The Move. «Flowers in the Rain»

The Move fue una banda británica, con un estilo que basculó entre el pop-rock psicodélico y el power pop, establecida a finales de 1965 y disuelta en 1972, para transformarse en otra aún más conocida: Electric Light Orchestra (ELO), ya con una orientación musical completamente diferente. Fue creada en Birmingham, a partir de los músicos que más destacaban de entre las bandas de aquella ciudad; así fue como Trevor Burton (guitarra), Ace Kefford (bajo), y Roy Wood (guitarra, voz), tras tocar juntos en alguna ocasión, decidieron invitar a Carl Wayne (voz) y Bev Bevan (batería) a participar en este nuevo grupo. Tony Secunda se ofreció como mánager; él les consiguió una actuación fija semanal en el Club Marquee de Londres, mientras diseñaba una controvertida y arriesgada línea promocional, que pasaba por aparecer vestidos como gánsteres, con corbatas y zapatos blancos, y una imagen de sus miembros construida sobre la prohibición de sonreír a las cámaras bajo cualquier circunstancia. Sus actuaciones en el Marquee eran muy populares, por la energía y fuerza que desplegaban en el escenario, aunque el tema se les acabó yendo de las manos y el Marquee les acabó expulsando por la violencia, cada vez mayor, que se generaba en sus conciertos (en uno de ellos, Carl Wayne trató de prender fuego al escenario).

Tras publicar varios singles, formato con el que consiguieron sus mejores éxitos, sacaron al mercado su primer álbum, titulado “Move”; lo hicieron en 1968, después de repetir íntegramente la grabación de todas las pistas debido a un robo de las cintas maestras; llegaron a ofrecer una recompensa a quien las pudiera localizar, finalmente aparecieron tiradas -y dañadas- en un cubo de basura, por lo tuvieron que volver a grabar y, por lo tanto, se retrasó el lanzamiento del disco. Para promocionar uno de los singles de este Lp, el tema “Flowers in the Rain” -compuesto por Roy Wood-, a Tony Secunda no se le ocurrió otra cosa que lanzar una postal promocional con una caricatura de Harold Wilson, que en aquella época era Primer Ministro y líder del Partido Laborista, en la cama junto a su secretaria, Marcia Falkender. El político demandó al grupo y ganó; la Justicia británica ordenó que todos los beneficios obtenidos con la explotación de la canción “Flowers in the Rain” fueran donados a la organización u organizaciones benéficas que Wilson decidiera, decisión judicial que, al parecer, aún continúa en vigor. Destaca en esta canción su onírica y psicodélica letra, basada en un cuento de hadas escrito por Roy Wood cuando estaba en el Moseley College of Art (Birmingham), y los arreglos musicales de Tony Visconti, con efectos sonoros y la inclusión de varios instrumentos de viento. Finalizo con tres versiones, a cargo de Nancy Sinatra, Annie Haslam y Claude François, ésta última en francés.

The Chantays / Johnny Thunders / Dick Dale & Stevie Ray Vaughan. “Pipeline”

The Chantays, también conocidos como Chantay’s, es un grupo de surf rock estadounidense –aun en activo– creado a comienzos de la década de 1960 por cinco amigos de la Santa Ana High School de California: Bob Spickard (guitarra), Brian Carman (guitarra), Bob Welch (batería), Warren Waters (bajo) y Rob Marshall (piano). Grabaron varios singles y un par de Lps entre 1963 y 1966, aunque su única canción realmente exitosa fue “Pipeline” (compuesta por Carman y Spickard), publicada en 1963, con el tema “Move it” en la cara B. Inicialmente llamada “Liberty Whip”, en homenaje al clásico western de John Ford “El hombre que mató a Liberty Valance” (1962), esta pieza de surf rock instrumental acabó denominándose “Pipeline”, después de que los Chantay’s vieran una película de surf en la que aparecían escenas del “Banzai Pipeline” de Hawái, una de las zonas surferas más conocidas y valoradas por los aficionados a esta actividad. No os perdáis el sonido del bajo, protagonista en esta canción, así como el acompañamiento de guitarras y piano.

Sin duda, estamos ante uno de los temas más representativos del surf rock, que ha dado lugar a bastantes versiones, comenzando por los propios Chantay’s, que volvieron a grabarla en modo acústico (“Pipeline Unplugged”) con motivo del lanzamiento de su álbum “Waiting for the Tide” (1997). Para la segunda opción destacada, os propongo al guitarrista y cantante Johnny Thunders, fundador del grupo New York Dolls y miembro de The Heartbreakers, ambas bandas importantes en el nacimiento del punk; Thunders incluyó “Pipeline” en su disco en solitario “So Alone” (1978), ésta es la versión que aparece en la serie “Los Soprano”, concretamente en el episodio 74. Y, como no podía ser de otra manera, tratándose de uno de los temas fundamentales del surf rock, para la tercera versión destacada de hoy os voy a proponer a una de las máximas figuras del género, el guitarrista Dick Dale -al que ya hemos tenido en este blog-, en esta ocasión a través de una grabación de 1987 -publicada como single-, que contó con la colaboración del guitarrista de blues-rock Stevie Ray Vaughan. En cualquier caso, hay más versiones, algunas interpretadas por bandas no muy conocidas; aquí os dejo las debidas a The Eagles, The Challengers, The Lively Ones, The Ventures, Hank Marvin & The Blue Jeans, Takeshi Terauchi & The Blue Jeans, The Beatniks, Anthrax, Hanoi Rocks, Bad Manners, Santi Picó, Pat Metheny y Bill Frisell. Como podéis comprobar, no sólo propuestas rocanroleras y surferas, también hay versiones ska, metaleras, electrónicas y jazzísticas.

Sabicas y Joe Beck. “Zambra”

El flamenco y el rock convivieron en armonía durante la España de los años setenta, gracias al esfuerzo realizado por bandas como Smash, Gong, Triana, Alameda, Cai, Imán Califato Independiente o Mezquita, por mencionar sólo algunas de las que intervinieron en aquel movimiento inolvidable, conocido como rock andaluz. Hoy os quiero hablar de un disco, “Rock Encounter”, que de alguna manera puede considerarse como un antecedente del rock andaluz; un álbum buenísimo que, sin embargo, no fue del agrado de sus autores: el guitarrista flamenco Sabicas y el guitarrista de jazz Joe Beck, de hecho, fue grabado en 1966 y publicado en 1970, lo que nos puede dar una idea de las dificultades que tuvo este álbum para salir al mercado, probablemente debido a la tormentosa relación que mantuvieron los dos guitarristas durante la grabación de este trabajo.

Agustín Castellón Campos, conocido en los ambientes flamencos como “Sabicas” -deformación de la palabra “habicas”, es decir, habas pequeñas- fue un guitarrista nacido en Pamplona, en 1912, que está considerado como el gran impulsor del flamenco fuera de nuestras fronteras y, también, el que consiguió dotar a la guitarra flamenca de un protagonismo no conocido hasta entonces. Su estilo pulcro y afinado le abrió las puertas a la fusión con otros estilos, y preparó el camino a otros guitarristas flamencos que quisieron utilizar este instrumento para algo más que acompañar cante y baile. Sin ir más lejos, Paco de Lucía siempre le ha considerado un maestro, y ha reconocido esta influencia en su manera de concebir el flamenco y de tocar la guitarra. Sabicas desarrolló gran parte de su carrera profesional en Estados Unidos, tras su paso por Argentina y México, después de que abandonara España durante la Guerra Civil.

Joe Beck, más joven que Sabicas, nació en 1945, en Filadelfia (EE.UU.), aunque se formó como guitarrista de jazz en Nueva York, donde compartió escenarios y experiencias vitales, siendo muy joven, con figuras de este género como Miles Davis, Monty Alexander, Kenny Burrell, Wes Montgomery o Gil Evans. Además de publicar sus propios discos, trabajó como guitarrista de sesión y arreglista musical para artistas tan diferentes como Louis Armstrong, Duke Ellington, Larry Coryell, Frank Sinatra, Gloria Gaynor, Gabor Szabo o Buddy Rich, por mencionar algunos.

“Rock Encounter” se grabó en los estudios A&R de Nueva York, con una formación de lujo: Sabicas (guitarra flamenca), Joe Beck (guitarra eléctrica), Diego Castellón -hermano de Sabicas- (guitarra española), Tony Levin -el mismo que formaría parte de King Crimson- (bajo), Donal McDonald (batería), Warren Bernhardt (teclados) y Domingo Alvarado (cante). Aquí podéis escuchar el Lp entero (os lo recomiendo) pero, para que os hagáis una idea de lo bueno que es este álbum (no quiero ni pensar cómo habría quedado si se hubieran entendido), os propongo el tema titulado “Zambra”, mi preferido y, tal vez, el corte en el que se aprecia mejor la fusión de estilos. Y digo esto porque los otros temas, aún siendo muy buenos, en ocasiones se evidencia una cierta inmiscibilidad en sus propuestas musicales.

Focus. “Hocus Pocus”

De los orígenes de la banda neerlandesa de rock progresivo Focus ya hablamos en una entrada anterior, dedicada al tema titulado “Sylvia”. En su momento de mayor esplendor, estaba liderada por Jan Akkerman (guitarra) y Thijs Van Leer (teclados, flauta); de este último músico quizás o acordéis porque acompañó a Miguel Ríos en la gira “Rock & Ríos” (1982), que dio lugar a uno de los álbumes más recordados del granadino y uno de los mejores directos del rock patrio. Volviendo a Focus, comenzaron a ser famosos gracias a su segundo disco de estudio (“Focus II”, 1971), conocido como “Moving Waves” fuera de los Países Bajos. Compuesto en su mayor parte por Akkerman y Van Leer, este disco se compone de seis temas: “Hocus Pocus”, “Le Clochard (Bread)”, “Janis”, “Moving Waves”, “Focus II” y “Eruption”, una suite en quince movimientos, inspirada en la ópera “Eurídice” de Jacopo Peri, que ocupa toda la cara B.

El corte más recordado de este disco es “Hocus Pocus”, una desconcertante composición que se sitúa entre la parodia y el virtuosismo, en la que -en menos de siete minutos- nos encontramos de todo: hard rock potente (casi heavy metal), rock progresivo, elementos de opereta clásica, cantos tiroleses, scat, eefing, silbidos, rifs de flauta, … Todo ello envuelto en un complejo desarrollo instrumental, con bajo, batería y guitarra eléctrica rayando a gran altura; el compañero Antonio Chico, responsable de la web Música y Oxígeno, califica de “deleite escuchar ese bajo que al combinarse con ese riff en la guitarra producen unas pulsaciones que se sienten en el cuerpo”. A muchos, “Hocus Pocus” nos parece una genialidad; pero también hay quien se queda en la superficie de la canción, es decir, en ese hilo conductor realmente hilarante, ejecutado a través de una voz en falsete -a modo de canto yodel– que, conviene reconocer, es realmente la principal seña de identidad de esta melodía.

Presente en películas, programas de televisión, anuncios publicitarios, juegos, etc., “Hocus Pocus” ha sido versionada por grupos punk como The Vandals, por violinistas como Vanessa Mae y, por supuesto, por grandes bandas de heavy metal y de metal progresivo, como Iron Maiden, Helloween o Marillion. Y no puedo acabar sin que veáis en acción a Akkerman, Van Leer y compañía; os propongo dos directos, uno de 1971 y una actuación en televisión de 1973.

María Dolores Pradera / José Feliciano / Los Relámpagos. “Dos cruces”

Carmelo Larrea (1908-1980) fue un compositor español de música popular, autor de temas tan conocidos como “Camino verde” o “Dos cruces”, nuestra canción de hoy. Tal y como nos cuenta Manuel Román en su libro Bolero de amor. Historias de la canción romántica (Lleida: Milenio, 2015), nació en Bilbao, donde comenzó a ganarse la vida durante su adolescencia en una tienda de bicicletas, como payaso en un circo y en otros menesteres alejados de su formación musical -fue alumno de Jesús Guridi en la Sociedad Filarmónica de Bilbao-. Finalizada la Guerra Civil, se estableció en Sevilla, donde trabajó como saxofonista en el tablao flamenco “Las Cadenas”, situado en el barrio de Santa Cruz. Allí se enamoró de la gitana Manolita Cruz -a quien ya había dedicado el pasodoble “Manuela Cruz”- y también de su hermana Rosa; según Manuel Román, “no sabía a que carta quedarse”. En estas enamoradizas circunstancias, hacia 1952, Carmelo Larrea compuso una de las piezas más conocidas del cancionero español: “Dos cruces”.

Cantó por primera vez esta canción, bajo el título inicial de “Soledad”, en Madrid, ciudad a la que solía acudir para actuar en locales como “Alazán”; pero no lo hizo allí, sino en el concurso de Radio Nacional de España “El Tribunal de la Canción”, con Jorge Gallarzo como intérprete. Las primeras grabaciones de este tema, del año 1952, fueron las del mencionado Jorge Gallarzo y la de las Hermanas Lombide, aunque por aquella época también la cantaban Nati Mistral y María Dolores Pradera, ésta última en la boîte Alazán, cuando este local era frecuentado por Carmelo Larrea. Ésta es nuestra primera versión destacada de hoy, concretamente la recogida en un EP de la madrileña publicado en 1962. Tres años después, fue incluida en el disco de José Feliciano “The Voice and Guitar of José Feliciano” (1965), con algunos cambios en la letra y un arreglo diferente del utilizado hasta entonces para esta melodía. Para completar la terna, os propongo la inolvidable versión instrumental del grupo de pop-rock Los Relámpagos, con un ritmo más rápido y ese característico sonido de guitarra de la formación madrileña; al igual que la de Feliciano, fue publicada en 1965, en su álbum titulado “Los Relámpagos”. Os dejo otras versiones, por si os gustan más que las que yo he elegido; por ejemplo, las de Caterina Valente, Los Tres Diamantes, Luis Mariano, Jorge Sepúlveda, Los Panchos, Los Sabandeños, Los Pájaros Locos, Milton Nascimento, El Consorcio, Diego “el Cigala”, Roberto Alagna, Niño de Murcia, Manolo Leiva, Angelillo, Miguel de Molina, Antonio Molina o Felipe Campuzano.

Carmelo Larrea (1908-1980)