta canción. Aquí podéis ver un ejemplo actual de su uso en funerales, y aquí, aquí, aquíaquí aquí otras brass bands.

The Chiftons / George Harrison. “He’s So Fine” / “My Sweet Lord”

La primera acepción de plagio que recoge el Diccionario de la RAE es la de “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. A pesar de que casi todos los que escuchamos música nos atrevemos a opinar sobre este tema, generalmente de manera intuitiva, lo cierto es que no es asunto baladí; la dificultad reside en valorar lo que es “sustancial”. A mí me gusta hablar de “parecidos razonables”, salvo que el plagio esté respaldado por sentencia judicial. Uno de los casos de plagio musical más conocido es el de “My Sweet Lord”, de George Harrison, tal vez su canción más conocida y exitosa. La compuso, en 1969, mientras realizaba una gira como invitado de Delaney & Bonnie y Eric Clapton; tal y como él mismo ha manifestado, la idea inicial era la de hacer una canción religiosa con la que cualquier creyente se pudiera sentir identificado, combinando las palabras “Aleluya” y “Hare Krishna” y, como base melódica, el “Oh Happy Day” de los Edwin Hawkins Singers. El primero en grabarla fue el cantante y pianista estadounidense Billy Preston, con quien colaboraba habitualmente George Harrison. Unos meses después, ya separados los Beatles, George volvió a grabar esta canción para su triple álbum “All Things Must Pass” (1970); fue una producción muy cuidada, en los Abbey Road Studios, que contó con el trabajo de Phil Spector y la colaboración en la grabación de Eric Clapton, Ringo Starr, Jim Gordon y algunos miembros de Badfinger; hay quien dice, aunque esto es más dudoso, que también intervinieron Alan White y John Lennon. Unos años más tarde Bright Tunes demandaba a George Harrison por plagio musical; entendían que había copiado el tema “He’s So Fine”, compuesto por Ronald Mack y publicado por el grupo The Chiftons en el año 1962. El juez falló a favor de Bright Tunes; Harrison tuvo que hacer frente a una cuantiosa indemnización por “plagio inconsciente”, probablemente provocado por un caso de criptomnesia, al parecer algo habitual en el mundo de los plagios: el sujeto cree componer algo totalmente novedoso cuando, en realidad, está rescatando recuerdos almacenados en su memoria que, en un momento dado, afloran sin tener consciencia de ello. Para complicar aún más el asunto, hay quien opina que el tema “Kind of a Drag” (1966), de los Buckinghams también se parece bastante. Para finalizar, os dejo con algunas versiones de “He’s So Fine” -en concreto las debidas a Jody Miller, Dee Dee Sharp, The Sangri-Las y The Angels– y de “My Sweet Lord” –U2, Megadeth, Hurray for the Riff Raff y Emmerson Nogueira-.