“Aqualung” (1971) es el cuarto disco de estudio de Jethro Tull, la banda del multiinstrumentista Ian Anderson; de este álbum ya hablamos en una entrada anterior, dedicada al tema titulado “My Good”, os recomiendo su lectura para que os hagáis una idea de lo que supuso este disco para Jethro Tull y la polémica que suscitó en algunos países debido a su provocador e irreverente planteamiento, con canciones que hablan de vagabundos pedófilos, prostitutas infantiles, alcohólicos y de temas religiosos alejados del dogma de la Iglesia. No hubo edición española hasta el año 1975, y entonces se publicó sin los textos alusivos a Dios y sin la canción “Locomotive Breath”, que fue sustituida por el tema “Glory Row”.
No sé muy bien qué les pudo pasar por la cabeza a los censores para eliminar una canción que ya había sido publicada en nuestro país unos años antes, concretamente en el álbum en directo “Living in the Past” (1972), me imagino que no se debieron dar cuenta. Lo que parece claro es que a alguien no le gustó el tema, tal vez porque creyó que aludía a Dios de manera blasfema, ya fuera de manera directa (con la Biblia no se bromea) o metafórica (esto me cuesta más, salvo que el censor fuera un intelectual); quizás fue por emplear la palabra “cojones” o, tal vez, por sus alusiones al suicidio, representadas en un hombre al que han abandonado sus hijos y su mujer -después de que ésta última lo engañara con su mejor amigo-, que se dirige a un precipicio, como una locomotora sin frenos. Para que nos hagamos una idea de lo difícil que resulta la interpretación de estos temas setenteros deudores de la psicodelia y los planteamientos filosófico-existenciales, parece que el autor de la canción (Ian Anderson) dijo que, en realidad, se inspiró en su fijación personal por los trenes y en la preocupación que tenía por el fenómeno de la sobrepoblación mundial: un alocado tren que, en lugar de felicidad, prosperidad y una distribución razonable de la riqueza, avanza a toda velocidad hacia un final apocalíptico.
Locomotive Breath” se registró a partir de grabaciones individuales; es decir, cada miembro de Jethro Tull grabó en solitario sus partes instrumentales o vocales y, después, se mezcló todo para dar lugar a la grabación final; según cuenta Anderson, intentaron grabar tocando todos juntos, como hacían habitualmente, pero resultó un fracaso y no consiguieron ese efecto rítmico de locomotora que pretendía Anderson. Debió ser una obcecación pasajera porque es uno de los temas habituales en los directos; a modo de ejemplo, os dejo las grabaciones para los discos en vivo “Living in the Past” (1972) y “Bursting Out” (1978), y otro directo más del año 1982. Aunque no es un tema largo -yo diría que corto para una pieza de rock sinfónico-, presenta una estructura progresiva bien marcada: comenzamos con el piano de John Evans, en tono jazzístico, que da paso a la guitarra y la voz de Ian Anderson para construir la característica melodía de esta canción; hacia el minuto 1:21 comienza la parte hardrockera, incrementando la velocidad de la locomotora, que también se mantiene cuando hace su aparición el solo de flauta de Anderson; el tema finaliza con el regreso de los teclados, que nos ayudan a alcanzar nuestro destino.
“Locomotive Breath” es un tema que adoran los grupos de hard rock y heavy metal; por eso, no quiero acabar esta entrada sin mencionar algunas versiones de esta melodía realizadas por bandas próximas al metal, como Rabbitt, Helloween, Wasp o Styx.




