“Music from Big Pink” (1968) es uno de los álbumes de folk-rock más importantes que existen, ya lo comentamos en una entrada anterior dedicada a la canción “The Weight”. El disco fue concebido en la casa coloquialmente conocida como “Big Pink”, ubicada en Woodstock, el lugar donde Bob Dylan y los miembros de The Band se reunieron mientras el primero se recuperaba de un accidente de moto. Javier Rada, en el artículo “Lo nuevo de Dylan, ‘The Basement Tapes Complete’, preguntas y respuestas”, nos cuenta que en la casa vivían tres de los canadienses integrantes de The Band (Richard Manuel, Rick Danko y Garth Hudson), mientras que su compañero Robbie Robertson residía en una vivienda cercana con su novia Dominique; creo que Levon Helm estaba trabajando en plataformas petrolíferas del Golfo de México, hasta que sus compañeros le pidieron que volviera al grupo; Dylan vivía en una casa cercana de estilo victoriano, que contaba con once habitaciones. Allí, en “Big Pink”, montaron un modesto estudio de grabación, donde registraron
“una colección de canciones grabadas en plan campechano y sin alardes técnicos durante la primavera y el verano de 1967 (…) Cuatro canadienses, un granjero de Arkansas y Dylan. Estaban de vuelta, vestían como sus abuelos, no creían ya en la santidad del LSD, les aburrían los hippies, se morían de risa escuchando a los Beatles hacer el idiota con la electrónica y preferían el vino a la marihuana” (Javier Rada).
Algunas de estas canciones fueron publicadas en 1975 por Bob Dylan en el álbum titulado “The Basement Tapes”, aunque habría que esperar casi cuarenta años para disfrutar de todas estas grabaciones; en 2014 se editó la obra titulada “The Bootleg Series Vol. 11: The Basement Tapes Complete”, una caja con seis discos en donde se incluyeron ciento treinta y nueve temas, todas las grabaciones realizadas en “Big Pink”, incluyendo la melodía “I Shall Be Released” (aquí la tenéis), que no apareció en la edición de 1975 aunque sí formó parte del mencionado disco de The Band: “Music from Big Pink”. Esta historia sobre alguien atrapado o encarcelado, con las reflexiones y metáforas habituales en la obra de Dylan, debe tener más de ciento cincuenta o doscientas versiones: Joan Baez, Peter, Paul & Mary, The Tremeloes, The Hollies, Joe Cocker, Nina Simone, Rick Nelson, Bette Midler, Sting, Chrissie Hynde, Paul Weller, The Flying Burrito Brothers, Jeff Buckley, U2, Wilco & Fleet Foxes o, incluso, una versión en catalán a cargo del grupo Sopa de Cabra. El segundo vídeo destacado pertenece al documental “El Último Vals” (1978), de Martin Scorsesse, grabado a partir del concierto de despedida de The Band, el día de Acción de Gracias de 1976, en el Winterland Ballroom de San Francisco, un evento que contó con la participación de muchos invitados: Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Joni Mitchell, Van Morrison, Muddy Waters, Neil Young, etc. El tercer vídeo también tiene un origen cinematográfico; la versión pertenece a la banda sonora de “Captain Fantastic” (2016), una interesante película en la que se incluyó esta canción interpretada por Kirk Ross, Tyra Juliette, Steven Wolf, David Delhomme y Jeff Thall.


