Hace cuatro o cinco años tuve la inmensa suerte de pasar el mes de agosto en los Estados Unidos; la primera semana estuvimos en Nueva York, una ciudad de esas que abandonas con pena, una vez que te has adaptado a ella y empiezas disfrutar de todo lo que es capaz de ofrecerte; después volamos a la costa Oeste, a California, donde estuvimos casi tres semanas, con visita relámpago incluida a Las Vegas y El Gran Cañón. Vivíamos en Berkeley, población muy bien comunicada con San Francisco, una maravillosa ciudad aún más turística que Nueva York, en la que sus habitantes destacan por su simpatía y hospitalidad; siempre quiero creer, tal vez por un irresistible impulso romántico, que es una tradición que se consolidó a finales de los sesenta, cuando San Francisco se convirtió en el epicentro del movimiento hippie, de la cultura y contracultura, la música, las drogas, el amor y la amistad. Evidentemente, el barrio de Haight-Ashbury es uno de los lugares de visita obligada; allí se puede comprar ropa usada, entrar en sus bares, y uno se sorprende con la cantidad de mendigos que pueblan el barrio, algo que, en líneas generales, sucede en toda la ciudad. En 1967, esa zona, y en general todo el área de influencia de San Francisco, acogieron al «Verano del Amor«, una gran cita cultural a la que acudieron miles de personas deseosas de libertad, con ganas de protestar por la Guerra del Vietnam, que acudieron con flores en el pelo, tal y como nos decía la canción «San Francisco (Be Sure to Wear Flowers in Your Hair)«, de John Phillips, miembro del grupo The Mamas & The Papas. La música fue la protagonista, con los Beatles más psicodélicos, además de darse a conocer artistas como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Pink Floyd, los Doors o Jefferson Airplane, grupo creado en 1965 que, con su segundo álbum de estudio («Surrealistic Pillow«), fue la verdadera sensación de aquel «Verano del Amor». Acababan de incorporar a una nueva vocalista, Grace Slick, autora de una de las canciones emblemáticas de esta banda, «White Rabbit«, y responsable de llevar un tema como «Somebody to Love» -escrito por su cuñado Darby Slick- que ya cantaba en su anterior formación (The Great Society) bajo el título de «Someone to Love«. Aquí os dejo dos de sus interpretaciones en directo más clásicas, en el Festival de Monterrey (1967) y en el Festival de Woodstock (1969); y en éste otro vídeo una de las versiones más exitosas de este tema, la de la banda Ramones.
Categoría: Rock
Crack. «Descenso en el Mahëllstrong»
«Popgrama, Revista de Rock & Rollo» fue un programa musical emitido por la segunda cadena de Televisión Española durante los años 1977-1981. Estuvo conducido por Carlos Tena, Ángel Casas y Diego A. Manrique, y podría decirse que fue uno de los órganos de expresión de la incipiente «Movida madrileña«. Sin embargo, también prestó atención al rock, como bien puede comprobarse en el vídeo que preside esta entrada. Los protagonistas son los asturianos Crack, banda formada en 1978 que contó con los siguientes músicos: Alberto Fontaneda (compositor, flauta, voz y guitarras), Mento Hevia (compositor, teclados, voz), Alex Cabal (bajo), Manolo Jiménez (batería) y Rafael Rodríguez (guitarra). Grabaron un único disco, «Si todo hiciera crack» (1979), que fue publicado por Chapa Records bajo la producción del Mariscal Romero y el apoyo vocal de Encarnación González «Cani». Lo cierto es que tuvo poco éxito; en 1979 empujaba con fuerza la new wave española y, a duras penas, sólo algunas bandas de rock urbano y heavy metal consiguieron resistir; un grupo como Crack, de rock progresivo clásico, estilo que ya apenas interesaba, tenía los días contados. Si a esto unimos las zancadillas de las discográficas y las habituales disensiones entre los integrantes de estas formaciones, es fácil comprender por qué se disolvió este excelente grupo cuando apenas iniciaba su andadura. Con todo, aquellos que amamos el rock progresivo tenemos a este disco en los altares; en mi opinión es uno de los mejores álbumes españoles de rock sinfónico que existen, y probablemente aún hubiese podido ser mejor si, como señalan algunas fuentes, no hubiesen cercenado la creatividad reduciendo el minutaje de las canciones y dividiendo uno de los temas en tres: «Descenso en el Mahëllstrong», «Marchando una del Cid (Partes 1 y 2)» y «Epílogo«, que de haberlos mantenido unidos probablemente hubiesen conformado la mejor suite del rock progresivo hispano. Aquí podéis escuchar el álbum completo y aquí los dos primeros temas (la melodía protagonista de hoy y «Amantes de la irrealidad»), mientras que el vídeo destacado -que si no me equivoco ha sido proporcionado por el batería de la banda (Manolo Jiménez)- nos ofrece un documento único en el que primero vemos una presentación a cargo de Carlos Tena, después unas palabras de Alberto Fontaneda hablándonos de la banda, para dar paso a la interpretación de «Descenso en el Mahëllstrong», tema instrumental creativo y delicado basado en un relato de Edgar Allan Poe, y finalizar con la sintonía de «Popgrama«, el tema «Preludi i Record» de los catalanes Iceberg. En el año 2013 se realizó una interesante versión a cargo de The Samurai of Prog, una banda de versiones de rock progresivo formada por músicos de diferentes nacionalidades, entre ellos el teclista Eduardo García Salueña, miembro del grupo Senogul; en esta ocasión el violín sustituyó a la flauta y se escribió una parte de cello eléctrico, que fue tocada por el propio Mento Hevia, el teclista original de Crack.
Colosseum. «Beware The Ides of March»
La expresión «cuídate de los idus de marzo» tiene su origen en la obra de William Shakespeare «Julio César«; este líder militar y político romano fue asesinado el 15 de marzo del año 44 a.C. La fecha tiene una especial relevancia por cuanto supuso el fin de la República como forma de gobierno en la Roma clásica y el inicio del Imperio. A pesar de este trágico acontecimiento, los idus eran las fechas del calendario romano que estaban consideradas como días de buenos augurios, solían ser los 15 de marzo, mayo, julio, octubre y los 13 del resto de meses del año. No es de extrañar que esta expresión fuera también el título de un tema compuesto por los miembros de una banda denominada Colosseum, imagino que en honor al famoso anfiteatro construido en el centro de Roma durante el siglo I d.C.; fue incluido en su primer álbum («Those Who Are About to Die Salute You«, 1969), traducción de la expresión latina morituri te salutant que, según la creencia popular, decían los gladiadores antes empezar sus combates: «Ave César, los que van a morir te saludan»; sin embargo, no parece que fuera éste el colectivo autor de la frase, más bien el que participaba en los combates navales denominados «Naumaquias«.
Colosseum es un interesantísimo grupo que se sitúa entre el blues-rock, el jazz-rock y el rock progresivo, con elementos prestados procedentes de la música clásica. Fue creado en 1968 por músicos que habían formado parte de bandas tan destacadas como las de Graham Bond o la de John Mayall; hablamos del bajista Tony Reeves, del batería Jon Hiseman y del saxofonista Dick Heckstall-Smith, a quienes se unirían Dave Greenslade (órgano) y Jim Roche (guitarra), sustituido poco tiempo después por James Litherland (guitarra y cantante). Tuvieron una primera etapa entre 1968 y 1971, una segunda entre 1975 y 1978 y una tercera, iniciada en 1994, que llega hasta nuestros días. Como acabamos de comentar, su primer trabajo se tituló «Those Who Are About to Die Salute You» (1969); la cara B se iniciaba con el tema «Beware The Ides of March», compuesto por los miembros de la banda aunque la melodía inicial y final es muy parecida a la del tema «A Whiter Shade of Pale» (1967), de Procol Harum, una de las canciones que habitualmente se consideran pioneras del rock sinfónico. A pesar de este parecido razonable, los integrantes de Colosseum nunca lo admitieron, aunque sí reconocieron la influencia de Johann Sebastian Bach, el mismo punto de partida que manejaron los integrantes de Procol Harum para componer «A Whiter Shade of Pale«, probablemente el «Aria para la cuerda de Sol» incluida en la suite orquestal número 3 en re mayor, BWV 1068, aunque hay algunas fuentes que mencionan otras obras de Bach. «Beware the Ides of March» es un tema instrumental que comienza y acaba con la melodía a la que nos acabamos de referir ejecutada por el saxo de Dick Heckstall-Smith, pero lo verdaderamente llamativo es la parte central, con un órgano espectacular que da paso a un potente solo de guitarra apoyado en la sección rítmica y el saxo. Un tema, en definitiva, que hará las delicias de todos los aficionados al rock más virtuoso y elegante.
M Clan. «Noche de desolación»
No soy muy dado a seguir las novedades musicales, por eso agradezco mucho a los compañeros que están a la última, gracias a ellos logro estar medianamente informado de nuevos grupos, sonidos y estilos, incluso me entero de aquellas novedades discográficas que afectan a bandas ya veteranas. Como es lógico, algunas cosas me gustan más que otras pero pocas veces consigo entusiasmarme como me ha sucedido con el último trabajo de los murcianos M Clan. Después de publicar seis discos de estudio, esta formación quedó reducida a dos componentes: el vocalista Carlos Tarque y el guitarrista Ricardo Ruipérez; en estas condiciones grabaron «Para no ver el final» (2010), «Arenas movedizas» (2012) y el disco en directo «Dos Noches en el Price» (2014), en el que intervinieron como invitados algunas figuras destacadas del rock hispano, como Fito Cabrales, «El Drogas», Alejo Stivel, Ariel Rot, Miguel Ríos o Enrique Bunbury, un disco excelente, grabado en el Teatro Circo Price de Madrid, en un par de conciertos que me perdí por mi incapacidad para enterarme a tiempo de estos eventos. El pasado año se fueron a Nashville (EE.UU.) y grabaron un nuevo disco, en los Alex The Great Studios, que fue lanzado en septiembre de 2016. «Delta» es un álbum con el que M Clan han querido homenajear al country, al folk y, en general, a toda la herencia musical estadounidense, pero sin perder la esencia que siempre les ha caracterizado. El sonido de este disco es verdaderamente cautivador: sosegado, excelentemente cantado, con unas preciosas letras (compuestas por Tarque y Ruipérez) y una instrumentación de gran calidad, en la que destacan músicos como Al Perkins, Brad Jones, Chris Carmichael, Derek Maxon, Will Kimbrough, Bryan Owings y John Jackson, que hacen frente a instrumentos como la guitarra de doce cuerdas, la steele guitar, el dobro, el violín, la viola, el violonchelo, la armonica o el harmonium. «Delta» recuerda a bandas y solistas como Crosby, Still & Nash, The Byrds, Creedence Clearwater Revival, Eagles o Warren Zevon, pero todo ello acorde a los gustos actuales, dentro del estilo conocido como americana. Podéis empezar con el primer tema del disco, «Grupos americanos«, un recuerdo nostálgico que, además, es toda una declaración de intenciones, y seguir con «California«, «La Esperanza«, «Delta«, «Caminos Secundarios«, «Viaje hacia el sur» o «Concierto Salvaje«, aunque mejor que lo escuchéis entero (aquí lo podéis hacer). Finaliza con «Noche de desolación», el único tema compuesto solamente por Ricardo Ruipérez. Haciendo mía esta letra, quiero dedicar esta canción a todos los que alguna vez se hayan sentido desolados, a quienes se sienten solos a pesar de estar rodeados de gente, a los necesitados de nanas y abrazos, a los que tienen el valor de desnudar sus sentimientos, a aquellos a los que el silencio les estruja el corazón, a los abandonados insomnes y a los que creen que sin memoria no hay compromiso.
Vinegar Joe. «Charley’s Horse» / «Rock & Roll Gypsies»
Vinegar Joe fue una banda de blues-rock, R&R y R&B, con alguna pincelada soul, surgida a partir de un grupo denominado Dada, compuesto por una docena de miembros; con ese nombre publicaron un disco homónimo en 1970. Al año siguiente Dada aligeró el número de componentes dando lugar a Vinegar Joe, nombre probablemente inspirado en el militar estadounidense Joseph Warren Stilwell, apodado «Tío Joe» por el paternalismo mostrado hacia sus soldados, y también «Vinagre Joe», mote que se ganó por su personalidad y por la dureza que solía exhibir en los ejercicios de entrenamiento con la tropa. Ya bajo el nombre de Vinegar Joe y hasta su disolución en 1974, publicaron tres álbumes francamente interesantes: «Vinegar Joe» (1972), «Rock’n Roll Gypsies» (1972) y «Six Star General» (1973). El segundo disco fue grabado en directo, el medio natural de esta formación, donde mejor lucían, no en vano llegaron a ser relativamente famosos gracias a la fuerza de sus actuaciones en vivo. A pesar de su corta trayectoria como grupo (1971-1974), hubo entradas y salidas de músicos, sin embargo podríamos hablar de un núcleo duro, el compuesto por el guitarrista Peter Gage, el bajista (también tocaba la armónica) Steve York, el teclista Mike Deacon, el batería Keef Hartley y dos cantantes que, a la larga, acabarían teniendo una destacada trayectoria profesional en solitario: Robert Palmer, pese a su temprana muerte cuando tenía 54 años, y Elkie Brooks, una de esas voces que dejan atónito a cualquiera y que llegó a eclipsar a Palmer a medida que fue cobrando protagonismo en Vinegar Joe, algo parecido a lo que sucediera con Janis Joplin en los Big Brother and the Holding Company. Si queréis saber algo más sobre los inicios en solitario de Robert Palmer os recomiendo la entrada del compañero lrotula, publicada en su blog Algo de Jazz, Blues, Rock … Elkie Brooks aún permanece en activo y tiene en su haber un buen número de álbumes. No es fácil escuchar a Vinegar Joe por los cauces habituales (youtube o spotify), aún así se puede acceder a algunos temas como los dos destacados de hoy, «Charley’s Horse» y «Rock & Roll Gypsies», o a algún otro en el que también se puede ver en acción a los componentes de la banda, en particular a sus dos estrellas (Palmer y Brooks), por ejemplo «Proud to be a Honky Woman» o «Rusty Red Armour«.