Yo estoy muy agradecido al grupo español Danza Invisible, me hicieron pasar muy buenos momentos en los 80 y 90, cuando en Madrid había conciertos un día sí y otro también; pero, sobre todo, me ayudaron a conocer a Van Morrison, uno de mis artistas preferidos, cuyo talento es directamente proporcional a su mala leche. «Bright side of the road» es una canción compuesta por el «Ogro de Belfast», que apareció en 1979, en el álbum «Into the Music»; además de la versión original, añado dos más que, desde mi punto de vista, son también muy interesantes: la del Raúl Malo, líder del grupo de country-rock The Mavericks, y la ya comentada de la formación malagueña Danza Invisible. Hay alguna versión más -incluso una de Shakira, quizás vosotros sabéis de otras-, pero ¿es posible hacerlo mejor que Van Morrison?
Billie Holiday. «Strange fruit»
«Strange fruit» es el primer tema de Jazz de este blog. Esta canción protesta fue compuesta por Abel Meeropol y acabó convirtiéndose en uno de los emblemas contra el racismo y el linchamiento de negros en los estados del sur de EE.UU. He tardado un poco pero, de ahora en adelante, espero seguir incluyendo algún que otro corte de este estilo, sobre todo del que prefiero: el Swing. Por eso precisamente, comenzar con Billie Holiday es, para mi, una obligación. Hay cantantes que tienen una voz portentosa, otras que basan su éxito en la personalidad y su peculiar manera de cantar, algunas que son capaces de transmitir como las mejores actrices y, por último, está Billie Holiday que cuando la oyes cantar te atrapa y te obliga dejar lo que estés haciendo para vivir con ella la canción. Si, además, se enfrenta a una historia visceral y comprometida como ésta el resultado no puede ser más arrebatador (os dejo este vídeo subtitulado, que pone los pelos de punta).
King Crimson. «Epitaph»
Los detractores del rock progresivo a menudo lo suelen tildar de estilo frío y alambicado, en el que la componente virtuosa y cerebral está por encima de la pasional. He de confesar que, en algunas ocasiones, tengo que coincidir con estos análisis, cosa que me da rabia, más que nada porque es uno de mis estilos preferidos. Sin embargo, creo que esta generalización es injusta; un ejemplo de ello es “Epitaph”, perteneciente a “In the Court of the Crimson King” (1969), el primer álbum de los británicos King Crimson; se trata de una poética, triste y emocionante reflexión sobre la naturaleza humana, que el grupo liderado por Robert Fripp supo dotar de una atmósfera musical única, en la que el mellotron se convierte en el aliado perfecto de esta deprimente y, a la vez, maravillosa obra de arte.
El Cruce. «Despertar»
El otro día me puse a escuchar el primer disco del grupo chileno El Cruce, editado en 1999. “Peaceco” es un excelente álbum de blues, cantado en español, que se despide con “Despertar”, un onírico y enigmático tema compuesto por Felipe Toro –cantante, guitarrista y principal compositor de la banda- que aún me tiene cautivado. La primera mitad de la canción contiene elementos sinfónicos y psicodélicos –recuperados también al final del tema-, un poco en la línea de The Doors -al menos yo tengo esa sensación-; hacia la mitad se despierta de su letargo, azotada por un largo y estimulante riff de guitarra, que acaba gobernando el resto de esta intrigante y trascendente composición.
The Allman Brothers Band. «Jessica»
A finales de los años sesenta algunos grupos norteamericanos propusieron un nuevo sonido, a partir del blues rock que ya venían desarrollando bandas pioneras como Cream o Canned Heat; una de las formaciones creadoras del Rock sureño fue The Allman Brothers Band, fundada en torno a los hermanos Gregg y Duane; éste último, uno de los mejores guitarristas que ha dado la historia, falleció en un accidente de tráfico en 1971. Dickey Betts es el otro guitarrista de la banda, autor de «Jessica» (1973), una pieza instrumental donde la guitarra es protagonista. Creo que es un tema muy conocido, no en vano ha servido de sintonía a diversos programas y series de televisión, pero sigue conservando intacta toda su fuerza y magnetismo. En cualquier caso, para mi gusto, el mejor disco de este grupo es «At Filmore East» (1971), uno de los mejores directos de la historia del rock, donde el genio de Duane Allman brilla hasta límites insospechados.