Don Gibson / The Everly Brothers / Zombina & The Skeletones. “Sea of Heartbreak”

El country gusta incluso a los aficionados al punk, que no dudan en homenajear a uno de los grandes de este género tan americano. “Paid in Black. A Tribute to Johnny Cash” vol. 1 (2007) y vol. 2 (2009) son dos álbumes verdaderamente curiosos; en ellos se recogen muchos de los temas más conocidos de Johnny Cash versionados por grupos de punk, horror punk y psychobilly; a algunos os parecerá un experimento curioso, otros pensaréis que así es como debería sonar el country y, probablemente, muchos veréis este disco como un experimento herético. Bandas como Electric Frankenstein, Blitzkid, The Ghoul, Psycho Charger, Bleeding a Zombie, Mike Zeero o The Spook, por mencionar sólo algunas, interpretan a su manera canciones como “Cocaine Blues”, “I Walk the Line”, “Cry! Cry! Cry!”, “Wanted Man”, “Man in Black”, “Get Rhythm” o “Solitary Man”. En el segundo de estos álbumes homenaje se recoge el tema protagonista de hoy, “Sea of Hearbreaker”, en este caso versionado por los británicos Zombina and the Skeletones, grupo creado en 1998 aún en activo; ellos ocupan el tercer espacio destacado en esta entrada de versiones. En el primer vídeo de hoy podemos escuchar a Don Gibson, el primero que grabó esta canción (en 1961) escrita por Paul Hampton y Hal David. Don Gibson es una figura importante del country; Eduardo, en su blog River of Country, nos cuenta que nació en 1928, en Carolina del Norte, en el seno de una familia pobre; en 1948 formó el grupo The Sons of the Soul y, en 1957, empezó a ser conocido gracias a la mediación del guitarrista Chet Atkins. La versión de Johnny Cash es, tal vez, la más conocida pero no la única; también la han incluido en su repertorio artistas como Leroy Van Dyke, The Searchers, Jody Miller, Lynn Anderson, Kenny Price, Ronnie McDowell, Jimmy Buffet & George Strait, Merle Haggard, Johnny Rivers, Robert Gordon, Rosanne Cash & Bruce Springsteen, Poco, Leo Sayer o los Everly Brothers, los protagonistas de nuestro segundo vídeo; incluyeron esta melodía, con un aire más pop que country, en su álbum titulado “The Hit Sound of the Everley Brothers” (1967). Esta metafórica canción nos habla de un amor perdido en un mar de angustia, lágrimas y soledad.

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Gerry & The Pacemakers. “You’ll Never Walk Alone”

Anfield es el hogar del Liverpool Football Club, uno de esos campos que querríamos visitar todos los aficionados a este deporte, aunque sólo fuera para escuchar su himno cantado por los aficionados al comienzo del partido, en un acto de comunión entre futbolistas y afición que, estoy seguro, tiene que sobrecoger y acongojar a los equipos rivales. Hace unas semanas el Fútbol Club Barcelona no pudo aguantar esa presión, ejercida por la entregada afición del Liverpool apoyando a sus jugadores como si fuera un miembro más del equipo; a los futbolistas no les quedó más remedio que apelar a la épica (y al buen fútbol) para dar la vuelta a una eliminatoria que parecía imposible de superar. Mañana juegan la final de la Champions League, aquí en Madrid, en el estadio del Atlético; estoy convencido que, tal y como se puede escuchar en su himno, los aficionados no les dejarán caminar solos (nunca lo hacen) y más en un día tan importante para la historia de este club. Espero que el Wanda Metropolitano sea una gran fiesta, que mañana sólo se hable de fútbol y no de batallas campales entre hinchas (todos ingleses) de ambas aficiones.

En los años sesenta era habitual que los grandes éxitos del momento sonaran por la megafonía del estadio de Anfield; una de aquellas canciones era “You’ll Never Walk Alone” en la interpretación de Gerry & The Pacemakers, un grupo local, amigos de los Beatles, con quienes compartían estilo musical y lugar de actuaciones en vivo, el mítico local Cavern Club. El tema dejó de ser un éxito, pero los aficionados lo seguían cantando antes de cada partido, y algunos entrenadores, como Bill Shankly, pidieron que siguiera sonando en el estadio. Tal y como señala Guillermo Domínguez, la leyenda debió comenzar el 19 de octubre de 1963; el Liverpool recibía al West Bromwich Albion con el campo lleno, pero se estropeó el sistema de megafonía; los aficionados no se conformaron y comenzaron a cantar “You’ll Never Walk Alone” a capela; probablemente así fue cómo este tema pop acabó convirtiéndose en el himno del club, algo que incluso puede verse en su escudo, donde se incluyó el título de esta melodía. Aunque no os guste el fútbol, os recomiendo que veáis algún vídeo con Anfield cantando a pleno pulmón; por ejemplo, éste o éste otro, en el que la afición rival también se suma a los cánticos, no en vano el Borussia Dortmund también ha acabado adoptando esta canción como himno, al igual que otros equipos, como el Twente, el Feyenoord, el Celtic de Glasgow, el Mainz 05, el FC Kaiserlautern, el FC St Pauli, incluso el CD Lugo, donde llaman a su campo Anfield Carro en lugar de Anxo Carro, su verdadero nombre.

Como comentábamos al principio de la entrada, los Gerry & The Pacemakers publicaron esta canción en 1963, aunque no era un tema compuesto por ellos, ni siquiera era un tema pop. “You’ll Never Walk Alone” fue compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II para el musical “Carousel”, estrenado en Broadway en el año 1945. Esta melodía aparece un par de veces en la representación, la primera cantada por una amiga a otra con la intención de darle ánimo ante la muerte de su amado, que se suicida al verse acorralado por la policía después de un atraco fallido (aquí la podéis escuchar). Antes de que Gerry & The Pacemakers hicieran su conocida versión, también la grabaron otros artistas, por supuesto en el tono melódico que sugería la grabación primigenia: Frank Sinatra, Judy Garland, Imperials, Gene Vincent, The Flamingos o Ray Charles; y después también se han seguido haciendo versiones, os dejo por ejemplo las debidas a The Righteus Brothers, Dionne Warwick, Elvis Presley, Louis Armstrong, Glen Campbell, Johnny Cash o Aretha Franklin, por mencionar algunas.

Y no quiero finalizar sin mencionar una circunstancia bastante curiosa: la inclusión de esta canción en otra de Pink Floyd, en realidad está sobrepuesta en “Fearless”, del álbum “Meddle” (1971), lo podéis escuchar claramente al final del tema; alguna teoría he leído al respecto, pero casi prefiero que seáis vosotros los que, si os apetece, deis algún tipo de información o elucubración en torno a las posibles razones que pudieron llevar a Waters y compañía a utilizar este recurso.

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Ben & Ellen Harper. “City of Dreams”

El Folk Music Center de Claremont (California -EE.UU.-) es un lugar de encuentro para todos los amantes de la tradición musical norteamericana; es más que una tienda-museo, cuenta con una colección única de instrumentos musicales antiguos de todo el mundo, algunos bastante singulares, también ofrece clases y talleres para músicos en formación y actuaciones musicales de artistas del ámbito del folk, tanto locales como de otras zonas del país, incluso de fuera de los Estados Unidos. Fue fundado por Charles y Dorothy Chase (aquí podéis leer la historia de este establecimiento), los abuelos del cantautor y multi-instrumentista estadounidense Ben Harper, un músico con una larga carrera a sus espaldas cuya obra conocí hace poco cuando, de manera casual, me encontré con su duodécimo álbum de estudio, el titulado “Childhood Home” (2014), un trabajo realizado conjuntamente con su madre, Ellen Harper, de algún modo heredera de la tradición musical de sus padres, Charles y Dorothy Chase. He de deciros que me ha encantado este disco, humilde y sencillo en su planteamiento pero lleno de sensibilidad, probablemente muy cerca de lo que tuvieron que ser las raíces de la familia Chase en la zona conocida como Inland Empire (California). Allí creció Ben, escuchando a los grandes del folk, del soul, del country, del reggae, del jazz o del rock, y tocando la guitarra siendo apenas un niño en la tienda de sus abuelos maternos; a los doce años dio su primer concierto y a comienzos de los noventa inició su carrera discográfica con el álbum “Pleasure and Pain” (1992), realizado conjuntamente con el músico folk Tom Freund. Como os venía diciendo, “Childhood Home” (2014) es un disco bellísimo, un homenaje al folk de la costa oeste, totalmente acústico, que a mí me ha parecido emocionante, sobre todo al escuchar canciones como la propuesta para hoy, la nostálgica “City of Dreams” (aquí podéis ver a ambos interpretándola en directo), compuesta por Ellen Harper al igual que otras de este disco, como “Farmer’s Daughter”, “Altar of Love” o “Break Your Heart”; el resto son obra de su hijo Ben. Dicen de Ben Harper que “sus letras abordan temas como la paz, Dios y la religión, el medio ambiente o la política”; espero descubrirlo por mí mismo, y una ayudita no me vendría mal, tal vez alguno de vosotros que conozca mejor su obra me podríais indicar por dónde continuar.

The Rolling Stones / The Andrew Loog Oldham Orchestra / The Verve. “The Last Time” / “Bitter Sweet Symphony”

Urban Hyms” (1997), el tercer disco de los británicos The Verve, es uno de los trabajos más representativos del pop inglés realizado a finales del siglo pasado; llegó a vender más de diez millones de unidades en todo el mundo y fue diez veces disco de platino. El tema “Bitter Sweet Symphony”, lanzado inicialmente como sencillo, es una de las melodías más conocidas de aquellos años, posteriormente versionada por artistas como Limp Bizkit o London Grammar e incluida en numerosas películas y series de televisión; la última que he escuchado en la serie juvenil “Riverdale”, a cargo de dos de su protagonistas: Ashleigh Murray y Camila Mendes, pero también se puede oír en “Los Simpsons”, en “Crueles Intenciones”, en “Embrujadas”, etc. La letra de la canción fue escrita por el vocalista de The Verve, Richard Ashcroff, a partir de una melodía de la Andrew Loog Oldham Orchestra que, a su vez, versionaba una canción de los Rolling Stones titulada “The Last Time”. Ésta última fue publicada en 1965, primero como single y, posteriormente, en la versión norteamericana del Lp “Out of Our Heads” (1965), el tercero de la banda. De esta canción, escrita por Mick Jagger y Keith Richards, se han hecho varias versiones, como las debidas a The Pupils, The Challengers, The Pharaophs, Bobby Bare, The Tractors, Dwight Yoakam, The Grateful Dead o los mexicanos Los Ovnis, aunque una de las más conocidas es la que hicieron los Who (sin John Entwistle y con Pete Townshend al bajo), con la intención de ayudar a pagar la fianza de Jagger y Richards cuando éstos fueron encarcelados, en 1967, por tenencia de drogas; aunque, para cuando se publicó esta versión, ya habían sido liberados.

Volviendo a The Verve y a la canción “Bitter Sweet Symphony” (aquí tenéis un estudio en profundidad de este tema), lo cierto es que se solicitó permiso para utilizar un sample de cinco notas de la mencionada versión de “The Last Time” realizada por la Andrew Loog Oldham Orchestra; la discográfica propietaria (Decca Records) dio permiso, aunque el mánager de los Rolling Stones acabó demandando a The Verve por excederse en lo inicialmente acordado; para éstos últimos la reclamación no tenía sentido, ellos entendían que habían compuesto una canción completamente nueva. El asunto aún se complicó más y, aunque no estaban de acuerdo, los miembros de The Verve acabaron por ceder los derechos de la canción a Jagger y Richards, ante la posibilidad de un largo e incierto juicio del que no quisieron participar. El compositor de la canción, Richard Ashcroft, llegó a decir en tono irónico: “esta es la mejor canción que Jagger y Richards han escrito en los últimos 20 años”. Me llama la atención que los líderes de los Rolling Stones se prestaran a semejante arreglo, asumiendo como suya esta melodía ajena a ellos, sobre todo teniendo en cuenta que el tema objeto de discordia (“The Last Time”) es, en realidad, una adaptación de una canción góspel anterior titulada “This May Be the Last Time”, de los Staple Singers, algo incluso reconocido por el propio Keith Richards.

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Extremoduro. “So payaso”

Extremoduro es una de las bandas de rock más importantes que hay en España. Se formó en 1987, en Plasencia (Cáceres), en torno a Roberto Iniesta Ojea, más conocido como Robe Iniesta. Grabaron su primera maqueta utilizando un sistema de financiación que hoy denominaríamos crowdfunding: lograron vender doscientas cincuenta papeletas (cada una valía mil pesetas) que daban derecho, a quienes las habían adquirido, a una copia grabada y editada de dicha maqueta; la titularon “Rock Transgresivo”, sin duda una declaración de intenciones de lo que pretendía ser su estilo, basado en el hard rock y el rock urbano, con letras explícitas que hablaban de drogas, sexo, sufrimiento, amor o temas reivindicativos, todo ello envuelto en un sonido sucio mezclado con alusiones poéticas, metáforas y lenguaje irónico. Su primer álbum acabó llamándose igual, “Rock Transgresivo” (1989); en él se incluyó “Jesucristo García”, una melodía que ya apareció por aquí cuando este blog daba sus primeros pasos. Mejoraron el sonido a medida que fueron grabando más discos, también fue haciéndose más complejo, fueron incorporando más instrumentos y puliendo los arreglos y la producción musical, incluso incorporaron elementos de otros estilos, como el rock progresivo, el flamenco o el jazz; todo esto se hizo más evidente con la entrada en la banda de Iñaki “Uoho” Antón, guitarrista del grupo vasco Platero y Tú, en gran medida el responsable de pulir las composiciones de Robe Iniesta. El reconocimiento definitivo de Extremoduro se produjo con su sexto álbum de estudio, titulado “Agila”, que en castúo significa “espabila”; en él intervinieron músicos como Albert Pla, Fito Cabrales, el Maestro Reverendo o algunos de los miembros del grupo granadino Ratanera, y se pueden escuchar instrumentos como el órgano, la guitarra española, el cajón, el saxo, la flauta o el trombón. “Agila” encumbró a Extremoduro, llegaron a venderse trescientas mil copias de este disco y puede decirse que algunas de las canciones más conocidas de esta formación pertenecen a este álbum; temas como “Prometeo”, “El Día de la Bestia”, “Me estoy quitando”, “Buscando una luna” o “So payaso”, tal vez la más conocida de esta banda –junto con “Jesucristo García”- y de las más jaleadas en garitos y fiestas de pueblo. “So payaso” nos habla de lo mal que se pasa cuando estás locamente enamorado de una mujer, cuando estás dispuesto a ser un “perro fiel”, un “esclavo sin rechistar”, cuando te das cuenta que te “tiemblan los pies a su lado” y no paras de meter la pata hasta llamarte a ti mismo “So payaso”. En esta web dan una explicación más detallada de la letra.

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