Carole King / James Taylor / Lisa Ono. “You’ve got a friend”

“Tapestry” (1971) es, probablemente, el mejor disco de Carole King (yo lo escucho a menudo y siempre me ha parecido una maravilla); a él pertenece “You’ve got a friend”, una de las odas a la amistad más bonitas que se han escrito: “Cuando estés triste y angustiado, y necesites una mano amiga, y nada, nada te salga bien, cierra los ojos y piensa en mí, y pronto estaré ahí para iluminar hasta tu noche más oscura” ¿Escribió Carole King esta canción pensando en James Taylor?, al parecer ella lo ha desmentido en alguna ocasión, pero lo cierto es que su amigo la grabó a la vez que ella, en el disco “You can close your eyes” (1971). Un año más tarde Taylor se casaba con, la también cantante, Carly Simon enfriándose esa bonita amistad que, con el paso del tiempo, volvieron a recuperar. La lista de versiones es abultada: Aretha Franklin, Michael Jackson, Lynn Anderson, Petula Clark, Ella Fitzgerald, Roberta Flack & Donny Hathaway, All Green, Tom Jones, The Housemartins, Barbra Streisand, Cliff Richard, incluso Lady Gaga. Yo os propongo otra menos conocida, pero muy elegante y con personalidad, la de la cantante de bossa nova Lisa Ono.

Lila Downs. “La cumbia del mole” / “La cucaracha” / “Dignificada”

Hoy hacemos una excepción en este blog, cuya protagonista habitual es la canción, para dar paso a una gran artista, una de las mejores de la música latina actual, digna sucesora de Chavela Vargas: Lila Downs, hija de la cantante indígena mixteca Anita Sánchez y del profesor de cinematografía estadounidense Allen Downs. Su música es como una ensalada llena de ingredientes tradicionales y de otros más propios de la Nouvelle Cuisine, exóticos y atrevidos, todo a la vez, de un sabor intenso y multicultural: corrido mexicano, cumbia, bolero, folk, rock, jazz, rap, hip-hop, etc. Canta en inglés, castellano e incluso en lenguas nativas mexicanas de Oaxaca; sus canciones casi nunca son aburridas, en un mismo tema te encuentras con giros y ritmos completamente diferentes (tan pronto la canción es un corrido, como se transforma en un rap o aparece un riff de guitarra) y con una propuesta vocal muy sugerente, en la que Lila Downs es capaz de ejecutar 3 ó 4 voces diferentes (lógicamente, alguna de ellas impostadas o forzadas). La primera canción que os propongo es “La cumbia del mole”, una receta que espero os levante el ánimo para este inicio de semana. Las otras dos nos acercan a una de las facetas más interesantes de esta gran mujer: su compromiso social; una versión de la canción tradicional “La cucaracha” (os recomiendo que no os perdáis la letra) y “Dignificada”, un homenaje a las mujeres luchadoras en un ambiente tan hostil como el latinoamericano.

Boston. “More than a feeling”

Hay grupos que necesitan de varios discos para consolidar su estilo y arrancar o, al menos, para parir un producto mínimamente digno. Esta afirmación, desde luego, no es válida para los norteamericanos Boston; un grupo de hard rock melódico creado en 1971 pero que, hasta 1976, no publicó su primer álbum: “Boston”. Dos años después salió a la luz “Don’t Look Back” y ocho años más tarde su tercer trabajo: “Third Stage”; el grupo sigue en activo, incluso ha sacado disco en 2013, pero su producción discográfica es, además de irregular, escasa pues apenas cuenta con poco más de media docena de trabajos. Desde mi punto de vista, su mejor LP fue el primero, en el que se incluyó “More than a feeling”, la canción elegida para hoy. Me trae muy buenos recuerdos, de cuando era un adolescente descubriendo la música, no sabéis la de veces que he escuchado esta canción en mi vieja cinta de casete, una de las primeras que tuve, tratando de emular la voz en falsete del fallecido Brad Delp.

B.E. King / Led Zeppelin / Playing for Change. “Stand by me”

“Stand by me” es un clásico del Soul adaptado, por Ben E. King, Jerry Leiber y Mike Stoller, a partir de un tema gospel del grupo The Staples Singers; data de 1961 y fue popularizado por el que fuera líder del grupo músico-vocal The Drifters, el mencionado B.E. King. Como muchos de los temas a los que me suelo acercar los miércoles, cuenta una gran cantidad de versiones (de hecho yo suelo proponer tres pero seguro que a vosotros os gustan más otras); entre ellas podemos destacar las debidas a John Lennon, Ottis Redding, Seal, U2, Adriano Celentano, Bruno Lomas, Andrés Calamaro, Tracy Chapman, Jon Bon Jovi, R. Sambora y A. Madadian o la Orquesta Mondragón (ésta también es bastante interesante). El segundo video pertenece a Led Zeppelin que, si no me equivoco, nunca la llegó a grabar, aunque la tocó alguna vez en directo; no se oye muy bien, pero no me he podido resistir a esta visión endurecida de la tierna “Stand by me”. La tercera propuesta que os traigo es la de “Playing for Change”, una asociación que trata de poner en común los esfuerzos y las ansias musicales de músicos callejeros completamente anónimos; tal vez os haya llegado por medio de alguna red social, si no ha sido así no dejéis de escuchar esta singular propuesta, no os defraudará.

Miguel Ríos. “Un caballo llamado muerte”

El sábado pasado uno de nuestros rockeros patrios más destacados, Miguel Ríos, cumplió setenta años, ¡Muchas felicidades y enhorabuena por haber llevado toda una vida dedicada a la música! Mis ojos, mis oídos y mi corazón aún recuerdan aquel Rock & Ríos que tuve el privilegio de disfrutar en un pueblo de Ávila, durante un verano que, para mí, estuvo marcado por aquel increíble acontecimiento; si queréis ver el concierto entero, lo podéis hacer desde el blog de Salva (Mentalparadise). Desde aquí os propongo -como siempre- una canción: “Un caballo llamado muerte”, tema escrito por el guitarrista Javier Vargas y el propio Miguel Ríos que, inicialmente, fue publicado en el álbum “Los viejos rockeros nunca mueren” (1979). Desgraciadamente, la heroína fue protagonista durante la España de la Transición; fue generadora de marginalidad, inseguridad ciudadana y, lo más grave, de muerte y frecuentes situaciones de desastre familiar: “No montes ese caballo, “pa” pasar de la verdad, mira que su nombre es muerte, y que te enganchará. Es imposible domarlo, desconoce la amistad, es un caballo en la sangre, que te reventará”. Ya sabéis que, de vez en cuando, me gusta mostrar canciones de rock con fuerte compromiso social, más que nada para callar la boca de todas aquellos que piensan que este género es una música de descerebrados, drogadictos viciosos y pecadores condenados al abismo del infierno (bueno, esto último es posible que sea verdad).