Keith Emerson. «Jerusalem» / «Hang on to a Dream» / «A Whiter Shade of Pale»

Keith Emerson era conocido como el “Jimi Hendrix de los teclados”, imagino que por su peculiar estilo, su capacidad técnica, su versatilidad y su facilidad para innovar. Emerson era espectacular, deliciosamente exagerado, lujoso en su planteamiento musical y siempre abierto a experimentar con nuevos sonidos, a menudo incorporándolos a grandes piezas de la música clásica debidas a genios como Bartók, Janácek, Mussorgsky o Ginastera. Era un mago de los teclados, un prestidigitador de manos hábiles y rápidas que a casi nadie dejaba indiferente. Imagino que, cuando se es así de intenso y brillante, no debe ser fácil asumir las enfermedades y el inexorable paso de los años; Keith Emerson falleció el pasado jueves 10 de marzo, en su casa de Santa Mónica (California), víctima de un disparo en la cabeza, probablemente un suicidio ante las graves dolencias que le impedían seguir tocando. Tenía 71 años. Comenzó en la música con un órgano Hammond pagado a plazos, primero en algunos grupos hasta que formó The Nice en 1967. Tres años más tarde abandonó esta formación para crear, junto con Greg Lake y Carl Palmer, una de las bandas más importantes que ha dado el rock progresivo: Emerson, Lake & Palmer (ELP), tres músicos capaces de asumir, ellos solos, la complejidad sonora de toda una orquesta. En la entrada que dediqué al tema “From the Beginning” recordaba a los ELP melódicos y sensibles, en gran medida debido al concepto musical de Greg Lake; “Tarkus”, por el contrario, era Keith Emerson en estado puro. Otra de las piezas donde más lucía este teclista es “Karn Evil 9”, suite que me reservo para otra ocasión. Hoy prefiero homenajearlo con tres versiones; en primer lugar con una pieza bien conocida en Inglaterra, un himno religioso que incluso ha sido propuesto por el partido laborista como himno del país; hablo de “Jerusalem”, tema basado en un poema de William Blake que Emerson, Lake & Palmer versionaron a partir de la composición de Hubert Parry. En segundo lugar vamos a escuchar “Hang on to a Dream”, canción de Tim Hardin que apareció en el tercer álbum de The Nice, en esta interpretación podemos apreciar la maestría de Emerson a los teclados. Para finalizar, una preciosa versión del clásico proto-progresivo “A Whiter Shade of Pale”, de Procol Harum, incluida en el álbum en directo titulado “Boys Club. Live from California” (2009); en ella podemos escuchar a Keith Emerson, a Mac Bonilla a la guitarra y al ex Deep Purple Glenn Hughes como cantante.

Toto. «Hold the Line»

En los años setenta y ochenta ser un buen «músico de sesión» no debía ser mala cosa; eran respetados, ganaban dinero, no tenían que discutir con compañeros de grupo y, en definitiva, se limitaban a hacer su trabajo. Sin embargo, no eran conocidos por el gran público; la creatividad era otro de los aspectos que quedaban, en cierta manera, al margen de la vida profesional de estos músicos. Algunos no quisieron conformarse con este papel secundario y trataron de crear sus propios grupos desde donde potenciar todas sus posibilidades; una de estas bandas fue Toto, creada en Los Ángeles (EE.UU) durante 1976 por David Paich y Jeff Porcaro. Toto es uno de los grupos de rock más difícilmente etiquetable, en realidad su propuesta musical participa de diferentes estilos: hard rock, rock progresivo, jazz, pop y funk; el resultado es un rock melódico o AOR que, al menos en sus primeros trabajos, parece un cruce entre Boston, Earth Wind & Fire y Chicago pero más pop. A pesar de su calidad musical, recibieron muchas críticas; su guitarrista, Steve Lukather llegó a decir que eran la banda más incomprendida del mundo. La mezcolanza de estilos no ayudó mucho a ciertos críticos musicales y tampoco el nombre, odiado por algunos de los integrantes de Toto; según ellos mismos han manifestado, no significa nada y, en todo caso, fue culpa del ingeniero de sonido, al utilizar esta palabra para etiquetar las grabaciones de la banda. Con todo, algunos guitarristas importantes, como Steve Vai, dijeron de Toto que habían creado un sonido propio y único, una mezcla de géneros perfectamente armonizada; Eddie Van Halen llegó a comentar que esta agrupación estaba «colectivamente, compuesta por los mejores músicos del planeta» (Wikipedia). Tal vez su disco más famoso sea «Toto IV» (1982), donde se incluyeron éxitos tan rotundos como «Rosanna» o «Africa»; sin embargo, a mí el que más me gusta es el primero (al menos de los que conozco), publicado en 1978 y titulado igual que el grupo. Contiene canciones como «Child’s Anthem«, la más progresiva del disco; «I’ll Supply the Love«, entre el hard rock melodico y el funk; «Georgy Porgy«, con elementos de jazz y de funk; «Manuela Run«, que a mí me recuerda al sonido de Boston; la balada rock «Angela«; o el tema elegido para hoy: «Hold the Line», uno de los mayores éxitos en la historia del AOR.

The Doobie Brothers. «Long Train Running»

Como bien sabéis, WordPress nos brinda la posibilidad de agrupar nuestras entradas a través de un sistema jerazquizable de categorías, en mi caso lo utilizo para clasificar las canciones por géneros o estilos musicales. No es una operación nada fácil y, de hecho, suelo dudar antes de asignar la categoría correspondiente; hoy ha sido uno de los días que más me ha costado decidirme. Al final he incluido a «Long Train Running» en la categoría de rock sureño, más que nada por no abrir una nueva que, en realidad, no sé si existe: «Soul-rock». Este tema pertenece al tercer álbum de estudio de los californianos The Doobie Brothers, un grupo inclasificable que tan pronto hace country rock, boogie rock, funk como rock con pinceladas góspel. Me acuerdo que los conocí gracias a una cinta de grandes éxitos, en la que se sucedían los temas por orden cronológico; los primeros eran de country rock y rock sureño, mientras que los siguientes eran más cercanos al jazz y al funk, tal vez debido a la presencia del gran músico Michael McDonald, incorporado a la banda en 1976. El grupo se había formado seis años antes, en 1970, tratando de incorporarse al movimiento hippie que tanto seguimiento tenía en California; no en vano, inicialmente se llamaron «Hermanos Canuto» (otras fuentes usan otro nombre: «Canuto de Marihuana»). Tras un primer disco homónimo que apenas tuvo repercusión, lanzaron «Toulouse Street» (1972) y «The Captain and Me» (1973), el álbum en el que se incluyó la canción de hoy, a la postre uno de sus mayores éxitos, un tema compuesto por Tom Johnston, el cantante y guitarrista de la banda y, también, uno de sus fundadores. Este tema tiene uno de los intros de guitarra más conocidos del rock y un ritmo que parece el de un tren en marcha, sin duda, una de las grandes canciones de los setenta. Os recomiendo que, después de escuchar la versión de estudio, prestéis atención a este directo, pleno de recursos y riqueza instrumental, donde se pueden ver -nada más y nada menos- que dos baterías y un percusionista. Hay varias versiones de este tema, como las realizadas por Traks, Bananarama (con los Gipsy Kings) o el grupo español La Unión que, por cierto, tuvo bastante éxito durante los años noventa. Aquí os dejo enlace a la entrada que, sobre este grupo, escribió el compañero Juanlu en su blog 365 RadioBlog.

Pegasus. «Tema del Müll»

No es la primera vez que declaro mi admiración por los grupos catalanes que poblaron la escena española durante los años setenta, ya lo hice cuando me ocupé de Gótic, una de las mejores bandas de rock progresivo que hubo en aquella época; en esa entrada mencionábamos (también lo hacían algunos compañeros en sus comentarios) algunos de los grupos que constituyeron el movimiento conocido como rock laietano. Una de aquellas bandas, pionera del rock progresivo en España, fue Iceberg, que funcionó entre 1974 y 1980. Tras su disolución, el guitarrista Max Sunyer, tal vez su líder más carismático, creó Max Sunyer Trío, el germen de lo que acabaría siendo Pegasus, un verdadero supergrupo que, tras la sustitución de Carles Benavent y Salvador Niebla, quedó constituido por Max Sunyer (guitarra) y Kitflus (teclados) procedentes de Iceberg; Santi Arisa (batería), antiguo integrante de otro de los grupos de referencia del rock sinfónico catalán, «Fusioon»; y, finalmente, Rafael Escoté (bajo) del ya mencionado Gótic. En febrero de 1982 empezaron a ensayar en una casa del Pirineo propiedad de Albert Boadella, amigo de Santi Arisa; allí prepararon su primer disco bajo la supervisión del productor ejecutivo Alain Milhaud; y, en junio de aquel año, entraban en el estudio de grabación para hacer frente a su primer trabajo de estudio: «Nuevos encuentros». Estuvieron en activo hasta 1997, actuando en lugares tan importantes como el Festival de Jazz de Montreaux, el Carnegie Hall de Nueva York, el Palau de la Música de Barcelona o el Festival Internacional de Cine de Miami; en 2007 retomaron su actividad y aún hoy día la mantienen. Hoy nos vamos a centrar en uno de los temas de su primer álbum (en total tienen diez): «Tema del Müll», aunque os recomiendo que escuchéis aquí el disco entero. Para quien esto escribe, Pegasus atesora la mayor concentración de talento que ha habido nunca en un grupo español; cuatro músicos excepcionales haciendo la música que les motiva y les divierte, básicamente jazz-rock impregnado de una intensa fragancia mediterránea, en ocasiones aderezado con elementos de rock progresivo. Éste es otro de los grupos que me traen muy buenos recuerdos, de tardes y noches escuchandolos en los Colegios Mayores de la Ciudad Universitaria de Madrid, en ocasiones como Pegasus y, otras veces, cada uno de sus componentes por separado.

 

Chicago. «If you leave me now»

Las grandes orquestas de jazz, habitualmente conocidas como «Big Bands», aparecen en los años veinte para consolidarse entre 1935 y 1950. Además de su ámbito de actuación natural, el swing, también tuvieron presencia e influencia en otros estilos, como el blues, el R&B, las orquestas latinas, incluso el rock. El acercamiento del jazz al rock se evidencia con la inclusión de instrumentos de viento que, hasta mediados de los sesenta, eran poco habituales, como trompetas, saxos o trombones. Estas big bands de rock solían tener entre siete y diez miembros, pocos para el estándar habitual de una big band de jazz pero muchos para lo que solía ser un grupo de rock. Entre ellas podemos destacar a CCS, Blood Sweat & Tears y, en determinadas épocas, formaciones tan conocidas como Santana o la protagonista de hoy: Chicago. Inicialmente se llamó Chicago Transit Authority, nombre con el que sacaron su primer disco, en 1969, aunque acabarían abandonándolo debido a problemas de índole legal. En 1970 lanzaron su segundo álbum («Chicago II»), donde se incluyó su gran éxito «25 or 67 to 4». Esta es la época dorada del Chicago big band, tal vez su etapa de mayor calidad, donde el rock y el jazz convivían en perfecta armonía gracias a la inclusión de la sección de viento, que se acoplaba con eficacia y naturalidad a la instrumentación típica del rock. Tras algunos discos dentro de estos parámetros, comienza su etapa de mayor éxito comercial y, con ella, un nuevo sonido más próximo al soft rock o al AOR, en el que la balada se erigió en su recurso estrella. A esta época pertenece uno de sus temas más conocidos, «If you leave me now», una canción compuesta por el bajista y cantante de la banda, Peter Cetera, que apareció en el álbum «Chicago X» (1976). Estamos ante una de las canciones preferidas para acompañar momentos románticos, una melosa historia de amor contada por alguien que se resiste a perder a su amada. Para los que preferís los directos, aquí tenéis una de sus actuaciones en la que interpretan este tema. Por cierto, existen muchas versiones a cargo de otros intérpretes, ¿hay alguna que os guste especialmente?