Los Ronaldos. «Sí, sí»

«Violencia simbólica contra las Mujeres: el Folclore» es el título de una entrada perteneciente al blog de Yolanda Jiménez, en la que esta escritora repasa algunos de los refranes más machistas y de peor gusto de nuestra cultura popular. También se ocupa de grupos y artistas que tienen canciones de esta misma índole, como «Un ramito de violetas» (Cecilia), «Libertad sin ira» (Jarcha), «Me llaman mala persona» (Académica Palanca), «Eres una puta» (Ilegales), «Hoy voy a asesinarte» (Siniestro Total), «Atrapados en el ascensor» (Un Pingüino en mi ascensor), «Mi Marylin particular» (Nacho Vegas), «La Mataré» (Loquillo y los Trogloditas) o el tema de hoy: «Sí, sí», de Los Ronaldos. Todas estas canciones contienen frases que pueden resultar perturbadoras, hirientes y ofensivas, pero también es verdad que no son más que historias de ficción; en una entrada anterior dedicada a «La Mataré«, el propio Loquillo pedía una lectura de este tema en los mismos términos que habitualmente se aplican a la literatura o el cine; es decir, una novela o una película sobre un violador o un asesino no es, precisamente, un acto de apología de la violencia; de la misma manera que «La Mataré» es sólo la historia de un maltratador. «Sí, sí» fue uno de los primeros éxitos de Los Ronaldos, grupo madrileño de rock formado en 1987; formó parte de su primer álbum («Los Ronaldos», 1987), en el que también se incluyeron títulos tan conocidos como «Ana y Choni«, «Guárdalo» o «Si os vais«. Unos meses más tarde de que saliera este disco a la calle, las asambleas de mujeres de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa y la Coordinadora Feminista de Navarra presentaron una denuncia en el juzgado de guardia de Bilbao contra este grupo, la discográfica Emi-Odeón y las emisoras de radio que programaran la canción «Sí, sí», por lo que entendían era incitación a la violación. Según he podido leer en algunos medios, desde enero de 2005 esta canción debería interpretarse en España omitiendo la frase de la discordia: «Tendría que besarte, desnudarte, pegarte y luego violarte»; sin embargo, en el disco en directo que grabaron en el año 2008 esta frase está presente en la canción (aquí lo podéis escuchar). Eso sí, en su página web entrecomillan las dos palabras más fuertes: «pegarte» y «violarte», probablemente como recurso irónico o para mostrar un sentido especial en el significado de estas palabras, latiguillo que, lamentablemente, cada vez está más presente en el lenguaje popular ¿Alguien podría explicarme la diferencia entre violarte y «violarte»?

Pat Benatar. «Fire and Ice»

Pat Benatar es una de las grandes voces femeninas del rock, con una tesitura vocal de varias octavas y una gran capacidad para cantar con naturalidad rock duro, incluso heavy metal, balada melódica o pop-rock. Nacida en 1953, en Brooklyn (Nueva York), con el nombre de Patricia Mae Andrzejewski, cambió de apelido cuando tenía diecinueve años al casarse con su novio de juventud, Dennis T. Benatar, del que acabaría divorciándose para casarse nuevamente, en 1982, con el guitarrista y productor de su banda, Neil Giraldo, un personaje clave en su vida profesional y privada; con él ha tenido dos hijas, aún continúan casados y siguen teniendo proyectos musicales en común. Inició su carrera musical alternándola con su trabajo de cajera en un banco, hasta que fue descubierta en un concurso y, poco después, causara sensación por su sugerente disfraz en una fiesta de Halloween. Su primer álbum, publicado en 1979, se tituló «In the Heat of the night» y comenzaba con «Heartbreaker«, su primer éxito. Uno año después se editaba su segundo Lp, «Crimes of Passion», y en 1981 lo hacía «Precious Time», uno de los mejores trabajos de la neoyorkina. De hecho, estos tres primeros discos son fabulosos, tal vez los más rockeros de su carrera, con una importante presencia de la guitarra y su cristalina voz rayando a gran altura. José Ramón Pardo, en su excelente libro La discoteca ideal de la Música Pop. Los 1000 mejores discos del pop-rock (Barcelona: Planeta, 1997; págs. 444-445), define a Pat Benatar como «la más rockera de las chicas del AOR norteamericano de los ochenta, [que comenzó] cantando ópera, lo que, según dice, le enseñó a cantar a plena potencia sin desafinar. Ese era su mejor bagaje: una voz que nada tenía que envidiar a la de las ‘bestias’ masculinas del rock metálico». Sin embargo, con el paso de los años suavizó su sonido hasta acercarlo al pop-rock, donde tal vez logró sus mayores éxitos, con temas tan conocidos como «Love is a Battlefield», «We belong», «Shadows of the night», etc. Me imagino que cada uno de vosotros tendréis vuestra canción de Pat Benatar preferida, os animo a que me digáis cuál es; la mía es «Fire and Ice», fue el primer sencillo del ya mencionado «Precious Time» y con él ganó su segundo Grammy; por cierto, es poseedora de cuatro Grammys consecutivos (1980-1983), además de otras tantas nominaciones a lo largo de los años ochenta.

Los Toreros Muertos. «Mi agüita amarilla»

Cuando uno echa la vista atras se da cuenta de que, a pesar de lo que puedan dictar las leyes de la física, el tiempo pasa más lento con veintitantos que a partir de los cuarenta, cuando todo parece que se acelera y consumes años como si fueran cervezas en verano. Precisamente de cervezas, y de otras bebidas espirituosas, va la entrada de hoy, en recuerdo de aquellos años en los que te apuntabas a cualquier sarao al que te invitaran «¿Te acuerdas de aquel día en el que íbamos todos ‘pedo’?» Esta es una pregunta que, de vez en cuando, me hace mi amiga Mariola cuando queremos recordar aquella época de “Chema y los muerte”; entonces nos echamos unas risas y le recuerdo que, en realidad, era ella la que evidenciaba tal estado de embriaguez. Pero, en el fondo, los dos sabemos que aquellas fiestas eran tremendas y que íbamos todos muy perjudicados. La canción estrella de esas farras era “Mi agüita amarilla”, del grupo Los Toreros Muertos, toda una oda a la cerveza, la juerga y el buen humor. Pertenece a su primer álbum, publicado en 1986 con el jocoso título de “30 años de éxitos” y está lleno de canciones a cual más divertida: ”Yo no me llamo Javier”, “Twist’ as loca”, “Soy un animal” o “Necesito un avalista”; todas ellas muy representativas del estilo transgresor y gamberro de esta banda, con un sonido entre el pop, el rock, el punk, la new wave, incluso con algunos temas a ritmo de twist, cha cha cha o pasodoble. Los Toreros Muertos tuvieron actividad entre 1984 y 1992 aunque, a partir del año 2007, se reunieron y creo que aún continúan ofreciendo algunos conciertos con las viejas canciones de siempre. Su líder, Pablo Carbonell, es bien conocido en el mundo del cine, de la televisión y del espectáculo, casi siempre explotando sus cualidades cómicas y de showman. Una de las señas de identidad de Los Toreros Muertos eran sus letras; a menudo se les ha comparado con los gallegos Siniestro Total, también muy divertidos, aunque yo diría que el humor de Los Toreros es más elegante, tal vez más intelectual. De hecho, “Mi agüita amarilla” (aquí tenéis una curiosa versión en inglés), además de un homenaje a la cerveza, no es más que una inocente canción educativa sobre el ciclo de agua y sobre las consecuencias medioambientales de la diuresis cervecera.

The Beatles / Whitesnake / The Jimi Hendrix Experience / Los Coronas. «Day Tripper»

Hace algunas semanas comentaba en Mentalparadise que aún no había aparecido ninguna canción de Whitesnake en La Guitarra de las Musas. Fernando, administrador del interesante blog Tu Lisa, yo Conda, me dijo lo siguiente: «Si permites sugerencia, Whitesnake hizo una estupenda versión de Day Tripper de los Beatles. Con otra versión que dejo a tu elección, tienes ya el trío para una de tus fantásticas entradas de canción con varias perspectivas». Muchas gracias, Fernando, por tus amables palabras y por el obsequio en forma de idea. «Day Tripper», a pesar de ser una canción bien conocida de los Beatles y de contener uno de los más famosos riff de guitarra que se recuerdan, nunca llegó a formar parte de ninguno de los álbumes de estudio de este grupo, más allá de los habituales recopilatorios. Fue grabada durante las sesiones de «Rubber Soul» (1965) y publicada como sencillo, en las navidades de 1965, junto con el tema «We can work it out», lo que dio lugar a un single con dos caras A. Al parecer, la autoría principal se debe a John Lennon, aunque Paul McCartney contribuyó con algunos versos. Esta lisérgica canción es posible que haga referencia a los llamados en aquella época «hippies de fin de semana», es decir, aquellos que, de vez en cuando, se ponían las camisas de flores para escuchar música psicodélica. El segundo vídeo que podéis ver es el correspondiente a la ya comentada versión de Whitesnake, que forma parte del primer álbum de estudio de los británicos: «Trouble» (1978). La tercera propuesta es la de la banda The Jimi Hendrix Experience, recogida en el álbum en vivo «BBC Sessions», publicado en 1998 a partir de materiales procedentes de actuaciones de este grupo en los programas de radio de la BBC. Hoy voy añadir un cuarto vídeo, perteneciente a un grupo al que hace tiempo también quería dar cabida aquí: Los Coronas; los madrileños, con su estilo surf-rock y un sonido fronterizo a lo spaguetti western, nos ofrecen una interesante versión instrumental con mucho sabor. Por supuesto que no son las únicas versiones de esta canción, tal vez a vosotros os gusten otras, a mi también me agradan las de Grateful Dead, Otis Redding, Anne Murray, ELO, James Taylor, Cheap Trick, José Feliciano o los españoles La Orquesta Mondragón y Asfalto, ésta última incluida en un singular disco con versiones de los Beatles, publicado en fechas relativamente recientes a partir de materiales anteriores a sus primeros discos de rock urbano progresivo

Peter Gabriel y Kate Bush. «Don’t give up»

Casi todos lo que amamos la música tenemos nuestras filias y nuestra fobias, géneros y artistas que nos apasionan y otros que evitamos a las primeras de cambio. Pero también es verdad que somos capaces de reconocer la calidad, las cosas bien hechas y respetamos enormemente el trabajo de los grandes, de aquellos que están fuera de categoría, como esos enormes puertos de montaña que aparecen en el Tour de Francia. Jimi Hendrix, Bob Dylan, Van Morrison, Sting, Tom Waits, Ian Anderson, Eric Clapton, Mark Knopfler, Neil Young o Paco de Lucía, por mencionar algunos de mis preferidos, pueden gustar más o menos pero lo cierto es que tienen un talento único. Desde mi punto de vista, a Peter Gabriel también habría que incluirlo en este selecto grupo; con él Génesis publicó cinco discos excepcionales (“Trespass”, “Nursery Cryme”, “Foxtrox”, “Selling England by the Pound” y «The Lamb Lies Down on Broadway»), cinco obras maestras del rock progresivo, y cuando abandonó esta formación, allá por 1975, se embarcó en una brillante y valiente travesía en solitario llena de nuevos sonidos y de planteamientos arriesgados, construidos a partir del pop, del rock y de melodías étnicas. Gabriel es, ante todo, un innovador capaz de experimentar con recursos altamente tecnificados, de sorprender con nuevos patrones melódicos y rítmicos, de proponer una “Música del Mundo” plagada de alusiones humanitarias y de compromiso social. Sus primeros discos en solitario se llamaron todos “Peter Gabriel” (I, II, III y IV), de aquella etapa me quedo con el que hacía el número III, habitualmente conocido como el “El derretido”, en alusión a la imagen de la portada. En 1986 publicó su quinto álbum, titulado “So” (los siguientes se llamaron “Us” y “Up”), una obra maestra, una magistral lección de cómo se puede elaborar un producto de calidad, innovador, étnico y, a la vez, sumamente comercial. “So” está lleno de buenos temas, como “Red Rain”, “Sledgehammer” y, por supuesto, “Don’t give up”, una preciosa balada cantada a dos voces en la que un desesperado perdedor es cariñosamente consolado y animado por alguien que lo quiere por encima de cualquier derrota o circunstancia adversa; la voz de Kate Bush es como una caricia, como un susurro optimista y tranquilizador: “No te rindas, tienes amigos. No te rindas, aún no estás derrotado. No te rindas, sé que puedes hacerlo bien (…) No te rindas, porque creo que existe un lugar … existe un lugar al que nosotros pertenecemos”.